¿A quien hay que pedir responsabilidades?

La semana pasada aparecía en los medios de comunicación una declaración del padre de Mari Luz, en la que amenazaba con recurrir a la vía penal, si no se “depuraban responsabilidades” por la cadena de errores que mantuvo libre al presunto asesino de su hija, un pederasta ya condenado que debía haber estado encerrado, pero que no lo estaba.

No es la primera vez ni será la última que la ineficacia de las administraciones públicas acaba teniendo consecuencias tan graves, incluso, como en este caso, mortales. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, todavía está abierta la investigación por el caso del incendio de Guadalajara, que costó la vida a 11 miembros de un retén, donde también se mencionan errores en cadena que acabaron desencadenando el fatal desenlace. En otros casos, como el del atentado del 11-M, se acabó dando carpetazo político al asunto, dejando a la justicia la condena de los ejecutores del atentado pero sin abordar responsabilidades internas dentro de las administraciones.

Estas muertes, especialmente si las víctimas son niños, hieren profundamente, no sólo a los familiares, sino a una buena parte de la sociedad. A consecuencia de ello, la ira, la impotencia, y ese deseo de justicia, o quizás, por qué no, de venganza, dan lugar al lógico clamor ciudadano que demanda que se depuren responsabilidades. Queremos que los culpables paguen. Todos ellos.

En estos casos siempre acaban siendo “señalados” algunos presuntos responsables. En el caso de Mari Luz el escogido ha sido un juez, al que se está investigando para averiguar si ha existido alguna negligencia por su parte. En otros casos, como el del incendio, son técnicos del servicio 112 de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Sin embargo, independientemente de si estos presuntos responsables lo son realmente o son simples cabezas de turco, lo que está claro es que, cuando se dan tan frecuentemente tantos errores, los responsables no pueden ser únicamente los trabajadores “de a pie”, sino que hay que buscarlos más arriba: los responsables de la ineficacia de las administraciones públicas son, en primer lugar, los que las dirigen.

En el caso de Mari Luz hablamos de un juez. Puesto que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) es el órgano de gobierno de los Jueces y Magistrados, parece lógico entonces, además de investigar al juez, buscar responsabilidades entre los miembros de este Consejo.

Aunque no sólo entre ellos. El sector judicial se defiende, y con razón, aludiendo a la falta de medios, el retraso en la aplicación de las nuevas tecnologías, la descoordinación entre las administraciones de justicia de las diferentes comunidades… hechos todos que no son responsabilidad de los jueces, sino de los políticos. Es decir, en nuestra búsqueda de los responsables hay que mirar más alto. Diputados, senadores, y, naturalmente, el Gobierno, con el Ministro de Justicia y su Presidente a la cabeza, son quienes organizan el sistema judicial, quienes elaboran las leyes que los jueces intentan aplicar, y quienes eligen a los miembros del CGPJ.
Similarmente, en el caso del incendio de Guadalajara, así lo ha debido entender la juez que instruye el caso del incendio, que ha imputado a varios altos cargos de la Junta. Otro tema bien distinto es que esa imputación se traduzca finalmente en castigo, claro.

¿Deberíamos pues exigir responsabilidades a los diputados? ¿A Zapatero? ¿Al Ministro de Justicia, el señor Bermejo, recién reafirmado en su cargo? ¿Al Señor Barreda, Presidente de Castilla-La Mancha y a su ex-consejera de Medio Ambiente, Rosario Arévalo, a la que, a raíz del incendio, recolocaron en otro jugoso cargo?

Deberíamos. Pero no lo vamos a hacer, ¿verdad? No lo hemos hecho en los treinta años que llevamos de democracia. Sabemos qué clase de políticos tenemos, y ahí están, con los votos de la mayoría de los españoles.
Por ello, la búsqueda de responsables no puede terminar aquí.

Los políticos, también tienen, por encima, quien les manda. O al menos, quien les escoge, cada cuatro años, para sus tareas: los españoles. Y es que en España, dicen, hay una democracia, ¿no es así? Quien gobierna es el pueblo, a través de sus representantes. Son los ciudadanos los que les eligen y, por tanto, de alguna forma, los que mandan.

Como le dijo el tío Ben a su sobrino Peter Parker, alias Spiderman, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. La democracia otorga el poder al pueblo, pero también le hace responsable de las consecuencias del uso de ese poder. En una democracia, los responsables de los errores de los políticos electos (también de sus aciertos) son los ciudadanos.
Aunque no todos, claro. Sólo los que les votan.

Tengo la impresión de que este aspecto de la democracia todavía no lo tenemos, los españoles, asumido. Por ello, cuando pasa algo que nos disgusta, como el asesinato de Mari Luz, nos volvemos hacia los políticos, y nos quejamos.
Pero eso, naturalmente, no sirve de nada. No apuntamos en la dirección correcta. No nos estamos dirigiendo a los auténticos responsables: nosotros mismos. Somos los españoles los que tenemos que cambiar las cosas, si es que eso es lo que queremos. Los políticos valen lo que valen y, si no nos sirven, hay que poner a otros. Pero si no lo hacemos, si elegimos a estos políticos, debemos asumir sus actos, que también son nuestros.
Y por esos actos, hoy, esa niña está muerta.

Por mi parte, tengo alguna responsabilidad en esa muerte, porque hace años, cuando era joven y estúpido, mi voto fue a parar a esta clase política que padecemos. Ese voto contribuyó a mantenerlos y consolidarlos en el poder, y así, entre otras cosas, a mantener y consolidar unas administraciones ineficaces e ineficientes, entre ellas la de Justicia.

Por ello, pido perdón al padre de Mari Luz, y a su familia, y a todas las víctimas que han causado estas administraciones públicas que de alguna forma he ayudado, en el pasado, a sostener.

Hoy no puedo cambiar lo que hice, pero lo que sí puedo prometer es que, por mis actos, por mi voto, algo así no volverá a ocurrir nunca.
Y si pasa, será responsabilidad de otros, de ese 68,7% de españoles que sí está representado por esta clase política, y que son responsables de lo que los políticos hacen con el poder que les otorgan.

Ahí tiene el padre de Mari Luz a sus culpable

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