Amor y mercancía

No debe olvidarse que el amor más puro es siempre revolucionario. 

A la humanidad se le ha vuelto mercancía; ¿cómo los sentimientos más puros del ser entraron en un proceso de fetichización con fechas concretas para celebrarse y consumirse?, días exactos del calendario y puntos de ventas nos marcan qué sentir, días feriados que invitan a simular mientras nos reafirmamos como repetidores de un sistema que se oculta de diferentes formas y que inconscientemente sostenemos. ¿Cuándo dejaremos ser objetos y volveremos a ser humanos? Pienso en cómo las relaciones humanas se complejizan, Carlos Marx las determinó acertadamente en el marco de las relaciones de producción, sin dejar de lado el sentimiento humano, es decir, las emociones que a lo largo de nuestra vida desarrollamos. No hay duda de que esos sentimientos están condicionados por la cultura, la economía y las clases sociales específicas, pero también hay hechos humanos que traspasan las fronteras de cualquier esquema, Marx era consciente de ello, pues, ante todo, su filosofía es humana.  

La forma en que nos condicionan y condicionamos, la manera en que aceptamos o se nos imponen esas determinaciones, son aspectos necesarios de reflexionar para entender nuestras sociedades, con sus juicios y sus prejuicios que están siempre acompañados de una alta dosis de “doble moral”. El 14 de febrero se convirtió desde hace mucho en la fecha destinada para la “celebración del amor y la amistad”, así lo reflejan los aparadores de los centros comerciales, los medios de comunicación y la tradición instituida como formalidad al establecer en tiempos modernos una relación sentimental. La mercantilización del sentimiento ha ido convirtiendo como un hecho obligatorio consumir como sinónimo de amor, de esta forma, el ofrendar no se mide en términos de la cantidad de afecto, si no en términos del gasto material, mientras más se invierte más se ama, dice la máxima del consumo afectivo de esta fecha.  

Consumir se volvió la norma y una medida equivocada del amor, dedicar una fecha para expresar lo que sentimos por las personas que apreciamos (amigos o pareja) se convierte en problema en el momento en que suplantamos la procuración de afecto y armonía en nuestras relaciones durante los demás días, la asociación y representación simbólica se relaciona directamente con la materialización del amor romántico y la justificación-preproducción de la violencia contra la mujer, por ello, la crítica al amor romántico y a la masculinidad tiene por finalidad la reconfiguración del pensamiento social-cultural referente a las prácticas afectivas y sociales entre seres humanos.  

Las formas de expresar lo que sentimos son muchas; gestos, caricias, miradas, palabras y otras tantas manifestaciones, pero debemos reconocer que existen conductas que reflejan y acrecientan relaciones de poder normalizadas e impuestas a lo largo del tiempo, siendo éstas una clara reproducción de la violencia machista y del sistema patriarcal-capitalista.  

El amor y la opresión son conceptos y prácticas absolutamente antagónicas, la violencia machista que se disfraza de afecto es resultado del sistema patriarcal-capitalista reproducido a diario, el carácter sistémico de la opresión va más allá de una serie de actos, pero se oculta tras de ellos para no ser cuestionado en su total profundidad. El amor es la expresión libre de un sentimiento sincero, algo muy alejado de la mercantilización, la violencia y la cosificación humana, que se promueven como estrategia de fragmentación social y dominación hegemónica. No debe olvidarse que el amor más puro es siempre revolucionario. 

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