A no dejar solo al pueblo griego

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La «creatividad» imperial y de la UE para instrumentar golpes de estado blandos en la forma pero extremadamente duros en el contenido sigue presentando sus «innovaciones» en la materia. El caso de Grecia viene siendo el globo de sonda en Europa para que la actual dictadura de la troika imponga sus planes de austericidio extremo con su secuela de millones de europeos arrojados al hambre, la desocupación, la miseria y la carencia de techo, salud y educación. Así como también la labor preventiva de estos golpes con el fin de evitar el «efecto dominó» en una Europa que está hirviendo a fuego lento y que va reaccionando ante los brutales ataques del capitalismo.

Grecia pone al desnudo la farsa de la democracia burguesa cuando los resultados electorales no son los por ellos esperados o, los deseados por la mafia capitalista. Tal como lo hicieron cuando las consultas por la Constitución de la UE o cuando el euro, ahora están en guerra total contra las primeras reacciones electorales negativas ante el criminal austericidio. Han impuesto gobiernos, como en Italia y Grecia anteriormente y si a pesar de ello el voto ciudadano opta por alternativas opositoras a la dictadura reinante, emplean toda la artillería disponible para quebrar el «mal ejemplo» que amenaza extenderse. Salvando las diferencias es la misma variante aplicada en Ucraina y que se ha pretendido imponer en Venezuela.

El problema actual de Grecia, a diferencia de Venezuela, es que por el momento está sola en la resistencia a las decisiones arbitrarias de los no electos, es decir las cúpulas de la Troika, los capos de todos los capos, los directivos del FMI, el BCE y los comisionados de la UE. Detrás de ellos está el gran capital, más que nada el bancario-financiero así como las multinacionales.Y como no electos no deben de responder más que ante el gran capital que es quién los pone en sus cargos de comando. La situación actual demuestra, además, que se ha terminado definitivamente con la opción reformista impulsada más que nada por la socialdemocracia y por ciertos sectores «liberales» burgueses.

Lo que está sucediendo en la actualidad muestra muchos paralelismos con las brutales reestructuraciones implementadas en el pasado por las dictaduras militares en América Latina, particularmente en el Cono Sur. Si bien en las modalidades golpistas hay diferencias ésta historia aún no ha terminado, lo que significa que tal cual Grecia vivió un golpe y una dictadura militar a partir de 1974 o vemos la de inspiración nazi que se ha dado en Ucrania en la actualidad nos lleva, por lo tanto, a no excluir la alternativa golpista tal cual la reclaman sectores militares en España, por ejemplo.

La gran diferencia de Grecia con Venezuela, o con Bolivia, o con Cuba incluso, es que Grecia está sola y es por lo tanto mucho más vulnerable a los ataques combinados del sistema.En ese sentido ésta diferencia puede resultar decisiva.

Lo más desgraciado que podría suceder es lo que se viene desarrollando en el campo popular con ciertos sectores de la izquierda que parecen optar por el nefasto camino de los años 20 y 30 en Alemania y que hicieron posible el triunfo del nazismo con muy poca resistencia popular. Las tesis del «enemigo principal» que se sostenía estaba en las propias filas del movimiento obrero y popular, lo que impedia que el pueblo trabajador se volcara hacia «la opción auténtica» generó una profunda división en el campo popular, el  debilitamiento del movimiento obrero y popular allanándole así el camino al nazismo. Esa persistenca suicida del sectarismo, que es un remanente de los tiempos pasados, está basada en la frustración que produce la sensación de haber perdido el tren y no haber podido canalizar el descontento y la protesta social por haber estado atrincherados y en la falsa seguridad sectaria.

Los enormes cambios que estamos viendo con la emergencia de multifacéticos movimientos sociales que procuran un cambio y buscan también darse instrumentos políticos ha acentuado la crisis de parte de las anquilosadas formaciones de la vieja izquierda que no ha encontrado ni encuentran respuestas coherentes y adecuadas para poder influir en esas movilizaciones de masas que puntualmente se expresan revelando que van por más aún cuando los canales de esos movimientos todavía no están -por lejos- terminados.

La actualidad de las amenazas de salidas violentas patrocinadas por el sistema y sus mafias dirigentes que pueden llevar a golpes de estado tradicionales, dictaduras, represión masiva y aún guerra civil como es el caso de Ucrania, deberían alertar a quienes se alegran de los fracasos del «enemigo principal» (qué según ellos está en el campo popular) en lugar de ellos mismos probarse en las contingencias de las luchas para, en primer lugar, tratar de frenar y revertir la «salida» que cada vez más aparece en el horizonte como la opción del sistema. Dejando solos a quienes hoy en día están bajo las arremetidas del sistema y esperando su fracaso lo que supuestamente demostraría la validez de las tesituras sectarias, de hecho se están cavando su propia fosa una vez que el sistema se defina por alguna variante de dictadura abierta. Negros nubarrones se ciernen sobre los pueblos que están intentando generar nuevas opciones ante el probado con creces fracaso de las viejas alternativas verticalistas, intolerantes y sectarias.


Se impone pues la solidaridad incondicional con los pueblos agredidos por la dictadura del capital y el no dejarlos solos en este momento tan crucial. Es posible, como lo ha demostrado tanto el ejemplo de Venezuela como el de Cuba generar una amplia solidaridad que contribuya a parar los zarpazos del imperio y de las fuerzas reaccionarias coaligadas con él.

Colectivo de Noticias Uruguayas
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