Publicado en: 20 febrero, 2018

A vueltas con el himno… Una propuesta “divina” y religiosa, impropia de un Estado plural

Por Observatorio del Laicismo

Precisamente este fin de semana, la cantante Marta Sánchez celebró un concierto en el Teatro de la Zarzuela en el que decidió interpretar su propia versión del himno.

El himno de España no tiene letra. La Marcha Real o Granadera es el nombre del himno oficial de España. Su autor es desconocido pero se cree que fue compuesto por Manuel Espinosa de los Monteros en el siglo XVIII. Esta canción nació como marcha militar y se convirtió en marcha de honor de Carlos III.

El Real Decreto 1560/1997 del 10 de octubre, regula el himno nacional. Tiene dos versiones, una breve, de 27 segundos, y la completa, de 52 segundos. En cualquiera de las dos versiones se interpreta “íntegramente” y “una sola vez”. Pero no tiene letra. Aunque en más de una ocasión se ha intentado que esto no sea así.

Precisamente este fin de semana, la cantante Marta Sánchez celebró un concierto en el Teatro de la Zarzuela en el que decidió interpretar su propia versión del himno.

Una de cuyas estrofas dice:  “Grande España, a Dios le doy las gracias por nacer aquí, honrarte hasta el fin. Como tu hija llevaré ese honor, llenar cada rincón con tus rayos de sol. Y si algún día no puedo volver, guárdame un sitio para descansar al fin”.

Cualquier cantante, poeta o compositor es libre de poner letra a una composición musical. Incluido himnos. Lo han hecho otros, incluso de ámbitos que denominan como más o menos “progres”.

Pero la cita que hace Marta, dando “gracias a su (dios) por nacer aquí” hace que tenga un sesgo religioso muy personal y particular.  Por lo que queda fuera del contexto plural de laicidad del Estado.

A vueltas con el himno… Una propuesta “divina” y religiosa, impropia de un Estado plural

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