Adversus utilitarismo, beneficio…

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Por Iñaki Urdanibia

« La cultura, como el amor, no posee la capacidad de exigir. No ofrece garantías. Y, sin embargo, la única oportunidad para conquistar y proteger nuestra dignidad humana nos la ofrece la cultura, la educación liberal»

( Ítalo Calvino )

« Pobre y desnudas vas, filosofía,

dice la turba atenta al vil negocio »

( Petrarca )

« Es muy notable que las cosas en nuestro siglo hayan llegado al punto de que la filosofía sea, aun para la gente de entendimiento, un nombre vano y fantástico, que se considera de nula utilidad y nulo valor »

( Montaigne )

Rescato un libro, tras bastante buscar, que tenía enterrado en el proverbial desorden de papeles, revistas y libros ( ¡ cuántos se quedan sepultados!), y lo hago al, caer en mis manos, una entrevista con el autor( El diario.es ), que se realizó con ocasión de un viaje que le trajo por acá cerca, y recodar la actualidad de sus mensajes y su relación con las limitaciones que pesan en los planes de estudio con respecto a las asignaturas dichas de humanidades y más en concreto con respecto a la filosofía. Hace ya bastantes años en el país vecino se organizaron , de la mano de Jacques Derrida y Vladimir Jankélevitch entre otros, unos États Généraux de la Philo para protestar contra los recortes ministeriales que se trataban de clavar en los planes de estudio que siempre , al final y digan lo que digan los dolidos empresarios que –como el canción- siempre quieren más, se adecuan a las necesidades crematísticas de los poderes económicos ( no hace falta dejarse las pestañas analizando los planes de Bolonia para constatarlo de manera flagrante)…una serie de habilidades prácticas y unos pequeños conocimientos, a nivel de mero bricolage, acerca de los teclados, de algún idioma y para de contar…de pensar, ni ripio: una pérdida de tiempo que al final no sirve más que para entorpecer las órdenes de quienes mandan y dominan el cotarro; nada digamos de crear seres críticos y autónomos, jaculatorias que siembran cualquier boletín oficial que se precie, quedándose en papel mojado. Si lo que digo es cierto en general, qué decir con respecto al país desde el que escribo que es en el que vivo…tierra de peritajes industriales, de numerosos técnicos de empresa, líder en máquina herramienta, en seriedad empresarial y con unos gobernantes que gestionan bien los intereses del capital. En fin, con sus Q de calidad, su I+D+i y todo el resto de zaranguteos como dientes huecos, The Basque Country ondo doa! ( pues eso, oye, que bien).

Contra esta marginación o desvalorización de las disciplinas de letras y ciencias humanas, se han alzado en los últimos años prestigiosas voces del panorama cultural: ahí están George Steiner Martha Nussbaum, Edgar Morin, Emilio Lledó, Francisco Rodríguez-Adrados…por nombrar a unos cuantos.

El librito que traigo a colación es una delicia tanto en lo que dice como en cómo lo dice, y realmente, además, viene a güevo -que diría el otro- , con la que está cayendo. Me estoy refiriendo al pequeño volumen de significativo título « La utilidad de lo inútil. Manifiesto » de Nuccio Ordine, editado con éxito, como demuestran sus sucesivas ediciones, desde su inicial publicación hace tres años, por Acantilado.

Ya hace tiempo que los términos dominantes en todos los terrenos son los de eficacia, utilidad, performatividad que señalaba Jean-François Lyotard refiriéndose a los criterios de legitimación en la ciencia ( cuando se da una relación equilibrada entre los inpout y los outpout). Lo que sirve para algo vale, el resto es puro pasatiempos, vicio sin el que se puede pasar tranquilamente ya que no sirve al beneficio; olvida esta lógica pragmática que cantidad de cosas consideradas útiles son mucho más inútiles de lo que de entrada se piensa. ¿ Para qué sirven cantidad de productos de consumo que hoy se venden a tutiplén? No cabe duda de que como toda mercancía que se precie tienen valor de cambio, pero en lo que hace al valor desuso no habría problema en que éste cayese en absoluto desuso. Nuestras sociedades dan mayor importancia al tener que al ser; la posesión indica un nivel social, una categoría , un prestigio, lo de ser es pura monserga metafísica para hacer bonito.

La maravilla del mecanismo utilizado por el autor es que partiendo de anécdotas, citas o episodios, extraídos de diferentes textos literarios o filosóficos propone lecciones o reflexiones que refuerzan las posturas de defensa de lo inútil. En cierto sentido esta selecta casa de citas podría asemejarse al Libro de los amigos de Hugo von Hoffmannsthal , a no ser que cada cita sirva para catapultar una sagaz reflexión propia. Nuccio Ordine divide su libro en tres apartados: el primero dedicado al tema de la útil inutilidad de la literatura, recurriendo pare ello a David Foster Wallace, Gabriel García Márquez, Dante y Petrarca, Shakespeare, Platón y Aristóteles, Leopardi, Montaigne, Kant, Théophile Gautier, Baudelaire, Heidegger, Cervantes, Ionesco y otros hasta el número de veinticinco sagaces entradas; el segundo apartado está consagrado a los efectos desastrosos producidos por la lógica del beneficio en el campo de la enseñanza, la investigación y las actividades culturales en general, trayendo a colación la lógica de la universidad-empresa y los estudiantes-clientes, sirviéndose para ello de los sangrantes ejemplos de cierres de bibliotecas, la expulsión de la enseñanza de los clásicos y otros flagrantes ataques a las ciencias inútiles que han servido , y sirven, sin embargo para cambiar muchas vidas como dejan ver sus acompañantes ( Hugo, Herzen, Bataille, Locke y Gramsci, etc.); estando el tercer apartado a la « relectura de algunos clásicos, que en el curso de los siglos , han mostrado la carga ilusoria de la posesión y sus efectos devastadores sobre la dignitas hominis, el amor y la verdad ».

La obra concluye con un texto de Abraham Flexner, « La utilidad de los conocimientos inútiles », texto de 1939 en el que el autor rompe lanzas a favor de la unión ( la nueva alianza de la que hablsen Ilya Progogine e Isabelle Stengers) entre las humanidades y las ciencia, mostrando que esta última «tiene mucho que enseñarnos sobre la utilidad de lo inútil. Y que, junto a los humanistas, también los científicos han desempeñado y desempeñan una función importantísima en la batalla contra la dictadura del beneficio, en defensa de la libertad y la gratuidad del conocimiento y la investigación », recurriendo para ello a ejemplos como la electricidad y/ o la medicina para dejar claro que muchas de las investigaciones han sido emprendidas con la sola guía de conocer y no pensando en una rápida aplicación técnica…otra cosa es que posteriormente muchas de estas investigaciones gratuitas y desinteresadas han dado lugar a verdaderas revoluciones en sus aplicaciones prácticas. El pedagogo norteamericano concluye su intervención expresando sus deseos y esperanzas : « no prometemos nada, pero abrigamos la esperanza de que la libre búsqueda de conocimientos inútiles demostrará tener consecuencias en el futuro como las ha tenido en el pasado…Existe como un paraíso para los estudiosos que, como los poetas y los músicos, se han ganado el derecho a hacer las cosas a su gusto y logran los mayores resultados cuando se les permite actuar así».

Un certero dardo, o una potente batería de ellos, lanzados contra la sociedad bienpensante que sigue las órdenes del imperio del beneficio, de la utilidad, del negocio ( nec otium ) y que desprecia o deja en lugar marginal a las disciplinas o actividades que no reportan inmediata ganancia, dejándose llevar por la pregunta clave a la hora de valorar las cosas, lo actos, cantidad de quehaceres propios de los humanos: ¿ para qué sirve? Ideología que ha calado tan profundo que hasta profesionales de la cosa son capaces de defender lo superfluo de las actividades de cuya enseñanza viven y sirva un ejemplo como botón: hace ya algunos años en la sobremesa posterior a la cena de gala de la entrega de unos premios literarios , hablaba con un profesor de literatura de la universidad barcelonesa y le señalaba el menosprecio que se tenía con respecto a las asignaturas de letras, su respuesta-ante mi pasmo- fue que ese tipo de enseñanzas eran más bien para rellenar hobbys y no para hacer funcionar la sociedad ( la producción quería decir): en fin…

Pues nada, el libro que recomiendo sirve para paladear, una y otra vez, este tipo de cuestiones; eso sí no parece acertado catalogarlo de manifiesto, como el propio autor hace, situando tal palabra en el título, a la vez que muestra la inconveniencia del término.

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