Publicado en: 22 Noviembre, 2016

Un libro sobre la revolución y la cultura en la Comuna

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

…dentro de la Serie Transhistoria, fruto sobre todo del interés de los editores por la historia del activismo artístico que tuvo en la Comuna un extraordinaria ejemplo.

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez

Acaba de aparecer en las librerías, Arte y revolución en la Comuna de París con el sello de la muy modesta pero no por ello menos valiente, Piedra de papel Libros dentro de la Serie Transhistoria, fruto sobre todo del interés de los editores por la historia del activismo artístico que tuvo en la Comuna un extraordinaria ejemplo. Reúne dos textos con un prólogo de Manolo Gari y por lo tanto, es la obra de tres militantes reconocidos de la tradición del 68 en su vertiente comunista democrática, una tradición expresada especialmente en una intensa y prolongada colaboración en la revista VIENTO SUR.

El tiempo del reloj y de las cerezas, está firmado por Miguel Romero “Moro” (Melilla, 1945-Madrid, 2014) Este texto ya había sido publicado en VIENTO SUR, la revista que creó y dirigió Miguel hasta su muerte; también le sirvió como guión para algunas “conferencias de autor” como la impartida el año 2012 en la Escuela de Verano anticapitalista de Banyoles, un acto en verdad memorable por la combinación de los recursos de la poesía, de la canción, y de las reflexiones sobre el Marx que realiza una lectura que, vista desde cerca, en nada se parece a lo que se ha vertido en los manuales.

Desde luego no me toca a mi hacer la reseña de este modesto libro sobre la de la Comuna, escrito y pensado como una contribución a la creación de una nueva conciencia solicitada por problemas nuevos, tan nuevos que reclaman una vuelta a las fuentes…Pero creo que sí me permite realizar esta evocación personal para subrayar un reconocimiento: entre los amigos-camaradas que he tratado a lo largo de los años, Miguel fue una “rara avis”. No recuerdo a ninguno que te celebrara tanto en el reencuentro, ni que fuese tan cómplice y al mismo tiempo,  tan crítico. Miguel me ayudó como pocos a facilitar una ardua colaboración en las páginas del Combate (y del Imprecor), no le importó un trabajo ímprobo de corrección mientras estuvo bien como tampoco le dolieron prendas a la hora de tirarte de las orejas como lo haría un hermano mayor.

Tanto su texto como el mío fueron elaborados inicialmente como contribución a un prometedor proyecto editorial puesto en marcha por un colectivo libertario del barrio de Lavapiés, para el que Miguel pidió mi colaboración. Pero el colectivo desapareció sin decir ni adiós, y mi texto se publicó en la Web de la Fundació Andreu Nin y en Kaos. El de Miguel siguió otra andadura. Me lo propuso como prólogo para una reedición de La guerra civil en Francia, de Karl Marx, propuesta aceptada y luego retirada por Los Libros de la Frontera…Moro estaba con el maldito cáncer, y cogió un berrinche de miedo hasta que se le pasó: “Estas cosas pasan”.

Me gustaría contar que su perdida frustró otros proyectos de colaboración. En concreto un prólogo suyo a mi libro Bandera negra. Los piratas en el cine, que sigue como proyecto en La linterna Sorda, proyecto por el que Migue, que había disfrutado con La isla del tesoro, de Robert L. Stevenson, se enredó en la visión de películas del subgénero, disfrutando de algunas joyas como Vientos en las velas…; también hablamos de un aporte suyo atendiendo la propuesta de Pablo Iglesias para su recopilación Cuando las películas votan (Los Libros de la Catarata, Madrid, 2013); otro sobre “La ricota”, el episodio de Pier Paolo Pasolini para el Plural sobre cine para VIENTO SUR nº 132 que coordinó Marc Casanovas, el mismo número que estaba en la mesa el día en el que amigos y amigas de Miguel dejamos constancia de reconocimiento. De homenaje a alguien al que tuvimos la inmensa suerte de compartir la aventura militante y la celebración de la amistad fraguada en una lucha que tuvo en la cultura una importancia muy especial….Tampoco lo olvidamos Pelai Pagès y el que escribe cuando dedicamos a “Moro” la edición de El POUM y el caso Nin. Una historia abierta (Laertes, Barcelona, 2014) que incluía “Una mirada radicalmente solidaria”,  su apasionada reseña de la película de Ken Loach Tierra y Libertad

Anteriormente compartí con Miguel los epílogos de la obra de Daniel Bensaïd Trotskismos (El Viejo Topo, Mataró), obra en la que también colaboraron Andreu Coll, Lluís Rabell, Marti Caussá y Alfonso Claverías y que ha sido reeditada por Sylone…Mientras que Miguel ofrecía una cierta historia del trotskismo abierto de la LCR, a mí me correspondió ofrecer una cierto retrato del “estado de la cuestión” con un enfoque en el que él no estuvo de acuerdo. Pienso que Miguel  fue el mejor de todos nosotros, un militante integral siempre en primera línea (algo que no todos podemos decir), preparado en el análisis político pero también en otros ámbitos, a veces tan sorprendentes como la ópera. Abierto, antisectario, despreciaba el maniobrerismo que descubrió en ciertos tramos de IU, sobre todo en Madrid. Además tenía un alto concepto de la camaradería indisociable de la amistad. No he conocido a nadie tan fraternal, tan fraterno para reconocerte y celebrarte pero también para decirte las verdades del barquero cuando lo creía necesario. Murió cuando más lo necesitábamos, pero su recuerdo sigue vivo sobre todo entre los jóvenes que encontraron en él los que otros encontramos en los revolucionarios del 36.

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