Publicado en: 11 julio, 2018

Venezuela. El asombro es nuestro

Por JM. Rodríguez

voten por mi y lo verán

Chávez impulsó empecinadamente a las comunas: reforma constitucional del 2007, leyes del Poder Popular,  Plan de la Patria 2013-19. Encontró enorme resistencia dentro de su propio gobierno. Antes de morir le entregó a Maduro ese Plan ya aprobado oficialmente. Lleva cinco años gobernando y nada que ver con el Plan de la Patria de Chávez. Han sido penosos años económicos. Ah, pero la culpa es de los demás.

Cuando el pasado abril se convocó a elecciones adelantadas, el Presidente le pidió al pueblo que lo respaldara, decía tener un nuevo plan económico que nos sacaría de esta pena. Dijo voten por mi y lo verán. El nuevo, el que iba a desvelar luego del 20 de mayo lo llamó Plan de la Patria 2019-25. Y lo mostró en diversos actos políticos, un libro demasiado parecido al que muestran los estantes de Los Robertos. Páginas en blanco.

Ahora, hace pocos días, el Presidente anunció que está preparando otro plan que tiene un nuevo sistema de economía que asombrará al mundo. Será un nocaut a la oligarquía económica, un nocaut para la oligarquía colombiana, un nocaut a la economía gringa. Estamos preparándonos mientras llegamos al punto de inflexión… Oye, qué puedo decir, ¡que así sea! Pero no consuela mucho que, mientras la codicia capitalista aplasta a los venezolanos, nos las pasemos hablando de planes que no se aplican. Y no quiero ir más allá jurungando qué quizo decir el Presidente con ese mientras llegamos al punto de inflexión…

Es difícil entender, dada la continuidad del equipo de gobierno por veinte años, este asunto de planes que, por resistencia interna o por lo que sea, van siendo sustituidos, unos tras otro, sin ejecutarse o hecho a medias. En estos tiempos de futbol hemos visto que una cosa es el plan de juego y otra lo que pasa en la cancha. Si bien la confrontación obliga a hacer ajustes, lo que no se comprende es que un equipo, en vez gambetear pasándose el balón, lo saquen del campo. Y más loco aún, que su director técnico les diga: sigan haciéndolo mientras preparamos un giro de lo cóncavo a lo convexo. Eso es lo que significa el punto de inflexión.

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