Venezuela. Alto costo de la vida y “socialismo” del siglo XXI

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Aún no ha sido aumentado el precio de la gasolina en Venezuela, y la grotesca especulación azota con todo al bolsillo de los venezolanos, especialmente a la clase baja. Y es que el costo de alimentos, medicinas, artículos de higiene, servicios de comunicaciones, viviendas, pasajes de transporte urbano y extraurbano, hospitalización en clínicas, se ha elevado en tan poco tiempo hasta en más de 100 por ciento. Para variar, el capitalismo golpea con fuerza a las masas y premia a quienes concentran los medios de producción y el capital, quienes terminan beneficiándose con la devaluación monetaria, la liberación de precios, la inflación, la entrega puntual de divisas y otras medidas, acciones y desequilibrios proburgueses.

Y todavía hay quienes se atreven a señalar que en Venezuela no hay pobreza material, y que estamos en socialismo o que vamos rumbo a este sistema económico-concepción de vida. ¿En qué mundo vivirán los sujetos que así lo creen? Capitalismo del siglo XXI es lo que hay en pleno desarrollo, sólo que disfrazado como socialismo del siglo XXI. Capitalismo al que intentan hacer más humanitario, lo que es imposible dada la naturaleza egoísta, codiciosa, explotadora y depredadora del mismo. Se trata de una cosmovisión tremendamente perjudicial para las masas, sin importar el modelo (tipo de capitalismo) ni las medidas supuestamente beneficiosas para los asalariados; sistema de porquería, por medio del que la minoría adinerada ha desarraigado y subyugado a gran parte de la humanidad, sometiéndola a su antojo como mano de obra, como consumidora (y consumista) y como prestataria de capital. Es la esclavitud moderna, y los amos tienen licencia administrativo-legal para oprimir y mantener en la pobreza y en la miseria a millones y millones, incluso en la Venezuela “socialista”.

De poco ha servido, por ejemplo, que el Gobierno “revolucionario” venezolano haya elevado constantemente el salario, pues los aumentos irracionales en los alimentos y otros rubros de primera necesidad, no se han hecho esperar. Más aún, el mismo Maduro y su gabinete, han dado vía libre a la especulación de los comerciantes, al liberar exageradamente los precios. Con claridad se percibe aquí la prevalencia del Estado burgués, pues de lo contrario los ricos también pagarían las consecuencias derivadas de la actual “crisis” (crisis para unos, ganancia para otros) coyuntural, producto, entre otros factores, de la baja en el precio del petróleo y del creciente endeudamiento externo.

El alto costo de la vida  en Venezuela es una situación bien real y terrible, consecuencia del capitalismo que el Gobierno defiende al llamarlo socialismo del siglo XXI. Afecta día a día a la mayoría, que prácticamente hace magia para adquirir productos y usar diferentes servicios; sólo los ricos, numerosos ciudadanos de clase media, funcionarios oficiales y asalariados alienados, restan importancia a la especulación generalizada en el país. En buena medida, se ha aplicado una especie de paquetazo neoliberal, al estilo de lo ocurrido en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, y sólo faltaría el aumento de la gasolina para perjudicar aún más a los pobres, y enfurecer a éstos al punto de que puedan reaccionar violentamente contra el Statu Quo.