Algunas consideraciones sobre la palabra libertario (2)

Algunas consideraciones sobre la palabra libertario (2)

No es libertario todo lo que luce, y mucho menos todo aquel que como tal se proclama. No lo puede ser porque, si hablamos desde de un respeto a los conceptos, se trata de un ideal que exige mucho, mucho…

Lo primero que se aprende al aproximarse al movimiento anarquista, es que esta palabra está sujeta numerosas “contaminaciones”. Para hablar de ella dijo un delegado andaluz en el congreso de Zaragoza de 1936 (mientras los verdugos afilaban sus largos cuchillos), “hay que enjuagarse varias veces la boca”. En realidad, como todo gran ideal emancipador, el anarquismo, o lo libertario, está sujeto tanto a las circunstancias concretas, como a todo tipo de influencias desde un parámetro u otro.

Esta naturaleza abierta resulta evidente en la mayoría de las biografías de sus hombres y mujeres.

Así por ejemplo, en México, los Flores Magon fueron del liberalismo al anarquismo sin aparentes contradicciones, algo similar ocurrió entre los italianos que habían luchado junto con Garibaldi y Mazzini, en Rusia con los populistas de izquierdas o enCataluña, con el peso del nacionalismo, cuya influencia resulta patente en nombres como Pere Foix, Manent, y otros. Lo que no quizás sea de recibo es que cuando vinieron fueron bien recibidos, pero los que cambiaron fueran mal despedidos. La moraleja de todo esto es que el sentir libertario no es por sí mismo ninguna garantía contra la duda, el error, o las más diversas tentaciones. Y justo es decirlo, cuando estas tentaciones se impusieron –por ejemplo, cuando Kropotkin, Faure, Grave y otros firmaron un Manifiesto al favor de la Entente, o la CNT entró en el gobierno de Largo Caballero–, las críticas más exhaustivas fueron las desarrolladas en el propio medio, por Malatesta en el primer caso, por Berneri en el segundo. Esto por no hablar de la relación con la masonería, a la que pertenecieron, entre otros, el propio Bakunin, Lorenzo, y que tan trágicamente influyó en la Zaragoza del 18 de julio de 1936a través de un personaje como Manuel Abos.

A diferencia de otras corrientes donde lo colectivo y lo organizativo prima sobre lo personal, en la libertaria suele ocurrir lo contrario. Esto explica el hecho de que muchos de los personajes aquí convocados destacaron más por su aporte personal que por su vinculación o representatividad. Así por ejemplo, Emma Goldman y Alexander Berkman, que lucharon e influyeron en los Estados Unidos, Rusia, yen España (en el rechazo del «comunismo» ambos, ella en las ideas de las Mujeres libres), nunca tuvieron un movimiento detrás, aunque sí trabajaron con organizaciones más o menos amplia. Tuvieron pues su carácter claramente específico, marcaron una diferencia (dentro de la convergencia, lo que resulta notable por ejemplo en la película Reds, en la que a Emma Goldman se le atribuye el papel de «Pepito Grillo» en la conciencia de John Reed). Algunos libertarios pues, fueron (y son) en no poca medida la conciencia crítica de los partidos y organizaciones que estaban siendo «conquistadas» por el Estado, lo cierto es que, en última instancia, lo que dirime el valor de cada uno de ellos y ellas fue, no tanto los altos ideales que trataban de aplicar (tanto más contradictorios cuando se da el caso de que no se está a la altura de lo que se proclama; seguramente el principal problema para cualquier idealista), como en la capacidad y entrega que mostraron en su aplicación más allá de tal o cual error.

Desde este punto de vista, no hay duda de que el movimiento libertario adquiere un brillo especial. Se puede afirmar que sus contradicciones y/u, posibles errores nunca, jamás, engendraron arquetipos como lo pudieron ser Millerand, Noske, Craxi, y por supuesto, que un Stalin, Thorez o incluso un Santiago Carrillo por citar solo algunos ejemplos «ilustres», si acaso se podrían citar casos muy concretos como el de di Giovanni, o lo de algunos que en Cataluña aplicaron su propia ley. Cuando hubo «burócratas» fueron «burócratas» pobres (lo que no quiere decir que en algunos casos no fueran negativos), e incluso sus más oscuros terroristas (como di Giovanni) parecen niños de pecho al lado de los que abdicaron de sus ideales originarios para servir al poder. Los datos cantan. En su inmensa mayoría, los libertario/as fueron personas que transgredieron su humilde origen social o «traicionaron» su alto origen social para convertirse en revolucionarios/as que se enfrentaban con el orden existente a través de la acción, la palabra o la divulgación cultural, y que en este quehacer, lideraron grupos y colectivos mucho más amplio, y fueron especialmente aventurerosy creativos culturalmente; sus cualidades superaron sus defectos, y los que no quisieron seguir en su desafío, no tuvieron mayores problemas: se cambiaron de barricada.

Esta selección destaca a los primeros y se olvida de los segundos.Pero más allá de la exaltación o la crítica, he tratado de componer cada «ficha» siguiendo la base de datos que le ha permitido la documentación a su alcance,que fueran los hechos establecidos los que hablaran,incluyendo críticas con el mayor cuidado, aunque, obviamente, seguro que algunos de sus puntos de vistas se han podido «infiltrar» aunque la intención haya sido actuar con la mayor objetividad posible. Mis perspectiva no ha sido componer personajes «sin problemas», ni mucho menos. Creo que, quizás por su propio carácter minoritario y a contra corriente, el movimiento libertario no ha estado libre de «patriotismo», ni de las voluntades de santificación. Desde mi punto de vista, no se trata de exaltar ni justificar los mitos hacen sino que hay que explicarlos en sus condiciones, crecidos normalmente en laberínticas crisis sociales. Se trata de verlos en su tentativa por ser al máximo consecuentes, y de comprobar hasta que punto lo supieron ser.

Considerado históricamente como un movimiento marginal, exótico, no viable (como dirían nuestros historiadores «centristas» y oficiales), el movimiento libertario empero, sigue suscitando periódicamente un renovado interés. En momentos de aumento de la conciencias social, como en los tiempos que acompañaron experiencias de grandes desafíos y transformaciones, se le han consagrado obras, monografías y antologías. En algunos casos se trata de trabajos de una seriedad indiscutible, pero en otros prevalecen los prejuicios conservadores, de ahí que tantos de estos libros lleven como portada la lámina ilustradora de algún atentado, lo que no deja de resultar una ironía ya que, como se hacen constar ampliamente en estas páginas, dentro del anarquismo existió una tentación terrorista (contra la que el propio movimiento produjo no poca literatura), lo cierto es que, como queda patente a lo largo de estas páginas, la inmensa mayoría de sus componentes conocieron el ostracismo, las cárceles, la tortura, las persecuciones, el exilo o la muerte violenta. Mujeres tan sublimes como Louise Michel o Voltairine de Cleyre, fatigosamente tratadas como «petroleras» por los «medias» cuando en realidad eran, aparte de poetas y pensadoras, émulas del pobre de Asís. En un contexto de «linchamiento» moral ambas sufrieron sendos atentados, y perdonaron a sus autores. El minucioso y apasionado historiador Max Nettlau raramente pudo contar con unas condiciones estables en las que poder disfrutar de su mítica biblioteca.

A lo largo de su historia, el movimiento libertario desafío el poder establecido con mayor o menor virulencia y pagó muy caro por ello. La «caza» contra “el anarquista” (todo un arquetipo sólidamente establecido que se reproduciría a lo largo de la historia contra el «complot comunista» o más recientemente contra el islamismo), fue una constante que en algunos casos alcanzó al carácter de exterminio. En el caso español, llegó un momento en que casi resulta cansino mencionar tantas cárceles, tantos campos de concentración, o la muerte violenta. El franquismo no perdonóni a los poetas y artistas (Acín), ni a los que tienen graves problemas psíquicos (Torres Escartín), ni a los ancianos (Mauro Bajotierra, Eduardo Barriobero), ni a tanto y tanto afiliado anónimo asesinados en circunstancias terribles como la que evocan las palabras “ley de fugas”, palabras sobra las Ramón Mª del Valle-Inclán escribió páginas inmortales en Luces de bohemia.

Recordemos que actividades como guardar libros se convirtió en la postguerra en un riesgo que podía costar la vida o largos años de cárceles. Siendo yo muy joven, un entrañable barbero que me veía leer tuvo a bien contarme como advertencia que a su padre lo mataron porque descubrieron que tenía una pequeña biblioteca simulada en un sótano. Mientras realizaba el servicio militar en Ceuta descubrí en una nave sellada una montaña de libros entre los cuales pude distinguir joyas inapreciables como una hermosa edición artesanal de El hombre y la Tierra, de Eliseo Reclús y traducida por Anselmo Lorenzo y por Odon del Buen, un sueño de lectura emancipadora para trabajadores que buscaban transgredir todas las limitaciones que un orden social injusto que quería mantenerlos como meras bestias de carga. Lo comentaba aventuradamente en un taxi a un amigo cuando el taxista que estaba pendiente nos contó lo que habían hecho con los ateneosde la ciudad. Si aquellos estaban allí sería porque en aquel momento no tuvieron tiempo para quemarlos.

Todos estos datos trágicos de veras no fueron meros detalles, los «gajes» de un oficio lleno de riesgos como el del revolucionario. Fueron «pruebas» terribles, sobre todo cuando repercutieron destrozando los familiares más próximos. Las consecuencia no fueron cualesquiera, después de la victoria del militar-fascismo en España, el mundo no ha vuelto a conocer un anarcosindicalismo capaz de movilizar miles y miles de trabajadores conscientes. El fascismo perdió su batalla principal, pero sus efectos fueron devastadores, y lo que vino después no permitían una disención tan radical como la anarquista con una capacidad de movilización de masas. El sistema puede soportar la existencia de una corriente marginal que en un momento dado puede ser el «chivo expiatorio», pero poco más.Lo que aparece en el 68 es un movimiento juvenil con vocación antiautoriaria que se cuestiona patrones capitalistas, colonialistas pero también «socialistas» (soviéticos), pero no llegó a concretarse como un movimiento estable. Lo que aparece ahora, está todavía por definir, pero los amos del mundo lo tienen claro. Pueden permitir grandes manifestaciones, pero no que las ideas de estas lleguen hasta las empresas. Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo protagonista histórico en el que referentes históricos como el anarquismo tienen un peso indudable, pero estamos solamente en los inicios aunque se trate de un despegue cuya capacidad de superar el estadio anterior crece cada año.

­Después de las derrotas sin paliativos como la española no se puede repetir aquello de «Decíamos ayer…», eso es equivocarse y muchos. Yanada pudo ser igual, ni tan siquiera parecido.

Una represión tan exterminista como la franquista o la estalinista destrozan toda una base social, cortan la acumulación de décadas de trabajo, desestructura personas y colectivos, dificulta enormemente toda tentativa de comenzar de nuevo en unas condiciones que ya no se parecen a las que antes habían expresado la capacidad de concretar tal o cual fórmula política u organizativa. Sin embargo, aunque sea con todas las amputaciones (e imputaciones y falsedades) impuestas, el interés por su historia y sus representantes, si bien desaparece (o disminuye drásticamente) en coyunturas reaccionarias (como lo fueron los ochenta y los noventa),emergen de nuevo, cuando crecen las expectativas, antes de ayer con la República española, ayer con los mayos del 68, y hoy con el surgimiento de los movimientos pluralistas contra la globalización capitalista.

Durante esos procesos, lo libertario sufre la consiguiente metamorfosis, se hace más variado y sus relaciones con las corrientes más próximas, cobra un nuevo sentido. Actualmente, la contestación denota un interés por algunas de sus claves tradicionales como la horizontalidad organizativa, el libre debate, la acción directa, propia de los interesadas, la oposición clara a las izquierdas más convencionales, pero todavía no ha definido cual podrá ser su curso organizativo, aunque todo idita que trata de ser muy abierto.Pero sea lo que sea, de lo que no hay duda es que para mirar con mayor claridad el futuro conviene ser muy consciente y conocedor de lo que fue un pasado que todavía está vivo, y sobre el cual este libro trata de tender un puente informativo, un punto de reflexión.

Creo que no está de más acabar haciendo notar que los momentos más creativos del movimiento anarquistacoincidieron con actuaciones convergentes, entre todas las sensibilidades pero también con las otras opciones socialistas, así por ejemplo ocurrió durante la Comuna de París, en relación al homenaje a los mártires de Chicago con el Iº de Mayo, a las campañas internacionales alrededor de Ferrer y Guardia, en la huelga general española de 1917, al principio de la revolución rusa, en las grandes huelgas animadas por la IWW o en la campaña para salvar a Sacco y Vanzetti, sin olvidar la «comuna» asturiana de 1934 (un ejemplo de lo que pudo haber sido, y no se dejó que fuera), etc…

Cuando los libertarios/as encontraron la complicidad amistosa de otras corrientes, esta coincidencia les permitió avanzar, aceptando las críticas y diferencias, entre otras cosas como una manera de hacer igualmente respetar sus propias críticas y diferencias. Una lección que actualmente están haciendo suya los componentes más lúcidos de la resistencia contra el neoliberalismo como resulta patente en las tomas de posiciones expresadas por ejemplo en un Noah Chomsky en Porto Alegre (por cierto, una ciudad en las que están enterrado dos libertarios catalanes exiliados tan ilustres como Pujol i Grúa y Puig i Elías).

Por el contrario, se puede decir que sus momentos menos creativos coinciden con los posicionamientos más sectarios. Y escribo esto cuando además del rechazo hacia otros corrientes, el anarcosindicalismo no solamente esta dividido entre CNT y CGT, ya que, como añadido, en Barcelona,existen dos CNT. ¡Que lejos quedan los tiempos creativos¡

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