Abril del 65 y la experiencia de poder popular en República Dominicana

Por narciso isa conde

Al cumplirse 54 años de la revolución democrática-popular y de la Guerra Patria contra el yanqui invasor, he querido rememorar esta experiencia poco conocida en sus detalles a nivel internacional.

El derrocamiento de la dictadura impuesta por el Golpe de Estado de 1963 contra el Gobierno democrático y reformador de Juan Bosch, mediante una insurrección popular, rápidamente profundizó y desplegó el proceso iniciado con la ASAMBLEA NACIONAL del 63 que elaboró la Constitución más avanzada de la historia republicana y transformó el poder de los comandos en poder popular constituyente y se instauraron el gobierno y las instituciones desplazadas.

En ausencia de Bosch, que no podía entrar al país, fue escogido como Presidente de la República el coronel Caamaño, líder político militar de la revolución iniciada. .

Ese nuevo poder en los hechos creó y articuló en la Capital del país un nuevo Estado en el que coexistieron los órganos formales de la democracia representativa restablecida y el nuevo sistema basado en la relación pueblo armado y no armado, militares constitucionalistas y comunidades organizadas desde los comandos territoriales y frentes y espacios sociales.

Al iniciarse esa original expresión revolucionario, el poder imperialista de EEUU decidió intervenir militarmente para enfrentarla, reemplazando así las fuerzas militares y políticas que habían sido derrotadas por la insurrección cívico-militar.

En la Zona Constitucionalista de Santo Domingo, cercada por las tropas invasoras, se estructuró un poder popular, basado en los comandos armados de trabajadores (as), estudiantes, soldados, desempleados, intelectuales, técnicos…

Se formó un nuevo ejército, resultado de la fusión de combatientes civiles y soldados, clases y oficiales procedentes de las fuerzas armadas regulares. Concretamente ese nuevas Fuerzas Armadas fueron producto de la articulación de los comandos armados y unidades de fuerzas especiales como los Hombres Ranas al mando del intrépido coronel Monte Arache, de los grupos de oficiales y soldados dirigidos por los jefes constitucionalistas, y de los comandos formados por civiles procedentes de todas las zonas de la Capital y, en menor medida, de todo el país, incluyendo zonas campesinas.

ESPACIOS SECTORIALES Y TERRITORIALES.

Los exiliados haitianos, luchadores (as) anti-duvalieristas, formaron su propio comando, sellando la unidad entre los dos pueblo de la isla en lucha por una verdadera democracia.

Desde los Comandos se vigilaba, se combatía, se administraba los medios de vida y el hábitat, se debatían las orientaciones y temas de actualidad, se cooperaba… pero también se ejercía una nueva democracia, una democracia de base, participativa, con riquísimos debates políticos y culturales.

Los (as) artistas se organizaron para participar en la lucha y aportar su capacidad creativa: poetas pintores, novelistas, músicos, teatristas…con despliegue de colorido, obras, canciones y espectáculos, animaban constantemente la vida de nuestro pequeño Estado, registrándose una hermosa relación de cooperación entre la red de comandos y el frente cultural constitucionalista.

Los (as) comunicadores (as) sociales se concentraron para darle vida al periódico Patria, órgano independiente, al periódico la Nación, órgano del gobierno, y a la Radio Constitucionalista, voz de todos y todas.

Las mujeres potenciaron su Federación y las organizaciones de combatientes.

Los principales sindicatos organizaron sus propios comandos, destacándose el caso del sindicato portuario Poasi.

Los (as) profesionales de la salud, médicos y paramédicos organizaron con eficiencia un sistema gratuito, tomando como base todas las instalaciones públicas y privadas establecidas en el espacio geográfico de la zona constitucionalista.

La educación se centró en las conferencias, charlas y debates al interior de los comandos, organizadas por los mejores cuadros de las diferentes organizaciones.

La instrucción militar se hacía en la Academia Militar Constitucionalista; ubicada en el parque infantil Eugenio María de Hostos, organizada ejemplarmente por la Agrupación Política 14 de Junio- IJ4, la más importante de las izquierdas. Incluía temas y debates teórico-políticos.

El suministro de alimentos era igual para todos (as) y cada Comando, unidad militar o civil asumía su preparación y distribución.

Los comercios y propiedades de los empresarios que permanecieron en la zona fueron respetados y los de los que la abandonaron (sobre todo los de los grandes mayoristas) fueron controlados y sus existencias empleadas para la sobrevivencia. Igual pasó con los almacenes de Aduana.

Las casas abandonadas fueron sedes de comandos, oficinas, organizaciones y entidades del movimiento.

Los bancos quedaron bajo custodia de tropas constitucionalistas, expuestos a ser dinamitados si las tropas yanqui avanzaban hacia el corazón de la zona.

Los ingenieros, técnicos metalúrgicos, y trabajadores de la construcción organizaron los talleres de reparación de arma, de mecánica en general, de construcción de artefactos e ingeniería militar y civil, desplegando una gran capacidad innovadora. Allí se llegaron a diseñar y construir tanquetas.

PARTIDOS Y FRENTE UNIDO.

Los partidos de la revolución Partido Revolucionario Dominicano-PRD (fundado por Bosch), Partido Comunista Dominicano-PSP-PCD, Agrupación Política 14 de junio-1J4, Movimiento Popular Dominicano-MPD (marxista), y el sector progresista del socialcristianismo), readecuaron sus estructuras y su presencia en función del nuevo tejido social y las formas organizativas generadas por la insurrección sometida al cerco imperialista. Conservaron su independencia y su labor de reclutamiento. Una parte importante de su militancia hacía vida política en los comandos.

Todos ejercieron el derecho a la crítica y desplegaron relaciones multilaterales y bilaterales de acuerdo a las necesidades Todos confluyeron con el movimiento de militares constitucionalistas en una especie de frente político-militar, con una dirección o coordinación central en las que se hacían los consensos necesarios y se adoptaban las decisiones fundamentales.

El Gobierno Constitucionalista, su gabinete y dependencias, el Congreso Legislativo, el Ayuntamiento de la Capital y el Sistema Judicial heredado del gobierno electo en 1963, operaban como una especie superestructura o mecanismo de representación hacia el país y hacia el exterior.

El presidente del Gobierno en Armas, Francisco Alberto Caamaño Deñó, era el vínculo directo entre la estructura de gobierno y el poder real, el nuevo poder, representado por la red de Comandos populares y las fuerzas políticas y militares que gravitaban en su seno. Todo ellos confluyendo en el Comando Político o Coordinación Central del frente político conformado.

En realidad el proceso generó una cierta dualidad institucional, con una cierta repartición de funciones y poderes, y con un liderazgo político- militar común (el de Francis Caamaño y los líderes militares), capaz de armonizar tensiones y diferencias.

Ese trascendente ensayo social tuvo una existencia de poco más de cuatro meses… hasta que luego de intensas y accidentadas negociaciones se pactó un oneroso acuerdo de paz, no sin antes derrotar los intentos de EEUU de asaltar la Zona Constitucionalista, donde comunistas, izquierdas radicales, liberales y demócratas-cristianos radicalizados y militares patriota, vivimos junto al pueblo trabajador esa especie de COMUNA caribeña.

RETOMAR ESA RUTA

Esa revolución, brutalmente bloqueada, inconclusa, deja pendiente recuperar lo que nos arrebataron .Y para eso es preciso construir soberanía de pueblo, su propio poder, su capacidad para cambiarlo y descolonizarlo todo.

Hay que hacerlo de nuevo, pero a tono con las circunstancias, para poder erradicar la dictadura constitucional mafiosa y neocolonial que impera en este país; derrotar a los corruptos y su impunidad, quebrar esta institucionalidad podrida y destituir a quienes detentan el poder.

Y esto solo puede hacerse por la vía de grandes movilizaciones, desobediencia civil masiva y paralizaciones populares contundentes: ¡DEMOCRACIA DE CALLE! Creando conciencia de que el pueblo, civiles y militares juntos, puede hacerlo, si asume su soberanía y se dispone a rescatar la soberanía nacional.

Si asume la condición de poder constituyente capaz de destituir y reconstruir el Estado y sus instituciones, desde su participación y protagonismo. ¡COMO EN AQUEL ABRIL!, pero sin calco ni copia, y en estrecha relación con los combates continentales por la nueva independencia y las transformaciones sociales.

 

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