¡A mejorar IESS! o…se privatiza?

Si bien en todas las casas de salud privadas prima el negocio, en base al cual solo puede hacerse atender quien tenga plata, en mi caso tuve la suerte de aprovechar aquel seguro para atender una que otra emergencia que afectó a mi familia.

Una vez cesante, el pasado 12 de marzo acudí al IESS para optar por la afiliación voluntaria, me tocó pagar USD 30.00 para los exámenes médicos que exige el instituto, previo a la calificación como afiliado. A las 7:00 AM de la mañana asistí al único Laboratorio con el que cuenta el Hospital Carlos Andrade Marín, donde se agolparon cientos de personas que pugnaban por conseguir el turno para ser atendidos. Al apuro me sacaron sangre, y sin más demora salí del lugar pues la presión de la gente no se hacía esperar.

A eso de las 8:00 AM abandoné el lugar con destino al departamento de Calificación Médica, donde al igual que decenas de personas tuve que hacer fila para ver que pasaba. Luego de 1 hora, me tocó el turno, una doctora mal encarada recibió mi solicitud de afiliación y sin inmutarse me indicó que los resultados de los exámenes de laboratorio estarían listos para el 12 de mayo, al medio día.

No podía creerlo, dos meses para no más de tener una entrevista con el médico, para que me reporte lo que indica un papel, cuando un análisis de laboratorio particular se despacha en máximo 48 horas. De nada sirvió mi queja en la Gerencia de Servicio al Afiliado, pues el médico que me atendió fue incapaz de dar una solución a mi reclamo.

Sin que me anime desacreditar al IESS, pues conozco de buena fe los servicios eficientes que cumple en otras especialidades médicas, conviene llamar la atención a los administradores del Seguro para que se invierta una pequeñísima parte de los USD 4000 millones, que son los fondos de inversión, en construir y/o habilitar otros centros médicos en toda la ciudad, para desconcentrar la atención médica, a fin de mejorar el servicio, como se merecen los afiliados.

OTRA PERLA EN EL TRIBUNAL ELECTORAL PROVINCIAL DE PICHINCHA

Extravié en algún lugar la Papeleta de Votación, documento indispensable para cualquier trámite público o privado. Llegué a primeras horas de la mañana al Tribunal Electoral Provincial de Pichincha (TEP), me sorprendió el cuadro deprimente de +/- 150 personas que esperaban en un lugar reducido, el lento paso de los turnos que se anunciaban en un viejo monitor.

Un miembro de la Policía entregaba los tickettes, una función que no le compete, no obstante, me entregaría el turno N° 139. El tiempo pasaba lentamente, luego de casi una hora de espera, al comprobar la lentitud que se atendía al público, con apenas 3 ventanillas abiertas, fui a reclamar en el Departamento Financiero, ubicado en el segundo piso del edificio. Al llegar a las oficinas, pude constatar la cantidad de oficinistas que se mantenían impávidos al cuadro antes descrito. Le reclamé a la jefe de oficina, increpándole que teniendo personal calentando el puesto, debía aumentar más gente para se que incrementen las ventanillas de atención al público. A regañadientes aceptó mi reclamo, justificando que no había presupuesto para mejorar el servicio.

Valió la pena el reclamo pues en algo mejoró la agilidad del servicio. Finalmente cabe reflexionar si el costo de la especie por persona para la entregar un duplicado de un simple certificado de votación, cuesta 8 dólares, a ojo de buen cubero, si a diario circulan 200 personas, son cerca de USD 2000 dólares por día que recauda el TEP, y con tanto dinero ¿por qué no son capaces de mejorar el servicio?

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