Agentes antidisturbios bloquean una manifestación en defensa del Centro Social la Figatendra en Godella

Las manifestantes fueron paradas por un despliegue de cuerpos de antidisturbios de la Policía Nacional española que evitaron que llegaron al Ayuntamiento de Godella, donde tenían previsto finalizar el acto reivindicativo. Algunas también fueron identificadas

«Careca especula, la Junta ayuda». Este era el mensaje que se podía leer en una de las pancartas que acompañaron la manifestación que el pasado viernes tuvo lugar en Godella (Horta Nord) por el derribo del centro social Higo Tierna. Bajo el lema «La Figatendra resiste» el acto estuvo convocado por la asamblea del centro social «en recuerdo y reivindicación del espacio, de su injusto derribo y contra la especulación en nuestro municipio», tal como explicaban al manifiesto de la llamada. «Nos ha tocado Higo» y «equipo de gobierno, dimisión», proclamaban dos pancartas más.

El recorrido se inició a las 7 de la tarde en la ermita de Godella bajo un ambiente apacible y festivo, animado por la batucada feminista Donakumbà. El grupo estaba compuesto por vecinas y miembros de una gran diversidad de colectivos que acudieron a Godella para manifestar su solidaridad con las afectadas. Los lemas que gritaron las asistentes criticaban la actitud «cómplice» que ha mantenido el equipo de gobierno del municipio -un tripartito formado por Compromiso, el PSPV y Esquerra Unida- con la empresa que ha derribado el espacio. Las asistentes expresaron en todo momento su malestar, provocado en gran medida porque la destrucción del espacio se dio sin un aviso por parte de la alcaldesa -cuando ésta les prometió que lo faria- y sin una orden judicial previa para a desalojar el espacio.

Pancartas críticas con la actitud del Ayuntamiento de Godella con el derribo de El Higo Tierna en la fachada del Ayuntamiento

La manifestación no pudo llegar a su destino ya que tres furgonetas de antidisturbios de la Policía Nacional española los cortaron el paso a la altura de las vías del metro. Los antidisturbios desplegados, junto con las furgonetas, crearon una barrera para evitar que pasaran las manifestantes. Algunos de ellos argumentaron que no tenían permiso para hacer la manifestación, aunque las organizadoras los mostraron la legalidad del itinerario, aprobado por la delegación de gobierno. Aún así, los agentes continuaron negando la legalidad de la reivindicación, añadiendo esta vez que una procesión de la Semana Santa iba a pasar por el mismo tramo y que «por motivos ideológicos», las manifestantes podrían tener problemas. Finalmente las acabaron coaccionando, llegando a amenazar con multar a cualquiera que cruzara las vías, identificándolas por un lado y empujándose las por otro.

Desde la organización, se decidió dar media vuelta y volver a la plaza de la Ermita, desde donde habían salido, para leer el manifiesto. Un grupo numeroso de agentes antidisturbios las escucharon hasta allí y rodearon la plaza. Una vez realizada la lectura y finalizada la manifestación, algunas asistentes afirmaron que fueron seguidas e identificadas sin motivo aparente por los mismos agentes. Sin embargo, desde la Figatendra, con un comunicado posterior a la concentración y publicado en sus redes, declaran estar felices por haberle rendido homenaje al espacio. Aseguran que «esto acaba de empezar» y que «la lucha continúa para denunciar la especulación urbanística y la inoperancia y falta de interés del equipo de gobierno, a quien le pedimos más que nunca su dimisión».

Acciones «desmesuradas» en defensa de la especulación

«Excavadoras pesados y furgonetas entraban en el que, desde 2014, había sido un lugar donde los y las jóvenes del pueblo y de los alrededores podían autogestionar actividades sin depender de nadie, donde tenían la posibilidad de poner en marcha su creatividad o su interés por la agricultura, donde podían ir a comer, a cenar, a pasar ratos de ocio escuchando los grupos de música y los artistas que acudían a tocar. » Así comenzaba el manifiesto que llamaba a la movilización del pasado viernes. El centro social ocupado la Figatendra, emplazado entre los municipios de Godella y Rocafort -a la Huerta Norte, se encuentra en un amplio terreno que, según el manifiesto, hacía unos 30 años que se encontraba abandonado. Es desde que entraron estas jóvenes que se dinamizó con un humo de actividades, «el sitio plenaria de vida, de color y de alegría juvenil, siendo los mismos vecinos los que nos agradecían nuestra presencia constante», detalla este manifiesto.

Una semana después del derribo, un nuevo contingente de operarios con una excavadora se volvió a presentar en la finca, con el objetivo de arrasar lo que quedaba, incluida una higuera centenaria, que finalmente no pudieron arrancar

Aunque la finalidad desinteresada, artística, no lucrativa y respetuosa con el entorno que de las actividades que se llevaban a cabo en este espacio, el propietario de los terrenos, Jorge Casanova Royo, decidió destruirlo el último día del mes de marzo. Una semana después del derribo, el empresario envió de nuevo la máquina excavadora, algunas furgonetas -también se personaron agentes de Guardia Civil- con la misión oficial de ir a recoger la basura que se habían dejado . Sin embargo, además de recoger las ruinas, Casanova Royo había enviado órdenes de arrasar con todo lo que quedaba en pie dentro del terreno rural protegido. Incluso con una higuera centenaria, de la clase Burjassot blanca -actualmente una especie protegida-, que al final de la jornada no lograron tumbar.

En el manifiesto, el colectivo impulsor del Higo Tierna denuncia «la especulación descontrolada que sufre el pueblo de Godella, pueblo que algunas estadísticas llegaron a situarse en uno de los más ricos del estado» y expone que, al mismo tiempo , también la localidad también ha sido saqueada «por dos sentencias sobre expropiaciones del pasado, con las que cofradías religiosas, políticos y empresas han resultado beneficiadas a costa de la ciudadanía». En esta línea, el manifiesto señala «los casos del Parque de la Devesa, de la construcción del Aldi, las inundaciones reiteradas y irresueltas, las continuas amenazas de PAI [Planes de Atención Integral], autovías y autopistas de los últimos quince años «que, según el lec, son el claro reflejo de cómo el pueblo de Godella continúa sometido a» constructoras especuladoras «.

Del mismo modo, señalan a Careca, SL porque «posee muchos terrenos en el pueblo, terrenos que, o bien urbaniza o bien deja en abandono hasta encontrar la oportunidad. Como es nuestro caso». Según los miembros del espacio comunitario, «la constructora pretende esperar por si, en un futuro, puede conseguir que se le cambie la calificación de rural protegido para así poder construir algo que genere dinero». Por esta razón, argumentan que «un grupo numeroso de jóvenes revitalizando la zona no les convenía» y exigen «la salida inmediata de todas estas constructoras especulativas del pueblo de Godella». Asimismo, aseguran que las máquinas «no pueden apagar la llama de la juventud inquieto y combativo» y afirman, en lo que quiere ser un mensaje de esperanza en los espacios gestionados por la juventud y al margen de las instituciones, que «volverán a surgir nuevas Terreta Comunitarias, sí o sí «.

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