1º de Mayo: no es tiempo de resignarnos, ¡no pagaremos más crisis!

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El 1º de Mayo es un día de lucha histórico, que forma parte de la memoria del movimiento obrero mundial por la ejecución de los mártires de Chicago, obreros revolucionarios que protagonizaron una gran huelga en 1886. El 1º de Mayo hunde sus raíces en la batalla por la jornada de ocho horas y la campaña de los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas libres.

Este año, el 1º de Mayo se enmarca en una situación excepcional, en la que l@s trabajador@s están librando una enorme batalla contra la pandemia del COVID19. Una batalla que están combatiendo en muchos casos sin los equipos de protección adecuados, y que está suponiendo un grave riesgo para la vida de aquell@s trabajador@s de sectores no esenciales obligad@s a volver al tajo, y la de sus familiares.

¿De vuelta a la normalidad?

El gobierno acaba de anunciar su plan de desescalada, a pesar de que las cifras de fallecid@s se siguen multiplicando a las que ocurrían al comenzar la cuarentena y a pesar de las advertencias de la propia OMS contra una desconfinamiento precipitado. Esta decisión viene rodeada de una enorme presión de la burguesía por abrir todo y reactivar la economía cuanto antes, aunque no se tenga vacuna y aunque no se sepa ni siquiera si quien ha superado el virus queda inmunizado. Se vuelven a imponer los intereses económicos del IBEX 35 sobre la salud y la vida de la población, en particular de l@s trabajador@s y l@s más pobres, amenazad@s por la posibilidad de un rebrote de la epidemia.

Para respaldar esta decisión, se apoyan en un vil chantaje. En un momento en el que, por culpa de sus políticas, existen situaciones de verdadera necesidad, nos dicen que “para comer, tenemos que volver al trabajo”. Nos quieren hacer elegir entre morir por el virus o morir de hambre. ¡No podemos aceptar este falso dilema! Lo que hace falta es un verdadero plan de choque social que asegure que toda la población (de sectores no esenciales) pueda realizar el confinamiento en condiciones dignas hasta que la epidemia sea efectivamente erradicada. Ni una sola vida debería perderse para llenarle los bolsillos aún más a los capitalistas.

Una crisis económica sin precedentes

Las previsiones económicas apuntan a una situación de verdadera catástrofe, donde el FMI proyecta una caída de hasta el 8% del PIB. Much@s economistas afirman que el escenario al que nos vamos a enfrentar va a ser más grave aún que la crisis del 2008 y ya sabemos a quién querrán hacer pagar los platos rotos: a la clase trabajadora. El desempleo que aumenta a una velocidad sin precedentes. A los más de 3 millones de parad@s previos a esta crisis, se han sumado más de 1 millón de nuevos despidos en marzo, y casi 4,5 millones de trabajador@s afectad@s por ERTEs (que pueden convertirse en EREs). Además, l@s trabajador@s tendremos que devolver las horas no trabajadas del confinamiento según manden las empresas.

El modelo económico español es especialmente vulnerable, debido a la grave desindustrialización tras la entrada en la UE. Sectores de gran importancia aquí como la construcción, el turismo y la hostelería, serán duramente golpeados, arrastrando a otros sectores de menor peso. La industria, con el automóvil a la cabeza (que exporta el 80% de lo que produce) también se va a ver golpeada por la paralización mundial. El posible cierre de Nissan o el anuncio de PSA de que no hay fecha para reanudar la actividad son un terrible botón de muestra. A la emergencia sanitaria del coronavirus, se suma una crisis económica y social que ya se anunciaba, pero que esta pandemia ha detonado definitivamente.

Una situación que se torna doblemente complicada en el caso de las mujeres trabajadoras, que desde hace tiempo sufren una mayor temporalidad y bajos salarios; y que se hacen mayoritariamente cargo de las tareas de cuidados. También l@s inmigrantes que ven su situación aún más empeorada al carecer de permiso de residencia y trabajo al no poder acogerse a ningún tipo de ayuda o prestación Y por último, aquellos trabajos informales, muchos de ellos ocupados por l@s más jóvenes, que se van a ver duramente golpeados, lo que les supondrá quedarse sin trabajo y sin prestaciones.

El verdadero “escudo social” es para los capitalistas

En lo que sí se parece esta crisis con la del 2008 es en la forma de enfrentarla por parte de los diferentes gobiernos. El gobierno de coalición PSOE–Unidas Podemos está realizando una fuerte campaña para explicar que “esta vez no se dejará a nadie detrás”. Pero si analizamos las medidas tomadas, vemos que el verdadero “escudo social” es para los capitalistas. Están orientando toda su política a rescatar a las grandes empresas y al gran capital. Asistimos a una masiva operación de salvamento donde las ganancias de los grandes capitalistas o las grandes fortunas quedan totalmente exentas de toda medida.

Mientras millones de trabajador@s se hunden perdiendo el empleo o parte del salario en el mejor de los casos, el gobierno no ha exigido ningún esfuerzo al IBEX 35, ni a las grandes fortunas. Mientras las medidas sociales son muy limitadas, a las grandes corporaciones se les han subvencionado los ERTEs, se han puesto a su disposición cientos de miles de millones de € para garantizar su liquidez, no se ha establecido ningún impuesto a los más de 50.000 millones de beneficios del IBEX35 o a los más de 30.000 millones en que se incrementó el patrimonio de las grandes fortunas en 2019. Ni siquiera se ha pedido a la banca que paguen los 65.000 € del rescate que nunca devolvieron.

El futuro no es más halagüeño. La deuda pública se está disparando debido a este enorme salvamento al IBEX 35. Si los de arriba no están teniendo que poner un sólo euro, ya sabemos en qué bolsillos van a buscar ese dinero.

El capitalismo y la UE al desnudo

Los impactos de esta crisis han expuesto de manera brutal el fracaso del capitalismo, y de las medidas neoliberales y de recortes que han venido siendo aplicadas por los sucesivos gobiernos. El desmantelamiento de la sanidad, antes de la pandemia, ha potenciado el colapso del sistema sanitario, trayendo consigo unas consecuencias dramáticas. El sistema de salud colapsó no porque ningún sistema sea capaz de soportar una pandemia, sino porque desde la década del 90 privatizaron la salud y los servicios en todo el mundo. También la privatización de las residencias de mayores, las convirtió en una verdadera trampa mortal para miles, ya que no había personal ni recursos suficientes para esta situación.

En la UE, por su parte, los representantes de cada país se enzarzan para defender a su propia burguesía. Ninguno discute sobre el COVID 19 y cómo combatirlo, sino sobre la creación de un “banco malo” para rescatar al sistema financiero, sobre las condiciones de los préstamos o sobre si sólo se rescata a las empresas que vean caer sus beneficios. La UE, por enésima vez, evidencia lo que es; un grupo de mercaderes que, sobre la salud de la población trabajadora, sólo discute sobre quiénes se van a llevar los beneficios.

Construir una respuesta unitaria para reclamar un auténtico Plan de Choque Social para la clase trabajadora

Desde que el pasado 14 de marzo se decretara el Estado de Alarma y el confinamiento, se han ido sucediendo varias prórrogas hasta el momento actual, que nos van a impedir este año salir a la calle a manifestarnos. Sin embargo, las consecuencias sanitarias y económicas que esta pandemia ha originado no deben traducirse en resignación, sino en recuperar el pulso de la lucha.

CCOO y UGT han demostrado, una vez más, su papel cómplice con las medidas aplicadas contra la clase trabajadora. Han apostado por agilizar los ERTEs, han dado su visto bueno a la reactivación de la economía no esencial y han renunciado a plantar cualquier tipo de batalla en defensa de la clase trabajadora. Llamamos a las organizaciones sindicales, a las agrupadas en torno al Plan de Choque Social, a los colectivos barriales de solidaridad que se han puesto en estos días en marcha, a las organizaciones estudiantiles y de las mujeres a que levantemos una alternativa obrera, democrática y social, construyendo la unidad de acción para la movilización.

El confinamiento terminará y pasaremos a una nueva fase donde sin más remedio nos tendremos que enfrentar a una enorme disyuntiva. Frente a los discursos “patrióticos” de “unidad nacional”, que apelan a que es una tarea de tod@s salir de esta crisis y reclaman un gran “Pacto Social” con el gobierno, la derecha y la patronal. A la clase trabajadora no nos queda otra salida que imponer un plan de choque social y salir a la calle a exigir un Plan de rescate a l@s trabajador@s y el pueblo:

La actividad laboral se debe minimizar estrictamente a lo esencial mientras dure la epidemia: Permiso retribuido no recuperable para l@s trabajador@s de sectores no esenciales. Tests para todos l@s trabajador@s que realicen actividades esenciales y para sus familias. Que las empresas y la Administración apliquen todas las medidas de prevención y provean de todos los equipos de protección necesarios. Ninguna familia puede quedarse sin techo, sin alimentación, sin luz, agua o gas por no poder afrontar los gastos mínimos.

En defensa del empleo: Todos los despidos durante la emergencia sanitaria deben ser declarados “nulos por decreto” con carácter retroactivo. Los trabajadores y trabajadoras de empresas cerradas por el confinamiento deben ser considerados en “permiso retribuido”, sin recuperación de las horas no trabajadas. La actividad laboral debe ser restringida a lo esencial mientras dure la situación de emergencia; y en los sectores esenciales, se debe de contar con todos los medios de protección necesarios. Para ello es necesario intervenir el mercado sanitario y aquellas empresas que puedan adaptarse a producir los equipamientos necesarios. Derogación de las Reformas Laborales del 2010 y 2012.

Pensiones: Defensa de las Pensiones Públicas. Pensión mínima de 1.080 euros mensuales. No al Pacto de Toledo.

En defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos: Es necesario revertir todos los recortes sufridos por la sanidad pública. Además, se debe nacionalizar de inmediato la sanidad privada para integrarlo en el sistema público. También han de nacionalizarse todos los recursos sociales y sociosanitarios, tales como residencias, centros de días, servicios de ayuda a domicilio… acabando con la precariedad generalizada de sus trabajadoras.

En defensa de la mujer: La desigualdad de la mujer se está agravando, al concentrar el empleo más precario y temporal, lo que necesita medidas específicas. ¡Ni una menos por quedarse en casa! Garantizar los recursos necesarios para la prevención, atención y protección contra toda violencia machista.

Regularización YA de toda la población de migrantes

Que la crisis del coronavirus no deje a ningún@ estudiante atrás: Refuerzo de docentes para atender convenientemente la educación on-line. Garantizar los sistemas informáticos y la conexión internet para el estudiantado. Garantizar plazas suficientes em la universidad para que nadie se quede fuera. Educación pública de calidad, gratuita, laica e igualitaria.

Se puede financiar este plan de emergencia: Sólo hace falta aprobar un impuesto a las grandes fortunas y a las grandes corporaciones del IBEX 35. Que la banca devuelva el rescate de 65.000 millones y que la Monarquía devuelva los cientos de millones que esconde en cuentas en Suiza y fondos en Panamá.

En defensa de las libertades democráticas: Deben investigarse y castigarse todos los abusos policiales. Derogación de la Ley Mordaza. Eliminación del “155” de facto a las nacionalidades. Retirada del ejército de las calles y refuerzo de los servicios de emergencia civiles. Impulso de comités vecinales y comisiones de trabajador@s para la aplicación de las medidas de aislamiento social.

Reconstrucción de la economía para las necesidades sociales: Hay que romper con la situación de dependencia de nuestra economía, es necesario romper con la deuda de los banqueros y con la UE: frente a esta Unión Europea de multinacionales y  bancos,  defendemos una Europa de l@s trabajador@s y los pueblos. Expropiación de las empresas estratégicas para ponerlas al servicio de un plan de reconstrucción de la economía al servicio de las necesidades sociales y la sostenibilidad ambiental.

¡Esta crisis no la vamos a pagar l@s de siempre!

¡Ni morir por la pandemia, ni morir de hambre!

¡Por un plan de emergencia anticapitalista!

Construyamos una salida obrera y socialista a la crisis

¡Por un gobierno de los trabajadores y las trabajadoras. Por el socialismo!

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

 

 

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