12 de Octubre: No hay nada que festejar

Las “Naos” colombinas trajeron a vuestra civilización aquellos guerreros, militares y sacerdotes hipócritas, obscenos, embusteros que su bien le fundaron solamente en engañar a vuestro pueblo alucinándole, violándole y asesinándole por dios ,por la patria y el rey, bendiciendo el crimen y evangelizándoles con el odio y la sodomización en sus templos.

Los Reyes Católicos actuaron solemnemente como asesinos en serie en el bautizo &nbsp del crimen salvaje y el odio impuesto contra los indios, adoptando el acuerdo de que cada carabela que surcara el Atlántico llevase misioneros para extender este odio que tuvieron al indígena inocente y bello el Asno de Roma y este Dios del crimen de lesa humanidad, colocando la cruz como antorcha bienhechora para ellos que quemase los espíritus soberbios, arruinando sus cosechas, llevándose su plata y oro que engrandecieron el falso y atávico Imperio y los cráneos de esos vuestros indios que como trofeos eran copas donde beber los reyes esa gracia de sangre arrancada a los paganos.

Obscenos misioneros, jóvenes soldados y guerreros todos ebrios con embustes y embelecos pretendiendo escalar las regiones celestiales fueron con diligencia a la conversión y violación &nbsp de aquellos habitantes que devotos de su adorable idolatría &nbsp en Aldeas, en villas y en ciudades alzaban gravemente el cuello para tomar parte en el regocijo y la felicidad sencilla del pueblo, sin tabúes, sin patrañas dando amor y no dejándose matar por esos gigantes espantosos que en el nombre de dios les quitaron la vida y su imperio, pero no su identidad. Aunque de pánico terror y miedo llenos por el Rebuzno sacrosanto de los Asnos de Dios y del Rey cedieron y fueron vencidos por esas Ordenes religiosas del crimen , pavor y miedo, imbuyéndoles con halagüeñas esperanzas de la salvación de sus almas, con fervoroso odio y vocación &nbsp privaron a los indígenas de su sustento, &nbsp desollándoles, calando sus huesos con la espada o con la cruz y violando las carnes aterciopeladas de las mujeres para beneficiarlas, ¡valientes hijos de puta!, con el logro de la redención.

Atávica civilidad de hordas cristianas desalmadas que sometieron a martirio a estos humildes y excelentes seres humanos indígenas que sin más armas &nbsp que su amor e inocencia derramaron su sangre asesinándoles con esos breviarios del crimen por dios y esa ortodoxia del mal basada en el engaño del amor a dios y al rey, verdugos obnubilados, &nbsp caníbales que tomaron parte en estos regocijos espantosos de la maldad y el crimen cristiano, debiendo la grandeza de España a los Rebuznos sus trofeos regados con la sangre &nbsp adorada de los indígenas &nbsp que lucharon y siguen luchando por conservar &nbsp lo único que &nbsp occidente no ha logrado arrebatarles: su identidad y su Hombría de bien, en valor excediendo a todos.

¡Salud!

LQSomos. Daniel de Culla. Octubre de 2007
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