Alain Badiou, profesor ( y III)

Por Iñaki Urdanibia

Habitualmente los seminarios universitarios suelen funcionar como banco de pruebas en el que se alimentan las futuras obras de quienes los dirigen; en el caso de quien desempeñase su labor docente en la universidad de Vincennes-Saint-Denis y posteriormente en l´École Normale Supérieure, de la que es profesor emérito, dirigió una serie de seminarios entre el curso 1983-1984 y 2012, analizando, entre otras cosas, las obras de quienes él denomina “anti-filósofos”, lo cual en cierto sentido da por pensar que sus estudios apuntan a la construcción de su cuarta vida, a la constitución de una nueva filosofía. Basta con nombrar algunos de los pensadores / escritores tratados para ver lo que señalo: Heidegger, Mallarmé, Beckett, Nietzsche, Wittgenstein, Lacan, san Pablo…y más directamente a los cuatro últimos los agrupa bajo la etiqueta de L´antiphilosohie. En 2013 comenzaron a publicarse por Fayard tales seminarios; de momento que sepa, son ocho los que han visto la luz.

En ellos parecen hallarse en estado de borrador las bases de una nueva filosofía, más próxima a lo que Badiou denomina los “anti-filósofos” ( Pascal, Rousseau, Kierkegaard, Nietzsche, Wittgensntein, Lacan…) « que nos enseñan que todo lo que tiene verdadero valor se consigue sin seguir métodos corrientes y adoptando las ideas dominantes, sino por el efecto, experimentado existencialmente , de una ruptura con el ritmo del mundo».

A dos de los volúmenes publicados voy a ceñirme en estas líneas, al dedicado a « Heidegger. L´être 3 – Figure du retrait / 1986-1987 » ( Fayard, 2015) y al de « Nietzsche. L´aniphilosophie I / 1992-1993 » ( Fayard, 2016). Si antes comentaba que los seminarios son como bancos de pruebas, el el caso de estos de Badiou, y más en concreto en el segundo de ellos, la pretensión parece ir más lejos ya que además de airear – por medio de la publicación de lo expuesto- entre quienes sigan o estén interesados en su obra, éstos –según el mismo señala- son fruto de una “decisión pura” de cara a la apertura de una nueva vía / vida; muy en concreto resulta sorprendente , de entrada, la importancia otorgada por Badiou al intempestivo Nietzsche, más teniendo en cuenta la mala prensa que el alemán ha tenido en las filas de las corrientes marxistas, en prácticamente todas sus variedades, baste con recordar aquella tajante afirmación de Grigory Luckács en su El asalto a la razón: la abundancia de citas de Nietzsche da cuenta de el mayor grado de irracionalismo que invade la sociedad, y cito de memoria. En el caso de Badiou puede llamar también la atención la reivindicación de la postura anti-filosófica del intempestivo pensador alemán si en cuenta se tiene: a) la reivindicación de la filosofía por parte de Badiou ( ahí están sus dos Manifiestos) ante quienes han solido entonar los réquiems a la filosofía ( anunciando otro conjunto de muertes: historia, arte…), y b) los repetidos ataques a las corrientes deseantes y nietzscheanas ( piénsese en Deleuze, Foucualt y Lyotard), ante los cuales, no obstante, ha mantenido un respeto y homenaje en su recopilación de 2012 ( L´aventure de la philosophie française depuis les années 1960. La fabrique), en la que reivindicaba la importancia filosófica – a pesar de las diferencias entre / con ellos y hallando un cierto denominador común entre ellos- de Jean-Paul Sartre, Gilles Deleuze, Georges Canguilhem,Paul Ricoeur, Louis Althusser, Jean-François Lyotard, Françoise Proust, Jean-Luc Nancy, Barbara Cassin, Christian Jambert y Guy Lardreau, Jacques Rancière y Alexandre Kojéve; con algunos de ellos, fallecidos, ya había mostrado su simpatía en 2008 ( Petit panteón portatif. La fabrique) en donde homenajeaba a algunos de los nombrados anteriormente, además de a Borreli, Cavaillès, G. Châtelet, Derrida, Hyppolite, Lacoue-Laarthe …elogios de aquellos maestros con los que discutió a veces hasta con aspereza en ese campo de batalla que es la filosofía, y de los que también aprendió , verdaderos pesos pesados del pensamiento y no los filósofos mediáticos, que dominan el páramo actual del panorama filosófico hexagonal que – según su visión, y no es el único- no hacen sino defender éste, el mejor de los mundos posibles, chapoteando en un rebajado kantismo y unas empalagosas, huecas y repetitivas jaculatorias derechomunanistas…que ignoran la aseveración orwelliana de que todos somos iguales, pero unos más iguales que otros. Mas vamos por partes.

Superar dialécticamente a Heidegger

El seminario que se desarrolló entre finales de octubre de 1986 y principios de junio de 1987, coincidía con la elaboración de su L´être et l´événement, la obra que él considera fundamental en su quehacer, ya que allí se constituye una metafísica contemporánea , re-definiéndose los conceptos clásicos: ser, verdad, sujeto , a continuación todas las nociones derivadas: finito e infinito, historia y naturaleza, saber, individuo, …y muy en especial pone en circulación un concepto “moderno” que había sido puesto al orden del día por Maurice Blanchot y Gilles Deleuze. El de ëvénement ( acontecimiento); sin obviar que en esa misma obra se introducían una serie de conceptos cruciales de las matemáticas, muy en concreto – inspirado por Paul Cohen -el de multiplicidad genérica, como también los de indecibilidad e indiscernibilidad.

Teniendo en cuenta que fue Heidegger quien recuperó para los tiempos modernos la distinción establecida por Parménides entre ser y pensamiento , su tarea –según prevé – no podía darse más que en la medida que que su empresa supusiese una superación dialéctica de Heidegger; desarrollando la tarea en tres escenarios distintos: 1) descartando considerar el ser como , lo hacía Heidegger, una archi-experiencia pérdida. Sino entroncando con el pensamiento matemático que se desarrolla desde hace dos milenios y medio; reivindicando que el eclipse – que Heidegger ciñe a la cuestión del ser y que conlleva el nihilismo presente- es debido al de las matemáticas, provocado por el dominio asfixiante del cristianismo que identificaba la racionalidad deductiva con la revelación religiosa; siendo también acusa del debilitamiento apuntado el carácter dividido des de sus inicios de la ontología filosófica: entre el modelo biológico o animal propio a Aristóteles y el modelo matemático propuesto por Platón y continuado hasta el presente hasta Edmund Husserl. 2) La ontología filosófica como sirviente de la teología ha cedido a la tentación de hacer prevalecer sobre el ser una especie de soberanía del Uno; el mérito de tal interpretación se debe a Heidegger. Este último llamará “onto-teología” a la operación divina que hace llegar el ser a un ser privilegiado, corriente que perdurará con fuerza hasta Kant quien al final desechará la metafísica como forma de conocimiento.

En este terreno, la postura de Badiou difiere de la heideggeriana, ya que en vez de pensar el ser como dominado por el Uno, va a poner el acento en la multiplicidad, ya que éste es el modo de existencia del ser; defendiendo que el conocimiento del ser se da, siempre de manera incompleta, por el camino de las matemáticas, ciencia de lo múltiple-sin-Uno.

3) La diferencia resulta fundamental en lo que hace al peso otorgado a la poesía, que vendría a suponer – en el caso del maestro alemán- la recuperación de la voz del ser que había quedado retraída desde los tiempos de los pensadores presocráticos, y más en concreto desde Heráclito y Parménides, voz que se trunca con Platón. Por esta senda Heidegger sostiene que algunos poetas , todos alemanes ( Hölderlin, Trakl, Rilke) han hecho en este intervalo – de alianza reactiva entre metafísica y técnica- como “pastores del ser”. Para Badiou –que amplía la nómina a Rimbaud, Pessoa, Mandesltam, Mallarmé y Celan- si la importancia de la poesía es grande como condición mayor de la existencia de la filosofía, ello no es debido a cierto testimonio de una impotencia constitutiva de la metafísica, sino que –en su opinión- sí que se ha dado una “edad de los poetas”tras los tiempos de Hegel y Comte – el historicismo y el positivismo- en la que la poesía ha supuesto como un grito desesperado que trataba de retomar la primacía de la metafísica.

Partiendo de tales premisas, Badiou va a extraer varias lecciones que toman la forma de comentario, discusión y combate con Heidegger, del que le va a diferenciar la concepción de la filosofía que en vez de centrarse en la “cuestión del ser”, se va a dirigir hacia las condiciones de posibilidad de ella por medio del matema, el poema, la política, el amor…Otro de los aspectos de ruptura con la concepción heideggeriana – deconstructora- va a ser la concerniente a la noción de sujeto, que apoyándose en Lacan, inaugurando una nueva definición de sujeto, como mediación entre un “acontecimiento” y una “verdad”. Por último, va a sacar a relucir la noción de multiplicidad genérica que funciona en el terreno de la inmanencia…De este modo, « con y contra Heidegger, este Séminaire cuenta cómo se inventa una ontología en el desacuerdo filosófico, la amistad por el poema, y .la instrucción del matema»

Nietzsche, príncipe pobre y definitivo de la anti-filosofía

Si el seminario anterior sirve de preparación de una nueva obra, fundacional, los seminarios que se desarrollan entre 1992 y 1996, se van a desviar hacia la anti-filosofía, incluyendo a Lacan, Wittgenstein, san Pablo, y por supuesto el de Nietzsche, suponiendo éste una incursión distante de sus referencias y de su empresa habitual.

Según indica: cuanto más leía al pensador alemán más simpatía se le originaba en el terreno del personajes rodeado de una tensión permanente, de la soledad, del desierto social que le asediaba, de su santidad, que con el paso de los años se le fue haciendo cada vez más potente.

A lo dicho ha de añadirse un cúmulo de malentendidos, bajo cuyo dominio se movía Badiou, seguidor de Sartre, de Lacan y militante maoísta, interesado por las matemáticas y empeñado en la recreación de una metafísica contemporánea…Nietzsche resultaba con respecto a todo ello un cuerpo discordante más todavía si se tiene en cuenta el anti-platonismo declarado del germano, su valoración absolutamente negativa de san Pablo como encarnación del clérigo, sin olvidar sus incendiarias diatribas contra Wagner…Justo en las antípodas de los que defendía / gustaba a Badiou. Con semejante panorama , Badiou perdona estos deslices y trata de integrar al autor de « Más allá del bien y del mal» en su obra; partiendo eso sí de que todo “nietzscheísmo” es una impostura, y todo anti-nietzscheísmo también, precisamente por el lado de estos últimos vendrá el origen de su brusca decisión. Por una parte, estaba la presencia como filósofo de referencia, vía Heidegger, de Foucalut; también era consciente de la importancia que en Deleuze jugaba tal filósofo y era consciente del coloquio que en 1972, se había celebrado en Cerisy, con la presencia de lo más destacable de la filosofía de la época: Deleuze, Derrida, Klossowski, Lyotard, Nancy, lo cual concitaba su interés y algunas lecturas dispersas de los nombrados, aun manteniéndose a distancia de tales pensadores. Fue, no obstante, en 1991, cuando una serie de filósofos reactivos declaran la guerra a Nietzsche, los revanchistas de mayo del 68, publicando un libro-manifiesto: Pourquoi nous ne sommes pas nietschéens; viendo quienes eran los firmantes de tal bodrio, él sintió que algo no iba…y que si toda esta gente declaraba la guerra a Nietzsche, todo no podía ser malo en este ( permítaseme decir que en este caso parece haber jugado – y lo digo en plan hipotético vacilón- un papel importante la aseveración del gran timonel cuando decía que ser atacado por el enemigo…): A partir de ahí, decidió leer al filósofo – los textos últimos tras el derrumbe turinés y también los anteriores- y acabó amándole en su soledad, y valorándole como el pensador que supuso ua fractura de la historia del mundo en dos, al « ser capaz de desembarazar a la humanidad de una vez por todas del veneno religioso, de la figura asquerosa del sacerdote y de los efectos desastrosos de la culpabilidad, capaz de instaurar el reino del gran “Sí” a todo lo que viene…». Revisión de las contradicciones nietzscheanas, de su concepción del ser filósofo, elogiando su intempestividad en aquellos tiempos de tempestades que le tocó vivir; análisis , basados en la mirada lacaniana y deleuziana sin obviar la poco acertada de Heidegger -según nuestro hombre- , del fragmentario discurso nietzscheano que a veces es comparado con el de la sofística [ sea dicho al pasar que Badiou ha solido mantener que Platón construyó su obra en discusión con los sofistas; lucha que él traslada a la actualidad al considerar a Lyotard, como necesario sofista, que limitaba a la contra su propio quehacer], que le encandila cuando la emprende con ese monstruo frío entre los monstruos fríos que es el Estado, y que no deja de disgustarle cuando se permite tras sus momentos disolventes, proponer unas lecciones, lo cual llega a comparar, curiosamente, con el último capítulo del Manifiesto comunista que tras el subidón que provoca su lectura, sorprende en su conclusión.

Hasta tal punto llega su simpatía, no exenta de críticas en un vaivén que se balance entre un-a-favor y un-a-la-contra ( vaivenes que por cierto se dan en la propia obra del estudiado: entre la crispación y la serenidad), que acaba por otorgarle el título con el encabezó este apartado: príncipe pobre y definitivo de la antifilosofía.

Verdaderas lecciones de filosofía que se van desplegando en un detallado rastreo por ls historia de la filosofía, lo que no impide que la travesía se permita incursiones en otras esferas de los quehaceres humanos.

Epílogo: ¿ qué hacer con Badiou?

La pregunta planteada podría extenderse a unos cuantos más de entre los filósofos que se posicionan fuera de las posturas ordenancistas (Foucault, Deleuze, Derrida, Butler, Laclau, Mouffe, Negri, Agamben, Vattimo, Virno, Jameson… muchos de ellos englobados bajo la maldita etiqueta de posmodernos, como equivalente a reaccionarios y disolventes), pero ya que últimamente he presentado una lectura del pensador francés, la interrogante se justifica referida a él.

En bastantes ocasiones se ha borrado, o intentado hacerlo, del mapa filosófico debido a algunas afirmaciones suyas, realmente chirriantes por no catalogarlas de sanguinarias con respecto a China, Camboya o la revolución francesa; cierto es que muchas de las frases a él atribuidas en más de una ocasionan sido sacadas de contexto, o recortadas por donde convierte al recortador de turno. De esta manera, y sin prestar más, ni menos, atención a su quehacer , estas palabras suyas han servido para dejar de leerle ya que alguien que dice esas cosas no puede decir nada de provecho, posturas ampliada al “quien tuvo, retuvo” …modo de argumentar no excesivamente riguroso pero qué se le va a hacer, ya que sabido es que las simpatías y antipatías, las filias y las fobias se mueven en bastantes ocasiones, si no en todas, más por sentimientos que por racionalizaciones…al menos desde Pascal aceptado es que hay razones del corazón que la razón no alcanza, ni controla.

Si unos vienen a decir – lo he oído y lo he leído- este caballero es maoísta, luego… a la hoguera; en el fondo este modo silogístico (?) de descartar es utilizado -adornado con otros ropajes más orondos y de altura y otras etiquetas ad hoc- no solo con respecto al pensador que nos ocupa sino con respecto a todos aquellos que se mueven fuera de los parámetros del orden establecido…antes fueron los antihumanistas, más tarde desde el otro lado del charco con los caza-imposturas en en los pensadores pertenecientes a la llamada french theory ( 1 ), por su indebida utilización de las analogías de las ciencias ( duras), si estos guardianes del templo cientista utilizaron la bandera de postmodernos para dentro de tal englobar a todos los que según ellos- no recurrían más que a huera charlatanería, favoreciendo con ello el ascenso del irracionalismo, y otros males que nos conducirían , sumidos en la ola del peligrosos relativismo, a la barbarie más bárbara; pues bien, con respecto a nuestro hombre – más bien por medio de una revista de estudios badiouanos se ensayó una repetición, recurriendo a la mala fe, del mecanismo Sokal&Bricmont ( 2 ) , enviando para su publicación una artículo que se coló…para gozo de quienes querían cazar como fuese al pensador díscolo, como quien dice: no ves, si a pesar de todas las alabanzas que recibe de sus fieles seguidores – a un lado y a otro del Atlántico- el sujeto, no es más que un patán …sus seguidores ídem de ídem; y asunto concluido.

En el terreno de las descalificaciones no han faltado algunas de mayor peso, o al menos, de más gran calado, aunque algunas de ellas resultan caladas en lo que hace a diferentes aspectos ( 3 ).

En fin, sin pretensiones de concluir, ni de penetrar en una asunto que resultaría más largo y complejo, estamos ante un pensamiento que no se esconde y que se presta constantemente al contacto con otros y si es caso, a la abierta confrontación ( Jacques Rancière, Antonio Negri, Terry Eagleton, Gianni Vattimo, Jean-Luc Nancy…) como ha dejado constancia en los congresos acerca de la idea del comunismo por el convocadas, en unión con su colega y amigo Slavoj Zizek ( 4 ). Sí que concluiré diciendo en honor a la verdad que el espíritu de crear un sistema omni-explicativo sin reparar en la utilización de conceptos fuertes – y más en los tiempos que corren- puede conducir , vellis nolis, a posturas inquisitoriales y autoritarias ( como era moneda corriente en tiempos pasados); tal peligro existe, mas tampoco se puede negar que la trayectoria de Alain Badiou se ha aligerado en los últimos tiempos de manera creciente en el campo de lo político, ablandando su ultra-dogmatismo político, sus ideas vanguardistas y partidarias, etc., etc, si bien su permanente alerta contra las teorizaciones micro o espontaneístas sigue presente en sus tendencias ultra-organizativas y controladoras , que suponen su utilización del concepto clásico de revolución…aunque la verdad no sé, ya que si esto es peligroso – en la lucha y de cara al futuro- y, tal vez, imposible…las posturas por él criticadas resultan plausibles aunque parecen, al menos para el que esto escribe, tan realizables como el propio milagro de un casual kairós ( ¿ será la sorprendente llegada, forzada por la lucha, del dichoso événement ?)

Notas

( 1 ) Para conocer la presencia y peso de diferentes pensadores franceses en los campus de EEUU, puede verse con provecho el libro de François Cusset: «French Theory » ( La Découverte, 2003).

( 2 ) La embesbtida promovida por Alan Sokal, profesor en Nueva York, y Jean Bricmont, impartiendo en Lovaina, con su «Impostures intellectuelles» ( Éditions Odile Jacob, 1997 – continuada posteriormente en solitario por SOCAL en su «Más allá de las imposturas intelectuales. Ciencia, filosofía y cultura» ( Paidós, 2008), provocó una encendida polémica y ciertas puntualizaciones acerca de los intentos monopolizadores ( de la ciencia y los campus) y profesionales ( de la razón y la ciencia dura) que puede conocerse en Yves Jeanneret, «L´Affaire Sokal ou la querelle des impostures »( PUF, 1998) o en Baudouin Jurdant(coord..): « Imposturas científicas. Los malentendidos del caso Sokal » ( Cátedra, 2003).

( 3 ) Algunas críticas más centradas sobre Badiou, pueden encontrarse en Bruno Bosteels, «Alain Badiou, une trajectoire polémique» ( La fabrique, 2009) que se mueve contracorriente de las posturas-clichés, habituales con respecto al pensador estudiado; o en una tendencia más despellejadora en la de quien fuese fiel delfín, ad abusum, del filósofo convertido posteriormente en depredador tiburón, Mehdi Belhaj Kacem, «Après Badiou» ( Grasset, 2011), libro encargado por el filósofo de la camisa blanca– BHL- que dijese con sarcasmo Jorge Semprún, voluminoso libro que extiende las críticas a terrenos personales , y digamos que, íntimos. El desenmascaramiento de François Laruelle en su « Anti-Badiou. Sur l´introduction du maoïsme dans la philosophie» ( Édicions Kimé, 2011), peca a mi modo de ver en que se centra en la obra pasada del estudiado, si bien el autor mantiene que Badiou mete de tapadillo toda su mercancía averiada, cuando no autoritaria e inquisitorial…

( 4 ) Las actas de ambos congresos, el de Londres y el de Berlín, fueron publicadas por la editorial Lignes: Alain Badiou, Slavoj Zizek, « L´Idée du communisme. Conférence de Londres, 2009 », con intervenciones de Alain Badiou, Judith Balso, Bruno Bosteels, Susan Buck-Morss, Terry Eagleton, Peter Hallward, Michael Hardt, Minqi Li, Jean-Luc Nancy, Toni Negri, Jacques Rancière, Alessandro Russo, Alberto Toscano, Gianni Vattimo, Wang Hui, Slavoj Zizek; y « L´Idé du communisme, 2. Conférence de Berlin, 2010.» , con intervenciones de Badiou, Daly, Giri, Kamecke, Kurki, Magun, Majmurek, Mikurda, Negri, Ruda, Somay, Sowa, Tamas, Teschke, Volker, Winter, Zizek.

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