Por todo esto, el líder de la Falange, Manuel Andrino, ha pedido a la masa de asistentes «más acciones directas para lograr una revuelta en las calles». Pero cada año son menos, bien porque los partidos mayoritarios como PP o Ciudadanos van adoptando sus discursos o bien también porque algunas cabezas visibles del movimiento terminan en la cárcel – como el líder de Democracia Nacional, Pedro Chaparro, o el propietario de la librería neonazi Europa, Pedro Varela-.

Finalmente, tras hacer un último saludo fascista y besar la bandera española, como manda su tradición anual, todos los ultras se han ido a comer, apenas una hora y media después del inicio del acto.

 

Saludos nazis en Barcelona

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