Almagro y el ¿desliz? de México y Uruguay vs. Venezuela

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Ante todo, resalto que el segundo día de 2016 signifiqué la parcialidad de Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos, de acuerdo con su carta/crítica en el preludio de las elecciones en Venezuela en el Diciembre anterior y con su Mensaje de Año Nuevo devenido otro cuestionamiento a Caracas y ni una mención de los muchos atropellos de Washington contra las minorías en EEUU.

También, destaco que hace un par de semanas subrayé la continuidad en la acción malhechora del susodicho como suplente de Trump en la OEA, a juzgar por la nueva jugarreta que complementa su fracaso de nueve meses atrás cuando no consiguió la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana contra el Gobierno Bolivariano —sin obviar el rotundo repudio de la nación Hermana a esa injerencia.

La suciedad en causa concretada en estos días tiene el respaldo de 14 de los 35 países de la OEA (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay). Es suficiente una ojeada parca a la relación de esos Estados y sus sociedades, para saber de qué clase de democracia es el tema. No obstante, apenas me detengo en los casos azteca y charrúa.

Me llamó la atención el hecho que al hacerse eco de la información de marras CNN en español divulgó que la noticia fue confirmada primero por el canciller de México Luis Videgaray, quien le declaró a The Wall Street Journal: “En una región en la que países como México evitan interferir en los asuntos de otros países, es poco frecuente que un gran número de países, incluyendo los más influyentes, se unan públicamente en contra de otra nación”. “Creemos que llegó la hora de actuar”.

De cara a esta declaración, no solo percibo hipocresía multiplicada por el infinito —ver Repudian el ‘gasolinazo’ con protestas en casi todo el país, por citar un ejemplo— sino que igualmente me cuesta trabajo creer que desde la Patria del Benemérito Benito Juárez provenga una fracción de la infamia contra Venezuela, precisamente cuando más necesitado está el pueblo azteca de apoyo regional de cara a los desmanes de Trump ante Latinoamérica.

Entonces, careció de casualidad que a la sazón la titular de la diplomacia de Venezuela, Delcy Rodríguez, calificara de “servil” las declaraciones de su homólogo mexicano, Luis Videgaray.

Entretanto, está el caso de Uruguay. Un trascendido de las últimas horas certifica que el Frente Amplio (FA —Partido gobernante) critica la firma del comunicado de la OEA sobre Venezuela. Un integrante de esa coalición gubernamental, manifestó: “Es una vergüenza la firma de este comunicado, es una posición lamentable que no guarda relación con la realidad venezolana y claramente no es la posición del Frente. Así que me pregunto a qué responde la firma de esta declaración”.

Asimismo, se conoció que la posición del FA de la Patria de José Gervasio Artigas es secundada por la Central sindical de Uruguay que se solidariza con Venezuela; al tiempo que el Gobierno Bolivariano y Chavista agradece apoyo del pueblo uruguayo ante ataques de la OEA.

(A cuanto he narrado, agrego una revelación reciente: Venezuela denuncia en el seno de la OEA la magnitud de las actividades injerencistas de Mr. Almagro, al extremo de exhibir que el 73 por ciento de los tuits del secretario general de la organización sumisa a la Derecha del hemisferio han estado dedicados a agredir y atacar al Gobierno venezolano y su pueblo).

Así, es obvio que la organización que encabeza Almagro cuenta con el apoyo de gobiernos de dudosa pulcritud ante las necesidades más apremiantes de sus pueblos y con un ¿desliz? de México y Uruguay. Bochornosamente, se trata de actores políticos que una vez más abrazan las pretensiones del Norte en detrimento del Sur del Río Bravo.

Sin embargo, en contrapartida, esperemos que dos tercio de la membresía de esa agrupación continental —a tono con el Artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana— haga realidad un magisterio de José Martí en Nuestra América: “[…] ¡los árboles se han de poner en fila para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. ¡Amén!

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