Aislados 65 sanitarios de la UCI de un hospital de Cartagena por usar las máscaras defectuosas repartidas por Sanidad

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El uso de mascarillas defectuosas de la marca Garry Galaxy, repartidas por el Ministerio de Sanidad a las comunidades autónomas para frenar la pandemia, pasa factura en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Santa Lucía de Cartagena. Aunque habrá que esperar al menos hasta el jueves próximo para conocer la verdadera dimensión del problema, sesenta y cinco trabajadores de ese servicio, un tercio de su plantilla, permanecen en cuarentena y aislados en sus domicilios como medida preventiva en caso de estar contagiados. Todos ellos tienen en común haber utilizado hasta el pasado miércoles protecciones de esa clase, fabricadas en China e incorrectamente clasificadas en el tipo FFP2. No todas cumplen los requisitos para ello y son insuficientes para tratar directamente sin riesgos con personas enfermas por Covid-19.

El jefe de la UCI, José Manuel Allegue, completó ayer la relación de médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería y celadores que utilizaron mascarillas con déficit de absorción en el box reservado a la atención de pacientes graves por coronavirus. Los trabajadores fueron enviados a sus casas con la instrucción de aislarse de sus familias durante al menos siete días y permanecer atentos a la aparición de sintomatología compatible con esa enfermedad. Hasta anoche ninguno había alertado a sus jefes de indicios sospechosos.

No obstante, sin perder tiempo, la dirección del hospital realizó ayer análisis PCR a doce de esos sesenta y cinco sanitarios en busca de cualquier rastro en su sangre de material genético del potente virus. Las pruebas seguirán por grupos entre el lunes y el jueves hasta alcanzar la semana de observación. En función del resultado de las PCR, la jefatura de la UCI tomará las decisiones correspondientes.

La Consejería de Salud inmovilizó y retiró el viernes en la Región una partida de 15.000 mascarillas Garry Galaxy, de envoltorio verde, distribuidas por el Ministerio de Sanidad. Lo hizo tras recibir horas antes la alerta del Ministerio de Trabajo y Economía Social por una incidencia en un lote específico de ese producto que requería su retirada inmediata.

El Ministerio envió dicha alerta tras comprobar en laboratorios acreditados que algunos de esos tejidos no cumplían con los criterios técnicos para proteger adecuadamente a los profesionales sanitarios que están en la primera línea de lucha contra el coronavirus. La Consejería de Salud repartió las protecciones recibidas de Madrid por hospitales y centros de salud de toda la Región, excepto en el Noroeste. Ante esa situación, el Sindicato Médico, Comisiones Obreras y UGT pidieron el viernes que todos los profesionales que hayan utilizado dicho material sean sometidos a pruebas para descartar el contagio.

 

Las fuentes sanitarias destacaron que el aislamiento impuesto a la tercera parte de la plantilla de la UCI supone una «tensión añadida» tras casi dos meses de intenso trabajo y de gran desgaste físico y emocional de todo el equipo. «Aunque hay un esfuerzo por que el equipo esté bien atendido y no le falte de nada, te llegan estas cosas y te lo llevas a casa. Así que van a estar en vilo hasta que tengan los resultados de las pruebas», añadieron.

Quienes atienden los boxes con pacientes de Covid-19 lo hacen en turnos de dos horas para evitar una excesiva exposición al contagio y también un enorme desgaste físico. El uso de equipos de protección individual completo sobre su ropa de trabajo y el estrés añadido en esta situación les origina una deshidratación comparable a la de un deportista, destacaron fuentes hospitalarias.

 

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