AHT Gelditu! Elkarlana denuncia con dureza la violencia desproporcionada que la Policía Autonómica mostró el sábado

AHT Gelditu! Elkarlana denuncia con dureza la violencia desproporcionada que la Policía Autonómica mostró el sábado en Urbina ante el acto de desobediencia civil llevada a cabo por centenares de personas al finalizar la manifestación

El 17 de enero, se reunieron miles de personas en Urbina para participar en la manifestación organizada por AHT Gelditu! Elkarlana para ver con sus ojos la destrucción que se está llevando a cabo en las obras del TAV entre Urbina y Retana, y mostrar y reforzar su oposición a este macro-proyecto. Lo sucedido después de la manifestación fue verdaderamente grave y nos parece inexplicable que la mayoría de políticos y medios de comunicación, con su silencio y complicidad, hayan contribuido en ahondar en la impunidad con la que la policía autonómica parece que cuenta. Los testimonios que recogemos aquí, son reflejo de la represión que se ha querido silenciar. Denunciamos con dureza la violencia que la Ertzaintza mostró el sábado y, no sólo exigimos explicaciones sino también responsabilidades.

La actitud vejatoria con la que la Ertzaintza trató a las personas participantes el sábado estaba completamente fuera de lugar, y ejemplo de ello son, las palizas que recibieron las personas que de manera pacífica esperaban sentadas en las obras, los pelotazos indiscriminados que cientos de personas recibieron, las carreras que tuvieron que hacer las personas que volvían tranquilamente al pueblo para no ser golpeadas con porras o pelotas, las palizas que recibieron los caídos al suelo, las amenazas a los habitantes de Urbina, mentir diciendo que los heridos habían sido ellos, las ocho personas que atendieron en los hospitales de Gasteiz, el trato vejatorio que han recibido los ocho detenidos en los tres días de incomunicación, mentir a la familia y abogados diciendo que los detenidos estaban camino de Madrid, querer juzgar la desobediencia civil en la Audiencia Nacional…

Por ese motivo, nos hemos visto obligados a dar esta rueda de prensa, pues estos días, apoyándose únicamente en la versión oficial del Departamento de Interior, la mayoría de los medios de comunicación no han reflejado lo que miles de personas vivieron en Urbina. En esta línea, queremos denunciar públicamente la actitud violenta de la Ertzantza contra una acción pacífica y, especialmente, la saña represiva indiscriminada desplegada posteriormente contra todos los participantes en la manifestación contra el TAV. Daba la impresión de que ante el intento multitudinario de desobediencia civil, la policía autonómica hubiese optado por la vía del castigo ejemplar, tanto a los manifestantes que hicieron patente su compromiso en la lucha contra el TAV, como a los habitantes de Urbina que mediante consulta popular habían dicho que no al proyecto. Parece que el compromiso de esas miles de personas les ha hecho daño, pues de otra manera, no se puede explicar el trato amenazante y vejatorio que tanto las personas que querían ocupar pacíficamente el tramo de obra, como todos los manifestantes y habitantes de Urbina, incluidas personas mayores, sufrieron de la mano de la Ertzaintza.

Además de denunciar la respuesta policial desproporcionada, denunciamos, asimismo, el nuevo intento de criminalización del movimiento contra el TAV que el Departamento de Interior del Gobierno Vasco ha hecho, interpretando los actos de desobediencia civil del sábado como terrorismo, intentando que los ocho detenidos a dedo entre miles de personas en Urbina fueran juzgados en la Audiencia Nacional. No es la primera vez que una acción pública y pacífica de protesta contra el TAV es remitida a la Audiencia Nacional. Esta vez, sin embargo, ha sido el juez Santiago Pedraz quien le ha dicho a la Ertzaintza que los sucesos del sábado los han interpretado mal. Está claro que a falta de argumentos, el Gobierno Vasco además de la represión policial, busca la represión penal, en una estrategia de amedrentamiento de la población.

Querían dar una lección, pero la lección de dignidad y compromiso la ha dado el pueblo. Como movimiento plural y con vocación unitaria en la lucha contra el TAV, AHT Gelditu! persistirá con igual intensidad y decisión en la lucha contra la imposición de este macro-proyecto tan contestado debido a su falta de justificación e inaceptables costes ecológicos, económicos y sociales. De ahí que llamemos a la población y a todos los sectores sociales contrarios al TAV a implicarse en la lucha con el fin de fortalecer y extender el movimiento de la oposición al TAV a toda la geografía vasca. AHT Gelditu! continuará organizando marchas a las obras porque la gente tiene derecho a expresar su oposición y a ver lo que están haciendo. Mediante la información, la movilización masiva y la desobediencia estamos frenando ya el avance de las obras del TAV; ahora se trata de lograr su paralización definitiva para abrir de una vez, un debate social, amplio y participativo sobre esta infraestructura, pero también sobre el modelo de transporte y el modelo social.

¡Porque es posible, lo pararemos!

Llamamientos:

Hacemos por ello un llamamiento a llevar a cabo el próximo viernes concentraciones locales ante los promotores de esta destructiva infraestructura para seguir extendiendo la determinación contraria al TAV:

  • Viernes, día 23, concentraciones locales, por pueblos y comarcas, ante responsables del proyecto.
  • Se recopilan testimonios e imágenes del sábado en Urbina en la dirección ahtgelditu@ahtgelditu.org.
  • Con el material recogido se hará un dossier con el relato de los hechos y material gráfico
  • Crónica:

    La manifestación empezó con media hora de retraso pues se esperó a los muchos autobuses que fueron retenidos durante largo tiempo en los controles que la Guardia Civil había puesto en todas las carreteras cercanas a Gasteiz.

    Una vez dejado atrás el pueblo, la manifestación avanzó sobre el bidegorri de Urbina a Retana, dejando las obras del TAV a la derecha.Las banderolas que se podían distinguir a lo lejos, reflejaban las miles de personas que en una larga fila llenaban los parajes de colores vivos y gritos. Después de haber recorrido unos tres kilómetros, finalizó la manifestación con bertsolaris, el testimonio del día a día de un habitante de Urbina y la lectura final del manifiesto por parte de dos miembros de la plataforma AHT Gelditu! Elkarlana.

    Una vez concluida la lectura del comunicado, cientos de personas trataron de entrar en las obras del TAV, que quedaban a nuestra derecha, al otro lado de un campo abierto. Decenas de personas, o incluso quizá un centenar, pudieron subir al terraplén de lo que en el futuro quizá llegue a ser la vía del TAV. La primera carga no tardó, primero con salvas de los peloteros y luego con porrazos, incluyendo un amago de atropello con un todoterreno blanco del que salieron policías a aporrear con furia a los manifestantes que se habían sentado en el suelo en una actitud completamente pacífica. El segundo intento de hacer una sentada en la línea del TAV duró menos que el anterior. Esta vez los ertzainas dispararon pelotazos desde el primer instante y cubrieron a intervalos de varias decenas de metros el terraplén en casi toda su longitud. Sin embargo, no consiguieron impedir que un grupo reducido se encaramase al viaducto y plantase una bandera anti-TAV. A partir de ahí, los disparos de pelotas contra los cientos de manifestantes que habían invadido el terreno afectado por el TAV fueron constantes, por lo que no les quedó más remedio que resistir al pie del terraplén.

    Dos de los activistas que habían aguantado arriba fueron detenidos, después de llevarse una paliza bastante severa. Para mostrar solidaridad a los detenidos y seguir con la protesta, centenares de personas continuaron en el campo adyacente a las obras del TAV. Después de cerca de una hora, poco a poco, los manifestantes tomaron el mismo bidegorri para volver al pueblo. La vuelta comenzó con pelotazos a bocajarro con los rezagados de la manifestación, a los que obligaban a correr a golpes. Otro episodio estremecedor sucedió en el cuello de botella que se forma debajo del puente de la Autopista. En ese estrechamiento, la policía autonómica hizo un pasillo y detuvo a varias personas, para lo que tuvo que repartir porrazos a diestro y siniestro, dado que se agolpaban cientos de manifestantes en un espacio muy pequeño. En semejante lugar, los pelotazos de las bocachas sonaban de forma aterradora. Formaron un corredor estrechísimo por el que los manifestantes tuvieron que pasar con la cabeza agachada mientras se tapaban como podían de los porrazos y las pelotas. Todo ello acompañado, desde el primer momento, de provocaciones chulescas e insultos.

    Una vez llegados a Urbina, se pudo comprobar que la cantidad de personas heridas era muy elevada. Había hematomas circulares típicos de pelotazos a muy poca distancia (dos, tres metros), porrazos en cabezas y rostros, testimonios de apaleamientos en el suelo, muchísimo miedo… Pero la policía había tomado todas las salidas del pueblo. Habían hecho bajar a los ocupantes de dos autobuses obligándoles a mirar a la verja durante media hora. Durante todo ese tiempo no dejaron salir del aparcamiento a ningún autobús.

    Llegaron dos ambulancias al pueblo con intención de recoger a los numerosos heridos. La Ertzaintza detuvo en ese momento, dentro de la ambulancia a dos personas. Al ver que los Ertzainas entraban al pueblo, la mayoría de los manifestantes que todavía quedaban allí, se cobijó en la Casa de Juntas. Cuando la policía definitivamente ocupó el pueblo, una docena de personas se encontraba en la plaza. Una de ellas intentó mediar en una discusión entre una mujer mayor y un policía pues la agresividad de este último era evidente, y fue detenido. De entre las cien personas que se encontraban en la Casa de Juntas, sacaron a unas cinco elegidas a dedo, para identificarlas. Entre amenazas e insultos en un primer momento detuvieron a una de las personas aunque después la soltaron.


    Testimonios

    Los dos que detuvieron en las obras:

    Manifa amaitu eta jendetzari segika sentada egiteko, AHTko burdinbidea jarri nahi duten lubetera igotzea lortu genuen gutxi batzuok. Gure aitzinean, 10 bat metrora,&nbsp pankarta bat zuten batzuk zeuden eserita, zipaioak 30-40 metrora. Gure taldetxoan 10 lagun baino gehiago ez dut uste geundenik. Zipaioak laster batean etorri ziren gure aurka. Guregana zetozela, gurean “geldi gaitezen eserita” bat aditu zen eta baita “ospa egin dezagun lehenbailehen txiki-txiki eginda utziko gaituzte eta” ere. Erreakzionatzeko astirik izan gabe, gure gainean zeuden eta burua babesteko keinua eginda ere, porra hautsi bat ikusi nuen hegaka. o­ndoren atxilotua izango zen baten buruan hautsia zutela iruditu zitzaidan eta gerora ez dut hori baieztatzerik izan. Lurrean zegoela jipoi ederra eman zioten eta bere o­ndoan geratu ginen beste hirurok gelditzeko oihu egin behar izan genuen. Burua babestua eta kizkurtua, lurrean etzanda eman zituen 5-10 minutu zipaioek guk hortik eramateko esaten ziguten bitartean, atxilotuko gintuztela mehatxatuta. Altxarazi nahian oso modu zakarrean saiatu ziren zaplasteko batez. Handik denbora batera, hobera egin zuenean, berriro ospa egin behar zuen galdetuta desobedientzia egiten ari zela eta ez zuela alde egiteko asmorik erantzun zuen. Esku burdinak jarri eta atxilotuta eraman zuten furgonetaren aurrera. Gauza bera galdetu zioten Elgoibarko mutilari eta honek ere erantzun bera eman zuen. Hau ere atxilotuta eraman zuten furgoneta o­ndora, eta biak furgoaren o­ndoan giza eskudoena eginarazi zieten zipaioek haruntz harririk bota ez zezaten.

    Itzuleran atxiloketa bat:

    Al pasar debajo del puente de la Autovía Urbina-Maltzaga (en construcción), llegan varias furgonetas y Land Rover de ertzainas. Se despliegan bajo el puente&nbsp haciendo “pasillo” a los manifestantes que volvíamos. Un mando grita “señalad al que reconozcáis”. Pasamos por medio del pasillo y algunos nos quedamos a mirar si hay detenidos. En un minuto cortan el camino y cargan contra quienes estábamos mirando y otras decenas de personas que habían pasado y volvían hacia Urbina. A unos 50-100 m. del puente, en una campa a la izquierda en dirección a Urbina, unas 10 personas huyen por la campa perseguidas por 3 ertzainas. Una de las personas, a la que acompañaba un perro, se topa con el río y al no poder pasar se da la vuelta hacia los ertzainas con las manos en alto. Los 3 ertzainas se acercan y le tiran al suelo, donde le golpean con porrazos y patadas. Luego le conducen detenido hacia la furgoneta.

    Urbinako herritarra eta manifestazioan parte hartu zuen baten atxiloketa Urbinan bertan:

    Estábamos en el exterior del bolatoki (Casa de Juntas de Urbina). Llega la ertzaintza y&nbsp la mayoría entra al bolatoki. Varias personas nos quedamos fuera, entre ellas el que será detenido. Nos sentamos cuatro personas en la acera. Hay más gente conocida de pie.

    La ertzaintza empieza a pasearse cerca nuestro. El vecino de Urbina grita desde la ventana que se larguen y no molesten. Entonces un policía va para su casa, se oye una rotura de cristales, y le sacan de casa, el hombre grita que tiene la niña de 3 años en casa. Le meten en la furgoneta.

    Se acercan dos señoras mayores de Urbina (la amama y otra mujer), que bajan desde la plaza central por la acera. La amama les dice a la poli que se vayan, que ya han jodido el pueblo con las obras y ahora vienen a fastidiar a la gente. La otra mujer les dice que seguro que ellos son de fuera y ella de Euskal Herria. Un ertzaintza le grita española y cerda.

    Mientras la poli nos dice a gritos que subamos hacia la plaza central. Los cuatro de la acera nos levantamos y empezamos a andar despacio.

    Detrás nuestro había gente de pie que la ertzaintza también empuja: en concreto, hay una mujer bajita con su hijo de unos 12 años y un perrillo. El ertzaina empuja a la mujer, ella le dice que no empuje, y el ertzaina la empuja más, ella se queja, y el ertzaina la empieza a golpear con el puño y la porra. El hijo empieza a llorar agarrando a su madre, y el que después detienen se acerca despacio, con las manos abiertas en actitud de calma. Se acerca al ertzaina y la mujer, la toca como para calmarla, abrazarla&nbsp y le dice al policía que deje de golpearla y entonces le empuja a él. Varios policías más se acercan,&nbsp y le agarran uno de cada brazo. Estamos a dos o tres metros.

    El resto de policías mientras nos empujan al resto y gritan para que sigamos subiendo, y nos llevan hasta las últimas casas. Mientras subimos vamos mirando hacia atrás cómo se llevan al que ha intentado mediar para que dejasen en paz a la mujer, de los brazos. Desde allí vemos que lo meten en un coche.

    &nbsp Anbulantzian atxilotu zituzten biak:

    Manifestazioa amaitu eta handik ordu eta erdira Urbinara bi anbulantzia iritsi ziren han zeuden zauritu andana ospitalera eramateko asmoz. Orduan, herri kanpoan zegoen Ertzaintza anbulantzietara gerturatu, eta bertan zeuden bi zaurituri bilurrak jarri zizkieten.

    Mendian atxilotu zuten baten lagunaren testigantza:

    &nbsp Como a muchxs otrxs, a nuestro autobús también le tocó pasar el control de la Guardia civil al entrar en el peaje de la autopista. Pararon el autobús,nos identificaron,comprobaron con mirada desafiante que cada unx de nosotrxs correspondía con la foto de su DNI,&nbsp se llevaron la documentación a un partol y una media hora después nos devolvieron la docuemntacion y nos dieron “permiso” para continuar.
    Logicamnte, llegamos tarde, pero la gente que ya estaba en Urbina nos espero porque estaban al tanto del tema de los controles y pudo empezar la manifestación. Parecía que había bastante gente, unxs con pancartas, otros con niñxs pequeños, algunos en bicicleta….hacía una mañana soleada y estabamxs todxs
    bastante animadxs.
    Por el camino se gritaron consignas en contra de la destrucción de amalurra, del desarrollismo salvaje y algunxs se animaron también a cantar canciones de cosecha propia.
    Al término de la manifestación, mientras se leía el comunicado, algunos nos dijeron que se iban a ocupar simbólicamente las obras, pero de manera pacifica y que en caso de que surgiera algún problema con la policía intentarían negociar con ellos para no provocar incidentes.
    Entramos a las obras y yo creo que los antidisturbios se quedaron un poco sorprendidos por la invasión. Los más arrojados se subieron hasta el altillo donde estaban colocados los Zipaios y enseguida se vió cual iba a ser su actitud porque ya desde le principio respondieron agrediendo brutalmente a estas personas.
    Enseguida comenzaron las cargas, pero la gente no se acobardó y dió un gran ejemplo de valentía mientras llovían pelotazos por todas partes. La gente continuó acercándose a las obras y los Zipaios continuaban cargando. Muchos llevaban banderas contra el TAV y otros pancartas que terminaron totalmente
    destrozadas por los pelotazos.

    Como la gente no se echaba atrás y cada vez más gente estaba intentando acceder a al parte de las obras donde estaban situados los Zipaios el helicóptero empezó a sobrevolar el lugar en el que estábamos increíblemente bajo y enseguida empezaron a verse llegar más dotaciones de la Ertzantza,
    sobre todo furgonetas y algún zeta. Se ha dicho que lxs manifestantes tiraron piedras y que algún policía
    resultó herido. Yo tengo muy claras dos cosas: una, que la comparación entre unas pocas piedras y los pelotazos es totalmente desproporcionada y que es imposible que ningún zipaio resultara herido a no ser que se hirieran entre ellos por la saña con la que disparaban los pelotazos y pegaban a lxs
    manifestantes.

    En cuanto llegaron los refuerzos y se vieron más seguros, los zipis empezaron a correr campo a través y los que quedábamos en la campa empezamos a correr. Yo me quedé de las últimas y lo veía todo como un caos enorme. Venían siguiéndonos por detrás y nos rodearon también por los lados. Los que
    se quedaron en último lugar recibían porrazos y pelotazos. Mientras volvíamos a Urbina ya se veía a gente herida. A mi lado dos chicos sujetaban a una chica que cojeaba y lloraba nerviosa. Lo peor fue cuando llegamos al paso bajo la autopista porque además de los que venían por detrás allí había bastante más policía esperándonos. Yo iba bastante rezagada y ya estaba agotada de correr, tenía mucha sed y
    estaba bastante nerviosa porque me daba cuenta del plan que llevaban los Zipis y veía que en cualquier momento podía terminar yo como la chica que acababa de ver en el camino de vuelta a Urbina.
    Efectivamente, la llegada al paso bajo la autopista fue horrible. La gente estaba gritando a los zipaios que estuvieran tranquilos, que ya no estábamos en campo abierto y nos habían hecho una encerrona de mucho cuidado.
    En un momento dado, cuando la gente empezó a correr miré hacía atrás y vi que un beltza le pegaba un porrazo a la persona que estaba a mi lado. Por detrás ya no se veía a nadie más. Empecé a correr como pude entre los charcos de barro y la gente que estaba asustada porque además de los golpes estaban cargando debajo del túnel y el sonido de las pelotas rebotado era espectacular.
    A partir de allí la cosa fue ya totalmente caótica. Por el camino se veían grupos de personas corriendo desorientadas y policía por todas partes. Cuando llegamos a Urbina se veía gente en la plaza curándose los pelotazos, la gente miraba alrededor buscando caras conocidas.

    Como me había quedado sola llamé a un amigo para ver si estaba bien, me dijo que sí, pero que estaban en el monte, bastante desorientados y que tardarían un rato en bajar. Mucha gente ya estaba en los autobuses. Yo no sabía que hacer.
    Cuando me dirigía al polígono donde estaban los buses se veían un par de ambulancias atendiendo a los heridos que había, que a mi, a primera vista, ya me parecieron muchos. En el parking&nbsp los zipaios habían bajado a todas las personas de un autobús que tenía la intención de volver a casa. Les arrinconaron contra la pared y les tuvieron así bastante más de media hora.
    Había policía por todas partes. En nuestro autobús solo faltaba ese amigo que estaba en el monte, eran ya cerca de las cuatro de la tarde.
    Por las inmediaciones se veían grupos de gente corriendo delante de los beltzas. La gente ya comentaba que las salidas de Urbina estaban tomadas por la policía y que estaban parando coches e identificando a mucha gente.
    No sabíamos si esperar al amigo o marcharnos cuando nos enteramos de que le habían detenido. También habían detenido a otro chico por intentar defender a una mujer de los brutales golpes que un Zipaio le estaba propinando en la cabeza.

    Fuimos camino a Gasteiz, yo no sabía si quedarme allí o irme a Bilbo y esperar noticias. A última hora de la tarde, y tras bastante confusión y llamadas de teléfono nos enteramos de que había ocho detenidos en Lakua. Avisé a los padres de mi amigo por medio de otro amigo&nbsp y seguimos intentando recopilar un poco más de información.
    Nos enteremos de que los antidisturbios habían salido al hall de la comisaría a echar a los abogados y familiares de los detenidos. Nos pareció que las cosas se les estaban escapando de las manos. En Internet, las fotos del Correo, del Correo sí, eran espectaculares. Se veían las brutales cargas de los Zipaios desde todos los ángulos.
    La Etb silenciaba lo más posible todo lo ocurrido refiriéndose casi exclusivamente a los Zipaios “heridos”.

    Hablamos con gente que estaba en Gasteiz y nos contaron que el sábado se quedarían en comisaría.
    El Domingo a la mañana ya estábamos los familiares y amigos en los juzgados, pero la jueza de guardia no quiso tomarles declaración y tuvimos que irnos a casa bastante desanimadxs pensando que los detenidos tendrían que pasar un día más en la comisaría quien sabe en que condiciones. Nos acercamos a Lakua pero no nos permiten entregar a los detenidos ropa para cambiarse. Quedamos todxs en volver a encontrarnos el Lunes a la mañana en Gasteiz. Sin duda esos fueron los peores momentos porque nos comunicaron que iban a enviar a los detenidos a la Audiencia Nacional. Fue un mazazo terrible, nadie entendía nada y ya nos veíamos todxs camino a Madrid sin saber de que se les estaba acusando.
    A ultima hora de la mañana se confirma que el juez de Madrid ha desestimado la petición por no ser un delito de terrorismo. Nos alegramos mucho al saber que se quedarán en Gasteiz.
    Solo&nbsp queremos que declaren y salgan a la calle de una vez. Llevan casi tres días incomunicados.

    A última hora de la tarde, y tras confirmarse que están declarando y que no vana a quedarse hasta el Martes como pretendían los Zipaios al no llevar el atestado a la jueza, por fin les vemos aparecer.
    Fue muy emocionante verles y abrazarles, la gente estaba muy contenta. El primero de los detenidos en salir, agitó una bandera contra el TAV entre los aplausos de todxs los que estábamos allí. A
    cada uno de los detenidos se les recibía entre aplausos gritando

    GELDITU, GELDITU GELDITUKO DUGU!

    Testimonio de una persona retenida en Urbina:

    La marcha a las obras comenzó con media hora de retraso sobre lo previsto debido a los controles que había instalado la Guardia Civil en los accesos al pueblo. Así pues, partiendo a las doce y media, caminamos durante algo más de media hora por el recorrido del bidegorri hasta llegar a un terreno particular en el que se celebró el acto público en que se exigió por enésima vez la paralización de las obras del TAV. No dejaba de llegar gente en todo momento, por lo que algunos calculamos que la afluencia de manifestantes podría cifrarse entre 3 y 5.000.

    Una vez concluida la lectura del comunicado, cientos de personas tratamos de entrar en las obras del TAV, que quedaban a nuestra derecha, al otro lado de un campo abierto. La policía autonómica española no esperaba nada parecido. Sus efectivos estaban concentrados en algunos puntos del recorrido de la manifestación que pasaban junto a las obras, o en el túnel que las cruza por debajo, pero en todo caso no en el lugar por el que tratamos de entrar. Así que decenas de personas, o incluso quizá un centenar, pudieron subir al terraplén de lo que en el futuro quizá llegue a ser la vía del TAV. La primera carga no tardó, primero con salvas de los peloteros y luego con porrazos, incluyendo un amago de atropello con un todoterreno blanco lleno de beltzas que salieron a aporrear con furia a los manifestantes que se habían sentado en el suelo para resistir mejor la carga. Nos retiramos en seguida del terraplén pero volvimos a subir unos metros más adelante, no muy lejos de un viaducto de hormigón. Entre tanto, un beltza empezó a arrojar las primeras piedras del día: por la espalda, a algunos de los manifestantes que huían de la carga policial.

    El segundo intento de hacer una sentada en la línea del TAV duró menos que el anterior. Esta vez los ertzainas dispararon pelotazos desde el primer instante y cubrieron a intervalos de varias decenas de metros el terraplén en casi toda su longitud. Sin embargo, no consiguieron impedir que un grupo reducido se encaramase al viaducto y plantase una bandera anti-TAV. A partir de ahí, los disparos de pelotas contra los cientos de manifestantes que habían invadido el terreno afectado por el TAV fueron constantes, por lo que no les quedó más remedio que resistir al pie del terraplén. Algunos respondieron con piedras a la brutalidad policial, pero era imposible alcanzarles debido al desnivel del terreno. No había enfrentamiento posible: la policía había ganado la posición y utilizaba su armamento con profusión.

    Dos de los activistas que habían aguantado arriba fueron detenidos, después de llevarse una paliza bastante severa. Abajo tratábamos de buscar un punto por el que llegar a la vía, pero no fue posible. Por lo tanto, después de casi una hora de esquivar pelotazos, mientras iban retirándose hacia Urbina cientos de manifestantes, ya cansados, y al ver que llegaban más refuerzos policiales, decidimos marcharnos. En ese momento la policía intensificó aún más los disparos para despejar el terreno e iniciar así una carga que no se limitó a expulsar a los últimos ocupantes, sino que siguió hasta Urbina, obligando a miles de personas a correr atropelladamente.

    Acababa de empezar una de las mayores salvajadas de la policía vascongada, pero tardaríamos en descubrir el alcance del horror. Comenzó con pelotazos a bocajarro con los rezagados de la manifestación, a los que obligaban a correr a golpes. Pero lo peor llegó en el cuello de botella que es el túnel que pasa bajo la vía del TAV. En ese estrechamiento, la policía autonómica española hizo un pasillo y detuvo a varias personas, para lo que tuvo que repartir porrazos a diestro y siniestro, dado que se agolpaban cientos de manifestantes en un espacio muy pequeño. En semejante lugar, los pelotazos de las bocachas sonaban de forma aterradora. Formaron un corredor estrechísimo por el que tuvimos que pasar con la cabeza agachada mientras nos tapábamos como podíamos de los porrazos y las pelotas. Todo ello acompañado, desde el primer momento, de provocaciones chulescas e insultos.

    Una vez llegados a Urbina, pudimos comprobar que la cantidad de personas heridas era muy elevada. Había hematomas circulares típicos de pelotazos a muy poca distancia (dos, tres metros), porrazos en cabezas y rostros, oímos testimonios de apaleamientos en el suelo, muchísimo miedo… Mientras comentábamos lo que había sucedido, y algunas ambulancias atendían a los heridos, la policía tomaba los accesos a Urbina y los aparcamiento de la gasolinera del pueblo y del concejo vecino de Goiain, donde estaba la mayoría de coches y autobuses. Allí hubo más detenciones, y al parecer obligaron a decenas de personas a ponerse contra la pared para identificarlas. En cuanto a los que permanecimos en la plaza del pueblo, los beltzas nos rodearon y la mayoría nos resguardamos en la bolera, que es el espacio social de referencia en Urbina. Desde allí pudimos ver cómo detenían a Imanol, en este caso por resistir pacíficamente a la ocupación policial. A continuación, el mando del operativo llamó a una ventana opuesta a la puerta (que habíamos cerrado previamente) y habló con las dos o tres personas que estábamos más cerca. Nos exigió que permitiéramos pasar a la tropa uniformada, a lo que nos negamos. Cuando les dije que no podían entrar sin orden judicial, un beltza me contestó: “Tenemos las capuchas. Con eso nos basta”. Todo esto, evidentemente, produjo una sensación de angustia formidable en el centenar que estaba allí encerrado. Entonces, el mando aprovechó nuestra indecisión y entró en la bolera por la ventana, y desde allí abrió la puerta a sus compañeros. Una vez dentro, sacaron a dedo a cuatro o cinco personas (“Tú, sal fuera. Y tú también. Y tú”, etc.). Como les reproché que no tenían derecho a hacer eso, a mí también me obligaron a salir. El mando no pudo contener su humor barriobajero y me llamó hijo de puta con un chiste sin gracia (“Preguntadle a ése a ver si sabe cómo se llama su padre”).

    A los cinco que estábamos fuera nos hicieron vaciar los bolsillos, pero estaba claro que aquello no era una búsqueda rigurosa de alguien en concreto ni nada parecido. Ni siquiera nos registraron. Las cosas se tensaron un poco cuando le dieron varios tortazos a un muchacho de un pueblo vizcaino, y otro paisano suyo y yo les recriminamos su conducta. Uno de los dos beltzas que nos custodiaban se nos plantó delante y nos amenazó: “No estamos en comisaría, así que podemos tirarle de las orejas a quien queramos. Si me apetece, os arranco la cabeza aquí mismo. A los dos”. Nos preguntaron si habíamos pasado alguna vez antes por comisaría, y yo fui el único en contestar que sí, que había cumplido condena por insumisión. Más tarde, cuando estaban devolviendo los carnets de identidad, oí que el mando daba la orden de dejar marchar a los cinco o seis que estábamos fuera “menos al que había estado detenido antes”, o sea, yo. Cuando ya me había quedado solo, me rodearon los cuatro beltzas y el mando me preguntó: “Aparte de hacer el tonto, ¿alguna de las denuncias que tienes es por delincuencia común?”. Contesté que no. “¿Y por chulo?”. “No, por chulo no”. “¿Seguro?” “Seguro”. Entonces me arreó un tortazo con la derecha y me aleccionó: “La próxima que la policía te ordene algo, obedeces”. Se refería a la puerta de la bolera que yo me había negado a abrir, claro. “Y ahora márchate al monte, que lo tienes para ti solito”. Al bajar del pueblo pude ver cómo detenían a Aitor a las afueras, lejos de donde estaba casi todo el mundo.

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    Nunca había visto tanta bestialidad. He intentado contarlo todo deprisa pero sin entrar en detalles morbosos, dejando a un lado casi todo lo que me contaron otros (los detenidos en las ambulancias, las palizas a gente caída, los insultos de macarra de barrio). Por lo que he visto, las intimidaciones y golpes que sufrí yo o los que estuvieron cerca de mí no fueron excepcionales. Me gustaría que la denuncia antirrepresiva no nos impida centrar nuestra crítica en lo fundamental, el TAV. Creo que lo del sábado se les fue un poco de las manos, pero que no es sorprendente, porque al Estado no le quedan argumentos para defender la infraestructura, pero nunca le faltará la fuerza.

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    Urtarrilaren 17an, milaka herritar bildu zen Urbinan AHT Gelditu! Elkarlanak antolatutako manifestazioan parte hartuz, Abiadura Handiko Trenaren lanek Urbina eta Erretana inguruan burutu duten triskantza ikusi eta azpiegitura erraldoi honen aurkako jarrera adierazi eta sendotu asmoz. Manifestazioaren o­ndotik gertatutakoa oso larria izan zen eta ulertezina iruditzen zaigu politikari eta komunikabide gehienek beren isiltasun eta konplizitatearekin polizia autonomikoari bere ekintza neurrigabekoetan eskaintzen dizkioten zigorgabetasun eta babesean sakontzea. Hemen agertzen ditugun testigantzek isildu nahi izan den errepresio larriaren isla dira. Ertzaintzak larunbatean erakutsitako bortizkeria gogor salatzen dugu eta ekintza horien gaineko azalpenak ez ezik, erantzukizunak ere exijitzen ditugu.

    Ertzaintzak herritarrei erakutsitako jarrera iraingarria lekuz kanpo zegoen erabat; horren adibide, obretan eserita era baketsuan ertzainak etorriko zain zeudenek jasotako jipoiak, soroan begira zeuden ehunka lagunek inongo bereizketarik gabe jasotako pilotakadak, Urbinara lasai itzultzen ari zirenek egin behar izan zituzten korrikaldiak pilotakadak eta borra-kolpeak ez jasotzeko, lurrean erorita zeudenek jaso zituzten jipoiak, Urbinako herritarrak mehatxatzea, zaurituak beraiek izan zituztela esanez gezurretan aritzea, Gasteizko ospitaletan artatu zituzten zortzi pertsonak, atxilotu zituzten zortzi lagunek jaso duten tratu txarra inkomunikatuta izan dituzten hiru egunetan, familia eta abokatuei Audientzia Nazionalera bidali zituztela-eta gezurra esatea, desobedientzia zibila Audientzia Nazionalean epaitu nahi izatea…

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    Horregatik, gaurko prentsaurrekoa eman behar izan dugu, egunotan, Herrizaingo Sailaren bertsio ofiziala dela eta, komunikabide gehienetan larunbatean, Urbinan, egin zen manifestazioaren eta o­ndorengo gertaeren berri ematerakoan esan dituzten gezurrak, edo kasu o­nenean, erdi-egiak salatzea ezinbestekotzat baitugu, bertan egon ginenok ez baititugu ikusi eta bizitakoak komunikabideetan irakurri edo entzun. Zentzu horretan, Ertzaintzak era baketsuan burutu zen ekintzaren aurrean eta, batez ere, AHTren aurkako manifestazioan parte hartu zuten guztiekiko erakutsi zuen bereizi gabeko ankerkeria errepresiboa salatu nahi dugu. Manifestazioa amaitu ostean ehunka pertsonek burututako desobedientzia-ekimena galaraztea eta manifestariak AHTren lanen eremutik irtenaraztea baino, AHTren aurka irmotasunez dihardutenei zigor eredugarria eman nahi zitzaiela zirudien. Antza denez, milaka pertsona horien konpromisoak min eman die, baita Urbinako herriak AHTari herri-kontsultaren bidez ezetz esan izana, bestela ezin baita okupazio baketsua egin nahi zutenek, manifestariek eta Urbinako herritarrek, adineko pertsonak barne, polizia autonomikoaren eskutik pairatu behar izan zuten tratu mehatxatzaile eta iraingarria ulertu.

    Ertzaintzaren jarrera bortitza salatzeaz gain, Eusko Jaurlaritzaren Herrizaingo Sailak AHTren aurkako mugimendua kriminalizatzeko saiakeran emandako pausu berria salatu nahi dugu, desobedientzia zibila helburu zuen ekimena terrorismotzat hartu eta Madrilgo Audientzia Nazionalera bidali nahi baitzituen milaka pertsonen artean edonola atxilotutako zortzi pertsonak. Ez da lehen aldia izan AHTren aurka protestatzeko egindako ekimen publiko baketsuak terrorismotzat jotzen direla, hor ditugu, adibidez, Bilbo eta Beasaingo kasuak. Oraingoan, Audientzia Nazionaleko Santiago Pedraz epailea izan da Ertzaintzak larunbateko gertaerak oker interpretatu zituela adierazi duena. Argi dago AHTren aldeko argumenturik ezean, poliziaren errepresio bortitza eta instituzioen zigor-errepresioaren alde egin dutela, herritarrak beldurtzeko estrategia zentzugabean sakonduz.

    Lezio bat eman nahi zuten, baina dignitate- eta konpromiso-lezioa herritarrek eman zuten. AHT Gelditu! Elkarlanak, izaera bateratua duen askotariko mugimenduak, justifikaziorik ez duen eta kostu ekologiko, ekonomiko eta sozial o­nartezinak dituen makroproiektu eztabaidatu honen inposizioaren aurkako borrokan intentsitate eta irmotasun berdinez jarraituko du. Horrexegatik, herritarrak eta AHTren aurkako sektore sozialak borrokan parte hartzera deitu nahi ditugu, AHTren aurkako mugimendua sendotu eta euskal geografia osoan zabaltzeko. Obretara martxak antolatzen jarraituko dugu herritarrek eskubidea baitute egiten ari direna ikusi eta beren aurkakotasuna adierazteko. Informazioaren, mobilizazio masiboen eta desobedientziaren bidez, AHTren lanak geldiarazten aritu gara; orain, behin betikoz gelditzea lortu behar dugu, azpiegituraren, garraio-ereduaren eta gizarte-ereduaren inguruko eztabaida sozial, zabal eta parte hartzailea irekitzeko. Geldi daitekeelako, geldituko dugu!

    Deialdiak:

    Horregatik guztiagatik, datorren ostiralean tokiko kontzentrazioak egitera deitzen ditugu herritarrak azpiegitura suntsitzaile honen sustatzaileen aurrean, AHTren aurkako ausardia zabalduz.

  • Ostiralean, kontzentrazioak, proiektuaren sustatzaileen aurrean, herri eta eskualdeetan.
  • Larunbatean, Urbinan egon zirenek ahtgelditu@ahtgelditu.org helbidera testigantza grafikoak bidaltzeko deia egiten dugu.
  • Gertaeren inguruko testigantzekin eta material grafikoarekin txosten bat egingo dugu.
  • Kronika:

    Manifestazioak ordu erdi beranduago hasi behar izan zuen Guardia Zibilak Gasteiz inguruko errepide guztietan kontrolak jarriak izanda, Euskal Herriko hainbat txokotatik zetozen autobusak denbora luzez bertan geldituta eduki baitzituzten.

    Manifestazioak, herritik irten bezain laster, bidegorrian barna jarraitu zuen, uneoro, AHTren lanak eskuinean utziz. Urrutira ikus zitezkeen AHTren aurkako banderolak, milaka lagunek bidegorri estuan osatzen zuten ilara oso luzea baitzen. Hiru bat kilometro egin ostean, manifestazioari amaiera eman zitzaion, bertsoak, Urbinako herritar batek egunero pairatzen dutenaren testigantza eta AHT Gelditu! Elkarlaneko bi kidek irakurritakoa entzun ostean.

    Manifestazioa amaitu o­ndoren, ehunka parte-hartzaile soroan barna, Abiadura Handiko Trenaren lanetara abiatu ziren. Horretarako, soroa pasa eta AHTren errailak joango liratekeen betelanera igotzen saiatu ziren. Talde txikitan igotzea lortu zutenak, Ertzainak etorri zain geratu ziren eserita. Segundo batzuen buruan, Ertzaintzaren mendiko auto bat abiadura itzelean agertu zen, aurrean eserita zuen hamar pertsonez osatutako taldea gurpilen azpian harrapatzeko asmoa zuenaren itxura eginez. Harrapatuak izateko beldurrez, batzuk jaisten hasi ziren eta bertan gelditu zirenek, eskuak altxatuta eta eserita baldin bazeuden ere, borra-kolpe ugari jasota, berehala jaitsi ziren. Beste bi talde geratzen ziren obraren eremuaren barnean eta ertzaina batzuk korrika hurbildu zitzaizkien borrak eskuetan, gainerako ertzainak segituan hasi ziren hurbildu nahi zutenei pilotakadak metro gutxira botatzen. AHTren obra plataforman eserita geratu zirenek, borra-kolpe eta ostikada itzelak jaso zituzten, bati borra buruan hausteraino. Ertzainak une horretan erabili zuen indarkeria erabat neurrigabea izan zen, lurrean eserita eta eskuak altxatuta inolako biolentziarik erakusten ez zuten herritarrak era basatian kolpatuz, AHTren obretatik aterarazi baino, jipoitzea beste helburu ez zutela argi utzi baitzuten. Beraiekin hitz egiten saiatu ziren pertsona batzuri ere pilotakadez erantzun zieten. Polizia autonomikoak hasieratik ekin zion erabateko bortizkeriaz protesta baketsua egiteko asmoz hurbildu zirenen aurka: furgonetak ziztu bizian obretan zeuden pertsonen artetik, borra-kolpeak, pilotakadak… Borra-kolpeak hamarnaka lagunek pairatu bazituzten, pilotakadak soroan geldirik zeuden ehunka lagunek alde guztietatik jaso zituzten. Hasierako une horietan, mutil batek sudurrean jaso zuen pilotakada, eta gutxienez, lau pertsona eraman behar izan zituzten autoan pilotakaden o­ndorioz ibili ezinik baitzeuden. Obretara sartu zirenak egurtu eta handik bota ostean, haietako bi atxilotu zituzten han bertan. Bi pertsona eskuak altxatuta ertzainengana hurbiltzen saiatu ziren, beraiekin hitz egin eta atxilotuengatik galdetzeko, baina poliziek, beren eskaerei eta jarrera baketsuari entzungor eginez pilotak bota zizkieten.

    Nork sinets dezake horrelako egoera batean sei ertzaina zauritu zirela? Obretako lurrean eserita zeudenek ez zuten zirkinik ere egin poliziaren aurka; soroan zeuden ehunka lagunek nahikoa lan zuten pilotakadez eta era arriskutsuan herritarren buruetatik gertu zebilen helikopteroaz babestu eta eskuetan zituzten banderolei eusten. Gezurra da sei ertzaina zauritu zirela, eta gezurra ez balitz, aukera bakarra, beren kideek zauritu izana da, patroletan ero moduan zebiltzanean, borra-kolpeak ezker-eskuin ematen zituztenean, pilotakadak inor bereizi gabe jaurtitzen zituztenean…

    Atxilotuei babesa erakusteko eta protesta jarraitzeko jende andanak, soroan luzaroan egon o­ndoren, herriranzko bidea, lehen igarotako bidegorri estua, hartu zuen. Itzuleran jendeak denetarik jasan behar izan zuen, nahiz eta obra-eremua hutsik geratu, bai baitzirudien ertzainek eskarmentuarekin jarraitzeko gogo biziz zeudela. Urbinako herritik hainbat patruila bidegorrian barna zihoazen eta atzetik ere hainbat ertzaina zituzten korrika eta pilotakadaka. Pista estua izanik eta jende andana ezin kabituta zebilenez, korrika egitea ezinezkoa bazen ere, pilotak atzetik jasotzen jarraitzen zuten eta pertsona ugarik bazterrean gelditu behar izan zuten, pilotakada jasota, ertzainak borrekin noiz iritsiko zain; pertsona bat bidegorrian beste hamarnaka pertsonekin batera korrika egin nahian zihoala, orkatilan pilotakada jaso eta lurrera erori zen. Ehunka pertsonek jarraitzen zuten pista estuan Urbinarako bidea eginez eta une batean ertzainek, Lukutik 300 bat metrora, Autopistaren zubiaren azpian, hesi bat egin zuten jendea geldiaraziz. Aurrera ezin zutela egin ikusi eta ertzainak atzetik esker-eskuin pilotak jaurtitzen zituztenez, batzuk mendian gora egitea beste aukerarik ez zuten izan. Hori ikusirik, hesia altxatu eta mendikoei pilotak botatzen hasi ziren ertzainak, bidegorriko jendeari pasoa irekiz. Pertsona horiek metro batzuk egin zituztenean, zubiaren azpian, pilotakaden hotsengatik, eskopetak mendira zuzenduta baino, eurei zuzenduta zeudela konturatu ziren. Orduan, izu-ikara uneak bizi izan zituzten, jendea bazterretik aurrera egiten saiatu zen, baina poliziak borra-kolpeak ematen zizkieten, pilotakadak inolako kontrolik gabe zihoazen, edonorantz, edonori, edonon jotzeko moduan… Zubipean, pilotakaden tiro hotsek itzelezko oihartzuna egiten zuten, eta leku itxi batean egonda, pilotak edozein aldetatik etor zitezkeen errebotez. Burua besoekin babestu, makurtu eta aurrerantz korrika egitea baino ezin zitzaien geratu; pertsona bati metro gutxira jaurtitako pilotakada jo zioten orkatilan. Une horretan, hainbat pertsona atxiki zituzten.

    Zubipeko kargatik bidegorrian ihesi jarraitu zutenek, ertzaintzaren beste bi furgoneta aurkitu zituzten bidean eta beste itzulinguru bat egin behar izan zuten herrira pilotakada gehiagorik gabe iritsi ahal izateko. Zubipeko kargatik mendian ihesi joan zirenek, aldiz, helikopteroa izan zuten uneoro euren buruen gainean, eta herrira jaisteko bide baten bila luzez ibili behar izan zuten.

    Bitartean, herrira taldetxotan iristen ari zen jendearen testigantzak entzuten zituztenek ezin sinistuta begiratzen bazieten ere, autobusak ertzainek geldituta zituztela jakin zen eta Urbina sarrerako errotondan Guardia Zibila zegoela. Bazirudien herritik ezinezkoa zela irtetea poliziarekin aurrez aurre denbora luzez egon gabe. Autobusak irteteko zorian zeudela, bi autobus aukeratu zituen Ertzaintzak eta pertsona guztiak jaitsarazi eta hormara begira jarri zituzten. Horrela ordu erdi inguru egin zuten eta gainerako autobusetako pasaiariek begiratu besterik ezin zuten egin hala nahi izanda ere, ez baitzieten irteten uzten.

    Urbinako kaleak zaurituz eta jende urduriz beteta zeuden. Urduritasuna handituz zihoan, herria inguratuta zuten ertzainak herriaren gunera sartzeko imintzioak egiten ari baitziren. Bi anbulantzia gerturatu zirenean, ertzainak hurbildu eta anbulantziaren barruan zeuden bi zaurituri bilurrak jarri zizkieten. Hurrengo pausua herria erabat okupatzea izan zen. Jende gehiena herriko Juntetxera sartu zen eta ertzainak zuzenean joan ziren kanpoan geratu zirenengana. Handik joateko esan eta bultzaka hasi zirenean, herriko gizon batek nahikoa egin zutela eta handik joateko esan zien ertzainei. Horren aurrean, ertzainak etxean sartu, kristalak hautsi eta gizona etxetik atera zuten, 3 urteko haurra etxean bakarrik utziz. Aldapan behera zetozen bi emakumeri ere bultzaka hasi zitzaizkien joateko esanez. Tirabiran ari zirela, mutil bat hurbildu zitzaien lasaitzeko eskatuz eta mutila atxilotu zuten.

    Hurrengo pausua Juntetxean sartzea izan zen. Han zeuden ehun bat lagunen artetik bost mutil aterarazi zituzten kanpora, poltsikoak usteko esan eta mutiletako bati zaplaztaka hasi zitzaizkion. Egoera horren aurrean protestan hasi ziren beste bi mutil eta horietako bati pare bat mehatxu eta irain egin ostean, atxilotuta eraman zuten.

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