A modo de preámbulo

Barack Obama ya hizo historia. Tanto por la brillante campaña presidencial que realizó, como por haber sido elegido presidente. Pero no hubiera llegado adonde lo ha logrado si no tuviera el apoyo de ciertos sectores de la elite transnacional.[1] Hereda un EE.UU. que se encuentra dentro de la encrucijada más difícil de los últimos 60 años: crisis global, crisis económica interna y una situación externa matizada por dos guerras, de las cuales no ha logrado salir. Un nivel de desprestigio internacional que nos recuerda los momentos de la estampida de las tropas norteamericanas de Vietnam.

Al mismo tiempo, los descalabros sufridos por la administración que le precedió, parecen estar indicando, no sin resistencia, el cierre de un largo ciclo de la política norteamericana, que habiéndose abierto con Ronald Reagan en los 80, cierra con George Bush (hijo) en 2008. Todo parece indicar que la política neoliberal en lo económico y extremo conservadora en lo ideológico, desplegada por los republicanos de Bush, no da más.

Ello no quiere decir que podamos pensar que EE.UU. se está derrumbando como potencia imperial y ni siquiera que vaya a renunciar a sus planes de dominio mundial, que tienen un carácter sistémico por lo que van mucho más allá de un cambio de administración. Aunque sí parece estar obligado a tratar de hacer las cosas de otro modo.

Sin embargo, estas elecciones presidenciales no parecen estar indicando un simple cambio de administración, sino de métodos, para llevar adelante una estrategia imperial, de idénticos objetivos, pero con diferentes tácticas. Pues parece estarse imponiendo la idea hacia el futuro inmediato, de que es necesario utilizar más el llamado “poder blando o inteligente”.

Si en las elecciones del 2008 hubiera ganado J. McCain, el ciclo no se cerraba, pues los republicanos de derecha lo apoyaban para tratar de extender el periodo de vigencia de la que parece ser ya la vieja política. Aunque de todos modos, guiándonos por la objetivamente difícil situación que atraviesa EE.UU., las políticas de McCain no habrían podido ser exactamente las de Bush; aunque siempre “una escapada hacia adelante” habría sido posible, lo cual hubiera producido llevar las cosas aun más al extremo.

En el contexto de tales situaciones, Barack Obama emerge como una esperanza para rescatar al imperio de sus dificultades; como en su momento lo fue J. Carter, con posterioridad a los descalabros del largo periodo recesivo de la economía, la derrota en Vietnam y Watergate.

Obama ha sido identificado por las elites preocupadas con la política de Bush. Sectores, sobre todo, de adentro, pero también de afuera del partido demócrata, que no estuvieron dispuestos a aceptar a otro republicano en la Casa Blanca, aunque tampoco a una demócrata como Hilary Clinton. Sectores que comenzaron incluso apoyando a G. Bush.

Tales elites, que apuntalan a Obama, están formadas también por aquellos que hasta ahora no se habían cuestionado el proyecto imperial de G. Bush, y que desde el congreso le dieron el apoyo y todo el dinero que solicitó para llevar adelante sus guerras. El propio Obama votó en contra de la guerra, pero después le aprobó a Bush todos sus presupuestos militares y partidas adicionales. Por lo que de estas elites podemos esperar cambios solo cosméticos, a veces de métodos, casi nunca de fondo. Pues, recordemos que hoy en los EE.UU. ni siquiera existe el bipartidismo, sino un solo partido, con dos cabezas, que a veces piensan distinto, pero siempre para alimentar y defender al mismo organismo.[2]

Estas elites también están unidas por fuertes e indisolubles vínculos a los intereses transnacionales de la gran banca y del llamado Complejo Militar Industrial, que le dieron dinero a McCain, aunque mucho más a Obama, a quien se le avizoraba como el “caballo ganador».[3]

Obama dijo que su dinero provenía de una larga lista de pequeños contribuyentes, no habiendo aceptado el dinero federal. Pero ello no nos conduce a una comprensión exacta de lo que tuvo lugar con el financiamiento de su campaña, que estamos seguros no pudo colectar tanto dinero solo de tan modestos contribuyentes y únicamente por la vía de Internet.

Es que a la lista de financiadores de la campaña de Obama habría que agregar también miembros de las más grandes firmas de Wall Street, entre los que se encuentran: Goldman Sachs, USB AG, Lehman Brothers, J.P. Morgan Chase, Citigroup. Siete de los 14 principales donantes de Obama son las mismas firmas que están implicadas en los llamados fraudes de la Burbuja hipotecaria.

Obama también está vinculado con la General Dinamics, que a su vez esta aliada con la empresa israelí Aeronautics Defense System Ltd. Una alianza que a nivel político se concreta en el extraordinario apoyo de Obama al denominado Lobby israelí, el AIPAC (Americans Israel Public Affairs Comitee). En el orden político-ideológico, Obama tiene fuertes conexiones con los sectores intelectuales de esa elite transnacional de derecha, a la que todo parece indicar, también ha decidido representar.[4]

Desde el principio, en el Partido demócrata, cuenta con un grupo de asesores, que indica claramente que Obama ya estaba bajo el control de la elite partidaria. Entre ellos están, Bill Clinton, Anthony Lake, Susan Rice, Madeleine Albright, Michael Froman, Robert Rubin. En especial para la política de seguridad nacional, cuenta con Sara Sewall, Richard Danzig y Gregory Craig.

Se conoce además, que Obama vivió bajo cierto adoctrinamiento de Brzezinski en los años 1980-1983, periodo en que coincidieron como profesores en Columbia University, así como que profesa una gran admiración a personas como Collin Powell y Brent Scowcroft, dos de los más importantes artífices de las políticas de Bush.[5]

Scowcroft, por su parte, es consejero del CIS (Centro de Estudios Estratégicos de la Georgetown University) del que también forman parte, gente como el propio Brzezinski, H. Kissinger, James R. Schlessinger, Sam Num, Richard Armitage, Joseph Nye y otros. Todos miembros de una elite intelectual de derecha muy preocupada ahora, porque a Bush se le fue la mano en la utilización del llamado «Poder Duro».

Todos esos personajes, estuvieron ligados a la época Reagan, como F. Fukuyama, quien ya renegó de su masturbación intelectual del “Fin de la Historia”, y que ahora se proclama como un fuerte partidario del llamado “Poder Blando».[6]

La subida de Obama tiene mucho de oportunismo también, entre las elites que lo apoyan. Porque esta elite trasnacional y sus ideólogos, ven los descalabros de la administración Bush, más que como la oportunidad de salvar al mundo de los peligros que lo amenazan, la ocasión propicia para hacer política según sus intereses y visiones ideológicas globales.

Los asesores económicos de Obama, apuntan a ser una mezcla de la Escuela de Chicago y de Nuevos Keynesianos. Habiendo escogido como su principal asesor económico al economista de la Universidad de Chicago Austan Goolsbee, quien se hará acompañar por dos economistas keynesianos: Jared Berstein del Instituto de política Económica y John Kenneth Galbraith, hijo del famoso economista del mismo nombre y contrincante de Milton Friedman.

Golsbee, a diferencia de Frederic Hayek (Miembro destacado de la llamada Escuela de Chicago) considera que la pobreza si es un problema para el sistema. Por lo que al mismo tiempo, al haber seleccionado a dos keynesianos, ello nos dice que algo se tratara de hacer para restablecer, aunque sea un poco, el bastante deteriorado Welfare State. Lo cual, en cierto modo, se observa en las medidas socioeconómicas prometidas durante la campaña presidencial.

Visto desde el Sur, Obama nunca podría ser considerado un aliado de los pueblos que lo integran, sino, en primer lugar, un representante de las elites que lo han llevado a la presidencia.

Es cierto que Barack Obama puede ser considerado, en general, como un político nuevo, al parecer no suficientemente contaminado con la politiquería de Washington; con una procedencia social que al menos lo ha informado para tener una visión más realista del mundo. Pero todo eso es muy relativo, ante el peso de los compromisos contraídos con los sectores de poder que lo han llevado a la presidencia.

Perspectivas hacia Cuba

No hay noticias de que Barack Obama haya tenido contacto con los asuntos de la política hacia Cuba. Lo cual se pone de manifiesto en el discurso que hizo en Miami, en el que tuvo ciertas insuficiencias, si es que su intención real fuera hacer cambios en la política hacia Cuba.

Del discurso de Obama ante la extrema derecha miamense, se podrían destacar algunos asuntos como los siguientes:

1- Su auditorio estuvo formado por los miembros y seguidores de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana y otros sectores de la derecha cubano-americana.

2- Obama critico que cada año los políticos y candidatos, vienen a Miami, presentan una retórica dura, vuelven a Washington y nada cambia en Cuba.

3- Se trato de un discurso de su campaña política hacia la presidencia. Bastante cargado de prepotencia y de creer considerarse en posesión de todas las posibilidades y herramientas para solucionar el “asunto de Cuba “.

4- Expreso que levantaría las restricciones al envió de remesas y de los viajes hacia y desde Cuba.

5- Aseguro que mantendrá el “embargo “.

6- Considero posible un encuentro con el mandatario cubano, tras serias negociaciones y en el momento y los términos que crea necesarios.

7- Según su criterio, la comunidad cubana participara en las conversaciones.

8- Según dijo,”… es hora de ir más allá de la retórica dura, que no trae resultados”.

9- Se auto considera un defensor de la libertad de Cuba.

10-Según dijo, abr preparaciones detalladas, fijando una agenda clara, y como presidente “…estaré dispuesto a avanzar esa diplomacia en el omento y en el lugar que yo escoja, pero solo cuando tengamos la oportunidad de avanzar los intereses de Estados Unidos y avanzar la libertad del pueblo cubano…”

Todo el discurso del senador Obama debe ser valorado en el contexto electoral en que lo pronuncio. Teniendo como objetivo supremo y casi único, buscar los votos cubano-americanos del Estado de la Florida. Dándole a cada sector de la comunidad, lo que cada uno esperaba del Senador. A la gran masa de cubanos, satisfacerlos en sus deseos de poder enviar dinero a sus familias sin restricciones de ningún tipo y que se produzcan los viajes en ambas direcciones, también sin restricciones. A la derecha y extrema derecha de la comunidad cubana, le dijo que mantendrá el bloqueo contra Cuba, la lucha por la libertad de la Isla y un discurso cargado de la clásica prepotencia imperial, como si el Sr. Obama pudiese determinar todo lo concerniente a lo que hará en la política hacia Cuba.

En realidad, lo único nuevo que presenta el senador, es el levantamiento de las restricciones a las remesas y los viajes, así como la posibilidad de conversar con la dirigencia cubana.

Siendo esto ultimo, si algo realmente nuevo. No recordamos que ningún presidente, después de James Carter se haya propuesto siquiera declararlo.[7]

El resto de las medidas, no necesitan de nadie para ejecutar su levantamiento; ellos pusieron las restricciones a los viajes y a las remesas y ellos las pueden quitar, cuando lo consideren.

Pero en lo segundo, es decir, en lo relativo a conversar con Cuba, ese si no es un asunto sobre el cual ninguna administración norteamericana pueda decidir a su libre e independiente iniciativa; pues para esto ultimo, si habría que contar con Cuba en cada paso: desde aceptar que tales conversaciones se realicen, las condiciones de su realización, quienes participarían en la mesa de negociaciones, hasta cual seria la agenda.

El senador Obama, en su discurso, plantea que mantendrá el “embargo».Se trata por supuesto de una decisión unilateral y transnacional de EE.UU., como lo ha sido siempre. Medida ante la cual, EE.UU., tendrá que continuar soportando la resistencia internacional a esa política, incluida la de sus aliados. Amén de que Cuba pueda tomar decisiones al respecto; entre ellas, plantear que el levantamiento del bloqueo, sea una condición para aceptar ir a la mesa de negociaciones con EE.UU.

El Sr. Presidente ha planteado que la Comunidad Cubana participaría en las conversaciones con Cuba.

Respecto a ello, lo primero que habría que preguntarle al Sr. Obama, es si se esta refiriendo a toda la comunidad, o solo a la “mafia cubano- americana» y sus seguidores. Porque al Sr. Obama, alguien tendría que explicarle, que dentro de la llamada Comunidad Cubana en los EE.UU., existen muchas organizaciones y grupos, que no comparten la línea política de la Fundación, ni de los grupos terroristas que la secundan en sus planes contra Cuba, incluida las posiciones de los tres congresistas cubano-americanos. Además de que en toda negociación, incluso una simple conversación o dialogo, quienes se van a sentar a la mesa, no puede ser una decisión unilateral del Sr. Obama, aunque se trate del presidente de los EE.UU. y tenga a la IV Flota paseándose por el mar Caribe.[8]

Por su discurso, podría interpretarse que el Sr. Obama, no piensa contar con Cuba, para organizar nada de lo que debe ser organizado, para que tales conversaciones se realicen. O tal vez no ha pensado, o ni siquiera sabe, que Cuba no ha estado nunca desesperada, aguardando a que le digan cuando y donde tiene que sentarse a la mesa de negociaciones, en cualquier circunstancias y bajo las condiciones escogidas por EE.UU.

O el Sr. Obama es un demagogo, a quien lo único que le interesaba era engatusar a la comunidad cubana para ganarse sus votos; o no es tan inteligente, como nos ha parecido a veces; o no sabe nada de la política hacia Cuba, aparte de estar mal asesorado. Inclinándome por esto ultimo, porque sus faltas de sutileza política para manejar el asunto son tantas, que una persona como el, debería darse cuenta, que, salvo lo del levantamiento de las restricciones a las remesas y los viajes, lo otro, es más de lo mismo, incluida la forma en que piensa se realizarían las conversaciones con el Gobierno Cubano.

Pienso, que si el Sr. Obama, quisiera hacer algo realmente distinto en la política hacia Cuba, se le ofrecen ahora las oportunidades para no repetir errores y lugares comunes.

Existen encuestas recientes, que están indicando, que un cambio de política hacia Cuba, incluso un levantamiento del bloqueo, no seria una medida impopular. Al mismo tiempo, Obama, no solo gano la presidencia con más de 340 votos electorales, sino que gano el estado de La Florida, algo inédito para un demócrata; recibió una magnitud importante de los votos cubano-americanos. Los congresista de derecha, aunque ganaron, ya no lo hicieron con el nivel de antes, por lo que parece no haber una contradicción en que votaran por ellos y por Obama al mismo tiempo.

El bloqueo y en general, la actual política hacia Cuba, ha devenido un anacronismo en el hemisferio y a nivel internacional. De ahí las presiones que le vienen del exterior para que EE.UU. levante la política de bloqueo.

Por lo que todo parece indicar, que a diferencia de lo ocurrido durante muchos años, Barack Obama tiene ahora los hilos de la política hacia Cuba en sus manos. Como ya hace 30 años nadie los tenía. Por lo que para el nuevo presidente desmarcarse de la vieja administración es también una posibilidad para el caso de la política hacia Cuba. Lo cual seria una opción para personas inteligentes y Obama lo es. Solo le haría falta asesorarse mejor.

No obstante, sabemos que el Sr. Obama, tiene otras preocupaciones muy serias, dentro de las cuales, Cuba no es una prioridad. Démosle entonces “el copas de espera”.

Diciembre 15 de 2008

[1] Tanto en campaña para el Senado como para la Presidencia, Barack Obama., desarrollo campañas, dignas de ser estudiadas en una cátedra de Ciencias políticas, de cualquier universidad norteamericana. Soslayar el problema de la raza, fue uno de sus resultados más brillantes. Al menos para ganar la presidencia, hacia el futuro, veremos. Porque la elección de Obama, no significa que el racismo haya dejado de ser un asunto muy serio dentro de la sociedad norteamericana, sino simplemente, que en medio de la situación, el pragmatismo fue más fuerte que el racismo.

[2] Si a Bush le hubiera salido bien el proyecto imperial, casi todos ahora estarían disfrutando de sus resultados. Actúan como la mafia, en familia, pero no tienen a menos sacrificar a cualquiera de sus miembros, si no satisface las expectativas.

[3] Alrededor de Obama, en los últimos dos meses de la campaña, se le articulo un ambiente de ganador, como n o se recuerda, en los procesos presidenciales norteamericanos, en largos años.

[4] No hay más que observar el equipo de gobierno que ha venido designando, en lo cual no nos detendremos aquí, dejándolo para un próximo ensayo.

[5] Esperamos que su cercanía a Brzezinski no tenga mucha influencia en la política hacia Cuba, porque ese señor puso mucho de su parte para destruir el espíritu negociador que existió dentro de la administración de James Carter en los años 1977- 1978, sobre todo. Por su parte a Collin Powell, esperamos que le haya bastado, como decimos en Cuba, con el “embarque”, que le dio Bush, al sentarlo en Naciones Unidas diciendo casi que había visto las armas de exterminio masivo en Irak.; esas mismas que aun no han aparecido.

[6] En realidad, no seria exacto afirmar que el ciclo de la política, que nació en los 80, se haya cerrado; ello dependerá mucho de la inteligencia con que Obama maneje los asuntos, cuanto equilibrio y balance se logre dentro de su equipo de gobierno, y como lo ayude lo de considerar el cambio como una necesidad. Descartando que pueda devenir en un cínico demagogo.

[7] Las conversaciones que se hicieron con la administración Reagan, acerca del conflicto en el Cuerno de África, se aclaro explícitamente desde el principio, que eran solo para solucionar ese asunto y que nada tenían que ver con las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Algo parecido a lo ocurrido con las conversaciones migratorias de 1985. En ambas se trato de asuntos muy puntuales. Respecto a este asunto, el Sr. Obama dijo y después trato de desdecirse, sin que haya una total claridad al respecto. Pero lo cierto es que dijo, que se sentaría a conversar con los enemigos y sin condiciones, refiriéndose entre otros, a Cuba, Venezuela e Irán.

[8] No parece, que dentro del nuevo congreso, los congresistas cubanoamericanos, estén en condiciones de hacer avanzar sus iniciativas contra Cuba, como han logrado hacerlo hasta ahora.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS