América Latina y el Caribe impiden el Fraude democrático del Capital.

 El tema es que para los dueños del Capital, éste no tiene que reinventarse, sólo implantar más sólidamente su ideología, destruyendo lo que sea necesario incluso la misma democracia [como cuando impidieron el referéndum griego], el Estado del Bienestar, la clase media y la pequeña y mediana empresa, incluyendo a sus hermanos los banqueros; todo lo que a su entender sea ineficiente.

Están convencidos de la existencia de una izquierda trasnochada por el fracaso ruso y la conversión china.

Las reglas económicas [selección de inversiones], las apropiaciones financieras [manejo a placer de la tasa Libor o del indicador Euribor], el mayor control militar espacial, social, religioso y político además de la supervisión directa, a través de las grandes inversiones del BM, de los recursos naturales mundiales, es sólo una muestra de sus intenciones. Todo lo demás se permite.

Con este, aparente, aplastante dominio del Capital, asistimos a la continuidad de un sistema moribundo incapaz de reconocer sus errores y destinado a ser el provocador del gran estallido social que el mundo entero espera. Nadie aguarda nada de las “cumbres” del G20, G7+1, ni de los BRIC. Ni los primeros, los segundos y ahora los terceros son creíbles: El mundo tiene más pobres, más desempleados y es más agresivo e individualista que nunca. En fin, la globalización, entendida como la conocemos, se ha descubierto y se está transformando en la mayor trampa para el trampero.

Cuando la Unión Europea, todavía considerada un proyecto, y USA se miran; una especie de respeto y miedo les gobierna a la hora de tomar decisiones que antes les eran fáciles cuando se hablaba de América Latina y el Caribe [ALC], África o Arabia.

ALC, la región más desigual pero más rica del mundo ha entendido definitivamente, junto a las otras dos regiones, que el diálogo de las potencias es  claro: Sometimiento y Neutralización.

El que en 2011 ALC recibiera 153.448 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa no nos dice nada si nos desentendemos hacia donde se dirigió ese dinero: Los países “amigos” como Brasil, México, Chile, Colombia y Perú recibieron el 80% de los dólares y, el 46% de ese dinero fue a las filiales de las transnacionales en esos países. Nada de protección social, de salud o de educación. ¿Cómo creer, pues, los solemnes discursos de esos líderes sobre la ayuda al desarrollo?

Para muchos ojos las cosas en el mundo están cambiando, las transnacionales ya reciben dinero expatriado desde ALC. CEPAL confirma el envío creciente por parte de las empresas transnacionales que invierten en la región: «Las rentas de IED transferidas a los países de origen se han incrementado desde 20.000 millones de dólares anuales entre 1998 y 2003 hasta 84.000 millones de dólares anuales entre 2008 y 2010». Con este panorama, quién no tendría miedo de perder tan jugosas atenciones y ser cada vez más precavido a la hora de tomar una decisión y, también, quién no se sentiría envalentonado para intentar hacerse propietario de tanta riqueza natural e industrial.

No hay ningún intento ni nada de un Nuevo Orden Económico Mundial, lo que vivimos, desde ALC, es una más poderosa participación económica de las empresas translatinas [brasileñas, chilenas, mexicanas, colombianas…] que en 2011, su momento más bajo, invirtieron 22.605 millones de dólares.

La globalización ha permitido que los grandes del mundo se hayan expuesto más que nunca y que los pequeños hayan aprendido de los errores de aquellos, así que USA, España y China ya no compiten entre sí, sino también contra las mismas translatinas que ya invierten su dinero en el antes patio trasero.

Colaboración especial para LatinPress®. LPs.

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