25 años después: la ‘cara oscura’ de los Juegos Olímpicos

Publicidad

25 años después de los Juegos Olímpicos , la memoria colectiva de los barceloneses (y del conjunto de los catalanes) retiene un recuerdo de euforia y de ilusión. Barcelona se situó en el centro del mundo, miles de voluntarios se entusiasmaron con un evento deportivo histórico, salió adelante las grandes transformaciones urbanas pendientes de la ciudad, subió a la autoestima por un éxito organizativo y deportivo reconocido en todo el mundo … y, de rebote, pasó por delante de Madrid en un hito que, aún ahora, la capital española no ha conseguido alcanzar.

Pero esta fiesta colectiva también tiene una ‘cara B’, la historia de la gente, en general de clases trabajadoras, que, por diferentes motivos, considera aún hoy que salir perdiendo en la radical transformación que vivió Barcelona antes , durante y después de los Juegos.  Los efectos negativos de la ‘Marca Barcelona’ , que vivió entonces su apoteosis, han marcado de una manera evidente el desarrollo económico y urbanístico posterior de la ciudad. Hoy se puede ver la huella de los Juegos en fenómenos como la turistificación masiva, la gentrificación de barrios enteros, el encarecimiento descontrolado del precio de la vivienda o la privatización de servicios públicos esenciales.

CRÍTIC ha hablado con cinco testigos incómodos para la versión oficial sobre los Juegos. Desde el antropólogo Manuel Delgado hasta la activista independentista Ramon Piqué, pasando por la portavoz de las movilizaciones de las prostitutas de la época, aportan la visión de los que aún hoy piensan que salieron perdiendo con los Juegos Olímpicos. No se acostumbra a reflexionar sobre aquellos elementos negativos que también acompañaron el ‘momento olímpico’: negocio de grandes empresas multinacionales, especulación urbanística, expulsión de vecinos, criminalización del movimiento independentista, marginación de las trabajadoras sexuales o represión contra los movimientos sociales contraculturales . Evidentemente, no todo fue negativo, pero es justo volver a escuchar las visiones críticas.

Manuel Delgado: «Los Juegos fueron el proyecto de reformar Barcelona para ponerla en venta»

Antropólogo y autor de ‘La ciudad mentirosa: fraude y miseria del modelo Barcelona’

Manuel Delgado / JORDI BORRÀS

«Tras los Juegos Olímpicos está la consecución del sueño de Porcioles, que básicamente es el proyecto de Maragall, que es reformar Barcelona para ponerla en venta como marca y como producto. Y para ello fue imprescindible la alucinación colectiva de hacer creer a la gente que éramos el centro del universo.

La venta de Barcelona como producto codiciable por los intereses capitalistas se hace envolviendo con una ética y unos valores. Barcelona no sólo era la capital olímpica, sino que era la imagen de la concordia, la solidaridad y la paz frente al drama humano que entonces vivía, en la otra orilla del Mediterráneo, Sarajevo, durante la guerra de Bosnia. La clave del éxito de esta venta es que se valoriza el añadido ético. ¿Quién puede estar en contra la paz, la sostenibilidad o la solidaridad? Es lo mismo que en todas partes pero es aún más bonito.

Los grandes ganadores del modelo son los hoteleros y los constructores, con Procivesa al frente, que ha sido la encargada de destruir la ciudad de Barcelona.

Los perdedores son los barceloneses que no pueden vivir en la ciudad y han sido expulsados. El centro ya no es nuestro y cada vez más barrios van cayendo. Barcelona ya dejó de ser popular.

La parte más triste es que quienes se postulaban como alternativa a este modelo han sido sus herederos. Ahora mismo estamos viviendo una auténtica restauración maragalliana con las mismas fuerzas y, en algunos casos, las mismas personas «.

Maria Favà: «Barcelona siempre ha funcionado a golpe de proyectos como los Juegos o el Foro»

Periodista en el diario ‘Avui’ y en la revista ‘Calle’ y activista vecinal de la FAVB

Maria Favà.

«Yo era muy crítica con los Juegos ya entonces. En la época colaboré con un libro colectivo muy crítico, sobre todo por la expulsión de un núcleo vecinal del barrio del Poblenou de Barcelona, ​​pasada la avenida de Icària, alrededor de donde poner la ‘Villa Olímpica’. Era gente muy humilde, realquilada, la mayoría ancianos que fueron dispersados ​​por diferentes barrios, totalmente desubicados y desarraigados.

Esta crítica nos costó cara y, por ejemplo, la Asociación de Vecinos del Poblenou perdimos la subvención que teníamos precisamente por el hecho de oponerse a los Juegos. Siempre recordaré [Ramon] Boixadós [responsable de infraestructuras de los Juegos] diciéndome que «ante la libertad de expresión, había la libertad de subvención».

25 años después, sin embargo, también he valorado otros aspectos positivos, ya que la ciudad sin los Juegos nunca hubiera sacado el tren de la costa ni recuperado las playas que hoy en día son el gran pulmón de Barcelona. Como lo hizo es menos importante, ya que Barcelona siempre ha funcionado a golpe de proyectos así, como, por ejemplo, las exposiciones universales o el Foro de las Culturas, que consiguió rematar la obra de las Olimpiadas en urbanizar la última parte que quedaba pegada al Besòs «.

Ramon Piqué: «Para mí, los Juegos están vinculados a las torturas que sufrí de la Guardia Civil»

Militante independentista detenido y torturado durante la llamada operación Garzón ‘

Ramón Piqué / JORDI PASCUAL – EL CUGATENC

«Para mí, los Juegos siempre estarán vinculados a una de las experiencias más duras que he vivido, que fue la detención y tortura por parte de la Guardia Civil. Más allá de eso, tengo que hacer un esfuerzo de racionalidad para intentar entender, no aceptar, que aquel evento fuera una expresión colectiva de ilusión para una parte de la población de nuestro país. Cuando siento o leo titulares de las versiones oficiales, ampliamente aceptadas por muchos medios, que maximizan aquellos hechos, creo que, 25 años después, toca empezar a hacer una lectura crítica de lo que significaron. Hubo muchas personas, además de las que a menudo se supone, a las que los Juegos Olímpicos no les hicieron ni frío y calor, y, en cambio, sufrieron las consecuencias que posteriormente se derivarían.

Ya entonces un sector de la izquierda independentista opusimos a aquellos juegos porque entendíamos que respondían a un esquema político, el de las autonomías, que diluía la identidad de nuestro país. Y también un esquema económico basado en la profundización de una economía especulativa, principalmente en Barcelona, ​​que viviría grandes transformaciones urbanísticas que implicarían la expulsión de población trabajadora de los barrios más afectados, como fue el caso del Poblenou.

Por otra parte, qüestionàvem los Juegos como modelo deportivo como se sustentaban, y se sustentan, en los valores más competitivos, convirtiéndose en un producto de mercancía, alejado de la práctica deportiva participativa y popular. Denunciamos que Barcelona 92 ​​era principalmente un evento económico que beneficiaba sobre todo los sectores de la oligarquía política y económica «.

Blanca Fernández: «Querían llevar las prostitutas a un descampado en Can Tunis»

Impulsora de las protestas de las trabajadoras sexuales contra la expulsión del Raval

Blanca Fernández.

«En 1987 remodelaron las Drassanes, después la calle Tàpies y luego Sant Oleguer, y de cada lugar nos iban expulsando poco a poco. Al final, todas las prostitutas quedamos relegadas y amontonadas en la calle Robadors. Y entonces, en 1992, anunciaron que también nos echaban de allí y que nos enviaban a un descampado en la Zona Franca, cerca de Can Tunis. Un lugar desolado, sin árboles ni bancos donde sentarse, donde estábamos expuestas a ser robadas, agredidas o violadas. Entonces dijimos que no. Que allí no iríamos.

Fui a hablar con una monja amiga mía para que nos ayudara a organizarnos y estuvimos un mes entero movilizándonos y protestando en la calle. Recogimos firmas de vecinos, de comerciantes, de clientes … Hablamos con la prensa y conseguimos mucho eco, incluso internacional, pero también partimos el boicot de algunos medios como TVE, que negarse a cubrir las nuestras protestas con la excusa de que tenían todos los periodistas ocupados.

Después empezamos a negociar con el Ayuntamiento de Barcelona gracias a la mediación del Síndic de Greuges. Por parte del Ayuntamiento debía venir Xavier Casas, entonces teniente de alcalde, un crío ( ‘niñato’) insoportable que negarse a hablar con nosotros y lo derivó en su secretaria.

Enteramos de que la Guardia Urbana estaba cerrando dos ‘meublés’ y fuimos a ver si tenían orden judicial. No la tenían, así que detener el cierre y los echamos. Cerraron todos los bares donde nosotros trabajábamos, pero no lograron hacernos fuera. Nos quedamos en la calle, pero en el barrio. Ahora se quejan de que hay prostitución en la calle, pero siempre se olvidan de decir que fueron ellos quienes nos pusieron «.

Joni D .: «La expulsión de la contracultura del centro fue la gran batalla de la Barcelona postfranquista»

‘Punk’ y activista contracultural

Joni D. / JORDI BORRÀS

«Hasta el 1985 en Barcelona aún sobrevivían los restos contraculturales del 76-77. Tenían ya nuevas maneras de hacer, como las que surgieron con la cultura ‘punk’. Disfrutábamos de la Rambla, que aún era nuestra, teníamos muchos ‘garitos’ por el centro, vivíamos en comunes en el centro de la ciudad en pisos grandes y en mal estado, pero que eran muy baratos … Lo que hoy es el Born, el Raval y el Gòtic y que entonces era simplemente «el centro», aunque eran barrios mal vistos y maltratados, con menos servicio de limpieza y con ratas en la calle. Mucha gente los evitaba y, por ello, allí se concentraba toda la ‘movida’ contracultural. Nosotros vivíamos en la calle, nos pasábamos todo el día y pasaban cosas que ahora son inimaginables.

A partir de 1986, cuando se aprueba la candidatura olímpica, vemos que empieza un cambio que no tiene marcha atrás. Empiezan a aparecer cada vez más bandas neonazis y hay agresiones y peleas. Crece la presión policial y judicial, los medios de comunicación son más virulentos, el Ayuntamiento de Barcelona empieza a cerrar todos nuestros bares, se presiona a los propietarios para que nosotros no nos alquilen locales, etc. Todo esto no puede ser casualidad: es todo de golpe y de manera coordinada.

Esta fue la última gran batalla de la Barcelona posfranquista. Acabó con las subidas de precios de los pisos, a medida que iban «higienizante» los barrios, que hace que nos expulsen del centro. Después, los movimientos tuvieron que subir hasta los barrios de Gracia y Vallcarca en forma de empleos y comenzó una nueva fase que en los años noventa tomó mucha fuerza. Pero, viéndolo en perspectiva, lo cierto es que la batalla del centro la perdimos «.

______________

25 anys després: la ‘cara fosca’ dels Jocs Olímpics

CRÍTIC parla amb cinc testimonis incòmodes que desmunten la versió oficial i idíl·lica sobre la Barcelona del 92

Il·lustració: JORDI BORRÀS

25 anys després dels Jocs Olímpics, la memòria col·lectiva dels barcelonins (i del conjunt dels catalans) reté un record d’eufòria i d’il·lusió. Barcelona es va situar al centre del món, milers de voluntaris es van entusiasmar amb un esdeveniment esportiu històric, va tirar endavant les grans transformacions urbanes pendents de la ciutat, va apujar-se l’autoestima per un èxit organitzatiu i esportiu reconegut arreu del món… i, de retruc, va passar al davant de Madrid en una fita que, encara ara, la capital espanyola no ha aconseguit assolir.

Però aquesta festa col·lectiva també té una ‘cara B’, la història de la gent, en general de classes treballadores, que, per diferents motius, considera encara avui que va sortir-hi perdent en la radical transformació que va viure Barcelona abans, durant i després dels Jocs. Els efectes negatius de la ‘Marca Barcelona’, que va viure llavors la seva apoteosi, han marcat d’una manera evident el desenvolupament econòmic i urbanístic posterior de la ciutat. Avui es pot veure l’empremta dels Jocs en fenòmens com la turistificació massiva, la gentrificació de barris sencers, l’encariment descontrolat del preu de l’habitatge o la privatització de serveis públics essencials.

CRÍTIC ha parlat amb cinc testimonis incòmodes per a la versió oficial sobre els Jocs. Des de l’antropòleg Manuel Delgado fins a l’activista independentista Ramon Piqué, passant per la portaveu de les mobilitzacions de les prostitutes de l’època, aporten la visió dels que encara avui pensen que van sortir perdent amb els Jocs Olímpics. No s’acostuma a reflexionar sobre aquells elements negatius que també van acompanyar el ‘moment olímpic’: negoci de grans empreses multinacionals, especulació urbanística, expulsió de veïns, criminalització del moviment independentista, marginació de les treballadores sexuals o repressió contra els moviments socials contraculturals. Evidentment, no tot va ser negatiu, però és just tornar a escoltar les visions crítiques.

Manuel Delgado: “Els Jocs van ser el projecte de reformar Barcelona per posar-la en venda”

Antropòleg i autor de ‘La ciudad mentirosa: fraude y miseria del modelo Barcelona’

Manuel Delgado / JORDI BORRÀS

“Darrere els Jocs Olímpics hi ha la consecució del somni de Porcioles, que bàsicament és el projecte de Maragall, que és reformar Barcelona per posar-la en venda com a marca i com a producte. I per fer-ho va ser imprescindible l’al·lucinació col·lectiva de fer creure a la gent que érem el centre de l’univers.

La venda de Barcelona com a producte cobejable pels interessos capitalistes es fa embolcallant-la amb una ètica i uns valors. Barcelona no només era la capital olímpica, sinó que era la imatge de la concòrdia, la solidaritat i la pau enfront del drama humà que llavors vivia, a l’altra riba del Mediterrani, Sarajevo, durant la guerra de Bòsnia. La clau de l’èxit d’aquesta venda és que es valoritza l’afegit ètic. Qui pot estar en contra la pau, la sostenibilitat o la solidaritat? És el mateix que a tot arreu però és encara més bonic.

Els grans guanyadors del model són els hotelers i els constructors, amb Procivesa al capdavant, que ha estat l’encarregada de destruir la ciutat de Barcelona.

Els perdedors són els barcelonins que no poden viure a la ciutat i han estat expulsats. El centre ja no és nostre i cada cop més barris van caient. Barcelona ja va deixar de ser popular.

La part més trista és que els qui es postulaven com a alternativa a aquest model han estat els seus hereus. Ara mateix estem vivint una autèntica restauració maragalliana amb les mateixes forces i, en alguns casos, les mateixes persones”.

Maria Favà: “Barcelona sempre ha funcionat a cop de projectes com els Jocs o el Fòrum”

Periodista al diari ‘Avui’ i a la revista ‘Carrer’ i activista veïnal de la FAVB

Maria Favà.

“Jo era molt crítica amb els Jocs ja aleshores. A l’època vaig col·laborar amb un llibre col·lectiu molt crític, sobretot per l’expulsió d’un nucli veïnal del barri del Poblenou de Barcelona, passada l’avinguda d’Icària, a l’entorn d’on van posar la ‘Vila Olímpica’. Era gent molt humil, rellogada, la majoria gent gran que van ser dispersats per diferents barris, totalment desubicats i desarrelats.

Aquesta crítica ens va costar cara i, per exemple, l’Associació de Veïns del Poblenou vam perdre la subvenció que teníem precisament pel fet d’oposar-nos als Jocs. Sempre recordaré el [Ramon] Boixadós [responsable d’infraestructures dels Jocs] dient-me que «davant la llibertat d’expressió, hi havia la llibertat de subvenció».

25 anys després, però, també he valorat altres aspectes positius, ja que la ciutat sense els Jocs mai hauria tret el tren de la costa ni recuperat les platges que avui en dia són el gran pulmó de Barcelona. Com ho va fer és menys important, ja que Barcelona sempre ha funcionat a cop de projectes així, com, per exemple, les exposicions universals o el Fòrum de les Cultures, que va aconseguir rematar l’obra de les Olimpíades en urbanitzar l’última part que quedava enganxada al Besòs”.

Ramon Piqué: “Per mi, els Jocs estan vinculats a les tortures que vaig patir de la Guàrdia Civil”

Militant independentista detingut i torturat durant l’anomenada ‘operació Garzón’

Ramón Piqué / JORDI PASCUAL – EL CUGATENC

“Per a mi, els Jocs sempre estaran vinculats a una de les experiències més dures que he viscut, que va ser la detenció i tortura per part de la Guàrdia Civil. Més enllà d’això, haig de fer un esforç de racionalitat per intentar entendre, no pas acceptar, que aquell esdeveniment fos una expressió col·lectiva d’il·lusió per a una part de la població del nostre país. Quan sento o llegeixo titulars de les versions oficials, àmpliament acceptades per molts mitjans, que maximitzen aquells fets, crec que, 25 anys després, toca començar a fer una lectura crítica del que van significar. Hi va haver moltes persones, més de les que sovint se suposa, a les quals els Jocs Olímpics no els van fer ni fred i calor, i, en canvi, van patir-ne les conseqüències que posteriorment se’n derivarien.

Ja llavors un sector de l’esquerra independentista vam oposar-nos a aquells jocs perquè enteníem que responien a un esquema polític, el de les autonomies, que diluïa la identitat del nostre país. I també un esquema econòmic basat en l’aprofundiment d’una economia especulativa, principalment a Barcelona, que viuria grans transformacions urbanístiques que implicarien l’expulsió de població treballadora dels barris més afectats, com va ser el cas del Poblenou.

D’altra banda, qüestionàvem els Jocs com a model esportiu en tant que se sustentaven, i se sustenten, en els valors més competitius, esdevenint un producte de mercaderia, allunyat de la pràctica esportiva participativa i popular. Vam denunciar que Barcelona 92 era principalment un esdeveniment econòmic que beneficiava sobretot els sectors de l’oligarquia política i econòmica”.

Blanca Fernández: “Volien portar les prostitutes a un descampat a Can Tunis”

Impulsora de les protestes de les treballadores sexuals contra l’expulsió del Raval

Blanca Fernández.

“L’any 1987 van remodelar les Drassanes, després el carrer Tàpies i després Sant Oleguer, i de cada lloc ens anaven expulsant a poc a poc. Al final, totes les prostitutes vam quedar relegades i amuntegades al carrer Robadors. I llavors, el 1992, van anunciar que també ens feien fora d’allà i que ens enviaven a un descampat a la Zona Franca, prop de Can Tunis. Un lloc desolat, sense arbres ni bancs on seure, on estàvem exposades a ser robades, agredides o violades. Llavors vam dir que no. Que allà no hi aniríem.

Vaig anar a parlar amb una monja amiga meva perquè ens ajudés a organitzar-nos i vam estar un mes sencer mobilitzant-nos i protestant al carrer. Vam recollir signatures de veïns, de comerciants, de clients… Vam parlar amb la premsa i vam aconseguir molt de ressò, fins i tot internacional, però també vam partir el boicot d’alguns mitjans com TVE, que va negar-se a cobrir les nostres protestes amb l’excusa que tenien tots els periodistes ocupats.

Després vam començar a negociar amb l’Ajuntament de Barcelona gràcies a la mediació del Síndic de Greuges. Per part de l’Ajuntament havia de venir Xavier Casas, llavors tinent d’alcalde, un marrec (‘niñato’) insuportable que va negar-se a parlar amb nosaltres i ho va derivar en la seva secretària.

Vam assabentar-nos que la Guàrdia Urbana estava tancant dos ‘meublés’ i vam anar a veure si tenien ordre judicial. No la tenien, així que vam aturar el tancament i els vam fer fora. Van tancar tots els bars on nosaltres treballàvem, però no van aconseguir fer-nos fora. Ens vam quedar al carrer, però al barri. Ara es queixen que hi ha prostitució al carrer, però sempre s’obliden de dir que van ser ells qui ens hi van posar”.

Joni D.: “L’expulsió de la contracultura del centre va ser la gran batalla de la Barcelona postfranquista”

‘Punk’ i activista contracultural

Joni D. / JORDI BORRÀS

“Fins al 1985 a Barcelona encara sobrevivien les restes contraculturals del 76-77. Tenien ja noves maneres de fer, com les que van sorgir amb la cultura ‘punk’. Gaudíem de la Rambla, que encara era nostra, teníem molts ‘garitos’ pel centre, vivíem en comunes al centre de la ciutat en pisos grans i en mal estat, però que eren molt barats… El que avui és el Born, el Raval i el Gòtic i que llavors era simplement «el centre», encara eren barris malvistos i maltractats, amb menys servei de neteja i amb rates al carrer. Molta gent els evitava i, per això, allà es concentrava tota la ‘moguda’ contracultural. Nosaltres vivíem al carrer, ens hi passàvem tot el dia i hi passaven coses que ara són inimaginables.

A partir del 1986, quan s’aprova la candidatura olímpica, veiem que comença un canvi que no té marxa enrere. Comencen a aparèixer cada cop més bandes neonazis i hi ha agressions i baralles. Creix la pressió policial i judicial, els mitjans de comunicació són més virulents, l’Ajuntament de Barcelona comença a tancar tots els nostres bars, es pressiona els propietaris perquè a nosaltres no ens lloguin locals, etc. Tot això no pot ser casualitat: és tot de cop i de manera coordinada.

Aquesta va ser la darrera gran batalla de la Barcelona postfranquista. Va acabar amb les pujades de preus dels pisos, a mesura que anaven «higienitzant» els barris, que fa que ens expulsin del centre. Després, els moviments van haver de pujar fins als barris de Gràcia i Vallcarca en forma d’ocupacions i va començar una nova fase que als anys noranta va prendre molta força. Però, veient-ho en perspectiva, el cert és que la batalla del centre la vam perdre”.

http://www.elcritic.cat/actualitat/25-anys-despres-la-cara-fosca-dels-jocs-olimpics-16894

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More