1 de mayo, huelga general, ayer y hoy

La historia del capitalismo en Euskal Herria Sur (Hegoalde), exige tomar en consideración, no sólo la presencia del Estado a efectos teóricos y prácticos, sino también la acción de Pueblo Trabajador como fuerza viva y protagonista.

Sin la resistencia popular y de las distintas clases vascas, que defienden intereses materiales y culturales en diferentes contextos, la expansión económica y urbana hubiera sido mucho más irracional y descompensada.

La relativa lentitud de la agresión del Estado en el período de 1839-1876 contrasta con la aceleración forzosa posterior, de 1876 en adelante. La ferocidad franquista, aún más brutal, responde a la necesidad del Estado y sus clases dominantes a acabar con todo vestigio de conciencia nacional y revolucionaria que se revelaba capaz de resistira pesar de la desidia y de la traición de los mandos de 1937.

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Así también, el endurecimiento y la tecnificación del castigo emprendido por el PSOE con el apoyo de UPN y del PNV responden a la exigencia de derrotar a la resistencia vasca tras el fracaso de la UCD.

La lucha de Euskal Herria entera, confirma la constante teórica y práctica de que, sin resistencia ni oposición, los Estados imperialistas, aquí y en otros pueblos del planeta, imponen sin miramiento sus intereses.

No es menos cierto que las resistencias y guerras aplastadas depositan en la memoria colectiva sedimentos de orgullo y dignidad, valores colectivos, lecciones y experiencias y un factor de autoconfianza que late incluso bajo las peores represiones.

Es sabido que el presente tiene siempre una parte de pasado. El momento actual no se puede comprender sin las resistencias de las generaciones que nos precedieron y que con su acción…evitaron el desastre total.

La dialéctica de opresión y resistencia ha marcado nuestra historia. Los tres procesos desestructuradores y reestructuradores de Hegoalde abiertos por las Guerras Carlistas, el final de siglo y la última guerra civil, se han caracterizado por la progresión de las constantes siguientes:

1-Opresión nacional y cultural

2-Industrialización desordenada

3-Demanda masiva de fuerza de trabajo inmigrante y autóctona

4-Urbanización brutal y descomposición del ecosistema

Buscando siempre la máxima ganancia, inmediata, sin pensar en costos acumulativos a largo plazo, el empresariado regionalista (la inmensa mayoría del PNV) y el estatal, condenó a Hegoalde a la especialización siderúrgica, naval y de equipo, ignorando toda precaución diversificadota y de desarrollo integral. Fue el caos. Mezclaron casas y talleres, fábricas y escuelas, vertederos y hospitales. Desatendieron infraestructuras y servicios, higiene y salud. Descuidaron tecnología y programación, despreciaron la educación técnica. Descapitalizaron a capricho empresas con el derroche y la no acumulación. Y destruyeron el entorno natural a conciencia.&nbsp

El capitalismo vive si acumula, si crece, si asegura su reproducción ampliada de su capacidad. Es como un tiburón que no puede detenerse pues su oxigenación depende del movimiento permanente. El tiburón capitalista hace lo que sea necesario parano parar.

Desde EHK nos gustaría realizar una comparativa salvando las distancias, naturalmente. Mostrar el acta fundacional del Partido Comunista de Euzkadi de junio de 1935. Queremos realizar un ejercicio de memoria histórica y recuperar los orígenes de los comunistas abertzales. Ellos, que comenzaron la construcción de una Euskal Herria libre de cadenas y que actualmente&nbsp se perpetúa de manos del MLNV.

No lo vamos a reescribir entero, pero sí los 14 puntos en los que se plasmaba un programa de lucha.

Dejamos en manos del lector las valoraciones. Sólo reseñar una cuestión… el capitalismo actual no es tan distinto del de antaño.

La constitución del Partido Comunista de Euskadi es, pues, la confirmación de la política de liberación nacional y social de nuestro Partido hermano de España y de la Internacional Comunista.


El Congreso Nacional del Partido Comunista de de Euskadi reconoce plenamente la existencia de la nacionalidad vasca, expresada en la comunidad de idioma, territorio, homogeneidad étnica, cultura y, sobre todo en la voluntad decidida de la mayoría del país, que lucha por sus derechos nacionales frente al imperialismo español que lo sojuzga en combinación con la burguesía vasca y los grandes propietarios de Euskadi.

La constitución de del Partido Comunista de Euskadi significa: impulsar grandemente la lucha revolucionaria por la liberación nacional, que constituye al mismo tiempo un factor decisivo para la liberación económica y social de las masas de nuestro país frente a la explotación de la propia burguesía nacional y del imperialismo español opresor del pueblo vasco.

NINGÚN PUEBLO QUE OPRIME A OTRO PUEBLO SERÁ A SU VEZ UN PUEBLO LIBRE. La lucha de liberación nacional y social por la emancipación de nuestro pueblo es, por tanto, parte integrante de las luchas de la población laboriosa de España y aporta su contribución, su apoyo y solidaridad a la lucha por la independencia de los demás pueblos oprimidos por el imperialismo español: Cataluña, Galicia, así como Maruecos y demás colonias.

¿Cuál es la situación actual de Euskadi?

El Partido Nacionalista Vasco, cuya dirección reaccionaria representa los intereses de los banqueros, de la Iglesia, de los grandes propietarios de la tierra y de los grandes industriales, que siempre ha tenido una colaboración, más o menos disimulada, con los representantes del imperialismo español, condena el glorioso movimiento de Octubre y se orienta claramente hacia la colaboración abierta con los partidos más representativos de la reacción fascista e imperialista de España. Asustados de su demagogia anterior, cuyos peligros tuvo ocasión de percibir a raíz del movimiento de Octubre en que a duras penas pudo controlar sus masas que luchaban junto con sus hermanos de explotación y de otras tendencias, la dirección del Partido Nacionalista Vasco, pretende desvirtuar, corromper el sentido emancipador de la lucha nacional y dirigir el movimiento nacionalista hacia objetivos puramente religiosos y clericales. Pretende incluso, en virtud de sus compromisos de colaboración con las fuerzas más reaccionarias del imperialismo, hacer aprobar el Estatuto de Estella repudiado por todas las fuerzas populares democráticas que constituyen la inmensa mayoría del país. El reforzamiento del predominio de la Iglesia por medio del Concordato con el Vaticano para asegurar todavía más la explotación del pueblo y una mayor opresión económica por medio del aumento del cupo contributivo del Concierto Económico, deben en virtud de este compromiso, rechazar la doble opresión de las masas obreras y campesinas y, en general de la población laboriosa de Euskadi.

El imperialismo realiza grandes esfuerzos para organizar en Euskadi, directamente, su propia fuerza política. Los primeros pasos ya han sido iniciados con relativo éxito por el imperialismo opresor con vista a la creación en Euskadi de un partido descaradamente fascista e imperialista, hijuela del partido vaticano fascista de Gil Robles.

El Partido Socialista jamás ha sabido comprender el valor revolucionario de la lucha por el derecho de autodeterminación de Euskadi y establecer la debida diferencia entre movimiento nacionalista y la dirección reaccionaria del mismo. Siguiendo las líneas de la Segunda Internacional, su posición frente a este problema se ha reducido a meras declaraciones platónicas sobre la autonomía cultural de los pueblos oprimidos. A él incumbe una parte de la responsabilidad por la creación de la artificial barrera de prejuicios que la burguesía vasca ha conseguido levantar entre algunos núcleos de masas laboriosas del país y fuera de este, la social democracia, en su larga historia y durante su estancia en el Gobierno, no fue nunca capaz de interpretar, de manera revolucionaria, los anhelos y aspiraciones nacionales del pueblo vasco. Su posición adversa al derecho de autodeterminación favoreció, de hecho, las maniobras y chantajes de la burguesía y propietarios vascos y los esfuerzos de éstos por dividir al proletariado vasco.&nbsp El Partido Comunista de Euskadi, que ha escrito en su bandera la liberación total de Euskadi de la doble explotación y opresión nacional y social, que lucha por la unificación de todo el proletariado en una sola central sindical para defender mejor los intereses de la clase obrera, que propugna la formación de un Bloque Popular de todas las organizaciones y trabajadores antifascistas y anti-imperialistas, agrupándose alrededor de las Alianzas Obreras y Campesinas en todo el país, propone a todas estas organizaciones y a todo el pueblo, el siguiente programa de lucha y, por su parte, se compromete a luchar para conseguir estas reivindicaciones:

1. Derecho de autodeterminación al pueblo de Euskadi, incluyendo su derecho a la separación del Estado&nbsp &nbsp &nbsp Español.
2. Contra los ataques del imperialismo español a los derechos políticos y administrativos de Euskadi.
3. Por la aprobación del Estatuto Vasco ya plebiscitado, como el primer paso para la consecución total del derecho de autodeterminación de Euskadi.
4. Por la conversión de los caseríos a sus actuales usuarios, sin indemnización de ninguna clase.
5. Por la anulación de todas las deudas e hipotecas que pesan sobre los campesinos y la prohibición absoluta de los desahucios.
6. Por la anulación de toda contribución territorial; por la rebaja de un 50 por 100 en todos los impuestos a los campesinos, modestos comerciantes y modestos industriales y por la prohibición de establecer todo nuevo gravamen.
7. Por la extensión a los campesinos de los beneficios de las leyes sociales.
8. Por las libertades democráticas del pueblo trabajador; por una amplia amnistía para todos los presos y perseguidos.
9. Por la reposición de Ayuntamientos de elección popular y la disolución de las Comisiones Gestoras.
10. Por la Universidad Popular Vasca.
11. Por la abolición de la pena de muerte; por la reapertura de los centros obreros; por la libertad de reunión, manifestación y huelga, y por la libertad de prensa para los trabajadores.
12. Por el mejoramiento general de la situación de la clase obrera; por la elevación general de los salarios; por la jornada semanal de 44 horas en todas las industrias; por la apertura de trabajos de utilidad general para los parados o, en su defecto, el pago de un subsidio a cargo de los Ayuntamientos, Diputaciones y el Estado.
13. Por la disolución y desarme de las organizaciones fascistas y por la depuración del ejército, expulsando a todos los oficiales monárquicos y fascistas.
14. Contra la guerra imperialista y por la defensa de la Unión Soviética.

Por todo esto, a causa de la política llevada a cabo por los gobiernos republicanos socialistas, contrarios a reconocer la libertad de los pueblos oprimidos y como consecuencia de la claudicación y traición de la burguesía a la causa de la liberación nacional, a pesar de cinco años de revolución, el pueblo de Euskadi sigue siendo explotado y oprimido. El Gobierno actual, por su parte, trata de arrebatar a nuestro pueblo las pocas libertades que la voluntad de lucha de los trabajadores de este país arrancó a los gobiernos republicanos-socialistas. Este Gobierno aprieta cada vez más el tornillo de la opresión y de la explotación de nuestro pueblo.

Obreros y campesinos, masas laboriosas de Euskadi! ¡Trabajadores nacionalistas, socialistas, anarquistas y sin partido: unamos nuestros esfuerzos para la lucha por la consecución de este programa de carácter inmediato, formemos el frente común para desalojar de sus posiciones a la reacción fascista e imperialista! ¡Organicemos la batalla por la liberación nacional y social de Euskadi!

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO!
¡FUERA DE EUSKADI LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN IMPERIALISTA!
¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DE EUSKADI!

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