1.700 jornaleros pierden el subsidio y sufren fuertes multas porque la empresa no pagó sus cuotas

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“Estafados” por la empresa que un día les dio trabajo y un supuesto seguro social. Más de 1.700 trabajadores del campo en la zona del municipio sevillano de Tocina se han visto afectados por el impago de la empresa Agrícola Espino SL de su propia Seguridad Social sobre las peonadas que estos trabajadores habían realizado y por las que tuvieron un salario y un posterior paro agrícola, el denominado subsidio agrario o PER. Los afectados ven con estupor cómo se les retira el cobro de la prestación y les llega cartas por infracción cuya multa en algunos casos asciende a miles de euros.

“¿Cómo vamos a salir adelante si la multa que tengo por unos días trabajados en dos campañas es de casi 6.000 euros?”, lamenta Marta, nombre ficticio de una de las mujeres afectadas. Esta mujer de 43 años no quiere dar su nombre real, pero relata con desgarro cómo su familia no puede afrontar semejante deuda. Marta lleva más de diez años pagando una hipoteca de “tres millones de pesetas”,  165 euros al mes. “Intentamos tener muy pocos gastos porque no sabemos cómo van a ir las campañas”, destaca.

Los afectados por este fraude se extienden a otros municipios: Brenes, Alcolea e incluso llega a pueblos de Extremadura. En Tocina la situación es crítica para muchos trabajadores del campo. “Yo trabajé con esta empresa dos campañas, una en 2012 limpiado un sistema de goteo y al año siguiente poniendo abono a una cosecha de melocotones”. Marta tiene derecho al paro agrícola por aquellas dos campañas, 426 euros durante meses. Para poder seguir cobrando el paro restante durante el año, tuvo que abonar al mes el ‘sello agrario’ de casi 90 euros. “Tengo dos hijos, uno de diez y otro de 17”. El marido de Marta tiene también un empleo inestable al depender del trabajo que le viene del campo.

SIN EXPLICACIONES A LOS AFECTADOS

La empresa Agrícola Espino no ha dado declaraciones oficiales sobre lo sucedido hasta el momento, aun sabiendo que la situación para muchas familias es de extrema necesidad. Marta ya ha recibido una carta para la devolución de la Seguridad Social, 6000 euros por esos dos años. “Luego me vendrá otra carta como le han venido a otros por haber cobrado paro cuando no estaba cotizando”, apunta. Esta mujer, llena de fuerza y lucha, no se resiste a creer que todo está perdido. Por ello se ha sumado a la manifestación que en la tarde de ayer se llevó a cabo a las puertas del ayuntamiento de Tocina para dar explicaciones a las autoridades locales de lo que está pasando y exigir soluciones.

Antonio José Páez, del Sindicato Comisiones de Base (Cobas), está recurriendo cada una de las deudas que vienen a las casas de estos jornaleros. “Tienen derecho a que se les dé una respuesta y las cosas no pueden quedar así”.

PROTESTA DE 200 FAMILIAS

En la tarde de ayer más de 200 familias de afectados hicieron un acto de protesta para reivindicar la situación de estos 1.700 trabajadores. Marta señala que “hay tanta vergüenza con la situación que se está viviendo que hay vecinos suyos que no van a Cáritas ni van al ayuntamiento a avisar que se les ha cortado la luz con tal de que no se sepa en la situación tan mala a la que están llegando”.

Un manifiesto difundido por el sindicato Cobas destaca que el Servicio de Empleo Público Estatal no “ha permitido que los trabajadores afectados tuvieran derecho a defenderse” resolviendo “unilateralmente castigar a los trabajadores y liberar a la empresa de toda responsabilidad”.

El ineludible requisito de cumplir como mínimo las 35 peonadas para tener garantizado el subsidio agrario ha llevado a una situación límite a muchas familias del campo andaluz. Por este motivo, durante la concentración los trabajadores han pedido de forma unánime que cambien “estas condiciones que están llevando a los jornaleros a la extrema pobreza”.

FACTURACIÓN DE TRES MILLONES

A pesar de la complicada situación, Marta espera justicia y un remedio justo. “Hay familias muy afectadas, sobre todo las que estaban en ese momento cobrando el PER de esa empresa que les ha provocado que de repente hayan dejado de recibir la prestación que tanta falta nos hace y que a todas las familias nos da la vida mes a mes”.

Según los datos registrales, Agrícola Espino Sociedad Limitada se constituyó en 1998 en Tocina, su capital social a está en el tramo de 1 – 3.500 euros, con una cantidad de empleados de entre 11 y 50 y una facturación de más de 3.000.000 de euros. Se dedica a la cría y comercialización de frutales y productos agrícola-ganaderos en general.

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