Acerca del artículo de Anguita y compañía sobre Decreto Dignidad

Por Imanol

Acerca del artículo de Anguita y compañía sobre Decreto Dignidad: una izquierda confundida y xenófoba

 

Las últimas semanas han estado marcadas por un gran debate y polémica que ha traspasado las redes sociales en la izquierda, suscitado por el análisis de figuras tan influyentes en nuestro país como Julio Anguita (ex-coordinador general de Izquierda Unida), Manuel Monereo (diputado de Unidos Podemos y colaborador de Cuartopoder) o Héctor Illueca (Doctor en Derecho y profesor de la Universidad de Valencia) con un artículo titulado ‘’¿Fascismo en Italia? Decreto Dignidad’’ sobre el Decreto Dignidad, un decreto-ley aprobado este verano por el nuevo Gobierno italiano formado por el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte de Matteo Salvini.

 

Pretendemos, por tanto, que este material sirva como guía de cara a una comprensión general del asunto, elaborar debates políticos al respecto y ayude a explicar nuestro planteamiento sobre el papel que debemos jugar en la coyuntura política europea.

Mi impresión al tener primera noticia sobre esta cuestión (y profundizar un poco en el meollo del debate) fue muy similar a la que expresa Steven Forti, profesor asociado en Historia Contemporánea en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del Instituto de Historia Contemporánea de la Universidade Nova de Lisboa, en su artículo para Ctxt:

‘’Lo hacen de forma rápida y superficial con el objetivo de alabar la medida, y concluyen, de forma abrupta, que no es menester hablar de fascismo en la Italia de 2018 porque, así se deduce, el “Decreto dignidad” defiende a las clases trabajadoras italianas y es un cambio de rumbo respecto a las políticas neoliberales de las últimas dos décadas.

En un primer momento, pensé que se trataba de una broma de mal gusto que le habían gastado a tres representantes importantes y apreciados de la izquierda española. Parecía un artículo escrito por algún militante de Vox. Ya saben, las fake news circulan mucho por las redes en estos tiempos. Pero no es así. El artículo es de una pobreza intelectual desconcertante, lo cual no sorprende demasiado pues es de sobra conocido el papel que los autores han tenido en el pasado –y que tienen también en el presente– en la izquierda española.’’

Y es cierto, que aunque se intentan desmarcar de la figura de Salvini, su ideología y  sus políticas, como indica Monereo en una entrevista al comentar que ‘’estamos en desacuerdo con la política migratoria de Salvini y de la UE, que no se diferencian. Salvini es xenófobo y usa esa política, pero las políticas son muy parecidas. ¿Queda claro?’’, quedan retratados por diversos errores, entre ellos caracterizar el discurso de la AfD alemana (Alternativa para Alemania) y otras formaciones simplemente como “populismo de derechas y no como fascismo clásico’’ como indica el docente y activista granadino Alberto Lozano:

‘’Con el auge de la llamada alt-right en Estados Unidos, la expansión de partidos islamófobos en Europa, el triunfo de Salvini, etc., vuelve a ser común en la izquierda el debate de la caracterización del fascismo, es decir, de qué es y, por tanto, qué no es fascismo. Más allá de la respuesta a esa pregunta, quizá debamos pararnos a pensar qué conclusiones y tareas se derivan de esa caracterización. Que la Liga Norte y Salvini puedan caracterizarse o no como fascistas en el sentido clásico solo preocupa al Movimiento Cinco Estrellas para justificar su pacto de gobierno. Que el discurso de la AfD alemana y otras formaciones sea caracterizado simplemente como “populismo de derechas”, y no fascismo en el sentido clásico, tal vez interese a “populistas de izquierda” y socialchovinistas que quieran justificar matrimonios extraños y flirteos. ¿En qué variaría nuestra relación con la mierda si en lugar de referirnos a ella por su nombre la llamásemos de otra manera? Un tumor seguirá siendo un tumor aunque lo llamemos bombón de chocolate.’’

Por supuesto, Anguita y compañía no se quedaron ahí, y decidieron publicar un artículo posterior respondiendo a la polémica, que lejos de distensionar el debate, avivó aún más la discusión y el desacuerdo. Bajo el título ‘’¿Todos los gatos son pardos?’’ insinúan algo así como que el gobierno emergente de Salvini no se debe prejuzgar como ‘’malo’. Es decir, que le deberíamos dar una oportunidad. Suena hasta ridículo este planteamiento.

Y es que esta nueva oleada de nacionalismo español y españolismo camuflado como ‘’comunista’’ bajo la bandera de la clase obrera (española, ni inmigrante ni catalana), no es tan nuevo. Los hispano-marxistas (los de ‘’España roja y no rota’’) llevan tiempo acostumbrándonos a discursos muy peligrosos alentados por figuras influyentes de la izquierda y que no sólo derivan en xenofobia y racismo, sino en el peor de los nacionalismos, el más opresor y excluyente, el que más divide: el español.

Así lo explica el compañero Ángel Luis Parras de Corriente Roja en uno de sus artículos para nuestra web:

‘’No podía faltar en el argumentario, el rechazo al referéndum en nombre de la “unidad de la clase obrera”. Y no es casual que esa bandera sea protagonizada por viejos burócratas de CCOO y UGT. Fue así en la consulta del 9N (2014) y vuelve a ser ahora con el llamamiento, entre otros, de López Bulla, el histórico dirigente de CCOO y el PSUC y Rañé, exdirigente de UGT y PSC y exConseller de Treball.

Su argumento pareciera muy “de clase”: los obreros no podemos caminar detrás del gobierno burgués de Puigdemont. Como si caminar tras  Rajoy fuera hacerlo tras “el gobierno proletario del PP”. El problema es que, gracias a los López Bulla, Rañé y compañía, la clase obrera acabamos presos de una Constitución y un régimen monárquico que perpetúa la opresión a los pueblos y divide a los trabajadores/as. Ahora, quieren colocar a la clase obrera en el furgón de cola de la oligarquía española.’’

Lo divertido es que el propio Salvini acudió con varios miembros de Liga Norte a la pasada manifestación de la Diada Catalana en apoyo a la causa independentista, hecho que muchos españolistas ‘’de izquierdas’’ han utilizado para deslegitimar el procés.

No me sorprende que en su momento escuchara en clases de Periodismo Político y Económico que antiguos militantes del Partido Comunista de Francia ahora están votando al Front National de Marine Le Pen, como una fuerza antieuropeísta, contra la austeridad y culpando a los inmigrantes de la precariedad y el desempleo que azota al país.

Así, hay quienes llegaron a ver el programa de Mussolini como revolucionario por hablar de clase obrera y campesinado, por hablar de soberanía nacional, por hablar de la idea básica de cargarse el sistema capitalista, nacionalizar bancos, expropiaciones a los ricos y demás, y bueno, ya sabemos cómo acabó… Había un ansia general de hacer algo, de romperlo todo, de cambiar las cosas, aunque no estaba claro cómo y desde luego ellos no tenían ni idea.

Por esa regla de tres, bajo ese mismo criterio aplicado sin tener en cuenta otros factores y un análisis verdaderamente materialista (ni siquiera mirada marxista), José Antonio Primo de Rivera era un revolucionario, porque su ‘’revolución’’ iba (retóricamente) contra el liberalismo y el capitalismo, pero no olvidemos que también sobre todo contra lo que oliera a comunismo y primando al español por encima de todo. ¿Qué es si no el nacional-sindicalismo? Cuidado con quién nos codeamos que luego aparecen derivas autoritarias justificando la lucha contra la miseria, el hambre y la pobreza.

La demarcación programática se torna fundamental en una organización que se considere de izquierdas en tiempos de ambigüedad y medias tintas, ya que posteriormente surgen ‘’Círculos Falangistas’’ como el de Ynestrillas en Podemos, quien tiene un modelo que puede llegar a encajar bastante en el concepto de España que tiene la formación morada, con respecto a la defensa de lo nacional, y en cuanto a blindar el sistema de pensiones, fortalecer la industria y las obras públicas, la educación, la sanidad, el patriotismo, la ciudadanía, la lucha contra la corrupción, la nacionalización de las energéticas, la estatalización de las grandes empresas… En definitiva, personas de la ultra-derecha como el ya citado o Verstrynge presentan actuales simpatías por Podemos, la misma que muestran Anguita y demás hacia el fenómeno italiano de la Liga Norte.

En el caso de Ynestrillas, para justificar su apoyo a Podemos llegó a declarar ‘’la Falange Auténtica ya llevaba en su mensaje en los 70 la nacionalización de la banca y los sectores estratégicos, la autogestión, República, Estado federal desde el municipio y la comuna, la tierra y la empresa para quien la trabaja, etc.’’

Y es que, para salirse del euro, parece que todo vale (la LIT-CI nos abstuvimos en la votación del Brexit porque estuvo orquestado y dirigido por la ultra-derecha fascista y ultra-nacionalista inglesa y porque en ese caso la ruptura con la UE no iba a suponer ningún cambio real, eso no quiere decir que no estemos a favor de la ruptura con la Unión Europea y el euro).

Por ello, en cualquier conflicto, movimiento o situación siempre hay que mirar la dirección, la base y el programa, y analizar su composición. Análisis, caracterización y política.

El fascismo es la máxima expresión del capitalismo en crisis, es su botón rojo de emergencia, y se alimenta de las traiciones de gobiernos ‘’progresistas’’, del desempleo, la tensión social y las crisis político-económicas para aparecer como única opción, salvadora frente a corralitos y huelgas. No podemos suavizarlo, no podemos quitarle peso relativizando su papel.

Como bien indica el ya citado Steven Forti en su artículo:

‘’Dicho lo cual, es realmente preocupante que personas de la formación de Illueca, Monereo y Anguita nos digan que no puede haber fascismo (léase extrema derecha) en un país tan sólo porque el gobierno en cuestión apruebe un decreto-ley tímidamente crítico con las políticas laborales, sociales y económicas aplicadas en las últimas dos décadas. Mussolini también hizo algo “bueno” en la Italia de los años veinte y treinta, por así decirlo: desecó marismas para erradicar la malaria, promovió la vivienda social, edificó ciudades en páramos y con él “los trenes llegaban en hora”, como les gusta repetir a los nostálgicos del régimen. Sin embargo, hizo mucho más: instauró una dictadura autoritaria y con tintes totalitarios, utilizó la violencia contra los adversarios políticos, prohibió los partidos políticos y los sindicatos, fomentó un nacionalismo exacerbado, aprobó las leyes raciales, aplastó el movimiento obrero, favoreció a los grandes capitalistas y un largo etcétera. Permítanme así la provocación: es cómo si a finales de los años veinte, unos marxistas españoles escribieran un artículo titulado “¿Fascismo en Italia? Vivienda social para los obreros”. ¿Es repugnante tan sólo pensarlo, verdad? […] Y lo mismo vale para los proyectos reaccionarios de extrema derecha que campan ya a sus anchas en la Europa de esta segunda década del nuevo milenio. ¿Acaso Víktor Orbán no ha aplicado medidas sociales para las clases trabajadoras húngaras, mientras cerraba las fronteras a los migrantes y atacaba a los gitanos? ¿Acaso los gobiernos del PiS en Polonia no hacen lo mismo con los trabajadores polacos? Y por esto, ¿alguien se atreve, desde la izquierda, a alabar las medidas sociales aprobadas por esos gobiernos? Seamos serios, pues, y hagamos análisis que aporten algo al debate’’.

Es dirimirnos en una dicotomía, una dualidad, de posicionarnos con el fascismo por sus ‘’medidas sociales contra la globalización y por la clase trabajadora italiana’’ o con el neoliberalismo de la austeridad, algo que sorprende conociendo el origen de Julio Anguita y Monereo (un poco sí teniendo en cuenta sus derivas hacia el españolismo más rancio estos últimos años), aunque no tanto el de Vesrtrynge, quien ocupó cargos de relevancia en Alianza Popular (ahora Partido Popular), y ahora, hombre ‘’de izquierdas’’, no negó su voto a Le Pen como opción para frenar a Macron.

Miguel Urbán, eurodiputado de Podemos y una de las caras más conocidas de Anticapitalistas, y Brais Fernández, también militante de Anticapitalista e integrante de la redacción de Viento Sur, también han decidido no quedarse al margen del debate al opiniar que  ‘’cada vez se habla menos de democracia, de redistribución de la riqueza a través de la expropiación de las grandes empresas y de la ampliación de derechos, y más de los temas que propone la extrema derecha’’.

No cabe duda de que el gobierno italiano, en el que Mateo Salvini desempeña el puesto de Ministro del Interior, será un gobierno que gestionará los recortes y el neoliberalismo, no será anticapitalista ni antiimperialista. Será un gobierno leal a las políticas de la Troika, y muy excluyente, hasta el punto de que Salvini llamó “carga humana” a los migrantes rescatados por la Mission Lifeline y prohíbe la entrada de barcos que rescatan inmigrantes a sus puertos, con el que además grupos fascistas como Casa Pound se sienten legitimados para actuar con total impunidad, como ha ocurrido con la brutal paliza propiciada a nuestro compañero Giacomo Petrelli del PdAC (Partito di Alternativa Comunista), sección italiana de la LIT-CI y partido hermano de Corriente Roja, durante una manifestación antirracista en Bari.

Como comentaba anteriormente, en búsqueda de esa alianza de un sector de la clase obrera con un sector ‘’nacional’’ de los empresarios, se justifica el interclasismo, la colaboración de clases, lo cual también justificaría que por el ‘’bienestar’’ de un Estado nos olvidemos de la independencia de clase (principio del ‘’abc marxista’’) en pro de gobiernos con empresarios, burgueses y patronal, y no buscar la unidad del conjunto de la clases trabajadoras del Estado Español, nativa o extranjera, ante lo cual, los ‘’firmes defensores’’ del proletariado que se llenan la boca con ‘’la clase’’ obstaculizan sus reivindicaciones (romper la losa de la opresión nacional) al anteponer la cuestión nacional, salvando las distancias, de una manera similar a la postura reaccionaria de UGT y el PSOE apelando a la unidad de la clase trabajadora española con la burguesía española y casi al ‘’internacionalismo’’ frente al proceso soberanista catalán.

La deriva ideológica de Anguita en los últimos años es lamentable. Cuando vino a la Facultad de Comunicación de Sevilla proponía “manifestaciones silenciosas”, sin consignas ni nada. Todo esto era en 2013-2014, cuando constituyó el fracasado Frente Cívico, espacio que abogaba por aglutinar gente de todo el espectro político, y también por supuesto de todas las clases sociales.

De hecho, ahora nos sorprende con un nuevo proyecto en forma de plataforma que impulse la Tercera República. Sus principios: no estará politizada y será un movimiento transversal para ‘’deslindar la República de la izquierda y los rojos y centrarla en hacer pedagogía en España, donde se haga pensar a los ciudadanos’’.

Como bien comenta Marina García, activista antirracista de Nou Barris:

‘’Un fantasma recorre Europa, y no, no es el fantasma del cual hablaba Karl Marx… Es el fantasma de la izquierda cediendo a los discursos de la extrema derecha europea. Es Manuel Monereo y Julio Anguita aplaudiendo políticas del fascista Salvini. Son sectores de Die Linke y de la izquierda francesa apostando por endurecer los controles migratorios.

El auge de la extrema derecha en Europa es una realidad: Jobbik en Hungría, el Frente Nacional Francés, DF en Dinamarca, AfD en Alemania, FPÖ en Austria o “Demócratas de Suecia”. La crisis de los partidos tradicionales de la socialdemocracia, las medidas de austeridad y el racismo permeabilizado en nuestras sociedades son algunas de las causas de este auge. Pero ante esta realidad, la izquierda europea, incluso la “nueva izquierda”, también ha jugado y juega un papel.

Hace tan sólo unos días, dos referentes de la izquierda española, Julio Anguita y Manuel Monereo, defendían que, a pesar de la xenofobia, “el Gobierno italiano está asumiendo la defensa de las clases populares frente a grupos de presión poderosos e influyentes” y que “guste o no guste, el Decreto Dignidad constituye un notable esfuerzo por defender al pueblo italiano”.

A mediados de mayo de este año, Sahra Wagenknecht y Oskar Lafontaine —dirigentes del partido de izquierdas alemán, Die Linke— presentaron un llamamiento para la creación de una nueva línea política. En éste no se denuncia ni se contrapone el discurso del partido de la ultraderecha creciente en Alemania, más bien todo lo contrario. Pidiendo más refuerzo policial y judicial, se reproduce un discurso contra la religión islámica.

Esto parte de varias concepciones terriblemente, hablando coloquialmente, asquerosas.

En primer lugar, cuando hablan de clase obrera, se dirigen a un imaginario racista donde su clase obrera es blanca y de plantilla fija. Pero si abrimos los ojos y bajamos al parque del barrio vemos que la clase trabajadora aglutina una gran diversidad. ¿A quién se refiere Anguita y Monereo cuando hablan de clases populares? A la trabajadora ambulante gitana, diana del fascista Salvini, seguro que no. Mi clase también es migrante, trabaja en eso que llaman “de forma irregular” y sí, lleva velo. Aplicar el discurso de que “Salvini representa una auténtica rebelión popular contra la UE” no es comprender ni dirigirse al conjunto de la clase trabajadora, sino dividirla bajo una lógica racista.

En segundo lugar, esta línea política parte de la idea de que “si nosotros adoptamos este discurso, la extrema derecha dejará de crecer”. Así como “si no te gustan mis principios, tengo otros”. Pero las personas identitarias y racistas seguirán votando al original y no a la copia. Hacer concesiones al discurso de la extrema derecha en ningún caso la combate, al contrario, la alienta a seguir creciendo. La demonización de las personas migrantes, y principalmente musulmanas y gitanas, es fundamental para el ascenso de la extrema derecha en toda Europa.

La única manera de hacerles frente es desenmascarar el fascismo y combatir el racismo en el seno de los centros de trabajo y de estudio, en los barrios y pueblos.’’

Sin un proyecto político claro, si nos preguntamos el papel de la izquierda en la política europea y los ‘’fenómenos populistas’’, estamos avocados al fracaso si encomendamos nuestra confianza en mesías que pretenden suavizar al fascismo y tienen importantes acuerdos con él.

Nuestra salida no está en las instituciones ni en proyectos reformistas electorales, sino en la lucha y la movilización desde la calle, los centros de trabajo, las empresas, los centros de estudios, los barrios, las asambleas, en la clase obrera, nativa y extranjera, hombres y mujeres, LGTBI, con la inmensa mayoría, con los oprimidos y las oprimidas. Debemos situar al conjunto de la clase obrera en el centro del tablero.

Necesitamos un plan de emergencia social para la inmensa mayoría, para garantizar sanidad, educación, cultura, pensiones, combate al machismo…

Sólo podemos confiar en nuestra propia fuerza.

Trabajadores y sectores oprimidos del Estado Español y de la UE no deben apoyar ninguna fracción del capitalismo, deben unirse a los sindicatos combativos y a las luchas sociales y, en la tarea de construir partidos revolucionarios, serán capaces de proporcionar una dirección firme a la clase obrera. Nuestro objetivo es ayudar a organizar una lucha masiva para destruir la UE y por el gobierno de los trabajadores en el Estado Español y en Europa, así como a escala mundial.

Por una Unión Libre de Pueblos Libres, por una Confederación de Repúblicas Ibéricas, por unos Estados Unidos Socialistas de Europa de los trabajadores y los pueblos.

Abajo la Troika, abajo la Unión Europea del capital de los empresarios y banqueros, abajo las vallas de la muerte, abajo los gobiernos lacayos que cierran sus fronteras.

 

¡NATIVA O EXTRANJERA, LA MISMA CLASE OBRERA!

¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!

¡AL FASCISMO POR SU NOMBRE, Y AVANZA SI NO SE LE COMBATE!


Artículo original de la polémica: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/05/fascismo-en-italia-decreto-dignidad/

Respuesta de Steven Forti al artículo: https://ctxt.es/es/20180905/Politica/21599/Steven-Forti-Hector-Illueca-Manolo-Monereo-Julio-Anguita-Cuarto-Poder-Movimiento-5-Estrellas-la-Liga.html

Entrevista a Monereo: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/15/entrevista-manolo-monereo-salvini-polemica/

Artículo posterior de Anguita, Illueca y Monereo https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/14/anguita-monereo-decreto-dignidad-italia/

Artículo de Ángel Luis Parras:

https://www.corrienteroja.net/sin-defender-el-derecho-a-decidir-no-hay-unidad-de-la-clase-obrera/

Respuesta de Miguel Urbán y Brais Fernández al artículo: https://www.cuartopoder.es/ideas/2018/09/07/decreto-dignidad-fascismo-en-italia-una-respuesta/

Artículos de ayuda: https://www.elconfidencial.com/espana/2018-09-14/monereo-anguita-corriente-podemos-salvini-en-pie_1615492/?utm_campaign=BotoneraWebapp&utm_source=facebook&utm_medium=social (Artículo no muy acertado pero útil para obtener una visión general del asunto)

https://www.elconfidencial.com/espana/2018-09-22/corriente-monereo-anguita-podemos-polemica-division_1619196/

‘’Nuevo aviso’’ de Anguita: https://es.blastingpop.com/politica/2018/09/julio-anguita-regresa-para-fundar-una-plataforma-que-impulse-la-tercera-republica-002727923.html

La situación en Europa:

https://elpais.com/internacional/2018/09/20/actualidad/1537462031_280140.html?id_externo_rsoc=FB_CC

https://elpais.com/internacional/2018/09/22/actualidad/1537644349_577247.html?rel=str_articulo#1538064788209

Artículo de Marina García sobre la izquierda ante el auge de la extrema-derecha:

https://marx21.net/2018/09/18/fantasma-recorre-europa-cas/

 

 

Acerca del artículo de Anguita y compañía sobre Decreto Dignidad: una izquierda confundida y xenófoba

 

 

 

 

 

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