Suicidio de la burguesía estadounidense incluso quemando a Trump en el curso de un fatídico itinerario fascista

POR: ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA (*)

www.enriquemunozgamarra.org

Sigue crepitándose la coyuntura histórica abierta en 2008. Realmente es histórica. El discurrir de los hechos casi a saltos en el escenario internacional es una constante realmente imparable. Aquello es reflejo del agolpamiento de las leyes económicas que se agitan en lo más profundo del sistema. Leyes que están fuera de la voluntad de los hombres. Y han sido sorprendentes que están quedando grabadas eternamente en los anales de la historia universal.

En este marco, el itinerario en la que se mueve la vieja burguesía estadounidense en su tenaz confrontación inter-burguesa a fin de recuperar la hegemonía mundial perdida en 2010, es extremadamente fatídica. Aquel ha venido corriendo en el nivel geoeconómico ahogándola cada vez más en el charco de la enorme sobreacumulación de capitales, capitales ficticios (capitales basura). Una decadente burguesía que además esta siendo aplastada por los resonantes acuerdos económicos estratégicos alcanzados últimamente por China, primero, con varios países asiáticos (Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y los diez países del bloque del sudeste asiático ASEAN) y, segundo, con la Unión Europea, la máxima economía desarrollada del planeta y con el mayor PBI mundial (Tratado Bilateral de Inversiones, BIT). Esto mismo en el nivel geopolítico es muy sangriento desde noviembre de 2019 cuando inicio su criminal ataque bacteriológico contra la humanidad entera. A continuación, con su emboscada y cobarde asesinato del general iraní Soleimani el 3 de enero de 2020. También, con su escandalosa fanfarria farsa electoral desde noviembre de 2020. Y recientemente su histórica derrota estratégica militar en el Golfo Pérsico. Todo esto ha sido muy grave para la burguesía estadounidense. Sus consecuencias, por supuesto, han sido claros procesos de desplazamiento y aislamiento de Estados Unidos en el ámbito internacional.

Así llegamos al 6 de enero de 2021 cuando en una acción sumamente temeraria a fin de terminar quemando totalmente a su fiel representante en la Casa Blanca, Donald Trump, desató un violento asalto a su santo Capitolio en Washington D. C., utilizando nada menos a sus células durmientes que operan en esta ciudad. Esto, en realidad, de acuerdo a la marcha real de los acontecimientos de la geopolítica mundial, es un verdadero suicidio de esta burguesía. Es una burguesía que esta enceguecida por la marcha forzada en que está empeñada desde noviembre del 2019.

Cierto, el asunto ha sido muy grave. La afrenta causada a su querido Capitolio, por supuesto, ha sido demoledora. Una afrenta que no ha sido desatada así por así, o, por el azar. Aquello ha tenido una razón de fondo. La burguesía estadounidense estaba aferrada a sus planes. Y debía terminar así. El régimen de Trump ya no daba más. Había cumplido su ciclo. Incluso se había convertido en un lastre. entonces debía desembarazarse de semejante lastre. Cierto, la nueva situación mundial que avanza en medio de duras tormentas económicas, políticas y militares, siguen batiéndose. Aquello exigía a cualquier precio demoler las fuerzas productivas mundiales a fin de aperturar un nuevo ciclo de avance y prosperidad en el sistema capitalista, que, sin embargo, tal como lo conocemos, se encuentra cada vez más cerca del abismo. Recalco esto a fin de que se entienda el porqué de la defenestración de Trump, que no es una decisión reciente, sino, viene incluso desde noviembre de 2019 cuando la cruel burguesía estadounidense inició el ataque bacteriológico, empezando así, a adentrarse en una coyuntura sangrienta signada por la desestabilización mundial y el fascismo, tal como lo he venido observando desde mis artículos anteriores. Entonces ahora se entiende que todo esto no fue nada gratuito. De hecho, lo exigía, la continuidad de la pseudo democracia estadounidense. Bien se sabe que el capitolio es el símbolo de lo más importante de aquella seudo democracia, igual que la Estatua de la Libertad. Aquel ha sido manoseado por las turbas. La burguesía estadounidense tenía que actuar así, no olvidemos que había ingresado a una coyuntura de aparatosas acciones que debían impactar a nivel de todo el globo terráqueo como fue el ataque bacteriológico y como fue su escandalosa fanfarria farsa electoral.

En realidad, lo del 6 de enero del 2021 fue algo totalmente vergonzoso para la cultura occidental. Razón por la cual puedo sospechar, en un cien por ciento, que Donald Trump terminara siendo destituido. Las voces ya están circulando, ejemplo, la que está asumiendo la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en este caso invocando la 25ª enmienda a la Constitución de Estados Unidos. Si esto, la destitución de Donald Trump, no ocurre, ciertamente la vergüenza mundial será mayor. Por supuesto esto ha estado en los planes de la vieja burguesía estadounidense. Es un libreto redactado por esta burguesía.

Algunos no entienden esto y se encaminan a lo más fácil, blandiendo la simplista teoría de los globalistas y los atlantistas.

En este sentido seguimos viviendo tiempos históricos. Tiempos inexorables. Siendo así, el desplazamiento del bloque imperialista occidental encabezado por Estados Unidos en la nueva estructura económica del sistema capitalista mundial emergida tras la gran crisis económica iniciada en 2008 y reconfirmada aún más por la gran crisis económica del 2020, es realmente excepcional. Algo que ha roto el espinazo al feroz sistema del dominio hegemónico estadounidense que por décadas enteras ha ocasionado enormes sufrimientos a los pueblos del mundo entero. Confieso con toda sinceridad que esto para mí, es algo extraordinario que me llena de satisfacción. Por supuesto, todo revolucionario deberá alegrarse de la caída de una cruel burguesía. Lo digo así abiertamente.

Sin embargo, esto no debe desarmar al proletariado. Al contrario, debe darle fuerzas, si no está organizado, a buscar su partido y, si ya está en ella y no funciona, debe pasar inmediatamente a reconstruirla, bajo el criterio marxista de que el partido es para hacer la revolución, no para pasarse vegetando tras la vieja sofisma de la acumulación de fuerzas.

Entonces la vieja burguesa estadounidense ha calado toda esta situación, ha observado la inmensa importancia de la actual coyuntura, al que considera de inaplazable, de vida o muerte, que si no resuelve puede tener graves repercusiones en un futuro inmediato, lo que quiere decir, que no puede quedarse con los brazos cruzados, tiene que actuar forzando la situación, máxime si se trata de evitar una marcha inexorable a su ruina total.

(*) ENRIQUE MUÑOZ GAMARRA:

Sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional. Autor de los libros: “Coyuntura Histórica. Estructura Multipolar y Ascenso del Fascismo en Estados Unidos”, “Implosión de la hegemonía mundial estadounidense”, “La historia de América Latina la escriben sus pueblos, luchando”, “El Letal Fascismo Estadounidense”. Además, es autor de más de 230 artículos publicados en varias páginas web y agencias de información digitales de diversos países. Su Página web es: www.enriquemunozgamarra.org

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