Albert Camus, entre Sísifo y Prometeo

El 4 de enero de 1960 el Facel Vega en el que viajaba junto a Michel Gallimard, su mujer e hija, se estrelló, en Villeblevin, contra un árbol-el reloj del coche quedó parado a las 13 horas y 45 minutos-, allá se paró la vida , a los cuarenta y siete años, de quien había nacido el 7 de noviembre de 1913 y dejase dicho,         en  << El mito de Sísifo >>, que: << el único obstáculo, la única “barrera a superar” está constituida por la muerte prematura>> 

         La prematura muerte( <<no hay nada más estúpido que morir en un accidente de coche>> había confesado unos años antes a su amigo Emmanuel Roblès) de quien había recibido el premio Nobel de literatura unos años antes, en 1957, conmovió a la opinión pública y no faltaron los elogios al fallecido. Cabe destacar entre estas reacciones-lo cortés no quita lo valiente- las palabras de quien fuese su amigo y compañero Jean-Paul Sartre: <<Camus reafirmaba , en el corazón de nuestra época, frente a los maquiavélicos, frente al becerro de oro del realismo,  la existencia del hecho moral. Él mismo era por así decir, una afirmación inquebrantable. Por poco que uno lo leyera o reflexionara sobre él, percibía inmediatamente todos aquellos valores humanos que mantenía en su haber…estábamos enfadados; un enfado no es más que otra manera de vivir juntos…Esto no me impedía pensar en él,  sentir su mirada sobre la página del libro, sobre el periódico que él leía y decirme: “¿qué dirá él de esto, en este momento”?>>.

         Que la estúpida muerte se lo llevase hizo que una obra en eufórica marcha quedase truncada, y que los acontecimientos históricos que se sucederían posteriormente quedasen fuera del alcance de la caleidoscópica mirada de ese pensador solar y luminoso.

         El <<pensamiento del mediodía>> -que se opone al <<pensamiento de la noche>>-, resulta cercano al libertarismo (recomendable resulta la lectura del elogio de Michel Onfray en su libro titulado precisamente <<La Pensée de midi>> en donde se lee, entre otras cosas, que el pensamiento matizado y sutil de Camus está formado de <<la gama de las auroras y los crepúsculos, de las aguas moradas y violetas del Mediterráneo, de los cielos con tonos azules siderales…>>), el pensamiento  de Albert Camus-digo- conserva absoluta pertinencia por su apuesta en pro de la dignidad humana, y por su espíritu rebelde que se enfrenta al estado de cosas de este mundo. La libertad y la justicia son los dos pies sobre los que se apoya y avanza la obra camusiana; el abandono, o aplazamiento, de cualquiera de los dos en pos de un futuro luminoso siempre acaba en desastre: o bien falta de libertad(en el  llamado “comunismo”), o bien falta de justicia y reducción de la libertad en algo meramente formal(en el modelo seguidor de los postulados ilustrados, plasmados en las democracias parlamentarias burguesas).

         Del absurdo a la rebelión, sin olvidar el amor a la tierra y a los demás y la solidaridad-se ha hablado de su <<individualismo altruista>>-, esa es la trayectoria que transita de <<El mito  de Sísifo>> al <<Hombre rebelde>>, complementados por novelas y obras de teatro varias. <<La rebelión tiene igual función que el cogito en el orden del pensamiento: es la primera evidencia . Pero ya esta evidencia sustrae al individuo de la soledad. Es un espacio común en donde se funda para todos los hombres el primer valor. Yo me rebelo, luego existimos>>. Mas si la revuelta en su devenir se olvida del principio de rebeldía-y busca un deus ex machina superior: historia, raza, etc.- finaliza en el nihilismo, de un lado o de otro, al ignorar la necesaria correlación entre fines y medios y erigirse en nuevo Dios ante el que no cabe otra que agachar la cerviz . Ahí es donde Camus subraya la importancia de la mesura, de los límites-lo que le separó de Sartre et compagnie– y en el mantenimiento de la rebeldía permanente . <<¿El fin justifica los medios? Es posible. ¿Pero quién justificará el fin? A esta cuestión que el pensamiento histórico deja pendiente, la revuelta responde: los medios>>. 

Argelia en el corazón

            <<…Suerte de isla inmensa, defendida al norte por el mar moviente y, al sur, por las olas inmovilizadas de las arenas>>, se lee al principio del libro inacabado que se halló en el asiento trasero del vehículo en el que halló la muerte, publicado más tarde bajo el título de <<El primer hombre>>. Más de la mitad de su vida había transcurrido en dicho teatro que representa Argel y más en concreto el barrio obrero, Belcourt, en el que creció. <<He crecido en el mar y la pobreza me ha resultado fastuosa, más tarde perdí el mar, entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable. Desde entonces aguardo. Aguardo los barcos de vuelta, la casa junto al agua, el día límpido…>>.

         Allá en un barrio de la capital, en Mondovi, había nacido-como queda dicho- el 7 de noviembre de 1913. Su padre-de origen alsaciano- murió combatiendo en la primera guerra mundial, así pues no le llegó a conocer. Su madre- procedente de Menorca- era analfabeta y hubo de trabajar en labores  de limpieza para mantener a los suyos( además de Albert, en la casa vivían, su hermano Lucien, la abuela y un tío enfermo). Cursó sus estudios hasta conseguir la licenciatura en filosofía, no pudiendo dedicarse a su enseñanza ya que una tuberculosis mal curada a los diecisiete años, le impediría pasar las pruebas para optar a la agregaduría; enfermedad que por otra parte no le abandonaría de por vida. Se dedicó al periodismo, y puso en marcha alguna compañía de teatro, coincidiendo con su breve militancia en el PC; al ser cerrado el periódico en el que trabajaba , 1940, marcha al estado francés y allá colabora con la resistencia, en una red cuyo nombre era Combat, que luego perdudaría bajo la forma de periódico, él como director.

         Muchos de sus escritos están situados en su país natal ( Argel, Orán, Tipasa, Djemila…), o lo toman como pretexto: ahí están, entre otras, <<El verano>>, <<Bodas>>, <<El extranjero>>, <<La peste>>, etc. Mediterraneidad o argelinidad, solar, que es destacada igualmente en los trabajos biográficos( Herbert R. Lottman, Olivier Tood, Emmanuel Robles, o en su <<El primer hombre>>). Precisamente al último nombrado le calificó de <<hermano de sol>>, calificación que le fue devuelta por éste en una joyita de título <<Camus hermano de sol>>. El escenario mediterráneo únicamente cambia en <<La caída>>, en donde las brumas de Ámsterdam pintan mejor como paisaje del absurdo..

            Argelia le dolía, como al otro le dolía España, y de ahí tal vez su posición cercana a lo  angelical , su llamada a la <<tregua civil>>, en 1956, cuando las bombas ya hacía tiempo que sonaban. Su propuesta por una salida de tipo federal en la que viviesen en pie de igualdad, franceses y magrebís, le valió todo tipo de descalificaciones y amenazas, desde todos los horizontes.  Desde las filas sartrianas se juzgaba su posición como la propia de los pieds-noirs, a lo que viene a añadirse sus declaraciones con motivo de la recogida del Nobel: <<yo amo la justicia, pero defendería a mi madre antes que la justicia>>, a lo  que añadía, que <<no quiero ser ni verdugo ni víctima>>.

Sin convertir estas breves líneas en una <<cuestión argelina>>, sí  que quisiera subrayar algunas cuestiones que convierten este tema en una llamativa asignatura pendiente en Camus: por un lado, su condena a las bombas indiscriminadas-totalmente justificada- parece obviar las tropelías francesas por aquellas tierras y baste recordar Sétif, o las embestidas del mariscal Bugeaud, en el XIX, para limpiar de árabes el territorio; por otro lado, su miedo al imperialismo nasserista, parece olvidar otro imperialismo que no era hipotético sino real(el francés, claro); por último, diré cómo en sus obras olvida acontecimientos claves de la lucha de liberación, los árabes son personajes anónimos en sus novelas, y coincide que además son víctimas, como señalase con tino Edward W. Said, a lo que podría sumarse que tanto en <<La Peste>> como en <<El extranjero>>-por tomar dos ejemplos- la labor civilizadora(en la primera el hospital, en la segunda el tribunal) son cargadas en el haber del colonizador.  En este terreno parece asomar un indudable tufillo propio del hombre prototípico humanista liberal de Occidente, si bien es claro que él a nivel personal pertenecía a los de abajo, y…desde luego  nada que ver con, por ejemplo, un Raymond Aron. Su compromiso y su apoyo-y ayuda directa- a distintas causas es indiscutible (guerra del 36, Resistencia, su lucha en Combat, posicionamiento contra las penas de muerte a unos comunistas griegos, en 1949, dimisión de la UNESCO por la admisión de la España franquista como miembro,1952, …). Con respecto a él podría adoptarse la ocurrencia de un siempre ocurrente escritor barcelonés: preferiría vivir el  futuro soñado por Sartre, pero en el que rigiese la moral de Camus.

         Concluiré balanceándome entre aquello que dijese Heidegger-quizá pensando con engreimiento en sí mismo- de que los grandes hombres cometen grandes errores, o aquello otro de Voltaire que aconsejase juzgar a los grandes hombres por sus obras maestras y no por sus faltas.

Camus todavía quema

            Está claro que Albert Camus todavía provoca encendidas pasiones; la muestra es la exposición que con motivo de su aniversario se había organizado en Aix-en-Provence, exposición que a pesar de los diferentes conflictos originados, y las repetidas dimisiones, se ha abierto, finalmente, el día 4 de octubre. Las tensiones venían de lejos, y el proyecto bajo el patronazgo de  Marseille-Provence (MP 2013), pues ya en 2012 había habido tres versiones para la exposición y dos anulaciones. En el fondo de todas las desavenencias y tensiones estaba la memoria de la guerra de Argelia, que finalizó hace cincuenta y un años. Quien había dirigido el proyecto desde sus inicios, nombrado por MP2013 en 2008, el historiador, especializado precisamente en la guerra de Argelia,  fue dimitido cuatro años más tarde. Con tal perdida de confianza el proyecto daba un giro y pasaba de ser <<Camus, cet étranger qui nous ressemble>> ( ese extranjero que se nos parece) a << Camus, citoyen du monde>> (ciudadano del mundo). Según algunos, entre quienes se hallaba la hija del escritor, Catherine, el centro de gravedad, bajo la batuta, de Stora  miraba demasiado a Argelia. El historiador cuenta su experiencia en un reciente libro ( <<Camus brûlant>>. Stock, 2013) y las sucesivas zancadillas que sufrió (negación de facilitarle documentos y anuncios de suspensión de los actos). La alcaldesa de la localidad confiesa que se vio obligada a proponer la suspensión, ya que si se negaban a facilitar los documentos del escritor difícilmente podría llevarse adelante la proyectada exposición; la hija de Camus dice que no entiende lo que ha pasado ya que ella siempre ha apoyado a Stora…éste deja claro que el Camus que él planteaba no era del gusto de todos, en especial no gustaba a los nostálgicos de la OAS y a los pieds-noirs. Nadie ha sido, nadie sabe, pero Stora es puesto de patitas en la calle. La cosa no queda ahí ya que la alcaldesa anuncia el 1 de agosto que el nuevo director de la exposición es el filósofo Michel Onfray (http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/2360-el-mayor-grado-del-orden.html#comment-670 ) . Al tiempo la ministra de Cultura, Aurélie Filippetti, retira la subvención a la exposición, y critica a Stora…Onfray responde a la ministra afirmando que la culpa es, única y exclusivamente, de Catherine Camus que pensaba que la visión de Stora regionalizaba en exceso a su padre, siendo esto absolutamente falso según el filósofo, quien tras estudiar a fondo el proyecto en marcha no ve fundamento a tales acusaciones. La solución salomónica ha sido al final recurrir a varios universitarios que han convertido la exposición en una muestra de fragmentos literarios del homenajeado; el peligro de los historiadores y de los filósofos desterrado, la exposición pasa a ser algo más )flou y más digerible por los sectores pro-OAS, por los ambientes de los pieds-noirs y por los defensores de la memoria de los harkis ( militares musulmanes en el ejército colonizador)…Al final la exposición ha quedado ceñida al gusto de los círculos nombrados, mientras que otros han organizado sus homenajes desde ópticas bien distantes y distintas: así asociaciones argelinas como el ANPNA o el Círculo argelino de Aix, el Movimiento contra el racismo y por la amistad entre los pueblos (MRAP)… Al final,  pour chacun son Camus!

 

                                                   +   +   +

Albert Camus (  Mondovi, 1913 – Lourmarin, 1960)

 

+ Datos bio-bibliográficos

        Nació el 7 de noviembre de 1913 en la localidad de Mondovi, Argelia,, que era por aquel entonces colonia francesa. Su padre, trabajador  en unos viñedos, herido en la primera guerra mundial, murió en el hospital , a causa de las heridas recibidas, a la edad de veintinueve años; precisamente el libro <<El primer hombre>> recuerda la visita del escritor , cuando contaba con la edad de cuarenta años, a la tumba de su progenitor. Su madre, campesina analfabeta, se traslada con sus dos hijos a Argel en donde trabaja de interina. Los estudios del hijo pequeño, Albert, se inician en una escuela comunal y posteriormente continúan en el liceo de Argel; consigue becas de estudio y es influenciado por un profesor de filosofía            , Jean Grenier.

            En 1930, enfermo de tuberculosis va a vivir con un tío suyo que es un lector empedernido y que tiene una surtida biblioteca, quien contagia al joven Albert la afición a la lectura. En la facultad de letras de Argel comienza estudios de filosofía que no llega a terminar en su totalidad- la faltaba  la agregación- debido a problemas de salud; la tuberculosis le supuso cuidados permanentes de por vida. Al mismo tiempo que estudia, se dedica a trabajar en distintas ocupaciones: vendedor de repuestos  automovilísticos, empleado en la prefectura, etc.; en 1936, actor en un grupo de teatro de Radio-Alger, enseguida trabaja como periodista, entre 1938 y 1940, en Alger républicain.

            Contrae matrimonio, unión que durará dos años, y se afilia al Partido Comunista, que abandonará tras dos años de militancia. En dichos años militantes organiza un grupo de teatro (Théatre du Travail), participa en movimientos antifascistas. Es también entonces cuando comienza a dedicarse a la literatura: escribe una obra de teatro para su compañía (Revuelta en Asturias), alguna obra ensayística, y comienza la escritura de Calígula a la vez que publica Bodas en 1939.

            Ese mismo año estalla la segunda guerra mundial, en la que trata de participar a pesar de su salud endeble. Se traslada a París en 1940; entra a trabajar en Paris-Soir como jefe de redacción; se va a Clermont-Ferrand, más tarde a Lyon ciudad en la que contrae su segundo matrimonio. En 1941, se traslada a Orán, allá trabaja en la enseñanza privada; enfermo ha de volver a Francia para tratar de curarse, de allá no puede regresar a Argelia, como era su deseo, debido al desembarco en el norte de África; así pues, hubo de permanecer separado de su esposa durante toda la guerra.

            Entra en la Resistencia en 1943, en una red que lleva el nombre de Combat, publicando un periódico con el mismo nombre. Junto a los dirigentes de esta organización clandestina se instala en la capital del Sena, consiguiendo allí un puesto de lector en la editorial Gallimard. En 1942 había publicado El extranjero y el Mito de Sísifo, al tiempo que se representan varias obras de teatro compuestas por él ( Calígula y El malentendido).

            Con la Liberación, en 1944, toma la dirección del nombrado periódico, en donde se pueden leer sus textos comprometidos con la verdadera democracia en Argelia y contra la represión en Madagascar, entre otros artículos. Aun no militando en partido alguno, no cesa de implicarse en distintas luchas y firmar abundantes peticiones: en 1949, contra la pena de muerte a la que han sido condenados los comunistas griegos en su país, dimite de la UNESCO como protesta por la admisión de la España de Franco en dicha organización. En 1953, se solidariza con los trabajadores que se han rebelado contra el poder en Alemania del este. Colabora en L´Express, entre 1955 y 1956, con crónicas sobre la cuestión argelina. Coincidiendo con un viaje a su país natal hace un llamamiento a la tregua, que no obtiene ninguna aceptación, también participa en un mitin de protesta contra la invasión soviética en Hungría.

            Esta época fue la del éxito y de la consagración como escritor. Publica La peste en 1947, con excelente acogida por parte del público. Siguen a ésta, Estado de sitio, Los justos y publica un volumen con sus artículos de prensa. En 1951, ve la luz un libro que provocará una fuerte polémica, El hombre rebelde. Se manifiesta sin ambages en dicha obra su abandono de cualquier postulado marxista, suponiendo esto su sonada ruptura con Jean-Paul Sartre, Simone de  Beauvoir et la famille,  lo que le supuso un amplio  aislamiento en los medios intelectuales en donde ya era una verdadera figura.

            Continúa escribiendo con abundantes interrupciones debidas a su delicado estado de salud; adapta y adapta, y representa, distintas obras de Dino Buzzati, Fiodor  Dostoievski, William Faulkner, Lope de Vega, etc. En 1957, le es concedido el Premio Nobel de Literatura.

            El 4 de enero de 1960, muere en accidente de coche. Entre los restos del vehículo se halla un manuscrito de una novela autobiográfica que estaba escribiendo ( El primer hombre)  y que se   publicaría años después.

                                                              

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS