1949: El caso Krátvchenko, y…el Gulag

Por Iñaki Urdanibia

A partir del affaire nombrado, algunas derivas que planean sobre los campos dichos soviéticos y los testimonios sobre ellos.

Por Iñaki Urdanibia

Decía el Juan de Mairena machadiano que la verdad es verdad la diga Agamenón o su porquero; abunda en senda similar la afirmación de Antonio Gramsci de que la verdad es la táctica de la revolución ( convertida por los avatares de la cita en la verdad es siempre revolucionaria). No parece que tales enunciados fueran seguidos por quienes se plegaban a la ciega defensa de un régimen degenerado, traicionado dirían otros, desde sus iniciales promesas, que había devenido un cuartel, cumpliéndose la profecía de Mijaíl Bakunin: «socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad; libertad sin socialismo, privilegio e injusticia»; o por decirlo con Priot Kropotkin: «el socialismo sin libertad devendrá un cuartel».

La fecha de 1949 marca un hito importante en la constatación de algunos comportamientos dichos soviéticos, que escandalizaba a la gente que todavía tenía esperanzas en las bondades del régimen encabezado por Stalin, y que daba alas a sus críticos, que ya de paso defendían las graves deficiencias denunciadas como la demostración palmaria de que cualquier intento de transformación social desembocaría en la barbarie. Si me refiero a dicha fecha, de la que se cumplen setenta años, es debido a que en tal año, desde enero hasta el mes de abril se celebró un juicio contra los responsables de Les Lettres françaises, órgano del PCF, denunciado ante los tribunales por difamación por Victor Andreievich Kravtchenko ( 1 ). Este sujeto , alto funcionario soviético encargado de compras de la URSS en Washington , optó por no volver a su país, quedándose en EEUU, al tiempo que publicaba, en 1947, un testimonio bajo el título de Yo escogí la libertad ( Ciudadela libros, 2008), libro en el que además de detallar el itinerario del propio autor, se exponía un descripción meticulosa de la sociedad soviética, mostrando desde su interior por alguien que había ocupado importantes funciones, una evocación de la colectivización forzada en Ucrania y sus nefastas consecuencias ( de hambruna roja han hablado algunos), de las deportaciones masivas, y de la confirmación de la existencia de campos de trabajo cuyo funcionamiento recordaba, en algunos aspectos, al de los campos instaurados por el nacionalsocialismo. El libro , como no podía ser de otro modo en aquel contexto de guerra fría, tuvo un enorme éxito ( y fue aplaudido hasta con las orejas por los gerifaltes de la CIA que hicieron mucho por su difusión).

Si he comenzando señalando al comienzo del párrafo anterior la fecha de 1949, dos años después de la publicación de la obra, es debido a que fue en tal año cuando fue traducida al francés: J´ai choisi la liberté, provocando una violenta campaña por parte de la sucursal de Stalin en Francia, léase el PCF, en contra del autor de la denuncia: traidor, mentiroso, al servicio de la CIA, etc. La violencia del ataque fue tal que Kravtchenko decidió acusar, ante los tribunales, de difamación a la revista antes nombrada. Por la sala del tribunal pasaron diferentes miembros del “comunismo” francés, o simples compañeros de viaje ( Vercors, Jean Cassou, Joliot-Curie, Pierre Cot, entre otros) , con el propósito de defenderse acusando al denunciante de tránsfuga, lo cual venía a ser lo mismo que ser un traidor, siguiendo la lógica marcada por el general soviético Rudenko que señalaba que además de traidor Kravtchenko era un desertor ya que había desertado del campo soviético. Los testimonios a favor del denunciante no fueron muchos – no eran buenos tiempos para meterse en dicho charco- pero algunos sí que fueron de un peso indudable: así, Margarete Buber-Neumann, ex-compañera de Neumann, dirigente del partido comunista alemán, que fue acusado de trotskista, fue la presencia más destacada. Si su marido había resultado sospechoso, su relación marital con él convirtió a la mujer en igualmente sospechosa, lo que le supuso ser deportada a la URSS y posteriormente entregada por los soviéticos a las SS, que le enviaron al campo de mujeres de Ravensbrück; tuvo de este modo la señora el desgraciado privilegio de conocer en sus carnes los dos tipos de campos de concentración, experiencia que dejó escrita en su Prisionera de Stalin y Hitler ( Galaxia Gutenberg, 2005) .

Los campos ya tenían una extensa historia: en la guerra de secesión en los USA, entre 1861 y 1865, ya se construye el campo de Arsonville, al que seguirán diferentes campos en Cuba durante la guerra de independencia y en Filipinas; entre 1899 y 1902, también funcionaron campos en África del sur en la época de la guerra de los boers, etc., e… igualmente el fascio hispano los puso en marcha tras la guerra del 36 ( con respecto a estos , se ha publicado recientemente, en Ediciones B, una obra apabullante de Carlos Hernández de Miguel: Los campos de concentración de Franco. Sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas, presentado en Ediciones B/ En la obra de Paul Preston: El Holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después, editada por Debate en 2017, pueden verse algunas páginas dedicadas al tema ), mas volviendo al tema que me ocupa, en el caso de la URSS, antes de la información ofrecida por el mentado Kravtchenko, ya se tenía conocimiento de la instalación, en 1924, en un antiguo monasterio de las islas Solovieski, un campo del que se tuvo noticias a través de diferentes obras que pasaron desapercibidas ( Raymond Duguet: Une Bagne en Russie rouge, Solovski, editada en 1927, y el testimonio de Youri Bessonov: Mes vingt-six prisons et mon évasion de Solovski, o todavía la obra de un compañero de huida del anterior, Malzagov, Les îles de l´enfer ). Estas obras pasaron prácticamente sin pena ni gloria, y en este sentido el testimonio de Kravtchenko reavivaba el interés por el tema, al dejar constancia de la existencia de tales campos en la patria de los soviets, que habían ido en aumento en especial en los tiempos de Stalin al mando de la secretaría general…presentados como campo de trabajo que habían supuesto grandes avances para el país y para la construcción del socialismo ( en 1934 se publica un libro oficial en el que se da cuenta de la construcción del canal del mar Blanco, bautizado canal Stalin y que movilizó a 600000 detenidos, a los que se aplicó el « método soviético de rehabilitación por el trabajo»). No seguiré por esta senda…pero lo que sí es obvio es que el caso del que hablo supuso el despertar de las ansias de investigación y denuncia que anidaban en David Rousset ( 2 ), quien había sido detenido como militante del Frente Popular y resistente, llevado a la prisión de Fresnes y trasladado de allá a Buchenwald en 1943, y autor de dos obras esenciales sobre el tema: L´Univers concentrationnaire ( Les Éditions de Minuit, 1965 /creo que hay traducción en Anthropos), publicado en 1946, y dos tomos con el título de Les Jours de notre mort ( Hachette, 1973) , publicado en 1947, e inexplicablemente no traducido de Pirineos abajo. Era de la opinión, David Rousset , de que se debía investigar de todos los campos de concentración ( él había tenido noticia de algunos acuerdos entre Sikorki – jefe del gobierno polaco en el exilio londinense – y Stalin, que hizo que este último liberase a muchos detenidos en los campos de internamiento con el fin de engrosar el incipiente ejército polaco; además de conocer los testimonios, de la reclusión en el gulag, de Buber.Neumann o de la suiza Elinnor Liper, de El Campesino…o de Jules Margoline, Alexandre Weisberg, Joseph Czapski); juzgaba Rousset que eran los antiguos deportados los más indicados para llevar una rigurosa investigación sobre los campos existentes… y ni corto, ni perezoso, tras intentarlo en otras publicaciones sin éxito, publicó el mismo 1949, en noviembre, una llamamiento de dos páginas enteras en Le Figaro littéraire, dirigido a los antiguos deportados…en enero del año siguiente los delegados de las organizaciones francesas de deportados creaban la comisión de investigación francesa contra el régimen concentracionario ( CICRC, Comisión internacional contra la represión concentracionaria…de la que formaban parte los nombrados con anterioridad y bastantes más)…No está de más señalar que tanto en el caso de Kravchenko como en el de David Rousset los responsables de la publicación dicha comunista fueron condenados por difamación.

Sin pretensiones de continuar la historia, de nuevos procesos provocados por los ataques a Rousset y a la organización por él creada…El caso es que ahí, con el affaire Kravtchenko se iniciaba el interés por conocer la existencia y el funcionamiento del Gulag ( término que responde a las siglas de la dirección general de los campos)…Habrá que esperar a años después , cuando en 1962 se publicase en la URSS Un día en la vida de Ivan Denisovich ( Julliard- 10/18 , 1975) de Alexandr Solzhenitsyn ( tanto esta como a otras obras del autor han sido editadas por Tusquets: la archipielágica entre 1998-2007) y más tarde los tres volúmenes del Archipiélago Gulag ( 3 ) [ la primera de las nombradas es la primera obra que se publicaba en la URSS dando cuenta de la brutalidad de los campos del Gulag], o los seis tomos de los Relatos de Kolima de Varlam Shalamov ( editados por Minúscula, 2007-2017 ). ..implacables testimonios a los que se pueden añadir algunas voces de la medianoche que decía Victor Serge , como él mismo, Boris Souvarine, etc. ( 4 ).

Con respecto a algunos de los escritores nombrados sí quisiera subrayar que la admisión de los datos indiscutibles que desvelan, no supone la aceptación de las conclusiones ideológicas que ellos extraen ( me refiero muy en concreto al caso de Solzhenitsyn)( 5 ). Sí que, no obstante, me parece pertinente aclarar los motivos por los que fueron detenidos y encerrados en diferentes campos algunos de los nombrados: Soltzhenitsyn, tras combatir como capitán de artillería en el ejército rojo y ser condecorado por su arrojo en el campo de batalla, fue detenido en 1945 por haberse referido a Stalin de manera irrespetuosa, lo que le supuso ser condenado a ocho años de reclusión en un campo, allá comenzó su travesía por el Gulag , más tarde, en 1971, sería expulsado de la URSS un año después de habérsele concedido el Nobel de literatura …; Shalamov por su parte, fue detenido por repartir del conocido como testamento de Lenin en el que Stalin no salía demasiado bien parado, previamente había sido expulsado de la universidad por ocultar sus orígenes sociales, más tarde vinieron más reclusiones acusado de trotskismo…

Concluiré, para no concluir, señalando que negar las evidencias no es ejemplo de probidad. Ante estas evidencias pueden seguirse diferentes vías: negar en redondo cualquier propuesta de emancipación, dando por buena en una apuesta binaria, la defensa del status quo ya que los intentos de superarlo no conducen más que al caos y a la barbarie, o aceptar la verdad en la medida en que pueda suponer un rechazo de ciertas vías vanguardistas que dieron lugar al surgimiento de una nueva clase burocrática y el recurso a ciertos métodos realmente deleznables para defender a la nomenklatura gobernante, que tiene la verdad en el bolsillo interno del chaleco que decía el uno y cantaba el otro, de lo que no se deduce, de ninguna de las maneras, la aceptación de lo lado en un conformista…virgencita, virgencita que nos quedemos como estamos. Puede aplicarse al tema, mutatis mutandis , aquello que defendiese Gustavo Bueno ( antes de que el riojano-ovetense fuese atacado por un delirio ultraespañolizante, que serviría de inspiración al pistolero de Amurrio, Abascal) acerca de la religión, en El animal divino. Ensayo de una filosofía materialista de la religión – Pentalfa, 1985- : que no debía de ser motivo de preocupación de los creyentes ya que investidos de la fe: creían, sino de los ateos para intentare explicar cómo era posible que tan gran falacia pudiera atraer a tantos seres humanos…; así, las brutalidades cometidas en nombre de la prometida emancipación humana no han de ser tema de preocupación para los enemigos de ella, ya que pueden servirse de ellas para condenarla, sino para los partidarios de un mundo organizado en común por los humanos, ya que en nombre de sus ideales se cayó en tales aberraciones al por mayor.

Y eso sí, si las experiencias de los campos de concentración, y de exterminio en el caso de los nazis, provocaron ciertas voces que clamaban nunca más, los campos continuaron funcionando en Bosnia, Kosovo, o siguen haciéndolo en guantánamos varios o en diferentes CIEs, campos de acogida, cruel eufemismo, a ambos lados del mare nostrum…de lo que queda de Auschwitz habla Giorgio Agamben.

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Notas

[ Conste que puede leerse el texto sin recurrir a estas notas, en las que me extiendo en algunas referencias bibliográficas de primeros auxilios o tal vez algo más, para acercarse al tema de los campos del Gulag, , tratando de evitar la ampliación temática a otros aspectos adosados…desvíos y deslizamientos que, seguro estoy, se habrán producido]

( 1 ) Hay un libro que da cuenta del proceso de Nina Berberova en el que se recogen las crónicas de tribunales que escribió la autora: « El caso Krávchenco» ( Circe, 1993).

( 2 ) Pueden conocerse las andanzas de este personaje, además de en sus propias obras, en la biografía que escribió Émile Copfermann: « David Rousset. Une vie dans le siècle » ( Plon, 1991). También resulta de interés el número dedicado a él por la revista LIGNES 02 / mai 2000, con artículos de Alain Brossat, Catherine Coquio, Maurice Nadeau, Jean-René Chauvin, Joe Nordman o Daniel Bensaïd, entre otros.

( 3 ) Pueden verse algunas valoraciones acerca de Solzhenitsyn y su Archipiélago: Contra Soljenitsin. Cuatro ensayos sobre la relación entre socialismo y libertad a propósito del Gulag de Ernst Mandel, Roy Medwedew, Franz Marek y Michael Morozow ( Icaria, 1977). Una visión más matizada es la de Claude Lefort quien en Un homme en trop. Réfexions sur “L´Archipel de Goulag” ( Seuil, 1976) pone el acento en la figura del Egócrata, como figura que dirige un Estado omnipotente que todo lo controla y vigila, dejando ver ciertos aires de crítica al leninismo como embrión de la degeneración estalinista que llegó después, etc. Una mirada desde una óptica más general, teñida de convencido liberalismo, es la de Daniel J. Mahoney: Alexandre Soljénitsyne. En finir avec l´idéologie ( Fayard, 2008).

( 4 ) Hay otros testimonios cuyos autores padecieron los rigores del frío siberiano , habiendo sido tenidos por acusaciones absolutamente falaces y paranoicas debidas al aparato de propaganda capitalista: así Jacques Rossi – que fue llevado de combatir en la guerra de España y cumplir otras misiones en diferentes países, a Siberia en donde permanecería encerrado bajo la acusación de espionaje a favor de Francia y Polonia- autor de Qu´elle était belle cette utopie! Chroniques du Goulag ( Le Cherche Midi, 2000) , o del imprescindible Le manuel du Goulag ( Le Cherche Midi, 1997). Testimonios también crudos los de Evguénia S. Guinzbourg en sus dos tomos de Le vertige ( Seuil, 1967-1980) ; Lev E. Razgón llegó a pasar diecisiete años en el Gulag tras un proceso-farsa, experiencia narrada en su Sin inventar nada. El polvo anónimo del Gulag ( Alba, 2006); cinco años le cayeron a Junius Margolin que relata sus vivencias en su Voyage au pays des ze-ka ( Le Bruit du temps, 2010); dos años padeció en el campo de trabajo de Arjánguelsk, Gustaw Herling-Grudzinski que narra su experiencia en Un mundo aparte ( Libros del Asteroide, 2012), obra alabada por Albert Camus y Bertrand Russell, entre otros. Una recopilación de testimonios, con CD incluido, dirigido por Alain Blum, Marta Craveri y Valérie Nivelon, resulta impresionante al dar cuenta de más de un millón de personas que pasaron, entre 1933 y 1950, por diferentes campos soviéticos: Déportés en URSS. Récits d´Européens au goulag ( Autrement, 2008).

Capítulo aparte merecería el caso del poeta Ossip Mandelstam cuyo calvario comenzó por unos versos en los que caricaturizaba al señor del Kremlin , y cuya muerte se produjo en un campo de tránsito antes de ser enviado de vuelta a Siberia: puede leerse el libro de su esposa, Contra toda esperanza ( Alianza, 1984), y el libro biográfico de Ralph Dutli, Madelstam. Mon temps, mon fauve ( Le Bruit du temps , 2003).

Obras más generales sobre el Gulag: Españoles en el Gulag. Republicanos bajo el estalinismo ( Península, 2011) de Secundino Serrano , o el inevitable y escorado volumen de Anne Applebaum: Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos ( Debate, 2004).

Dejo de lado, entre otros temas relacionados con el llamado totalitarismo o entre las diferencias entre nazismo y estalinismo, mas no quisiera dejar de mencionar al revisionista Ernst Nolte quien en su La Guerre civile européenne 1917-1945. National-socialisme et bochevisme ( Éditions des Syrtes, 1989), viene a culpar al segundo de la instauración de los campos de concentración siendo los lager mera copia y respuesta a la senda iniciada por los epígonos de Vladimir Illich Ulianov.

( 5 ) No le falta razón a Denis Berger que refiriéndose al Livre noir du communisme. Crimes, terreur, répression ( Robert Laffont, 1997), Entre noir et rouge le communisme, in FUTUR ANTÉRIEUR n.º 43 / 1997-1998 / 3) afirma que en dicho libro hay dos orientaciones: una que da una visión rigurosa de los hechos históricos y la otra que se dedica a alabar la democracia representativa como la única posible y deseable en la onda del libro de François Furet: Le passé d´une ilusion. Essai sur l´idée communiste au xxe siècle ( Robert Laffont, 1985 / Hay traducción en FCE). Interpretación aplicable a varios libros firmados por los mismos autores del nombrado en primer lugar de esta nota: « Du passé faison table rase ! Histoire et mémoire du communisme en Europe, Une sin longue nuit. L´apogée des régimes totalitaires en Europe ( 1935-1953)-ambos dirigidos por Stéphane Courtois; Laffont, 2002 y Éditions du Rocher, 2003 – o el de L´île aux cannibales! 1933, une dépotation-abandon en Sibérie ( Perrin, 2006) de Nicolas Werth. Libros que pueden leerse con el contrapeso del colectivo El libro negro del capitalismo ( Txalaparta, 2001) u otro colectivo: Le siècle des communismes ( Les Éditions de ´Atelier, 2000).

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