Ahora Madrid respalda a Zapata, que será juzgado por la ‘okupación’ del Patio Maravillas

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El concejal Guillermo Zapata, miembro del equipo de gobierno deManuela Carmena, será juzgado este viernes, junto a otras tres personas por la ocupación que el Patio Maravillas hizo durante cinco años de un edificio situado en el número 21 de la madrileña calle Pez.

Se les acusa de un presunto delito de usurpación recogido en el artículo 245.2 del Código penal, tras la denuncia presentada por la empresa propietaria del edificio, Nivel 29, un delito por el que la Fiscalía les pide una multa de 1.800 euros y los denunciantes de 18.000 euros.

Ahora Madrid muestra su apoyo al concejal Zapata ante el inminente juicio, en un comunicado en el que la candidatura municipalista “defiende el pasado activista de las personas que conforman el gobierno municipal y denuncia el uso político que se está haciendo del mismo”. Un comunicado en el que aseguran: “Ni nos arrepentimos ni pediremos perdón por nuestro pasado, enfocado a la mejora de las condiciones de vida de las personas y de la ciudad en general”.

Ahora Madrid tienen claro que “la actividad del Patio Maravillas no ha sido delictiva ni mucho menos, sino articuladora de procesos políticos, creadora de cultura y promotora de una cohesión social necesaria para la ciudadanía”, por lo que considera que una condena por delito de usurpación sería inaudito en este contexto.

Recuerdan que “el Patio Maravillas ha sido, como muchos otros espacios en sus barrios, un articulador social, promotor de actividades durante nueve años, de libre acceso para la ciudadanía y, por tanto, un referente en el barrio de Malasaña que ha fomentado la revitalización del mismo, con la participación probada de miles de personas y el aprecio demostrado de sus vecinos y vecinas”. Añadiendo que ha sido además “un espacio que ha participado en la construcción política en esta ciudad, actuando en momentos fundamentales de nuestra Historia, como por ejemplo la explosión del 15M, o numerosísimas acciones y dispositivos de defensa de los Derechos Humanos así como de emancipación política de la ciudadanía”.

Recalcan que “un edificio abandonado es un edificio muerto y supone riesgos para la seguridad del resto de edificios colindantes” mientras que “un edificio habitado es un edificio vivo que limita la degradación del propio barrio” y explican que en su opinión “habitar estos espacios en tanto que no están siendo utilizados ni cuidados por sus propietarios, minimiza el riesgo en la seguridad y promueve beneficios sociales para el entorno, siempre que las actividades realizadas en ellos sean de libre acceso para todas las personas en igualdad de condiciones”.

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