Alberto de Satrútegui…ex mercenario y aventurero

No menos dura ni menos directa fue la entrevista que le hice al mercenario y aventurero Alberto de Satústregui, porque no todos los días se le pregunta a un hombre si mató…Su vida es sinónimo de aventura y riesgo. Durante una época ejerció de mercenario. Estuvo combatiendo en el Congo en la guerra de los Simbas.
Allí se casó con seis congoleñas hijas de jefes de tribus

Tiene la idea de que mató?
Si,es imposible no tenerla

Y recuerda a quien mató?
Recuerdo algunos casos especiales, pero es que yo, a pesar de haber sido cowboy en Texas y haberme ganado la vida en rodeos, no soy un vaquero de la vieja escuela que iba marcando muescas en la culata de su pistola; yo he sentido que cada vez que he matado a alguién, pero primero la situación que se encuentra uno, que es guerra, en la calle, en un frente, en una emboscada, es diferente en la adrenalina que se segrega, y hace ver las cosas de otra manera; un fusil es algo más impersonal que un cuchillo o una pistola, y la selva también tapa mucho y uno no tiene ningunas ganas de regocijarse mirando las caras de uno que murió: los muertos en la guerra, tantos los muertos como los que matan, no tiene cara

Se acostumbra uno al espectáculo de la muerte?
Yo,no…No me gusta ver muertos, procuro mirar hacia otro lado si puedo evitarlo. No me he acostumbrado a la sangre, no me he acostumbrado a las heridas, lo que pasa es que si es verdad que cuando se produce en ciertas circunstancias completamente&nbsp diferentes a un accidente de coche,&nbsp y otras circunstancias que yo he vivido hace años. Me acuerdo del primer hombre que tuve la desgracia de matar porque lo apunte y lo maté. Lloré, le decía : « Por qué te has puesto en el medio? » y lo sentí muchísimo y esa noche no pude dormir. Despues fue pasando el tiempo y me fue importando menos, y llegó a&nbsp no importar. Yo creo que los humanos tenemos unos mecanismos maravillosos para no sufrir. Nuestra tendencia a ser felices y a sufrir es algo que tenemos que olvidar nosotros mismos. Entonces elaboramos mecanismos para olvidar cosas. Yo no he tenido nunca un mal sueño. Con las cosas que he visto, y he visto crímenes mortales entre los nativos de África…

Que imagenes conserva en su retina?
Cortar los testículos de un guerrero y pónerselos en la boca, irle cortandole las piernas a cachos con un machete; uno se queda mirando , se da la vuelta y vomita. Y teníamos órdenes de parte del mando de no meternos porque era su guerra civil. Si nosotros podíamos, los ayudabamos. Por eso renunciamos a tener unidades congoleñas con nosotros

Los mercenarios pagan a Hacienda?
Si pudiera ser nunca pagaría Hacienda. Pero comprendo que no es una cosa que haya que eludir. No es un delito que encuentre denigrante, aunque vendrá alguién que diga que es falta de patriotismo, pero siempre hay alguién dispuesto a enseñarme a ser un patriota.

Pero a usted le gusta la guerra?
La guerra- quiero decir esto muy claramente y que no haya equivocaciones- , la guerra, si no hubiese sangre ni muertos, es el juego&nbsp más apasionante que hay en la vida. Es decir, que la aviación pase a las ocho y veinticinco y a las ocho y veinticinco tiene usted a sus aviones, y que salga la unidad tal mandando sus hombres, haciendo movimientos y ocupando lugares es una sensación de poder absolutamente increíble. Y además existe la caza del elefante para la cual hace falta ponerse a demostrar al elefante que uno es un poco elefante, y, además, es más listo. De todos modos que imagínese con el hombre. Vuelvo a decir, y eso que no quede la menor duda, que es terrible y odiosa porque muere la gente.
Pero, si no muriera la gente , estaríamos jugando todos

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