Adrià Carrasco: «No somos terroristas, simplemente un pueblo organizado»

Publicidad

Adrià Carrasco, 25 años, activista del CDR de Esplugues de Llobregat, ha hecho una rueda de prensa este jueves desde Bruselas para explicar que ha marchado al exilio. Buscar un piso y encontrar trabajo han sido las principales preocupaciones de este joven que a principios de abril decidió irse de Cataluña bajo la amenaza de una denuncia por rebelión, sedición y pertenencia a grupo terrorista. «Como no puedo seguir movilizándome libremente en Cataluña, creo que la mejor manera de luchar contra el estado español es exiliarme», asegura Carrasco desde los locales de la Organización de Naciones y Pueblos no Representados (UNPO), donde ha concedido a la Jornada  una de sus primeras entrevistas tras haber anunciado que se encuentra refugiado en la gris capital europea.

¿Por qué decidiste exiliarte en Bruselas?

Como no puedo seguir movilizándome libremente en Cataluña, creo que la mejor manera de luchar contra el estado español es exiliarme. No reconozco la justicia española, que es fascista, así que no me quería dejar coger. Después de haberme concentrado durante los últimos meses a instalarme en Bruselas, ahora ha llegado el momento de denunciar la represión contra los presos políticos. Tengo que aprovechar el hecho de que puedo decir lo que pienso y expresarme con libertad, sin el temor de la represión judicial.

Cómo fue el momento de irse de Cataluña a principios de abril?

Me vinieron a buscar a mi casa con un dispositivo policial desproporcionado. He visto fotografías y había al menos quince agentes. Cortaron las calles de donde vivía con mis padres en Esplugues de Llobregat con numerosas furgonetas. Parecía como si estuvieran buscando el terrorista más malo de los independentistas catalanes. Pero conseguí escaparme. Y me desplacé a Bruselas en cuanto salí de España.

Como fueron las primeras semanas en el exilio? Te resultó complicado adaptarte?

Las primeras semanas fueron complicadas. Hasta el mes de abril, vivía con mis padres. Y que de un día para otro te separen de la familia, los amigos, los compañeros militantes … es una situación muy dura. Pero el hecho de ser un exiliado catalán también te abre puertas, en Bruselas. De este modo, encontré trabajo como técnico de sonido, y trabajo para un autónomo.

¿Por qué has tardado cuatro meses en anunciar que estabas en Bruselas?

Hasta que no he conseguido instalarme y he dispuesto de unas bases materiales suficientemente sólidas, no me he visto capaz de sacar a la luz mi caso. A partir de ahora quiero concentrarme en denunciar mi situación. Primero, quiero explicar a través de los medios la acusación injusta que he sufrido. También estoy en contacto con la Liga de los Derechos Humanos en Bélgica, con la que espero colaborar. Esta organización belga, con una gran implantación en Francia, se ha mostrado dispuesta a ayudarme en el caso de que se emitiera una euroorden para pedir mi extradición.

¿Qué te parece la acusación inicial en tu contra de rebelión, sedición y pertenencia a grupo terrorista?

Es una estrategia para atemorizar a la gente, para detener la movilización popular. Para ellos, lo importante no es condenarme por terrorismo, sino la acusación inicial, ya que su primer objetivo es que el pueblo tenga miedo. Pero estoy convencido de que en el resto de Europa cualquier persona entiende que mis actos no constituyen ningún tipo de delito de terrorismo. No somos terroristas, simplemente, un pueblo organizado. La violencia que están buscando no se ha producido.

Estas acusaciones tan duras se deben al corte de carreteras y levantamiento de peajes organizado por los CDR durante la Semana Santa pasada. Como contribuiste a estos actos? Tuviste algún rol especial?

No, ninguna tarea especial. Del mismo modo que otros cientos de personas, participé en los cortes de carreteras y en los levantamientos de peajes. Lo volvería a hacer tantas veces como hiciera falta. No me arrepiento de nada, porque creo que es una manera legítima de protestar y mostrar la disconformidad del pueblo. En cambio, el hecho de perseguir este tipo de actos no me parece propio de un estado democrático.

¿Consideras que tanto Tamara Carrasco, detenida a principios de abril, como tú has servido como cabezas de turco?

Totalmente. Me escogieron como cualquier otra persona que milite en algún CDR en Cataluña. Simplemente nos eligieron a Tamara ya mí. Casualmente, los dos nos decimos de apellido Carrasco, pero no debemos caer en teorías de la conspiración. Se trata de una decisión completamente arbitraria, que básicamente tiene como objetivo atemorizar a la gente y combatir el independentismo.

Además de inquietar la gente, también buscaban acentuar la crispación de las bases independentistas y así intentar originar la violencia que no se ha producido a lo largo del proceso …

Sí, las autoridades españolas buscan la violencia allí donde sea. Y deben pensar que la manera más fácil es a través de la gente de la calle. Pero los CDR no son violentos; simplemente se trata de un movimiento de autoorganización popular, que lucha contra la injusticia y a favor de la democracia.

Si al final la Audiencia Nacional retirase la acusación de terrorismo contra Tamara Carrasco, te plantearías volver a Cataluña?

No. No me he exiliado para pedir una reducción de pena; lo que quiero es la retirada de todos los cargos.

Consideras el exilio como una buena manera de denunciar la represión del estado español. ¿Por qué? Como lo harás, a partir de ahora?

Soy consciente de que mucha gente denuncia la represión contra el independentismo en Cataluña, pero no es lo mismo que lo haga una persona de la calle que la vive en su propia piel. Puede parecer atrevido, pero me gustaría mostrar a la gente que se moviliza que la represión existe, que tenemos que estar preparados. Pero al mismo tiempo, no nos puede detener; debemos seguir llenando las calles.

El próximo martes, 11 de septiembre, se celebra el Día, y las organizaciones independentistas preparan una nueva manifestación en Barcelona. Como cada año, algunas personas dudan si asistir por el cansancio del proceso o por el miedo de la represión. ¿Qué les dirías?

Diría que si no lo hace el pueblo, nadie nos salvará. Si no seguimos saliendo a las calles, lo podemos acabar perdiendo todo. Debemos seguir llenando las calles. Ahora más que nunca.


Adrià Carrasco: «No som terroristes, simplement un poble organitzat»

L’ACTIVISTA DELS CDR EXILIAT A BRUSSEL·LES CONCEDEIX A LA ‘JORNADA’ UNA DE LES SEVES PRIMERES ENTREVISTES

Adrià Carrasco, 25 anys, activista del CDR d’Esplugues de Llobregat, ha fet una roda de premsa aquest dijous des de Brussel·les per explicar que ha marxat a l’exili. Buscar-se un pis i trobar feina han estat les principals preocupacions d’aquest jove que a principis d’abril va decidir marxar de Catalunya sota l’amenaça d’una denúncia per rebel·lió, sedició i pertinença a grup terrorista. «Com que no puc seguir mobilitzant-me lliurement a Catalunya, crec que la millor manera de lluitar contra l’estat espanyol és exiliar-me», assegura Carrasco des dels locals de l’Organització de Nacions i Pobles no Representats (UNPO), on ha concedit a la Jornada una de les seves primeres entrevistes després d’haver anunciat que es troba refugiat a la grisa capital europea.

Per què vas decidir exiliar-te a Brussel·les?

Com que no puc seguir mobilitzant-me lliurement a Catalunya, crec que la millor manera de lluitar contra l’estat espanyol és exiliar-me. No reconec la justícia espanyola, que és feixista, així que no em volia deixar agafar. Després d’haver-me concentrat durant els últims mesos a instal·lar-me a Brussel·les, ara ha arribat el moment de denunciar la repressió contra els presos polítics. He d’aprofitar el fet que puc dir el que penso i expressar-me amb llibertat, sense la por de la repressió judicial.

Com va ser el moment de marxar de Catalunya a principis d’abril?

Em van venir a buscar a casa meva amb un dispositiu policial desproporcionat. He vist fotografies i hi havia almenys quinze agents. Van tallar els carrers d’on vivia amb els meus pares a Esplugues de Llobregat amb nombroses furgonetes. Semblava com si estiguessin buscant el terrorista més dolent dels independentistes catalans. Però vaig aconseguir escapar-me. I vaig desplaçar-me a Brussel·les tan bon punt vaig sortir d’Espanya.

Com van ser les primeres setmanes a l’exili? Et va resultar complicat adaptar-t’hi?

Les primeres setmanes van ser complicades. Fins al mes d’abril, vivia amb els meus pares. I que d’un dia per l’altre et separin de la família, dels amics, dels companys militants… és una situació molt dura. Però el fet de ser un exiliat català també t’obre portes, a Brussel·les. D’aquesta manera, vaig trobar feina com a tècnic de so, i treballo per a un autònom.

Per què has tardat quatre mesos a anunciar que eres a Brussel·les?

Fins que no he aconseguit instal·lar-me i he disposat d’unes bases materials prou sòlides, no m’he vist amb cor de treure a la llum el meu cas. A partir d’ara vull concentrar-me a denunciar la meva situació. Primer, vull explicar a través dels mitjans l’acusació injusta que he sofert. També estic en contacte amb la Lliga dels Drets Humans a Bèlgica, amb la qual espero col·laborar. Aquesta organització belga, amb una gran implantació a França, s’ha mostrat disposada a ajudar-me en el cas que s’emetés una euroordre per demanar la meva extradició.

Què et sembla l’acusació inicial en contra teva de rebel·lió, sedició i pertinença a grup terrorista?

És una estratègia per atemorir la gent, per aturar la mobilització popular. Per a ells, el que és important no és condemnar-me per terrorisme, sinó l’acusació inicial, ja que el seu primer objectiu és que el poble tingui por. Però estic convençut que a la resta d’Europa qualsevol persona entén que els meus actes no constitueixen cap tipus de delicte de terrorisme. No som terroristes, simplement, un poble organitzat. La violència que estan buscant no s’ha produït.

Aquestes acusacions tan dures es deuen al tall de carreteres i aixecament de peatges organitzat pels CDR durant la Setmana Santa passada. Com vas contribuir a aquests actes? Vas tenir-hi algun rol especial?

No, cap tasca especial. De la mateixa manera que altres centenars de persones, vaig participar en els talls de carreteres i en els aixecaments de peatges. Ho tornaria a fer tants cops com fes falta. No em penedeixo de res, perquè crec que és una manera legítima de protestar i mostrar la disconformitat del poble. En canvi, el fet de perseguir aquest tipus d’actes no em sembla propi d’un estat democràtic.

Consideres que tant la Tamara Carrasco, detinguda a principis d’abril, com tu heu servit com a caps de turc?

Totalment. Em van escollir com a qualsevol altra persona que militi en algun CDR a Catalunya. Simplement ens van triar a la Tamara i a mi. Casualment, tots dos ens diem de cognom Carrasco, però no hem de caure en teories de la conspiració. Es tracta d’una decisió completament arbitrària, que bàsicament té com a objectiu atemorir la gent i combatre l’independentisme.

A més d’inquietar la gent, també buscaven accentuar la crispació de les bases independentistes i així intentar originar la violència que no s’ha produït al llarg del procés…

Sí, les autoritats espanyoles volen trobar la violència allà on sigui. I deuen pensar que la manera més fàcil és a través de la gent del carrer. Però els CDR no són violents; simplement es tracta d’un moviment d’autoorganització popular, que lluita contra la injustícia i a favor de la democràcia.

Si al final l’Audiència Nacional retirés l’acusació de terrorisme contra Tamara Carrasco, et plantejaries tornar a Catalunya?

No. No m’he exiliat per demanar una reducció de pena; el que vull és la retirada de tots els càrrecs.

Consideres l’exili com una bona manera de denunciar la repressió de l’estat espanyol. Per què? Com ho faràs, a partir d’ara?

Soc conscient que molta gent denuncia la repressió contra l’independentisme a Catalunya, però no és el mateix que ho faci una persona de carrer que la viu en la seva pròpia pell. Pot semblar agosarat, però m’agradaria mostrar a la gent que es mobilitza que la repressió existeix, que hem d’estar-hi preparats. Però al mateix temps, no ens pot aturar; cal que seguim omplint els carrers.

Dimarts que ve, 11 de setembre, se celebra la Diada, i les organitzacions independentistes preparen una nova manifestació a Barcelona. Com cada any, algunes persones dubten si assistir-hi pel cansament del procés o per la por de la repressió. Què els diries?

Diria que si no ho fa el poble, ningú no ens salvarà. Si no seguim sortint als carrers, ho podem acabar perdent tot. Hem de seguir omplint els carrers. Ara més que mai.

https://www.diarijornada.coop/actualitat/20180906/adria-carrasco-no-som-terroristes-simplement-poble-organitzat

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More