¿A qué huele España?

Publicidad

Por Carlo Frabetti

Era difícil encontrar un ministro de exteriores más estúpido que Dastis, capaz de afirmar, durante una entrevista en la BBC, que los vídeos grabados por la propia BBC eran falsos. Solo Borrell podía superarlo, y lo ha hecho. Pues hay que ser aún más estúpido que Dastis para no darse cuenta de que el mero hecho de orquestar una campaña publicitaria para vender la moto de la supuesta democracia española es la mejor manera de evidenciar que la moto no se vende por sí misma.

Es especialmente significativa la participación en la campaña de dos mujeres nefastas: la banquera Ana Botín y la vendedora de compresas Isabel Coixet, máximas representantes, respectivamente, de la rapiña y de la mentira institucionalizadas.

¿A qué huele España?, podría ser el coixetero título del spot oficial de la campaña, puesto que se intenta ponerle un pañal superabsorbente y desodorante a la última -y tal vez definitiva, sin duda definitoria- gran cagada del régimen del 78. Y la respuesta cae por su propio peso, como un pañal sobrecargado.

No podía faltar el maquillador de zombis oficial, Iñaki Gabilondo, para abonar, una vez más, la consabida falacia binaria de que, puesto que ya no es una dictadura explícita, España es una democracia, que es como decir que Aznar ya no es un fascista porque se ha afeitado el bigote.

Escribo estas líneas mientras trasladan a Madrid a los presos políticos catalanes, en vísperas de un ignominioso juicio en el que los inquisidores de hoy, herederos directos de los inquisidores de siempre, fingirán juzgar a quienes ya han condenado. Y en el que el mundo entero juzgará a una España negra cuyo hedor no hay pañal ni desodorante capaz de enmascarar.

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More