Adieu, Bernard Stiegler !

Lo que son las cosas, hace unos días leía una entrevista difundida, recuperada de su publicación el 23 de agosto de 2012, por una publicación filosófica francesa en la que Michel Serres y Bernard Stiegler intercambiaban sus ideas acerca de los cambios de este mundo, muy en especial en el mundo de la técnica y la ciencia y sus aplicaciones en el terreno pedagógico ( Michel Serres, Bernard Stiegler. Moteurs de recherche | Philosophie Magazine ). La foto que ilustra este artículo es el mismo que ilustraba el diálogo al que me refiero; pues bien, dos días después se da la noticia del fallecimiento del segundo el 6 de este mes de agosto, a la edad de 68 años; había nacido el 1 de abril de 1952 en Villebon-sur-Yvette. El Collège International de Philosphie en el que era director de estudios, se anunciaba la muerte de « una voz singular y fuerte, un pensador, fuera de lo común, de la técnica y de lo contemporáneo , que ha buscado inventar una nueva lengua y nuevas subversiones».

Se había labrado un lugar destacado en el terreno de la técnica, de la informática , con el escenario de fondo de la sociedad moderna, con respecto a la que no escondía sus postulados críticos: contra el neoliberalismo y el capitalismo en general; su compromiso había sido temprano al participar en la revuelta de 1968 , militando más tarde en el partido comunista, que abandonó tras seis años de militancia, en 1976, asqueado por los métodos satlinistas empleados por quien a la sazón era secretario general , Georges Marchais . Quien había realizado sus estudios, por correspondencia, en prisión a la que había sido condenado a cinco años debido a su participación en varios atracos, llevados a cabo con el fin de salir del agujero en que caía un negocio, un disco bar en el que se ofrecían conciertos de jazz, que había puesto en marcha tras dedicarse a mil oficios. Ciertamente fuertes debieron ser estudios como puede comprobarse por su carrera docente e investigadora, además de por sus intervenciones y por la lectura de sus libros, que ciertamente acumulan datos, informaciones y reflexiones de hondura.

Una existencia vivida intensamente en la que unía su trabajo personal en soledad, con su participación en numerosas empresas colectivas, de investigación, debate, etc. y con el centro de gravedad en el estudio de la sociedad contemporánea, sobre la que dirigía su escrutadora mirada apuntando a los problemas de la precariedad y de la movilidad de los empleos que podía acabar con muchos de ellos, la innovaciones de lo numérico en medio estudiantil y laboral, con las consecuencia cosificadoras, el empobrecimiento cultural, que esto producía sobre los trabajadores ; mirada pertrechada con el bagaje adquirido del estudio de la historia de la filosofía,desde los griegos, sin hacer ascos al pensamiento de otras latitudes, afán que le vino provocado por su periplos como enseñante en alguna universidad asiática. En los últimos esa pasión investigadora le había llevado a organizar grupos con los habitantes de diferentes barrios, lo que hacía que el carácter investigador pasase a ser cubierto no solamente por especialistas sino por los propios habitantes. Entre sus últimas iniciativas estaba la de organizar un colectivo internacional Les amis de la génération Thunberg con Jean-Marie Le Clézio, en el que reunía a numerosos investigadores y a militantes.

Una vida entregada hasta el último instante a la búsqueda de la emancipación del género humano, liberación que no podía ser más que obra de ellos mismos, denunciando el poder de los big data que convierte a los humanos en seres sometidos. Sin ceder al pesimismo ( no sé qué decir, ya que me entero de que su muerte se ha producido al levantar la mano sobre sí mismo que decía Jean Améry…aunque no sabiendo las circunstancias ni motivos , queda la duda y la recomendación que ofrecía Michel Foucault de que no se ha dejar el suicidio en manos de depresivos…no sé) y armado del firme propósito de detener la entropía que podía arrastrar el mundo al desastre; y aplicando la interpretación derridiana del pharmakon griego( cura y envenena) al campo del desarrollo técnico .

Que la terre te sois légère!

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Retomo un artículo que en su momento publiqué en el diario GARA:

Bernard Stiegler, la vocación filosófica

+ Bernard Stiegler

La técnica y el tiempo. I. El pecado de Epimeneo

Hiru, 2004

+ Bernard Stiegler

La técnica y el tiempo. II. La desorientación

Hiru,

+ Bernard Stiegler

La técnica y el tiempo. III. El tiempo del cine y la cuestión del malestar

Hiru (En preparación)

+ Bernard Stiegler

Pasar al acto

Hiru (En preparación)

No es la primera vez que alguien escribe sobresalientes páginas en situación de encierro(Antonio Gramsci, Antonio Negri, Hoh Chi Minh, el marqués de Sade, o más cerca Sánchez Erauskin…), el caso que traigo a esta página tiene su particularidad. El año pasado cayó en mis manos un librito en el que un autor -hasta entonces desconocido para mí- daba cuenta de cómo el pasar al acto (atraco a mano armada) le supuso « cinco años de encarcelamiento pasados en la prisión Saint-Michel de Toulouse y después en el centro de detención de Muret, entre 1978 y 1983» . En tal situación de soledad( y la estricta balización de lo exterior y lo interior), el joven de 26 años, vio que surgía en él, incitado por un profesor de filosofía que se había hecho amigo suyo al frecuentar el disco-bar que el detenido poseía, le surgió, digo, el impulso, la pasión que le llevaba a preguntarse acerca del origen, de la ubicación del yo en un nosotros, de la implicación del quehacer filosófico en la Ciudad, de la búsqueda de una filosofía materialista comprometida con su tiempo. Ese devenir-filósofo en acto, surgió en la cárcel, « cinco años de práctica filosófica, de fenomenología experimental, y del paso a los límites de la fenomenología, después de ese “paso al acto”, que no tenía , en sí, estrictamente nada de filosófico ». No hay bien que por mal no venga, ya que a partir de entonces Bernard Stiegler no ha parado de filosofar, guiado por el centro de gravedad de la ciudad y la materia ( escenario inaugurado por Sócrates y los lllamdos presocráticos), y ha ido consolidando una sólida filosofía alejada de las facilonerías de la autoayuda o las jaculatorias conformistas que embellecen el status quo, actividad que en su país, por ceñirlos a él, tienen su campo de expresión superabonado en medios de comunicación y hasta en los mismos sillones ministeriales ( Luc Ferry).

Resulta significativo que quienes apoyaron el quehacer filosófico de Stiegler, como él mismo señala en las primeras líneas de su magna obra, fueron algunos nombres célebres del panorama filosófico de su país como Jacques Derrida( en especial), Jean-François Lyotard, Paul Virilio o Régis Debray, entre otros, cuyos nombres suelen ser incluidos por la police de la pensée -como les calificase el autor de Le Différend– entre los pertenecientes a la pensée 68, y entre los impostores, cuando de hecho son éstos indudablemente los que impulsan la tarea del penser autrement de que hablase Michel Foucault, y no los guardianes del orden y la ley, los defensores acérrimos del retour à

l´ordre y del romo sentido común que lo único que hacen es repetir bellas citas rebosantes de humanismo ramplón y maniqueo. Así pues, Bernard Stiegler apoyándose en los autores mentados e igualmente en Leroi Gouhran, Heidegger, Deleuze, Vernat, Ricoeur…-cuyos nombres ya vienen a indicar en entrecruzamioento de antropología, mitología, paleontología, y por supuesto filosofía- va rastreando el papel esencial que juega la técnica en la propia constitución de lo humano, y ello a pesar de que fuese el mismísimo Platón quien expulsase la técnica junto a las artes de la polis por ser deudoras del artificio. Restituye así el lugar debido a tal actividad humana tratando de hallar el debido equilibrio entre las tan habituales divinización y diabolización; la primera erigiendo la ciencia a los altares de cualquier sociedad que se precie, mientras que la segunda, huyendo de ella como si de la peor plaga se tratase. Cruzando las fronteras antes aludidas y centrándose en la actualidad y los distintos flujos materiales ( científicos, relacionados con lo biológico y lo lingüístico) que se dan en el seno de las sociedades y que asoman bajo distintas caras (militar, sanitaria…). Hurgando en el por qué de la unión indisoluble entre la técnica y el tiempo y en el cómo se relacionan dependiendo de las distintas épocas, y los distintos avances proteícos que en cada cual se van dando… Mantiene Stiegler, no obstante sobre todas las cosas, el constante combate contra la atomización social, contra la constitución de sociedades-rebaños, atravesadas por el control y por redes uniformizadoras de los simbólico, que hacen coincidir hipersincronización y su resultante hiperdiacronización en estas sociedades hiperindustriales.

Y así frente a la malditización ambiente ( el eje del mal y otras monsergas) que sustituye al pensamiento, a la crítica y a la invención, es decir, al combate), Bernard Stiegler no cesa en la pelea por clarificar el futuro, tratando de hacerlo nuestro, intentando evitar la disolución del lazo social y apostando por la búsqueda de un proceso de transindividualización que combine el yo con -o dentro de- un nosotros, basado en la amistad y en la solidaridad … y como muestra de su incesante actividad ahí están sus recientes Philosopher par accident y De la misère symbolique. I. L´époque hyperindustrielle, además de los dos siguientes tomos, que está preparando, de su « La técnica y el tiempo » (IV. Symboles et diaboles , ou la guerre des esprits y V. Le défaut

qu´il faut) que a buen seguro editará la hondarribitarra Hiru Argitaletxea.

Eso sí, no se arrimen a estas obras quienes busquenn lecturas apresuradas y facilonas ; leer a Bernard Stiegler, sus obras no han de pasar desapercibidas, exige paciencia y atención, la recompensa está garantizada.

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