Agresión a una bebé de tan solo un mes de edad en el aeropuerto de Madrid-Barajas

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Cuando viajaba con mi familia en avión de Bogotá a Madrid y tras haber entrado sin novedad en el país por el aeropuerto de Barajas, tuvimos que hacer una conexión a París en el terminal de vuelos europeos. Acompañado de mi mujer Estelle y mis tres hijos Chaska (4 años), Yuma(2 años) y Wayra (1 mes) ingresamos en la sala de control de embarque donde nos esperaba una desagradable sorpresa. Una manada de perros sabuesos y doverman de colmillos afilados al mando de un Guardia Civil con el bigote al estilo Tejero y olor de berraco que a ladridos nos ordenó prácticamente desnudarnos.&nbsp Sus lacayos, varios vigilantes&nbsp jurados con cara de bulldogs pusieron nuestras pertenencias sobre las bandejas para pasarlas por el escáner. Todo con una falta de respeto y educación propia de patanes de la más baja calaña. Welcome to Spain, Spain is different. En el cumplimiento de su sagrado deber esta partida furibundos esbirros nos sometieron a un maltrato inconcebible. Ultrajaron a mi hija Wayra de apenas un mes de nacida registrándole hasta los pañales, irrespetando a mi mujer y a mis otros hijos. Palabras soeces y unos modales de prostíbulo barato. Todo por la patria. ¡Qué lástima&nbsp ! tan bajo hemos caído en esta Europa de zapateros, berlusconis y sarkozis que tanto se jactan de respetar los derechos humanos.&nbsp Mentirosos y cínicos. La fuerzas de seguridad como siempre se ensañan con los más débiles, son unos cobardes que atropellan a los más inocentes.&nbsp

Esta es la bienvenida que nos tenía reservada Europa y sus aduaneros de la muerte, una Europa de la cárcel, el cuartel y el convento. Lo más deprimente fue observar como varios vigilantes jurados del sexo femenino se comportaban peor que un cabo primero de la legión. Con ese rostro desencajado, los ojos saltones y miradas de odio. Estar allí&nbsp era como entrar en la casa&nbsp terror de un parque de atracciones y encontrarse cara a cara con Dracula, Frankestein y Jack el destrripador. En el colmo una inmigrante ,una chola peruana vestida de carcelera, se atrevió a faltarme el respeto diciéndome&nbsp : qué pasa tío deja eso allí. ¡La ostia&nbsp ! con un acento de choricera&nbsp madrileña.&nbsp Es deprimente&nbsp que uno de nuestros hermanos nos tricione y sirva de cómplice en estos vegonzosos actos por una misera paga de 600 euros mensuales. Con esto de la crisis cualquiera vende su alma al diablo.

Por supuesto fuimos detenidos y amenazados con que no continuaríamos el viaje pues habíamos causado un gran malestar al reclamar nuestros derechos. Estas bestias acostumbradas a que los pasajeros agachen la cabeza sumisos y acepten tantos improperios sacaron a relucir sus garras ante nuestra reacción . Nosotros éramos los culpables, los niños, los bebés y su madre recién llegados de Colombia. Este trato despreciable al que someten a muchos viajeros políticamente incorrectos es algo de lo más común. Ellos se aprovechan de que nadie se atreve&nbsp a plantarles cara&nbsp por temor a perder el vuelo. Pero nosotros levantamos la voz porque no podíamos quedarnos callados ante tremenda humillación. España nos dio una gran&nbsp bienvenida con sus lebreles bien entrenados, con sus hienas hambrientas por devorar&nbsp terroristas y criminales.

Queremos denunciar a través de la página de Kaos este acto artero y alevoso&nbsp para que sirva de ejemplo a aquellos que aún se piensan que vivimos en una democracia que respeta los derechos humanos. Si ni siquiera han tenido compasión con un bebé de un mes de nacido ¿qué será con el común de los mortales?.

Carlos de Uraba 2009

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