Alicia, siete meses sufriendo los síntomas del coronavirus: «Mis hijas dicen que parezco una abuelita»

El coronavirus ha dejado graves secuelas a esta enfermera de 37 años: "Lo peor es el corazón que no funciona muy bien"

Alicia es enfermera especialista en enfermería familiar y comunitaria. Tiene 37 años, dos hijas, tres máster y un doctorado sin acabar por culpa de la COVID-19, que se cruzó en su vida a principios de marzo. Su cuerpo lleva siete meses luchando contra la enfermedad.

«No puedo hacer vida normal, estuve más de dos meses con fiebre por encima de 38 grados, hoy sigo con picos de 38 y con dolores musculares muy intensos. Pero lo peor es el corazón que no funciona muy bien, no me responde y duele bastante. Mis hijas, las pobres, me dicen que parezco una abuelita», ha relatado en Las mañanas de RNE.

Alicia ha explicado que los médicos lo han intentado prácticamente todo, hasta ahora sin éxito: «Me han dado de todo, estuve meses con corticoides, luego con dosis muy altas de antiinflamatorios, ahora estoy con otro tratamiento para el corazón, pero la realidad es que de este virus no se sabe nada».

«Ojalá la gente supiera a lo que se está exponiendo»

Por eso, además de intentar recuperar su salud, Alicia centra sus esfuerzos en concienciar de lo devastadora que puede ser esta enfermedad. «Ya no sé a qué apelar para que la gente se dé cuenta. En la primera ola tuvimos un momento de humildad, de decir que no sabíamos nada, pero se nos ha pasado y tenemos que volver a decirlo: no sabemos las secuelas que puede tener. Ojalá la gente supiera a lo que se está exponiendo… «, ha recalcado.

Alicia cree que también existe un problema de negación. «Cuando vemos algo muy grande tendemos a pensar que a nosotros no nos va a pasar. De hecho puede que yo pecara de lo mismo, soy joven y minusvaloré los riesgos», ha reconocido. «Ahora, se trata de hacer todo lo que esté en nuestra mano para concienciar de que estamos perdiendo a personas maravillosas por el camino, de que hay familias destrozadas y gente que no vuelve a ser la misma. Son sólo unos meses de cambiar nuestras rutinas».

Aun así, a Alicia, que cuenta con la ayuda de su marido y de su madre para intentar superar esta situación, aún le queda espacio para el optimismo. «Hay que echarle moral y, sobre todo relativizarlo. Pensar que hay mucha gente que se ha quedado por el camino. Pensar en positivo y que esto va a pasar».

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