76 años de años del asesinato del General de los Hombres Libres

América latina cuenta con hombres y mujeres que representan a las más altas virtudes humanas, en particular, que representan a esa camada de luchadores por la vida y la dignidad de las sociedades en las que les tocó vivir y de las que se constituyeron en constructores de su historia. Esa es la América latina que da ejemplo a todo el mundo, continente que desde su historia, muchas veces no contada o tergiversada, ha mostrado su grandeza, cuando de defender el honor de los pueblos se trata. El peso, la violencia del colonialismo, fue combatida desde los inicios mismos de la colonia, la historia oficial no da cuenta del sinnúmero de enfrentamientos a lo largo del continente sometido, en los que los pueblos indígenas muchas veces hicieron temblar al poder español, portugués, europeo. Lamentablemente el desarrollo de los artefactos de guerra jugó a favor de los saqueadores y lograron llevar a cabo su empresa de muerte y destrucción, empujados por su ambición materialista, no dudaron en aplicar el genocidio para lograr sus objetivos. La llama de la resistencia se convirtió en la hoguera, en la que el poder colonizador sucumbió, luego, todos lo conocemos, los nuevos en el poder traicionaron los principios de la independencia, que no significó más que el reacomodo de la estratificación social amoldada a la naciente acumulación del capital. La Nicaragua de Sandino, como todos los demás países latinoamericanos, dio ejemplo de lucha al mundo, en las jornadas en las que el pueblo nicaraguense opuso la violencia revolucionaria contra la ocupación norteamericana imperialista sobre Nicaragua, Augusto César Sandino mostró a su pueblo el camino de la dignidad, y junto a él caminó. Logró expulsar a los invasores al mando de su ejército de campesinos y mineros explotados en el año de 1933, y conformó un gobierno provisional que sucumbió a las presiones del imperialismo, bajo las cuales fue nombrado Anastasio Somosa como jefe de la guardia nacional. Esto no amilanó a Sandino que continuó ejerciendo presión contra el gobierno sometido, lo que fue respondido con su eliminación física por ser considerado por los EEUU un elemento peligroso contra sus intereses sobre la nación centroamericana. El complot se arma, y Sandino conjuntamente con algunos de sus compañeros, entre ellos su hermano, es asesinado un 21 de febrero de 1934. Con esto creían los vende patria que su lucha y resistencia terminaría, lo que no les resultó, pues su gigante presencia cubriría hasta siempre la lucha del pueblo nicaraguense por su soberanía. Recordamos su ejemplo, no como se recuerda a los muertos o el pasado, lo recordamos presente en la vida y resistencia de los pueblos por la verdadera independencia.

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