Alan García y G.W. Bush: Dos agentes del neo imperialismo

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El gran escritor y anarquista peruano Manuel GonzálezPrada, asqueado por las atrocidades que se cometían con las etnias amazónicas en la época cauchera, fustigó a sus perpetradores en su artículo Los verdaderos salvajes (publicado en noviembre de 1905). Ahí en claro contraste con lo sostenido por el racista euro-céntrico argentino Domingo Faustino Sarmiento, y sus seguidores, dice “Al leer semejantes abominaciones todo hombre medianamente racional se pregunta ¿Quiénes merecen el titulo de salvajes: los indios bravos que habitan los bosques o los blancos y mestizos que van a civilizarlos?”

La idea aparece más elaborada en su posterior escrito Nuestros indios (incorporado al libro Horas de lucha) expresada así: “El summum de la moralidad tanto para los individuos como para las sociedades consiste en haber transformado la lucha de hombre contra hombre en el acuerdo mutuo para la vida. Donde no hay justicia, misericordia ni benevolencia, no hay civilización, donde se proclama ley social la struggle for life, reina la barbarie…sociedades altamente civilizadas merecerían llamarse aquellas donde practicar el bien ha pasado de obligación a costumbre”.

Alan García, George W. Bush y la abundancia actual de sus congéneres nos muestran cuán lejos estamos todavía de una sociedad sana, peor aún cuanto se va deteriorando la convivialidad humana. Ambos y los de su ralea son en sí “armas de destrucción masiva”, personificaciones del mal, carentes del todo de frenos morales. Sabido es que Bush falseo datos para invadir Irak y que Alan García estuvo preparándose para atacar a los selvícolas, con el falaz pretexto “estos 400 mil nativos no son ciudadanos de primera clase que puedan decir ‘tú’ no puedes venir aquí a 28 millones de peruanos”.

Cuando tales nativos no solo defienden sus tierras para ellos sino para todo el país, oponiéndose a la depredación ecológica que realizarían las petroleras y otras trasnacionales a quienes quiere entregarlas Alan García. Más aún las defienden para bien de la humanidad, porque la Amazonía es el pulmón principal del mundo y el flanco oriental de los Andes es el área de mayor biodiversidad de la cuenca amazónica[i] y de las más importantes del planeta. Es también un espacio con gran variedad de etnias aborígenes, que además de ser guardianes del medio ambiente amazónico han capitalizado conocimientos, entre muchas cosas, sobre la utilidad de su variada vegetación que han estado siendo aprovechadas, sin reconocerles ni retribuirles, por las grandes empresas farmacéuticas para sus negocios.

Hay agentes, llamados en inglés bioprospectors, dedicados a extraerles información sobre plantas curativas para que dichas empresas las usen en sus productos, patentándolas; caso de Nicole Maxwell, que relata sus experiencias en el libro Witch-Doctor’s Apprentice.

Desgraciadamente el gobierno peruano no es el único empeñado en destrozar la Amazonia: dos días antes de la masacre de Bagua, cometida el 5 de junio de 2009 en el norte del Perú, el Congreso del Brasil aprobó la Medida Provisional 458, impulsada por la senadora Kátia Abreu, que amplia posibilidades a la especulación de tierras en la foresta brasileña[ii]. En general se acrecienta la agresión anti indígena por distintos países: es cometida por la seudosocialista Michelle Bachelet en Chile[iii], es practicada tanto por laFARC como por Álvaro Uribe en Colombia, etc.

Asistimos, pues, a la prosecución de la conquista que desde siglos se libra contra los pueblos originarios de las Américas, al afán de explotarlos, despojarlos de sus pertenencias usando fuerza y fabricando instrumentos legales para justificarlos. Entre las cuales, limitándonos a la primera centuria de las repúblicas latinoamericanas, están las leyes de desamortización colombianas de 1850-1858 y la de “exvinculación” de tierras boliviana de 1874, dirigidas a destruir las comunidades campesinas y fomentar la expansión de latifundios. Agresión permanente con periodos de exacerbación.

David Viñas dedica el segundo capítulo de su libro Indios, ejército y frontera a mostrar cuan difundido y agudizado estuvo la ferocidad anti-indígena, de Méjico a Tierra del Fuego, en las dos décadas finales del siglo XIX.Son las mismas décadas cuando se expande el capitalismo monopolista y el colonialismo global, asociado a la segunda revolución industrial abanderando la ideología del darwinismo social (L.S. Stavrianos: Global Rift, cap. 13).

Los países industrializados además de dominar económicamente a los demás se apoderan de territorios en diversos continentes: potencias europeas se reparten África en la Conferencia de Berlín de 1884-85, Estados Unidos inicia su predominio mundial despojando a España de sus sobrevivientes posesiones ultramarinas y asegurándose bases navales en Asia. En ese contexto la agresión a los indios, por las clases dominantes latinoamericanas, debe entenderse como afán de desarrollar colonialismos internos en los países del área para supeditarlos mejor al dominio extranjero. En otras palabras: el imperialismo contaba con agentes nacionales para su guerra sucia.

Igual cosa sucede en esta era de renovada agresividad capitalista, eufemísticamente llamada “neo liberal” siendo más apropiado calificarla de “neo imperialista”. Muy patente en la trayectoria del acuerdo de libre comercio Perú­-Estados Unidos. Los gobiernos peruanos de Alejandro Toledo y Alan García la empujaron con procedimientos fraudulentos desoyendo reclamos populares. En una entrevista de junio de 2006, Antero Flores Araoz, entonces congresista y ahora Ministro de Defensa, usó un argumento racista contra los opositores indígenas del acuerdo: “no le vamos a preguntar a las llamas y vicuñas sobre el tratado de libre comercio”. Después de aprobado continuaron las violaciones a leyes nacionales y a normas de instituciones internacionales, como las de la OIT, suscritas por el país.

Se quiso entregar frenéticamente grandes lotes a la explotación de empresas foráneas, tratando de lucrar ilícitamente con esos negociados como sucedió con el llamado petrogate, en el cual estuvo implicado el Primer Ministro Jorge del Castillo. El pueblo respondió con grandes movilizaciones de protesta. Para quebrar las que se desarrollaban en la Amazonía se ordenó la operación policial de Bagua, donde murieron soldados y se masacró a indígenas.

En la operación, realizada con 600 policías y uso de helicópteros que disparaban del aire, según hace notar Kristin Bricker[iv] se utilizaron recursos destinados a la lucha anti-drogas porque participó personal de la DINANDRO (Dirección Nacional Antidrogas). Es decir, nuevamente se activan los agentes locales del dominio extranjero, sectores de los grupos gobernantes están prestos a todo tipo de tropelías contra sus conciudadanos para incorporarse como socios menores del capitalismo, sacar sus tajadas de la globalización.

El sistema político gestado por la globalización ha sido caracterizado de Imperio por Michael Hardt y Antonio Negri y de Neo imperialismo por Stanley Aronowitz[v]. Disienten respecto a la relevancia actual de los estados nacionales, mientras aquellos les niegan vigencia el último les reconoce continuada validez. Anota que los países pese a haber perdido algo de su autonomía siguen siendo actores importantes del funcionamiento mundial, son las sedes donde se procesan los enfrentamientos de dominio y de resistencia.

Todos ellos coinciden, en cambio, juzgando que el mando planetario lo ejercen una red de grandes potencias y empresas transnacionales, con primacía de los Estados Unidos. La enorme gravitación de las transnacionales ha llevado al economista David C. Korten (When corporations ruled the world) ha calificar de colonialismo corporativoal actual funcionamiento mundial,sin duda hay mucho de valido en esa afirmación pero no se debe descuidar que sea Estados Unidos el principal impulsor y beneficiario del nuevo orden imperial.

Por un lado propagó al resto del mundo las privatizaciones de servicios públicos, el frenesí del consumismo, el constante asalto publicitario suscitando recelos e inseguridades, y muchas cosas más. Por otro lado, refuerza su dominio controlando organismos como el BID, el FMI, la OTAN. Esta última creada durante la guerra fría para enfrentar al bloque soviético pasó a serinstrumento de agresión desde 1999,cuando Clinton la utilizó contra Serbia.

Es imprescindible, por tanto, ver las mutaciones ocurridasen la potencia dominante. Al respecto Sheldon Wolin nos ofrece un lúcido enfoque en el libroDemocracy Incorporated:Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism. Resalta la formación de un nuevo totalitarismo en los Estados Unidos, a diferencia del clásico sin el abierto ejercicio del terrorismo estatal sino por la disimulada manipulación a la ciudadanía, dejándole creer gozar de libertad.

Un humorista francés, en la sexta década del siglo XX, encapsuló bien ese contraste diciendo que mientras en la Unión Soviética se estaba condenado a veren la televisión únicamente propaganda gubernamental en EE. UU. se tenía libertad de escoger entre múltiples avisos comerciales.

Ahí está el meollo del “totalitarismo invertido”: en vez de imponerautoritariamente un credo se utilizan medios masivos de comunicación, en manos privadas, para difundir versiones de hechos adecuadas a los intereses de las clases dominantes. Que lejos de cultivar una población adecuadamente informada y activa, buscan adormecerla y manejarla a su gusto callando y distorsionando sucesos. Wolin determina la doble vía como se fue afirmando tal versión totalitaria: 1) Administración de la democracia y 2) la condición de superpotencia.

La primera dedicada a erosionar la democracia para beneficiar las ganancias de las grandes empresas. Realizada desmantelando al Estado de sus funciones de servicio público, privatizándolos; distrayendo a la población con controversias sobre multitud de asuntos nimios o problemas pertenecientes a la esfera de decisión personal, como la abstinencia sexual; prolongando indefinidamente las campañas electorales, banalizándolas y conduciendo al hastío.

La segunda se robusteció con la creciente articulación del complejo industrial-militar, contra el cual previno Dwight DavidEinsenhower y que ha sido etiquetado como capitalismo del pentágono por Seymour Melman (Pentagon Capitalism: The political economy of war). Para mejor apreciar su gravedad es útil lo planteado a mediados del siglo pasado por Gastón Bouthoul, gestor de la Polemología como rama de las ciencias sociales especializada en el fenómeno bélico.

El hizo una ampliación de los conocidos tres sectores de actividad económica distinta a otros estudiosos; quienes se limitaron a desagregar del sector terciario los aspectos referentes a servicios con mayor categoría intelectual para determinar sectores cuaternario y quinario.

En cambio él precisa un sector cuaternario no dedicado como los otros a producir bienes y servicios para la gente sino a la destrucción. Este sector ha crecido en forma descomunal, especialmente en los EE. UU., con un presupuesto dedicado a él casi igual a la suma de todos los otros países. Jacqueline Cabasso[vi] señala que en 2008 cubría el 48% de los gastos mundiales concernientes al asunto. Una enormidad de recursos dedicados a mantener su maquinaria militar, con bases desplegadas por todos los continentes habitados, ocasionando gastos que van por cifras de trillones.

El neo imperialismo o etapa superior del imperialismo se cimenta pues en el “totalitarismo inverso”, con su doble amenaza de control ciudadano difuso, omnipresente, orwelliano y la hecatombe humana. Su ramificación planetaria, en materia marcial, lo ha desarrollado Estados Unidos mediante convenios militares, entrenando oficiales y soldados extranjeros,dando asesoría y proporcionando armas, usando tropas de otros países para sus acciones bélicas, realizando operaciones encubiertas. En materia civil lo realiza con una maraña de actividades que van desde la transferencia de técnicas manipulativas a directas intervenciones en la vida política de países.

Dos muestras, relacionadas con Bolivia, son el equipo de asesores estadounidenses de Sánchez de Lozada, para realizar trucajes en su segunda campaña presidencial (hay un documental al respecto); y la participación del embajador Phillip S. Golberg en el esfuerzo de fracturarla, aplicando su experiencia ganada separando Kosovo de Serbia. Por su parte los grandes capitalistas han estado financiando instituciones, secretas o no, para difundir planteamientos neo liberales, fomentar reuniones de dirigentes de distintos países para captarlos.

Las más importantes son el Grupo Bildenberg, La Comisión Trilateraly el Council of Foreign Relations; reforzadas por una profusión de otras menores como el Institute of Public Policy, gestado por el actual Director de la CIA León Panetta, en Monterey (California). Que bajo el pretexto de preparar cuadros para el gobierno democrático, les hace un lavado de cerebro auspiciando solo conferenciantes propagandistas del credo oficial, muchos de ellos de mala reputación: Karl Rove, Madeleine Albright, George Tenet y muchos más.

G. W. Bush, por tradición familiar, y Alan García, por ambiciones personales, son dos agentes del neo imperialismo. Ambos tras sus aparentes diferencias comparten varias similitudes, aplicables a otros jefes de Estado que juegan el mismo papel. Señalaré tres de sus características comunes:

Primero, carencia completa de ideas y sentimientos positivos. Claro en Busch con sus atropellos de la lógica y la gramática. Circuló un chiste diciendo que un grupo de médicos pensó instalarle un marcapaso en el cerebro, para que de cuando en cuando le gotease una idea, pero el más previsor del equipo hizo notar que eso le podía producir un derrame cerebral.

El asunto se da disimulado en Alan García por su frondosidad verbal. Una revisión de sus escritos revela su vacuidad. Se limitan a ser collages de cosas que están en boga, sin el más mínimo esfuerzo analítico propio. Ironías del destino: el titular de su libro El futuro diferente podía ser rebautizado como El pasado diferente, porque ahí dice exactamente lo opuesto de lo que ahora hace. Tan tremendo salto solo es posible debido a que nunca pensó seriamente. Su motivación real entonces y hoy es el simple exhibicionismo, el afán de parecer informado de la última novedad intelectual aunque no haya digerido nada.

Segundo, ausencia total de escrúpulos para quebrar leyes, cometer atropellos, justificarse descaradamente con mentiras. La diferencia es que uno lo hace queriendo mantener la primacía de su país y el otro agravando la condición dominada del suyo. Ambos lucran con sus acciones y se rodearon de colaboradores de su misma calaña, faltos de moral y con valores invertidos. Así Jorge del Castillo, obligado a dejar su cargo de Primer Ministro por haber estado metido en negocios turbios con una empresa petrolera, se permitió llamar cobarde a la única Ministro que tuvo el coraje y dignidad de renunciar en protesta por la masacre de Bagua.

Predisposición a violar los derechos humanos, a fomentar torturas y matanzas. Es de sobra conocido lo hecho por Busch, no necesitamos repetirlo. Respecto a García me limitaré a recordar que en su primer gobierno ordenó las matanzas de los presos políticos en las cárceles de Lurigancho y el Frontón. Que esos presos políticos perteneciesen al sanguinario Sendero Luminoso no lo exime de culpa, ni atenúa su crimen.

El neo imperialismo, como sistema y la calidad moral de sus agentes, generan un mundo de pesadilla. Felizmente van desarrollando factores que lo contrarrestan, algunas de los cualesson: mayor accesibilidad a diversas fuentes informativas mediante el internet, creciente articulación mundial de fuerzas populares, incremento de estudios y cuestionamientos. Entre estos merecen tenerse en cuenta los que van produciéndose en el área andina de mayoría india y gran variedad de etnias, tanto inspeccionando la biografía de sus países como elaborando planteamientos.

Por citar algunos tenemos el minucioso estudio de la evolución ecuatoriana realizado por Rafael Quinteros y Erika Silva en Ecuador: país en ciernes cuyo complemento es El retorno de los runas de Galo Ramón (los dos primeros han realizado también desmitificaciones y aportado sugerencias para el cambio); en Bolivia con gran efervescencia intelectual actual están los trabajos, entre muchos, de Álvaro García Linera, Javier Medina, Luís Tapia Mealla, Raúl Prada Alcoreza; en Perú hay el rico legado de ideas para construir un socialismo autogestionario elaborado cuando gobernaba Juan Velasco Alvarado. Esa importante experiencia creativa ha sido mal interpretada por críticos apresurados.

Los refuto detallada y documentadamente en mi libro Organización y participación política en el Perú antes y durante el gobierno de Velasco Alvarado, publicado en Lima por la Universidad Ricardo Palma. La actual capacidad de las etnias amazónicas peruanas, de defender sus derechos, es producto del esfuerzo desplegado por ese gobierno en impulsar sus organizaciones.

Hago esas referencias porque tratan, de modo directo o indirecto, sobre cómo articular democráticamente la heterogeneidad en el fuero interno de los países y con eso concurrir a transcender, lo que Immanuel Wallerstein llama, universalismo europeo por, lo que el mismo autor postula, el universalismo universal. Esto es que todas las culturas del mundo puedan aportar sus conocimientos, en pié de igualdad, a la humanidad. Elemento necesario para avanzar hacia la veraz civilización reclamada por González Prada y contrarrestar la manipulación neo imperialista.


[i]Matt Finer y otros: Oil and gas projects in the western Amazon: threats to wilderness, biodiversity, and indigenouspeoples. www.plosone.org/article/info:do/101371/journal/sone 0002932

[ii]Bruno Lima Rocha: El Congreso brasileño aprobó la base legal que destruye la Amazonia. www.rebelión.org. 23/06/2009.

[iii]Chile: ¿Hacia otra Bagua? Mapuexpress.net, 11 junio, 2009

[iv]Dinero para la droga de EE.UU. financió la masacre de indígenas en Perú.www.rebelión.org. 25/6/09

[v]Sus opuestos plateamientos pueden verse en el libro Implicating Empire: globalization and resistance in the 21st century. Stanley Aronowitz y Heather Gautney editores.

[vi]Strategic Command (StratCom) in context: the hidden architecture of U.S. militarism. GlobalResearch.ca 26/4/2008

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