¿A marchar contra las FARC?

Nuestras profundas e irreconciliables diferencias con la estrategia, el programa político y los métodos de la guerrilla colombiana no nos conducirán, bajo ninguna circunstancia, a colocarnos del lado de la burguesía, el imperialismo y sus agentes políticos ideológicos contra la misma. Menos aún a acudir o auspiciar un llamado a una movilización que, por el carácter de los convocantes y por los objetivos que ellos se proponen tiene un contenido netamente reaccionario en medio de la actual situación nacional.

Ya en el pasado cercano fueron convocadas y se llevaron a cabo manifestaciones de iguales características. Bajo el gobierno de Uribe, con el actual presidente Santos como Ministro de Defensa, los mismos grandes medios y los partidos políticos que hoy respaldan la nueva manifestación contra las FARC desarrollaron la del 4 de febrero de 2008. Nuestro partido, hoy igual que ayer, no participa de tales manifestaciones, no las respalda y llama a las organizaciones obreras, populares y democráticas a no hacerlo.

Con esta manifestación el gobierno, los grandes partidos burgueses, los medios de comunicación dominados, controlados y al servicio de ellos y todas las fuerzas políticas que respaldan la manifestación, intentan sacar todos los réditos posibles al episodio de la muerte de los cuatro militares retenidos por las FARC en el intento de rescate desarrollado por el Ejército. Tras la denuncia a lo que aparece como una ejecución por parte de las FARC de los militares retenidos, el gobierno trata de ocultar su gigantesca responsabilidad política en el hecho, al haber ordenado el rescate.

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Siempre hemos rechazado el método del secuestro utilizado por la guerrilla bien para financiarse o bien para un determinado objetivo político. Hemos afirmado y afirmamos que las FARC deberían liberar a todos los civiles que tengan en su poder y declarar públicamente que abandonan el uso de tales métodos.
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Sin embargo, la existencia de un conflicto armado (reconocida incluso por el propio presidente Santos) valida políticamente la retención de miembros de las fuerzas en conflicto y hacen que tal acto no pueda ser tildado ligeramente de secuestro. Si los militantes confesos de las FARC que están detenidos o extraditados no están “secuestrados” sino que son prisioneros entonces tampoco son “secuestrados” los miembros de las Fuerzas Armadas capturados por las FARC en combate. Y ambos, el gobierno y las FARC tienen responsabilidades respecto al respecto de los derechos de los que en tal situación no pueden ser más que denominados “prisioneros”.
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Obstinadamente el gobierno se ha negado a las propuestas de canje. Por el contrario, siguiendo las directrices de su antecesor Uribe, tiene como única herramienta el rescate militar. Dolorosamente para las familias de los militares esta política, de la cual el gobierno es el único responsable, costó la vida de ellos; acto del cual las FARC parecen ser también, materialmente, directos responsables.
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Por lo anterior no podemos respaldar o defender a uno u otro. Nuestro camino y propuesta son completamente diferentes: defendernos de la ofensiva y planes de la burguesía, el imperialismo y sus gobiernos con la lucha y participación masiva y democráticamente decidida y organizada de miles de trabajadores y de los sectores populares y del campesinado pobre. El pasado movimiento estudiantil mostró con completa nitidez que ello es posible. En ello continuaremos empeñando nuestras fuerzas.
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Comité Ejecutivo

Partido Socialista de los Trabajadores – Colombia

Bogotá, 2 de diciembre de 2011

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