28A: IZAR, una candidatura anticapitalista en Granada

Por Antonio Liz

Una reflexión sobre la necesidad de una candidatura anticapitalista aquí y ahora

Por Antonio Liz

Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) ha presentado una candidatura anticapitalista en Granada. Este grupo de la izquierda revolucionaria lo conforman compañeras y compañeros provenientes de Izquierda Anticapitalista (IA). Formaban parte de IA en Andalucía, eran más de la mitad de sus integrantes. Los conozco muy bien porque yo militaba también en IA y porque enseguida vi que eran parte –la más numerosa- de la izquierda revolucionaria de la organización razón por la que desde el minuto uno mantuve una estrecha relación política y de camaradería con ellos. Relación que se hizo más estrecha, si cabe, cuando las compañeras y compañeros hoy en IZAR y un grupo de Madrid, entre los que me encontraba, nos opusimos a que la dirección de IA destruyese la organización entrando en Podemos para dejar de hacer política revolucionaria y apresurarse a tocar moqueta.

Por lo apuntado, estoy en condiciones de poder afirmar que las compañeras y compañeros de IZAR son un grupo revolucionario sólido si entendemos esto en el sentido de buena formación política, un programa anticapitalista y una integridad moral y militante revolucionaria acompañada de la determinación de pelear socialmente en defensa de los derechos políticos y sociales de la clase trabajadora, la mujer y la juventud. Así, todo lo que dicen en su programa no es un decir electoralista sino ejemplos de una política que defiende los derechos y las libertades hoy como un ejercicio de resistencia a la precarización de los sectores populares pero también como un puente que transitándolo nos pondría en el camino de empezar a construir una sociedad alternativa basada en la justicia social, una República de las trabajadoras y los trabajadores.

Las compañeras y compañeros de IZAR se han presentado sólo en Granada para poder concentrar sus fuerzas y experimentar métodos de trabajo en el campo electoral. Son plenamente conscientes que la lucha electoral es sólo una parte de la lucha política pero también saben que esta lucha es vital porque las revolucionarias y los revolucionarios si quieren hacer su trabajo correctamente deben ser el altavoz en los parlamentos del Estado de las necesidades sociales y políticas de la mayoría social. Allí no le hablarían a sus “señorías” sino que sería una tribuna para denunciar la precarización social y política que padece el pueblo trabajador. Le hablarían a las mujeres, a los hombres y a la juventud del pueblo trabajador y no a los diputados del Régimen del 78. Denunciarían la “democracia para ricos” y defenderían la democracia social, la República de trabajadoras y trabajadores.

Las compañeras y compañeros de IZAR han hecho lo correcto presentándose a las elecciones porque la izquierda revolucionaria y los movimientos sociales no pueden conformarse con el rol de ser los portadores del pensamiento crítico y de la defensa atomizada de los básicos derechos sociales. Tienen que ser los portavoces políticos de las movilizaciones sociales si no quieren permanecer en una posición de marginalidad política. Teorizar y defender los derechos políticos y sociales tiene que ser un mismo ejercicio. De poco sirve analizar la realidad existente y denunciar las injusticias sociales si no se crean herramientas políticas para enfrentar colectivamente la realidad y plantear  aquí y ahora una sociedad alternativa.

Las compañeras y los compañeros de IZAR son activistas que se dejan la piel en la lucha social pero que saben que esto no es suficiente porque también tienen que ayudar a crear una alternativa política a este modelo de sociedad en la que vivimos, que no se puede consentir que sean sólo los partidos del Régimen del 78 (PP, PSOE, Cs y Podemos) los que hagan política porque los sectores populares ya sufren los resultados de ese hacer político pseudodemocrático. Pero no sólo hay que luchar políticamente con los peperos, ciudadanistas, socialdemócratas y podemistas sino que también hay que combatir a la extrema derecha, a Vox, es decir, a los fascistas postmodernos que si pudieran arrasarían con todas las modestas conquistas que aún permanecen, que son producto de un caminar nada fácil para el pueblo trabajador ya que arrancan de la década de los 60 cuando en plena mutación epidérmica del fascismo a la democracia orgánica la clase trabajadora fue el epicentro de la lucha contra la dictadura franquista lo que le valió muertos, encarcelados, torturados y despedidos. Pero a pesar de la salvaje represión, su lucha forzó que desde el propio interior del régimen franquista se diseñase un camino alternativo a través de la Ley de Sucesión que permitió que Franco tuviese un heredero monárquico, Juan Carlos I, y que este y sus aliados del régimen franquista y de la “izquierda” no tuviesen más remedio que traer la “Transición” como mal menor.

Votar la candidatura de IZAR en Granada no sólo es votar una candidatura anticapitalista sino decir que una candidatura anticapitalista es necesaria en cada punto del Estado español para que las y los anticapitalistas puedan ser portavoces de las luchas de la clase trabajadora, la mujer y la juventud en las tribunas del propio Estado y, al mismo tiempo, poder explicar también desde allí, por la resonancia mediática que tiene, que hay una sociedad alternativa y mujeres y hombres dispuestos a crearla.

Madrid, 22, abril, 2019

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