La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha dicho que espera que no haya repetición electoral. “Abriría la puerta a que las derechas se unan y ganen”. Tiene  razón. Vemos que PP, Vox y Ciudadanos avanzan en sus coincidencias para devolver la política municipal a cotas que creíamos superadas.

El peligro que advierte Colau es realidad en ciudades como Madrid. Nada más llegar  los nuevos concejales decidieron contra todo sentido común, dar barra libre a los coches que quisieran acceder al Madrid Central.

Tamaño paso atrás se encontró con una sentencia judicial en contra y el aviso inmediato de la Unión Europea ante los niveles de contaminación que presenta la Villa  y Corte.

El alcalde popular Martínez Almeida tuvo una reacción singular: afirmó que la contaminación había descendido justamente en la semana en que los coches habían campado por sus respetos. Omitía, claro, que en esos días ya no había transporte escolar y que millares de madrileños se encontraban fuera de la ciudad.

En cuatro días, la derecha quiere eliminar años de libertades.

Siguiendo la rueda del edil, la candidata popular a presidir la comunidad autónoma, Isabel Díaz Ayuso, añadió que Madrid Central había matado el famoso mercado de el Rastro y aumentado la delincuencia. Pero se quedó tan fresca. No ofreció datos concretos ni tuvo presente que a ese histórico zoco no se llega en coche. ¡No hay forma de aparcar!

Precisamente, la continuidad de la derecha agravada con el apoyo de los ultras es otro riesgo latente porque insistirán en sus propuestas más que discutibles. Entre otras, la nueva licitación que hará la comunidad autónoma después del verano para el contrato de suministro de electricidad a sus propias dependencias y a las entidades supeditadas. No se exigirá el impuesto medioambiental a los contratistas. Es decir no se obligará a que utilicen fuentes renovables para el suministro. Como se ve, la protección climática les importa un bledo.

Hay otra exigencia de VOX todavía más inquietante. Insiste en conocer los nombres de quienes dan las charlas sobre LGTBI en los colegios madrileños. La formación ultraderechista de Abascal parece decidida a extirpar la diferencia como sea.

Los monitores de la asociación que organiza esas charlas, que se imparten desde 1994, han dado la cara para hacer frente a VOX. También Podemos e Izquierda Unida denunciarán a ese partido por posible delito de odio. Y es que, en cuatro días, la derecha quiere eliminar años de libertades. Produce escalofríos pensar que algún día puedan llegar al Gobierno de España. Algo que no se debería facilitar.