#28J | Somos así, reventemos todos los armarios!

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47 años después de que las luchadoras de Stonewall tomaran las calles de Nueva York para decir basta a las constantes agresiones recibidas por parte del patriarcado y el capitalismo, ARRAN, la juventud de la Izquierda Independentista, nos volveremos a manifestar en los Países Catalanes con motivo del día internacional para la liberación lésbico, gay, trans, bisexual e intersexual.

Violencias estructurales impuestas por el patriarcado como los roles de género, el heterosexismo, el cissexisme, el al·losexisme, el monosexisme, el amatonormativitat, el sexecentrisme o la cultura de la monogamia se transforman en una cruda realidad de violencias cotidianas: una trans sometida a los juicios, cuestionamientos y violencia médica, una pareja lesbiana u homosexual agredidos en el espacio público, una bisexual al que pretenden normalizar porque «sólo está viviendo una etapa» o un pansexual apaleado por los compañeros de clase, una persona asexual que se ve constantemente cuestionada y patologitzada para no tener deseo sexual, etc.

Si nos queremos deshacer de todas estas sistemáticas agresiones que terminan, en los peores de los casos, en suicidios y asesinatos, también tenemos que atacar todos los mecanismos que las perpetúan. Acabar con la LGBTIfòbia significa acabar con las estructuras capitalistas y patriarcales, significa combatir los estados español y francés, la Unión Europea, la Iglesia y el capital. De la reacción contra quienes intentan patologizar hacernos, reprimirnos y asimilarnos, contra quienes mercantilizan nuestra sexualidad, nos fuerzan al exilio de nuestros pueblos o nos impiden desarrollar plenamente nuestra identidad, hay que pasar a la acción para, a través de la lucha y la desobediencia, generar referentes LGBTI y construir espacios seguros y de contrapoder para poder amarnos y relacionarnos dónde, cómo, cuándo y con quién queramos.

Violencias que también toman un carácter institucional, a pesar de la pretendida apariencia progresista de los diversos estamentos que van de los ayuntamientos en el Estado. Desde una ley contra la LGBTIfòbia, aprobada hace casi dos años, que no se hace efectiva a pesar lo que supondría en cuanto a acabar con la impunidad de agresiones y discriminaciones cotidianas, hasta el monosexisme que se impone al sistema de salud y que nos clasifica en heterosexuales u homosexuales, sin tener en cuenta nuestras prácticas reales. (He cambiado el párrafo de lugar, creo que encaja mejor aquí, siguiendo la línea de las estructuras de opresión)

Asimismo, la invisibilización de las personas LGBTI y su realidad nos obliga a hacer -ojalá no fuera necesario tener que explicarnos constantemente- un esfuerzo pedagógico y comunicativo en el necesario camino hacia la liberación LGBTI. Así, este año el movimiento LGBTI ha decidido centrarse en torno a las plurisexualitats. En la homofobia que ya sufrimos las personas plurisexuals cuando intentamos socializar plenamente de acuerdo con nuestra personalidad, se le suman la bifobia y el monosexisme. Una realidad de opresiones y discriminaciones que provocan un aumento de las agresiones hacia mujeres bisexuales (meramente concebidas para el placer del hombre heterosexual) o una fuerte crisis identitaria, que si ya es importante en muchas jóvenes lesbianas y gays, aumenta en el caso de personas acosadas día tras día para que «nos definimos». O la completa invisibilización de las identidades asexuales o aromàntiques, que practicamente no existen ni en los espacios disidentes.

Las bisexuales, pansexual y omnisexual también sufrimos tópicos como somos promiscuas e infieles, que podemos elegir si somos heterosexuales u homosexuales, que somos inestables, inmaduras o no civilizadas, sin las cosas claras, o que somos portadoras de infecciones de transmisión sexual. Un discurso que, además de bifòbic, es adultista, binarista y normaliza la monogamia. Sin hablar de cómo las identidades sexuales precarizan aún más la vida de las personas migradas, sin recursos ..

Si bien hay que luchar por la aceptación social y romper con la LGBTIfòbia imperante, la integración en el sistema debe estar lejos de nuestros objetivos como jóvenes LGBTI: necesitamos transformar la sociedad.

La sociedad a la que aspiramos como jóvenes de clase trabajadora, lejos de todos los estigmas sociales, de la homofobia, la lesbofobia, la bifobia, la transfobia, el machismo, el racismo o la adultisme, sólo la podremos alcanzar construyendo desde de bajo y desde la diversidad unos Países Catalanes socialistas y feministas.

Somos así! Reventamos todos los armarios!

Ni nabos ni coles, verdura variada!

ARRAN, Organización Juvenil de la Izquierda Independentista

En los Països Catalans, 28 de junio de 2016

 

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