Publicado en: 9 octubre, 2015

Algunas reflexiones sobre el Ché Guevara, dentro de la concepción del “Hombre Nuevo”

Por Félix E. Villarreal V.

El 8 de octubre del 2015, en el marco del 48 aniversario de la captura y asesinato del Guerrillero heroico Ernesto “Ché” Guevara, creo necesario hacer algunas reflexiones y aportaciones en torno a algunos planteamientos esbozados por este histórico y místico revolucionario en su época. Y de esta forma tratar de encajarlos dentro de nuestra […]

El 8 de octubre del 2015, en el marco del 48 aniversario de la captura y asesinato del Guerrillero heroico Ernesto “Ché” Guevara, creo necesario hacer algunas reflexiones y aportaciones en torno a algunos planteamientos esbozados por este histórico y místico revolucionario en su época. Y de esta forma tratar de encajarlos dentro de nuestra propia realidad nacional y como militantes, representantes de organizaciones solidarias, políticas y sociales de nuestro país.

En ese sentido, esa dimensión en torno a la concepción política y símbolo de Che, en su interrelación con las prácticas de los sujetos, no solo nos expresan complejidades específicas, inherentes a todos los procesos simbólicos que forman parte imprescindible de toda experiencia de lucha y liberadora en nuestro país y para el mundo.

Dibujo del Autor Pablo Guerrero

 

Armando Hart planteó que: Las interpretaciones en torno a lo que Che es y representa, han sido múltiples y diversas, marcadas por las más variadas intenciones, hasta llegar incluso a la contradicción. Con frecuencia, estas explicaciones se han sustentado en las vivencias o experiencias de determinados intelectuales, y luchadores sociales que, complementadas con su propia lectura del legado de Che, resultan como una visión interesante del asunto. Aunque válidas, estas visiones aparecen marcadas por su condición de hipótesis, de adelanto o proposición, requeridas de una búsqueda desde los propios actores que, en sus prácticas, incorporan aspectos y asociaciones de sentidos crítico o analítico en torno al símbolo de Che.

Las apropiaciones que, desde nosotros como sujetos sociales, se han realizado de la vida y obra de Che a lo largo de las últimas cuatro décadas, a nuestro entender, abarcan un amplio abanico de posibilidades, a partir de las características inherentes de los actores; compromiso, conciencia, pertenencias o militancias, ideologías, objetivos, conocimientos de la acción y el pensamiento de Guevara, así como el contexto político en el cual hoy se insertan sus planteamientos.

Para el Ché, la Revolución no es únicamente una transformación de las estructuras sociales, o de las instituciones del Estado.  Es además una profunda y radical transformación de los hombres y mujeres, de su conciencia, costumbres, valores, hábitos, y de sus relaciones sociales. Es el fortalecimiento en los principios y las convicciones sobre el querer y hacer por la patria y por su pueblo.

Por lo que aportar o responder acerca de las razones y emociones que motivan el simbolismo de Che, hoy adquiere mayores trascendencias para las diversas luchas de resistencias actuales y para los que nos definimos como sujetos y actores de este nuevo proceso. No hay que negar que en la actualidad como sujetos y actores de nuestro proceso, nos encontramos en un período de debilitamiento, desarticulación, y es evidente la presencia de una crisis dentro de algunos sectores progresistas y la izquierda panameña, que hoy por hoy debe llamarnos al análisis y a la discusión correcta.

Decía el Ché que una Revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un “Hombre Nuevo” y este, para el Ché vendrá a ser el hombre en el siglo XXI, (es decir, el hombre de hoy), un completo revolucionario, convencido que debe trabajar y luchar todas las horas de su vida; ese hombre debe sentir la revolución por la cual esas horas de trabajo no serán ningún sacrificio, ya que estará implementando todo su tiempo en una lucha por el bienestar social de las mayorías. Y si el resultado final de esa actividad laboral, es lo que verdaderamente complace al individuo, entonces, deja de tener ese calificativo de “sacrificio” y pasa a convertirse en una revolución auténtica.

Esta debe ser una cualidad fundamental en el Revolucionario, sentir como decía el Che, “La misma revolución como tal, para trabajar con entusiasmo y esmero por su país y por su gente”. Impulsado por grandes cantidades de amor al pueblo, aunado de un gran espíritu apasionado; para así realizar un caudal de acciones y hechos concretos orientados hacia un solo objetivo, lograr mejoras en nuestra sociedad en el entorno político, educativo, económico, cultural y social.

Para el Ché, la base fundamental de ese Hombre Nuevo es la Educación; ya que es allí donde se va a lograr el cambio de la conciencia, ideológicamente hablando. De esta manera, va actuando en los jóvenes de todas las edades y así se irá formando esa nueva generación que se espera ansiosamente, que irán creciendo con ese amor ferviente característico de un buen revolucionario, en otras palabras, no nacerán con el pecado original, así pues se irá encontrando la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica y revolucionaria.

Este planteamiento nos compromete entonces, a analizar reflexionar muy a fondo y detenidamente, sobre el ¿Cómo está nuestra Educación Panameña? y ¿Cómo está nuestra Juventud, como futura heredera de nuestro país? Creo que la respuesta cada uno de ustedes ya la tiene. Pero eso puede cambiar grandemente, si y solo sí cada uno, como ciudadanos comprometidos con la Educación y nuestros jóvenes, asumimos la tarea de revertir esa caótica realidad, que al pasar de los distintos gobiernos, han sido incapaces de resolver.

Respetados amigos/as: Todos los espacios permisibles para la creación de una nueva conciencia y de una nueva organización, nos permitirán la oportunidad de crear poder popular y social, nos permitirán construir y acumular nuevas experiencias de trabajo y de acción, bajo el principio del respeto de los espacios y el reconocimiento del otro como expresión existente. Solo así podremos entonces encaminarnos a tener la fuerza necesaria para terminar con el poder impositivo y opresor. Encaminados a la construcción de esa nueva conciencia, y de esa fuerza necesaria para el logro de los cambios reales a favor de las grandes mayorías.

El Hombre Nuevo como hombre político (llamado “cuadro” por el Ché) estará destinado a cumplir esa misión fundamental en este proceso de transformación social y militancia revolucionaria en la lucha de clase.  Aquí nos referimos a los niveles de organización y de acción encaminados a crear verdaderos cambios, en esa perspectiva de lucha digna y unitaria;   contra toda manifestación de individualismo, inmadurez política o de soberbia aun enquistada en algunos sectores de nuestra sociedad que hoy le siguen el juego a los que gobiernan y siguen siendo prisioneros de sus errores y fracasos.

A nuestro juicio, las consecuencias de esos errores y fracasos, altamente costosos para el movimiento popular panameño, no pueden ser asumidos por sus actores responsables, como un principio de “borrón y cuenta nueva”, y de “retornar nuevamente al ruedo”; sino que por el contrario, se hace necesario asumir con humildad la responsabilidad la autocrítica de sus actos.

En otra dirección, nos corresponde entonces como expresiones del movimiento social y ciudadano, asumir la tarea de reorientar la acumulación de nuestro valioso proceso histórico de luchas, de cara la articulación real y horizontal de las fuerzas y actores sociales, verdaderamente comprometidos con un proyecto de nación y de unidad en la diversidad, con cambios importantes para nuestro país y en el que todos/as tengan su espacio de participación, acción y decisión.

Para nosotros, en medio de nuestras complejidades existentes, esos cambios importantes que como organizaciones solidarias y sociales buscamos para nuestro país son más que necesarios. Es decir: tenemos que articular fuerza social encaminadas a la Unidad en la lucha, por la transformación de las estructuras sociales y de las instituciones políticas y económicas del hasta ahora régimen oligarco-empresarial-neoliberal, usurpador representativos de los intereses de empresarios, financiadores de campañas y dueños de los distintos partidos políticos existentes en nuestro país.

Entonces, en el tejido de esas complejidades, debemos estar a la atura de comprender la realidad que nos envuelve en torno a los diversos problemas, escándalos y crisis existentes en nuestro país, provocados por la incapacidad manifiesta de quienes han gobernado en el pasado y en el presente país.

Este presente proceso de coordinación y apropiación del trabajo político, en torno a la figura vigencia del pensamiento del Che, por parte de los individuos y movimientos sociales que representamos; como actores fundamentales en esta nueva etapa de la lucha, nuevas acciones de organización y de resistencia al capitalismo neoliberal, ese Hombre Nuevo y la necesidad de su existencia, hoy más que nunca es necesario en una sociedad como la nuestra, que quiere vivir en una liberación real y plena, en igualdad de condiciones y beneficios para todos.

Panamá, 8 de octubre de 2015.

 

Por: Félix E. Villarreal V. Comunicador Social

Miembro del Polo Ciudadano – Panamá

Ilustración de Pablo Guerrero

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