32 Aniversario de la Matanza de Gasteiz

Web oficial de la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo de Vitoria-Gasteiz / MARTXOAK 3 ELKARTEA:

www.martxoak3.org

32 Años después. ¿Cómo acabar con la injusticia?

Son ya 32 años de recuerdo y homenaje hacia los trabajadores asesinados en Gasteiz el 3 de marzo de 1976, 32 añosdedenuncia porla actuación criminal de la Policía Armada española que al amparo de un gobierno dictatorial disolvió y reprimió a tiros una pacífica asamblea de obreros en huelga que reclamaban mejoras en sus condiciones de trabajo y la implantación de plenaslibertades y derechos, y son32 años de soportar con rabia e impotencia, como aun y a pesar de las buenas intenciones expresadas, se perpetúa la injusticia y la impunidad.

Año tras año hemos luchado y clamado por conseguir Justicia, Verdady Reconocimiento y año tras año nos hemos topado con un Estado incapaz de admitir su responsabilidad en los hechos. Ni los partidos de derecha sucesores de aquella dictaduracon responsables directamente implicados como Manuel Fraga, ni los de izquierda con responsabilidades en el poder , han sido capaces a lo largo de estos años de enjuiciar a los responsables tanto políticos como materiales de aquella matanza y tampoco de reconocer, honrar y resarcir en todos los sentidos,a aquellas personas que en tiempos difíciles, entregaronsu vida de manera desinteresada hasta perderla, en la lucha por unos ideales tan justos y dignos como eran la consecución de las libertades y la democracia.

Después de numerosos agravios, desconsideraciones y discriminación sufridos por los diferentes colectivos afectados por la violencia ejercida desde el Estado, es hora de plantar cara tanto al Gobierno de Madrid, como también al Gobierno Vasco por su actitud de olvido ymarginación que mantiene hacia esa parte de la sociedad, que aun padeciendo las consecuencias de actuaciones verdaderamente criminales, no les contempla en sus leyes de reconocimiento y amparo.

Ha sido grande la decepción sufrida tras la aprobación de la llamada “Ley de Memoria”. En ella no se anulan los juicios celebrados bajo el poder de un Gobierno golpista y por lo tanto sin ningunalegalidad ni garantía. Tampoco permite esta ley abrir causas para esclarecer y depurar responsabilidades en aquellos casos de verdadero terrorismo y cuyos autores siguen protegidos y en la más completa impunidad como puede ser entre otros muchos ejemplosel del 3 de marzo de Gasteiz.

Incluso en el aspecto de reconocimiento moral y material es injusta e insuficiente esta ley,pues solo se acoge en ella a las personas fallecidas o que resultaron con lesiones invalidantes como consecuencia de la lucha llevada a cabo a favor de las libertades y la democracia, dejando en el olvido y sin amparo a todos los que en esa lucha sufrieron lesiones, resultaron con secuelas, padecieron cárcel y represalias en el ámbito laboral, social, etc.

Si el desengaño ha sido tremendo con esta segunda ley de punto final aprobada, la primera fue la de la amnistía, por el Congreso y Gobierno español, que decir del fiasco generado desde el Parlamento y el Gobierno Vasco por su incoherencia e incomprensibles decisiones e incumplimientos llevados a cabo en los últimos años.

Desde el año 2001 hay una promesa y un compromiso, a día de hoy no hechos realidad, por el propio Lehedakari Sr. Ibarretxe y por el Parlamento Vasco. En ese año ambos se comprometieron a elaborar una ley de reconocimiento para todos aquellos que luchando por las libertades y la democracia sufrieron actos violentos e incluso perdieron la vida. Dicho compromiso se haría efectivo en el momento que el Estado español cerrara las vías, como así sucedió, a poder ser acogidos y amparados en la ley de Solidaridad con las Victimas del Terrorismo.

Otra actuación que no se entiende es la del3 de marzo de 2006. Ese día por la mañana, el Parlamento Vasco, mediante declaración institucional, nos reconocía la condición de víctimas del terrorismo a los afectados por la actuación criminal de la Policía Armada española llevada a cabo el 3 de marzo de 1976. Pues bien, ese mismo día por la tarde, el Departamento de Interior del Gobierno Vasco mandaba a la Ertzantza a masacrar y detener a personas afectadas en aquella fecha, que participaban pacíficamente en la manifestación de recuerdo,homenaje y denuncia que como cada año, se celebraba en el 30º aniversario de los hechos. Es significativo que tras el auto dictado por la Audiencia Nacional archivando la cusa por “enaltecimiento de terrorismo” al estimar que no se cometió delito alguno, el Departamento de Interior del Gobierno Vasco siga manteniendo las imputaciones por atentado a la autoridad, desórdenes públicos y lesiones, al mismo tiempo que sigue abierto un Expediente Sancionador a la espera de resolver, en base a una actuación que nunca debió producirse.

Es todavía más incomprensible la postura mantenida por el Gobierno Vasco cuando a pesar de ese reconocimiento explicito de la condición de víctimas del terrorismo, nos niega todo amparo y acogida en el seno de la ley de Víctimas del Terrorismo que en fechas recientes ha presentado en el Parlamente para su debate y aprobación próximamente.

De igual modo ha actuado la Diputación de Álava al no atender el mandato de las Juntas Generales del año 2003 en el cual se aprobó la elaboración de una Norma Foral que atendiera a las víctimas del 3 de marzo en el mismo sentido que la ley de Solidaridad, si en el plazo de un año, no se elaboraba una leyen el Estado español que les contemplara y acogiera.

Puede verse tras lo expresado, que el afecto que estamos recibiendo desde algunosámbitos institucionales es grande, pero más grande es aunla falsedad y la hipocresía con la que se actúa a sabiendas que se toman acuerdos y decisiones para no cumplir,convirtiéndose en meros actos de cara a la galería pues ninguna de las resoluciones y actuaciones aprobadas durante estos añoshan tenido a pesar del tiempo transcurrido un efecto práctico y tampocose han plasmado en realidades.

Nos parece positiva la formación y puesta en marcha por el Parlamento Vasco de una Comisión especial, que a petición de la Asociación se aprobó para el esclarecimiento y depuración de las posibles responsabilidades políticas derivadas de los sucesos ocurridos hace 32 años en Gasteiz.

Ya el mero hecho de invitar a políticos como Manuel Fragapara dar su testimonio, nos parece un logro importante, a pesar de la postura expresada por el ex ministro franquista de no acudir a prestar su testimonio. Con su actitud cobarde y miserable, derivando responsabilidades sobre personas que hoy en día no se pueden defender, cuando hasta el momento se había jactado de su buen proceder en Vitoria, incluso justificando la acción como no excesiva, Fraga por si solo, se está retratando ante la sociedad.

Esperamos no sufrir una nueva decepción y ver al final del trabajo desarrollado por la Comisión, que la resolución dictada recoge fielmente lo acontecido en marzo de 1976 en Gasteiz y marca políticamente a los responsables de aquella matanza con nombres y apellidos.

Al igual que otros muchos que han padecido o padecen la violencia represiva del Estado como nosotros, estamos siendo doblemente víctimas. A la condición como tal de esa calificación, hay que añadir la atroz discriminación, olvido e incluso desprecio que nos dedican desde las altas esferas institucionales y puestos de poder.

¿Por qué esta sistemática discriminación? ¿Por qué ese doble rasero en el tratamiento y reconocimiento? ¿Por qué esa negativa a la Justicia y a la Verdad? ¿Cuándo nos han acompañado y cuándo han compartido las autoridades nuestras justas reivindicaciones? ¿Qué es preciso realizar para ser tenidos en cuenta?

No se como ni cuando se acabará con esta injusticia, pero vamos a seguir luchando, por más que algunos nos lo quieran impedir, contesón y dignidad por nuestros objetivos. La Justicia, la Verdad y el Reconocimiento no son dones que se conceden, son Derechos que vamos a lograr.

Andoni Txasko Díaz

Asociación de Víctimas del 3 de Marzo de Gasteiz

3 DE MARZO: FRAGA SE RETRATA

Transcurrido un año de la aprobación por parte delParlamento Vasco de la creación de una Comisión Especial destinada a contribuiral esclarecimiento de los sucesos ocurridos el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz y establecer las posibles responsabilidades derivadas de ellos, el mes de noviembre pasado echó a andar dicha Comisión.

Hay que recordar que en aquella trágica fechala Policía Armada española asesinó a cinco trabajadores e hirió a más de un centenara resultas delos disparos y brutales apaleamientosefectuados en el desalojo de la iglesia de San Francisco del barrio de Zaramaga, la cual había sido previamente gaseada y en cuyo interior se celebraba una pacífica asamblea de obreros en huelga.

Tras la composición formal de la Comisión y después de establecer los fines, calendarioy metodología de la tarea a desarrollar, tanto la Asociación d Víctimas del 3 de Marzo, como el Instituto Valentín de Foronda que en su día elaboró el Dictamen Histórico sobre los hechos, han comparecido ante la misma a fin de aportar y exponer sus pareceres al objeto de ayudar y contribuir a lograr un resultado final lo más riguroso y ajustado posiblea lo que realmente sucedió aquellos días de marzo en Gasteiz.

Una vez escuchados ambos comparecientes, la Comisión ha elaborado un listado de personas para que, bien de forma oral de manera presente, bien mediante escrito al respecto, puedan dar respuesta a una serie de cuestiones que se les plantearán.

Dentro de ese listado de personas que abarca a gobernantes de la época, mandos policiales, miembros de la Iglesia, etc.,se encuentran los ex ministros Manuel Fraga, Rodolfo Martín Villa y Alfonso Osorio. El testimonio de estos se antoja de suma importancia dado los cargos de poder tan relevantes que ostentaban y las manifestaciones y valoracionesque sobre los hechos han venido realizando a lo largo de estos ya 32 años.

Hubiera sido deseable, que en un Estado que se dice democrático, la Justicia se hubiera encargado de esclarecer el caso, pero dado que ha sido imposible hasta la fecha, que los tribunales de justicia del Estado Español hayan enjuiciado y por consiguiente establecido las responsabilidades de todo tipo derivadas de aquella actuación criminal, nos parece un logro muy importante, que por primera vez desde que se cometió la masacre de Vitoria, uno, sino el principal de sus responsables, tenga que dar explicaciones sobre unos hechos de cuya versión oficial nadie puede dar crédito.

Han sido numerosas las oportunidades en las que Fraga ha sido interpelado por lo sucedido en Gasteiz en marzo de 1976 y en todas ellas ha justificado su manera de actuar en base a que habíaque recuperar un orden que se estaba subvirtiendo, llegando a declarar incluso que la actuación llevada a cabo no había sido excesiva. Es notoria y elocuente la rueda de prensa que realizó tras los acontecimientos en la que advertía de las consecuencias de alterar ese orden legal establecido por el entonces gobierno dictatorial, poniendo como ejemplo lo sucedido en Vitoria en caso de alteración de esa normalidad.

Pues bien, si hasta el momento Manuel Fraga ha venido jactándose de su buen modo de proceder en Gasteiz vanagloriándose de haber arreglado el problema con laactuación policial llevada a cabo y con la posterior detención de cuatro revoltosos que enredaban, ahora y ante el simple hecho de responder ante una Comisión del Parlamento Vasco,dice que ese Parlamento no tiene potestad para exigir de un modo u otro su testimonio y en todo caso se escuda alegando que en aquel momento, él estaba de viaje oficial en Alemania y el responsable designado por real decreto era Adolfo Suárez.

Nos dice Manuel Fraga que no piensa venir al Parlamento a divertir al personal. Es obvio que en ese recinto político no queremos ni deseamos bufones ni saltimbanquis, menos aún cuando se trata de esclarecer el asesinato de cinco trabajadores muertos en la lucha por una causa tan digna como fue recuperar las libertades y el pleno logro de la democracia.

Sr. Fraga. ¿Porqué tiene miedo? ¿Qué tiene que ocultar? Amplios sectores de la ciudadanía ya teníamos muy claro la planificada estrategia en la actuación llevada a efecto para romper e impedir la propagación del ilusionante movimiento que se estaba desarrollando en Gasteiz para la implantación realde los derechos y laslibertadestanto sindicales como políticas. Pero si alguien tenía alguna duda, estaacaba de ser despejada. Es inaceptable y vergonzosono dar la cara por lo hecho y derivar responsabilidades en personas que hoy no pueden defenderse. Con suactitudcobarde y mezquina acaba de retratarse ante la sociedad no solo ya de Gasteiz y Euskal Herria sino del Estado español y el Universo en pleno.

Asociación 3 de Marzo

Un testimonio en primera persona
Las responsabilidades en la masacre del 3 de marzo de 1976

Javi Ruiz*

Cada vez que sale a relucir esta masacre hay como un efecto instantáneo para pensar en Fraga como responsable de la misma, pero este ese fascista no fue el único, ni tan siquiera el mayor culpable de aquella represión terrorista.

Han trascurrido 32 años sin que se hayan depurado las responsabilidades. Ahora en el Parlamento de Gasteiz una Comisión especial analiza aquellos acontecimientos circunscribiendo su trabajo a buscar compensaciones a familiares de los cinco asesinados y a las personas heridas, es decir poniendo tiritas.

En esa Comisión se ha presentado un dictamen histórico en el que se duda de la premeditación del asalto policial al edificio eclesial de San Francisco, y de quién partió la orden para su ejecución.

Para esclarecer estos dos puntos señalan la necesidad de hacer comparecer a diferentes personas con cargos institucionales en aquellos momentos y solicitar apoyo documental en diferentes archivos y bibliotecas.

En la lista de personas no incluyen a quienes negociaban los entresijos de lo que se ha denominado transición y que entonces denominábamos “poderes fácticos”, ni a los empresarios que se mantenían en su cerrazón, ni a líderes obreros y sindicales, ni a periodistas, ni al Jefe del Estado. Por supuesto que también omiten cualquier posibilidad de encuestar o consultar a las cientos de personas que asistieron a esa masacre en directo, que participaron en el desarrollo cotidiano de las huelgas, en las negociaciones, en relaciones personales con los propios policías.

Digo esto con conocimiento de causa. Era asalariado de Forjas Alavesas desde poco más de un mes antes de comenzar las huelgas pero en mi condición de militante de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), conocía bastante bien la situación política, social, económica del momento y a lo que nos estábamos enfrentando. Hay que recordar un dato significativo como que en septiembre de 1975, tres meses antes del comienzo de las huelgas, habían fusilado a cinco militantes vascos y antifascistas. Desde mi participación activa en las huelgas y pese a mi inexperiencia en la lucha obrera, apoyé a la comisión representativa de Forjas Alavesas y participaba en lo que se denominaba como reunión ampliada de las comisiones representativas de las fábricas en huelga.

Desde esa posición puedo asegurar que el control policial de todo lo que se movía era asfixiante. Ese control lo ejercían todos los efectivos de información de los diferentes cuerpos policiales, militares, del estado pero en perfecta relación y connivencia con los empresarios y sindicato vertical. El mejor exponente de ello es la revista “Trabajo regional” que editaba el sindicato vertical y en la que se podían leer artículos donde se daban todo tipo de detalles de la vida, actividades personales, de lucha, de la gente militante de las fábricas. Trataba por un lado de amedrentar a esta militancia, a quienes estaban a su alrededor y por otro desprestigiarles con comentarios sarcásticos, insultos, mentiras. Esta labor de agitación pasó del reparto de la revista a la edición de folletos repartidos por miles en los que se trataba de desprestigiar a los dirigentes de las huelgas. Junto a ello la labor de desprestigio de las huelgas y de sus dirigentes de la mayor parte de la prensa local. Algunos de sus redactores son muy buenos testigos de las responsabilidades de aquella masacre. Uno de ellos escribió un libro al respecto aprovechando su privilegiada atalaya junto a los poderes del momento.

La presencia policial fue incrementada desde los primeros días de las huelgas y sobre todo cuando comenzamos a organizar piquetes en las entradas de las fábricas. Curiosamente las primeras dotaciones que enviaron eran policías de zonas “poco conflictivas”. No pertenecían a dotaciones antidisturbios. Aquellos “grises” enseguida confraternizaron con muchos obreros en huelga inmigrantes de Andalucía, Extremadura o Castilla. Conocidos, familiares, de los mismos pueblos o cercanos. Eran muchas horas apostados en las puertas de la fábrica y daba mucho tiempo para hablar.

Aquello se acabó cuando les mandaron reprimir la primera marcha que se hizo de forma masiva, en diferentes columnas desde las fábricas en huelga hacia la sede del sindicato vertical. Zurraron muy fuerte y nos atraparon en un callejón sin salida. AL día siguiente en los piquetes hubo morros. A partir de esos momentos comenzaron a enviar a los de los “pañuelitos”. Si, llevaban pañuelos estilo “dandi” en el cuello, de diferentes colores y eran lo mejor de cada casa.

Estos son los que ejecutaron la matanza del 3 de marzo. A los que se les acabaron todos los pertrechos antidisturbios. Los que aprovecharon para vanagloriarse de la paliza por sus emisoras. Sabían que sintonizábamos su frecuencia manipulando nuestros receptores de FM. Podían utilizar el “punto rojo” para enmascarar sus emisiones, pero decidieron que se debía escuchar en directo su hazaña. Pero ¿todas las comunicaciones fueron abiertas, no hubo ninguna cifrada? No lo creo porque cada dotación de mando llevaba más de un equipo de radio. Es posible que algunas de las comunicaciones cifradas permanezcan grabadas.

Sobre las responsabilidades de la patronal. Es más que evidente que conocían todos y cada uno de los pasos que se daban desde los órganos del Estado. Se lo pueden preguntar a ellos. A mi me consta porque unos años después de la masacre, en plena reconversión industrial, mantuvimos una reunión del Comité de Empresa de Forjas Alavesas con los entonces accionistas mayoritarios, la familia Aguirre. Convocaron la reunión para despedirse pues el gobierno del PSOE iba a reconvertir con dinero público su empresa y para ello les había comprado las acciones. Pedro Luís Aguirre, el patriarca de la familia, nos exhortó a escucharle de seguido y sin hacer comentarios. Entonces comenzó a culparnos a los huelguistas de 1976 (una parte del Comité estaba formado por esquiroles), de la situación de crisis de la empresa, de las consecuencias de la represión (un compañero de Forjas resultó asesinado y varios más resultaron heridos de bala). Aquel energúmeno fascista se estaba vanagloriando de que habían acabado con nuestra lucha para impedir más daño del que según el estábamos contemplando en el momento de su despedida. Inmediatamente me levanté y me marché dando un portazo y el maldito fascista se quedó ordenándome de forma histérica que volviera a sentarme. No lo hice. Quisiera que el y los otros empresarios que como el conocían la orden de masacrar la asamblea del 3 de marzo de 1976 estuvieran en nuestras cabezas tanto o más que Fraga.

Tampoco debemos olvidarnos del papel en la toma de decisiones del Jefe del Estado Español de entonces y que lo es del Reino de España ahora. Nunca se disculpó por aquella matanza. Nunca se le ha podido vincular a la premeditación de aquella y otras muchas acciones semejantes que desarrollaron en una determinada situación política y con intereses claros de parar cualquier movilización popular. Pero estaba allí y no era de paso. Por mucho que a los defensores del estado de derecho este hecho les haga trizas los asientos de ese invento.

Me gustaría que dejásemos de pensar que en Fraga y tres más comienza y se acaban las responsabilidades de aquella masacre amedrentadora, terrorista, escarmentadora. Pensemos que aquella masacre interesó ejecutarla a quienes se beneficiaron de sus consecuencias. De todas sus consecuencias de las que habrá que hablar en otro momento.

*Javi Ruiz fue huelguista de Forjas Alavesas en 1976

MEMORIA Y “CONTRA-MEMORIA”

Llega un nuevo aniversario de los crímenes del 3 de Marzo de 1976. Ya son 32 años denunciando que la matanza de Vitoria-Gasteiz fue un acto de Terrorismo de Estado por el que ninguno de sus responsables ha rendido cuentas ante la Justicia. Mientras continúe el modelo español de impunidad nunca lo harán, ni los responsables políticos ni los autores materiales. Algunos de los primeros siguen en activo y son perfectamente localizables, por el contrario son pocas las noticias sobre el paradero de aquellos uniformados que gasearon, apalearon y ametrallaron a cientos de trabajadores. Pero sus voces han quedado grabadas para siempre y son las pruebas del delito:

Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre… ­Pero, de verdad, una masacre”.Tres décadas y pico después no sabemos dónde está ese tal Salinas.

Muchos de aquellos policías que actuaron en Zaramaga fueron trasladados después, los mandos pidieron cambiar de destino y algunos se fueron hasta la otra punta de la península a disfrutar de su jubilación, otros han fallecido ya.Entre ellos uno de los capitanes (cuyo apellido también aparece citado en las grabaciones) que a los cuatro años de participar en el ataque a la Iglesia de San Francisco cayó muerto de un disparo en la cabeza, oficialmente es una “víctima del terrorismo”. Sin embargo Romualdo Barroso, Francisco Aznar, Pedro Martinez Ocio, José Castillo, Bienvenido Pereda y todos los muertos por la represión policial son víctimas de la injusticia. Así se ha demostrado con la “Ley de Memoria Histórica” de Madrid y con la “Ley de Víctimas” del Gobierno Vasco, según las cuales las variables para ser “víctima” o la consideración de “terrorismo” son circunstanciales y dependen de la fecha del suceso, de la firma o del atuendo del agresor.

Estas estrategias desdibujan la realidad e invierten los papeles que debería jugar cada uno en la historia, se ocultan datos, se manipulan y se descontextualizan las diferentes expresiones de violencia política de las últimas décadas. Eso es la contra-memoria. Es de manual de contra-insurgencia, de manual y de Manuel, porque un experto en la materia es Don Manuel Fraga. Comenzó cuando era ministro franquista de Información y Turismo, en 1963 cuando el régimen asesinó legalmente al dirigente comunista Grimau y las protestas se extendieron por todo el mundo. Fraga dirigió una campaña de intoxicación y propaganda falaz para justificar esa ejecución. El mismo personaje, pero ya como ministro de la Gobernación, atribuyó la responsabilidad de la masacre de Gasteiz a las propias víctimas que pretendían alterar el orden social. Esa escuela continua dando sus frutos en esta eterna transición, Martín Villa creó en 1978 la doctrina “lo nuestro son errores, lo suyo son crímenes” y otra vez Fraga, en una entrevista en 2002, definió la actividad del Batallón Vasco Español, Triple A y similares como “movimientos de autodefensa”.

No pasa nada, aquí vale todo y la contra-memoria se crece. Algunos casos están siendo escandalosos, van tan sobrados de impunidad que deben pensar que somos todos ignorantes: En el Ayuntamiento de Gasteiz el PP presentó hace meses una moción sobre las víctimas de ETA en Araba. Curiosamente la lista estaba encabezada por un crimen cometido en Legutio a finales de 1975 por paramilitares “incontrolados”, que resultaron ser protegidos del golpista Tejero Molina (sí el mismo, antes de la Operación Galaxia y de irrumpir a tiros en el Congreso de los Diputados era teniente coronel de la Comandancia de Vitoria).

Este no es el único caso en el que la AVT o el PP atribuyen en sus informes acciones de “incontrolados” a ETA. Todo un Lapsus Memoriae o ¿responde a una estrategia diseñada? Así es la contra-memoria, cuando son casos relativamente desconocidos se manipulan, y cuando son evidentes, siempre se pueden minimizar o justificar. En este sentido, lo ocurrido en un debate organizado por Amnistía Internacional sobre las víctimas del franquismo resulta significativo: Estaba presente un parlamentario del grupo socialista al que se le preguntó sobre qué medidas podría tomar el Estado para hacer Justicia, por ejemplo en el caso de Jon Paredes Manot “Txiki”. El representante del PSOE contestó que “Mucho cuidado con eso, porque no todo el monte es orégano, y algunos vete tú a saber lo que habían hecho antes de convertirse en víctimas”. Para este supuesto socialista “orégano” deben ser los guardias civiles voluntarios que formaban esos pelotones de fusilamiento. Pero hay más, en la misma línea de contra-memoria, una famosa asociación multiquerellista ha iniciado varios procedimientos para que se cambie el nombre de las plazas de Euskal Herria que se llaman “Txiki y Otaegi” porque según ellos homenajean a “terroristas”.

La contra-memoria está en marcha y es peligrosa. Tiene poderosos aliados, su objetivo consiste en inventarse un escenario falso que responda a un recorrido histórico a la medida de unos intereses políticos concretos. Ante esto, urge reforzar el compromiso de defender en cada rincón de Euskal Herria la Memoria de este pueblo. Podemos empezar por la elaboración de un censo completo de las víctimas de la represión, será una herramienta de trabajo útil para construir un verdadero muro de dignidad ante tanto revisionismo.

Lander García

(Portavoz de Ahaztuak 1936-1977 en Araba)

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