Trabajadores inconscientes, industria 4.0 con desempleo, y envejecimiento

Por Aurora Despierta

La falta de conciencia de clase, los grandes cambios en el trabajo y más desempleo, unido a un envejecimiento de la clase trabajadora y de sus jubilados, con más tendencia al conservadurismo, nos obligan a enfrentar un futuro muy complicado y duro.

Por Aurora Despierta

Después del largo período electoral, es hora de levantar la vista hacia el horizonte que se nos viene encima y comprender que tenemos mucho que pensar y no dejar para mañana lo que sólo hoy podamos hacer. Ya asoma la tormenta perfecta con consecuencias posiblemente desastrosas para nosotras salvo que hoy ya empecemos a ponerle remedio.

Así que no me limitaré a plantear los problemas, sino que sobre todo en la sección V (“Lo que nos toca hacer”), ofreceré a vuestra consideración lo que me parecen unos EJES FUNDAMENTALES si queremos salir de esta situación y enfrentarnos al futuro en condiciones que nos permitan ganar.

[COPIA este artículo para leerlo con la calma que se merece e ir accediendo a los textos y enlaces recomendados. En las opciones de herramientas del navegador, Guardar página como, Pagina web: Sólo html] [PASA este ARTÍCULO para fomentar el imprescindible debate] [IMAGEN: para apreciar bien el detalle, doble clic sobre ella, o ratón derecho y la mejor opción]

Me estoy refiriendo a la combinación de los tres factores del título, esto es:

1) Una clase trabajadora (proletariado) tan desnortada que ya, entre una gran parte de sus miembros, ni siquiera hay conciencia de ser, no ya una clase con intereses antagónicos a la clase capitalista, y con un proyecto propio de civilización (la sociedad socialista-comunista), sino ni siquiera de pertenecer a una clase social, incluso creyéndose parte de otra, la “clase media” degradada.

2) Y por si no tuviésemos suficiente con el trabajo precarizado y las consecuencias de la deslocalizaciones de industrias que tanto ha propiciado esa mentalidad, ya está llegando la llamada cuarta revolución industrial, con aplicación en la denominada fábrica inteligente o industria 4.0, cuya consecuencia más inmediata para nosotras es la desaparición de puestos de trabajo a escala mundial en una dimensión y celeridad desconocida hasta hoy en el capitalismo.

3) Seguramente por primera vez en la historia de la Humanidad (salvo períodos puntuales tras una gran guerra), tenemos en los países centrales del capitalismo (como los europeos y en concreto España), una pirámide demográfica de la edad, que ya se parece muy poco a una pirámide, dado el actual envejecimiento de la población que aumentará en los próximos años. Y el mayor peso de los ancianos y los trabajadores/as de más edad, con la escasez de juventud, se notará en una menor motivación, coraje y energía para la lucha, con el consiguiente aumento del conservadurismo, por lo que resultará más difícil hacer frente a las situaciones que surgirán y sobre todo plantearse lo retos gigantescos de tumbar esta civilización para construir otra nueva.

I.- Una CLASE TRABAJADORA (proletariado) que YA NO SABE QUIÉN ES, ni lo que le CONVIENE a largo plazo

El desarrollo de la conciencia de la clase trabajadora, a lo largo de su historia, ha sufrido avances, grandes retrocesos, callejones sin salida, y sobre todo (pero no exclusivamente) desde la década de los 90 del siglo pasado, una regresión que llega a los niveles de descomposición.

El movimiento obrero socialdemócrata del siglo XIX, a la vez que logró importantes avances, también contribuyó a la acomodación de la clase trabajadora en el sistema capitalista y su Estado a través del sindicalismo y del parlamentarismo, terminando por ser cómplice e implicarse a fondo en la Primera Guerra Mundial (PGM), provocando que los trabajadores/as de unos y otros países se matasen entre sí en una orgía de sangre, a mayor gloria del Capital y de su Estado. Desde entonces, la socialdemocracia ha demostrado hasta la saciedad ser la versión más clara de la política burguesa (reformista) en la clase trabajadora, llegando incluso a encargarse del trabajo sucio de dirigir la contrarrevolución armada, como en Alemania en 1919 y siguientes. Y cuando las posibilidades de reforma en el capitalismo han sufrido una regresión, la socialdemocracia se ha acercado todavía más a la derecha burguesa, pasando a lo que se conoce como el social-liberalismo, y cuyas sólo últimas expresiones en España, de manos del PSOE, son su reforma laboral y de las pensiones, el giro a los recortes sociales en 2010 del gobierno de Zapatero, su iniciativa para la reforma del artículo 135 de la Constitución, la ratificación del tratado TSCG de la U.E., y la complicidad total con la super-ley austericida LOEPSF (del PP), “caja de herramientas” para imponer el déficit cero y bajar la deuda cuanto antes al 60% PIB en base a los recortes sociales, no impulsar la menor resistencia contra la “ley mordaza”, seguir negando el derecho de los catalanes y vascos a decidir si quieren o no independizarse, etc.

El movimiento comunista muy pronto se vio encorsetado, lastrado y degenerado por el bolchevismo de la URSS, sobre todo por el estalinismo, que presentó como poder de los trabajadores/as lo que era el poder de un Partido contra los Soviets o Consejos Obreros, y como construcción del socialismo-comunismo, lo que no era sino Capitalismo de Estado y, en su relación sobre todo con el movimiento obrero occidental, lo empantanó en sus limitaciones, subordinándolo a los intereses del Estado “soviético”. Primero, conciliando de hecho con la socialdemocracia (fusiones con escisiones socialdemócratas de izquierda radicalizadas pero sin romper realmente con su pasado, Frente Único y “Gobierno obrero” con los socialdemócratas…); luego con la ideología democrática burguesa del antifascismo (Frentes Populares, interclasistas subordinados ideológica y políticamente a la burguesía y pequeña burguesía “democrática”); y finalmente desembocando en una socialdemocratización que tomó su forma más acabada en el llamado eurocomunismo de la década de los 70 del siglo pasado.

En cuanto al anarquismo y el anarcosindicalismo, sus debilidades teóricas, su inmadurez ante las cuestiones políticas y la postura ante el Estado, a la hora de la verdad, les llevó al compromiso y participación en el Estado burgués republicano español que se encargó de aplastar lo que de revolucionario había todavía en la resistencia al golpe militar fascista de 1936.

Tras algunos intentos revolucionarios y contadas experiencias de constitución de Consejos Obreros y organizaciones de masas más radicales que los sindicatos, la clase trabajadora sufre grandes derrotas y/o la contrarrevolución en Finlandia, Hungría, Alemania, Italia, nuevamente Alemania, España…, además de, y en buen parte por, la involución política que propicia la URSS estalinista en el movimiento comunista internacional. (NOTA 1)

Sólo transcurridos poco más de veinte años desde el final de la PGM, llega la Segunda Guerra Mundial (SGM), impulsada por causas estructurales muy de fondo del capitalismo mundial que ya no es joven, y en particular por las consecuencias de la crisis económica mundial del 29 y las tensiones ya preexistentes entre los países capitalistas por el dominio de una parcela mayor del mundo. Supuso un nuevo enfrentamiento entre los trabajadores/as, empleados y campesinos de los principales estados, matándose nuevamente a millones, con un enseñamiento y grado de barbarie desconocidos (campos de concentración y exterminio, devastación completa de ciudades y sus habitantes bajo los bombardeos, dos bombas atómicas…), sin que se diesen siquiera las rebeliones de soldados y las confraternizaciones en el frente que sí se vieron en la PGM. Y todo ello bajo las banderas capitalistas del nazi-fascismo-militarismo japonés y sus socios, de la democracia burguesa colonialista e imperialista (encabezada por el Reino Unido y los EEUU), del antifascismo y del estalinismo del capitalismo de Estado “soviético”. El verdadero ganador en todas partes fue el Capital y sus estados.

Consideradas cada una por su lado y no digamos sumadas, el sacrificio de vidas humanas, sufrimiento y destrucción material de las guerras mundiales, seguro que fue incomparablemente mayor que el que habría provocado una revolución mundial socialista-comunista; y a fin de cuentas, para la mediocridad y degradación que siguió a cada una de ellas y lo que tenemos hoy, enfrentados a un horizonte cada vez más tenebroso para la Humanidad y el planeta mismo.

Durante décadas, desde los años 20 hasta la década de los 90, la inmensa mayoría de los trabajadores/as, estuviesen a favor, en contra o sin definirse, identificaron el socialismo-comunismo con lo que no era más que otra variante del capitalismo, el Capitalismo de Estado, el poder sobre y contra la clase trabajadora, aunque se la hiciesen algunas concesiones, sobre todo para cooptarla para el sistema.

El Mayo-junio del 68 francés, con su prolongadísima huelga general, vino a romper algo con la tendencia imperante de acomodación en el capitalismo y sometimiento a los aparatos sindicales y políticos “obreros” (estalinistas y socialdemócratas), durante los llamados “30 gloriosos” (los años del desarrollo y “democracia” que siguieron al final de la SGM). Pero no fue muy lejos, y pese a luchas importantes en la década de los 60, 70 e incluso 80 (Argentina, Italia, Chile, Portugal, España, Francia, Polonia, Reino Unido…), la clase trabajadora volvió a retroceder, aunque ya no en los mismos términos de dominio del movimiento obrero por el estalinismo y la socialdemocracia, sino de despolitización, poca confianza en sí misma, y muchísimo mayor escepticismo sobre la posibilidad de construir otra sociedad más avanzada, no digamos el socialismo-comunismo.

El hundimiento desde 1989 de los regímenes “socialistas” del bloque de la URSS en el Este europeo, pasó indebidamente la factura de su merecido descrédito, a la idea misma del comunismo y su posibilidad, aunque desde el comienzo hubo muchos comunistas que criticaron a la URSS e incluso negaron su carácter pro-comunista. La burguesía aprovechó a tope la ocasión para lanzar una ofensiva ideológica brutal consiguiendo que la inmensa mayoría de la gente del pueblo identifique la idea del comunismo con algo contrario a sus intereses, y lo rechace.

Peor incluso. Las consecuencias de la globalización, con su desindustrialización, deslocalización de empresas, a la vez que llegada de inmigrantes (de aspecto físico, lenguas, hábitos y religión diferentes), en sectores de la clase trabajadora perjudicados materialmente, o inseguros en su identidad (ahora sobre todo nacional), han avivado las tendencias xenófobas y nacionalistas, aproximándolos a organizaciones de la extrema derecha. Territorios en los que antes se votaban fielmente a los partidos “comunistas” y/o “socialistas”, pasaron a hacerlo a partidos de extrema derecha. Y esto no ha ocurrido sólo en países atrasados económica y políticamente como algunos del Este europeo, sino en Francia, donde tenemos la clase trabajadora más fuerte del mundo, lo que de paso nos indica el grado de postración en el que nos encontramos a escala mundial.

Sin llegar a esos extremos, el descontento por la situación social y contra el Estado se desvía por las fuerzas burguesas y pequeño burguesas (“clase media”) a alternativas nacionalistas e independentistas que no cuestionan en nada (o apenas en los hechos) el capitalismo y su Estado sino que, por el contrario, sirven para enmascarar aun más la verdadera raíz de los problemas y su solución, contribuyendo a seccionar todavía más a la clase trabajadora de cada territorio con respecto a la de los más próximos, e incluso a sembrar la división en su interior según su sentimiento de identidad nacional. La involución de la lucha de la clase trabajadora en Cataluña desde el ascenso del movimiento independentista, no es ajeno para nada a esto.

Buena parte de la clase trabajadora no sabe siquiera que es clase proletaria, y por ello, a falta de esa identidad y por la desaparición de las pasadas generaciones protagonistas de luchas importantes, carece también de memoria, no puede identificarse con un pasado de combates importantes (siquiera sea por la jornada de 8 horas, por el derecho de voto, etc.), y de intentos revolucionarios (por otra parte, ya demasiado lejanos), para considerarlo como propio, parte de un legado común, de su propia trayectoria colectiva. En la práctica, se siente más identificada e involucrada, sobre todo por parte de los varones, con cosas como un equipo de futbol o la selección nacional, etc., que con eso que realmente debiera importarle.

Las condiciones materiales que conforman la propia existencia, composición y características de la clase trabajadora, también han ido evolucionando en las últimas décadas en una dirección que nos debilita enormemente. Han ido desapareciendo grandes concentraciones proletarias, tanto de trabajo como domiciliaria. Grandes centros de trabajo que concentraban a veces a miles de trabajadores/as (siderometalurgia, astilleros, automóvil, estibadores, mineros…), y que tenían una larga tradición de luchas y experiencias que hasta cierto punto se transmitían a los nuevos miembros, porque incluso eran los hijos los que entraban en la empresa. Poblaciones eminentemente obreras desaparecieron o se transformaron en una amalgama de clase trabajadora y pequeña burguesía asalariada o de autónomos de bajo nivel, en la que ya no existía, como antaño, un sentimiento de comunidad y de ayuda mutua.

La ofensiva neo-liberal y, en concreto, el largo proceso de integración en la Unión Europea, ha conducido al cierre de grandes empresas (“obsoletas” o no), a las deslocalizaciones, y a la pérdida de capacidad negociadora de los sindicatos y en general de capacidad de presión de nuestra clase. La creciente desaparición de muchas de las grandes concentraciones proletarias, lleva a la proliferación (sobre todo en países como España) de las micro-empresas, pequeñas y medianas, que aumentan la dispersión de la clase y por tanto sus dificultades para luchar, extender y unificar sus luchas. Más si la industria más avanzada ni siquiera es una actividad general en España, sino que sigue estando concentrada sobre todo en territorios de Cataluña y Euskadi. Hasta la década de los 80 hubo en Madrid un importante sector industrial protagonista de muchas luchas en el tramo final del franquismo y durante la Transición que también ha desaparecido, y que era muy importante para visibilizar la lucha proletaria, romper con el dominio burgués y pequeño burgués de las movilizaciones en la capital del Estado, servir de apoyo a las luchas que marchasen hasta Madrid, etc. En Galicia ha surgido un cierto desarrollo industrial. Pero en Asturias ya es historia el importantísimo sector minero que durante muchas décadas fue la punta de lanza del proletariado español, dando las mayores muestras de conciencia y combatividad (ahí está la revolución de Asturias de octubre de 1934, o el nacimiento de las comisiones obreras en los años 60).

Por si esto fuera poco, los contratos sean temporales, a tiempo parcial, y su dualidad (unos muy precarizados y otros más “seguros”, sobre todo si son en la empresa pública o funcionarios), llevan a la atomización de los trabajadores/as, a su división e incluso claro conflicto de intereses (firmar un convenio por el que las nuevas peores condiciones recaigan sólo o sobre todo en los futuros contratos y los temporales; etc.). El desempleo de larga duración, tanto en los jóvenes que con trabajo podrían estar más dispuestos a luchar, como en los más mayores que pueden tener experiencias de lucha, no sólo redunda en la merma de la combatividad de la clase, sino en la propia identidad de clase de sus miembros que, marginados, o no alcanzan a considerarse ni clase o se van desclasando ideológicamente, viéndose cada vez más como meros “ciudadanos” (de segunda o tercera categoría) que como miembros del proletariado que depende de la venta de su fuerza de trabajo.

Que sean precisamente los jóvenes (los de mayor potencial de rebelión), quienes más sufren del paro y la precarización, dificulta el establecimiento de lazos con el resto de su clase e identificarse con ella para ver en los compañeros sobre todo eso, compañeros, y no competidores por el puesto de trabajo. Así que a diferencia de la década de los 60 y primeros 70, cuando en las empresas había mucho trabajador/a joven, en numerosos casos, de reciente emigración desde el campo, que se convertían en el sector más avanzado y decidido para la lucha, hoy asistimos a que éste se encuentra desplazado o en los márgenes del núcleo del combate proletario.

Cierto que las circunstancias de la clase trabajadora, su grado de conciencia y organización, no son idénticos en todos los países del mundo, ni siquiera dentro de cada conteniente, incluso en cada país, pero ésta viene a ser la situación a grandes rasgos, sobre todo en Europa y en particular en España.

Ahora la clase trabajadora se está jugando muchísimo en Francia en la lucha contra la reforma laboral “a la española” que pronto llegará a su desenlace. Una derrota clara tendría consecuencias gravísimas mucho más allá de Francia, afectando en especial a España (nuestras reformas no habrá quien las mueva), a toda Europa e incluso más allá, porque el proletariado francés es el más fuerte del mundo. Su impacto se sentirá sobre todo según pase el tiempo. Algo muy similar a lo ocurrido con la derrota de los mineros británicos a manos del gobierno de la “dama de hierro”, Thatcher (1984-5), pero en una condiciones de mayor vulnerabilidad y desorientación.

Que China sea ahora el estado con las mayores concentraciones industriales del mundo, no permite creer que la esperanza de la clase trabajadora mundial esté ahí, pues el proletariado chino puede ser uno de los más confusos, ya que con un régimen dirigido por el Partido Comunista Chino, y con un vecino tan alucinante como Corea del Norte que también va de comunista, lo más seguro es que por mucho tiempo identifiquen comunismo con la explotación capitalista bajo el control del PC, y que por tanto, sean tan reactivos y escépticos a todo lo que suene a socialismo-comunismo, como ya lo demostraron los trabajadores/as de la URSS y demás países del Este. Además, si miran a su pasado, no podrán encontrar los referentes necesarios para la lucha revolucionaria, pues las experiencias más importantes están en Europa (Comuna de París, Soviets rusos y Consejos Obreros alemanes, organizaciones de masas antisindicales y antiparlamentarias alemanas, revueltas antiestalinistas en Hungría y Polonia…).

Si los trabajadores/as nos definimos poco más que como ciudadanos que no pertenecemos al sector de autónomos o empresarios, que nos encontramos en un lugar bajo de la escala social, y con unos intereses económicos como vendedores de nuestro trabajo (sin considerar siquiera que es precisamente nuestro trabajo lo que jamás se pagará en su totalidad porque ese es el origen del beneficio empresarial), es imposible que concibamos la posibilidad de unirnos de verdad por el proyecto de una nueva civilización que termine con la explotación de clase y con nuestra propia existencia como clase (inseparable de la existencia de la burguesía). Y por tanto, habrá poco más que motivos egoístas y circunstanciales para la unidad y la solidaridad, con lo que terminará imperando la competencia que impone el mercado capitalista, tanto en nuestra búsqueda de trabajo, como en desear y comprometernos a que sea “nuestra” empresa la que sobreviva a costa de que otra que no, y que sea “nuestro” país (Estado) el que se imponga en los conflictos de competencia, dominación de otros, guerras, etc.

Así es ilusorio pensar que siguiera vayamos a poder resistir las ofensivas de la clase capitalista (reformas laborales, abaratamiento salarial, recortes en los gastos sociales del Estado, represión, TTIP, cuarta revolución industrial, etc.). Porque la burguesía, gracias al poder que le da su posición económica y el Estado que siempre la defenderá porque se debe a la “estabilidad” (que sólo puede ser capitalista), está mucho mejor organizada que nosotros, es mucho más consciente de sus intereses de clase (que no los de la Humanidad y de su propia humanidad), y hasta ahora con mucha más capacidad previsora y estratégica que nosotros, sabiendo además que, en el peor de los casos, dispone del recurso generalizado a la violencia (policía, matones a sueldo, “escuadrones de la muerte”, dictaduras fascistas y militares, etc.).

Por todo esto, debemos llevar un combate sin cuartel contra la ideología ciudadanista (como la del 15-M, Podemos: “la gente”, “los de abajo”, etc.), aun más atrasada que la común sindicalista, ya de por sí corta de miras al aceptar los límites del capitalismo (salarios, gastos del Estado, democracia). Pero sólo habrá una victoria sobre esa ideología, si los trabajadores/as van rompiendo con ella a través de su experiencia en la lucha, recuperando ahí la confianza en sí mismos, aprendiendo la importancia de la unidad y la solidaridad, comprendiendo quiénes son sus enemigos, etc., que por tanto se trata de una lucha de clases.

Quede claro que lo dicho aquí no pretende agotar ni mucho menos el inventario de las causas que expliquen la situación en la que nos encontramos, y que deberán ser investigadas mucho más a fondo. Pero dicho esto, quiero subrayar que no podemos caer en el recurso a realidades que nos sobrepasan para eludir nuestra responsabilidad y justificar nuestra pasividad, porque puede ser precisamente eso también lo que cree esa realidad. Porque nunca han sido buenos los tiempos para la lucha contra el capitalismo y su Estado. Cuando la clase trabajadora sufría miserias que debían impulsarla a luchar, también podía ocurrir que en gran parte fuese analfabeta o que con jornadas laborales interminables y agotadoras no tuviese tiempo libre ni ganas para formarse, organizarse, etc., o que estuviese rodeada de una masa enorme de campesinado ignorante y conservador que apoyaba a la reacción. Cuando había grandes concentraciones obreras, podía ocurrir que sin embargo no hubiese prácticamente margen de libertades ni para constituir sindicatos y que la represión se abatiese a la menor resistencia. Cuando estaba adquiriendo confianza en sí misma porque conseguía arrancar concesiones a la patronal y al Estado, tendía a desarrollar también ilusiones en un progreso infinito de mejoras, o que sin apenas trauma social, y sin lucha revolucionaria, el capitalismo y el Estado caerían como fruto maduro y se podría implantar el socialismo incluso por vía parlamentaria. Cuando se había fortalecido, el capitalismo desarrollaba una estrategia para debilitarla, sea promover el ilusionismo electoral para domesticar su fuerza, el fascismo o el golpe de Estado militar, las deslocalizaciones de empresas… Y así en múltiples circunstancias y con muy variadas reacciones. Pero en todas, al menos una minoría luchaba por sobreponerse, y a veces lo conseguía.

Hay aspectos del contexto y de nuestra vida personal que no podremos modificar. Pero lo que siempre sí podemos hacer es prestar atención y dedicación, esfuerzo teórico (para comprender) y práctico (para transformar). Porque sin nuestra decisión y voluntad (pero sin ir más allá de lo que permiten o aconsejan las condiciones objetivas y subjetivas generales y personales, lo que sería voluntarismo), nada podremos hacer. Podemos no tener la culpa de mucho de lo que sucede, pero seguimos teniendo la responsabilidad de lo que sí está en nuestras manos hacer.

Durante el franquismo, aunque la realidad nos presionaba a la vida política clandestina si queríamos hacer algo serio y continuado, porque prácticamente todo estaba prohibido y duramente castigado, en realidad no había nada que nos obligase a dar ese paso, no existía ningún proceso espontáneo, automático, inercial, imperceptible, etc. Todo era resultado de un compromiso consciente, una decisión, porque teníamos dificultades enormes para disponer de los recurso más básicos, algo que hoy resulta casi inconcebible para la gente joven (NOTA 2), también para conocer y tomar contacto con militantes de otras organizaciones en territorios distantes tanto españoles como extranjeros (no existía un internet en el que hacer una búsqueda, ni se podía poner una dirección postal española para correspondencia y contactos), y sabíamos que cada paso nos podía costar muy caro, desde los “disparos al aire” (cierto, porque entre dos cuerpos también lo hay) de las pistolas o metralletas de los agentes de los cuerpos represivos (Guardia Civil, Policía Armada, Brigada político-social) que, casual, indeseada y desafortunadamente, siempre herían de bala o mataban a alguien, a lo más generalizado, esto es, los porrazos y arrestos masivos en las manifestaciones, las palizas y torturas en cuartelillos y comisarías, y las penas de cárcel por lo que hoy es el acto más normal y admitido, incluso con la ley mordaza, además de las consecuencias laborales, en los estudios, etc., muy graves que todo aquello acarreaba. A nuestra generación sí que le sobraban excusas para no habernos metido en política (“en líos”, como se decía), siguiendo además el sabio consejo del Generalísimo Franco “Haga usted como yo, que no me meto en política”.

Si hubiésemos estado de algún modo obligados, cientos de miles de personas, millones, habrían sido militantes políticos antifranquistas al menos, y eso nunca ocurrió. A mí ahora, nada ni nadie me obliga a escribir, ni a llevar en particular una campaña personal contra la LOEPSF de cuatro años mientras partidos, sindicatos, etc., casi ni han escrito una línea contra ella pese a su trascendencia y vulnerabilidad, y así nos va; situación ésta que hace sólo unos años me habría resultado inconcebible, y a estas alturas sigue dejándome asombrada.

La clase capitalista y su Estado jamás dirán: esta Megamáquina ha escapado a nuestra capacidad de control, no podemos más, haceos cargo de la situación antes de que vayamos a un desastre mayor, definitivo e irreversible, transformad el mundo. Esto no ocurrirá. La burguesía y sus agentes políticos y militares tienen limitada su capacidad de comprensión por el papel dominante que ocupan en la sociedad, por ser la personificación del Capital y del Estado, y por el interés en mantener sus privilegios. Antes que rendirse a tiempo, nos arrastrarían al máximo de degradación, destrucción de la Naturaleza y de la especie con guerras locales y mundiales, hasta que ya no haya nada que aprovechar de este mundo. ¿No te lo crees? Echa un vistazo a su comportamiento durante dos siglos, el grado creciente de destructividad, deshumanización y locura que ha alcanzado, y cómo siempre ha luchado contra los sectores populares que estaban por evitar esas derivas. Yo no pondría en manos de esta clase social ni mi futuro ni el del conjunto de la Humanidad y el planeta. Pero nosotras mismas estamos ya tan corrompidas por esta civilización, que nos parece más o menos normal o tolerable lo que a gentes de otras les parecería, con razón, demencial.

Y es en este estado teórico-político y de conciencia de clase tan lamentable, cuando nos toca enfrentarnos a problemas de dimensiones colosales, mucho mayores de lo conocido durante la época más reciente de ascenso de las luchas, las décadas de los 60-70 del siglo pasado. Porque esta civilización está ya claramente en crisis (económica, social, energética, ecológica, humanitaria, de objetivos…), y sin embargo nuestra clase carece completamente de proyecto civilizatorio propio, incluso de la ilusión de tenerlo como cuando en el siglo XIX confiaba en el horizonte socialista reformista de la socialdemocracia (mil veces más radical que la existente tras la SGM y no digamos ahora), o entrado en el siglo XX, depositando sus esperanzas en el ejemplo y faro de la URSS.

II. La CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL (fábrica inteligente o industria 4.0) que generará más desempleo y controlará mejor a sus trabajadores

Si no se equivocan los capitalistas, ya ha nacido la cuarta revolución industrial o industria 4.0, por la que se prevé una disminución radical de los puestos de trabajo. En el Foro Económico Mundial de Davos (mediados de enero de este año) se planteó que en los 15 países más desarrollados del mundo, esta revolución tecnológica supondrá la desaparición de 5 millones de puestos de trabajo para 2020. En su lugar se crearían 2 millones de puestos de trabajo en las áreas de computación, ingeniería, arquitectura y matemáticas, y de estos, en la Unión Europea, 900.000 puestos altamente cualificados (noticia en El País, firmada por Luca Costantini, con el título Los robots, la cuarta revolución industrial. Los autómatas y la inteligencia artificial afectarán a cinco millones de empleos para 2020”, 8 febrero 2016). Según un informe de CCOO que luego mencionaré La digitalización prevista pone en peligro a más de la mitad de los puestos de trabajo europeos en los próximos 20 años.”

Pero podemos leer en el artículo “¿Hacia la fábrica 4.0?. Reflexiones sobre la “cuarta revolución industrial” y el futuro del capitalismo”. de Aaron Tauss http://www.espaciocritico.com/sites/all/files/izqrd/n0062/izq0062_a05.pdf

Carl Benedikt Frey y Michael Osborne llegaron [en 2015] a conclusiones todavía más alarmantes en su investigación sobre el mercado laboral estadounidense: según los autores, para el 47% de los puestos de trabajo existe una alta probabilidad de que las nuevas tecnologías reemplacen a los seres humanos en las próximas dos décadas, elevándose dicha cifra hasta el 90% para los empleos industriales”.

Se prevé que las mujeres perderemos algo menos de empleo, pero el que se pierda, tendrá una sustitución mucho menor que en el caso de los varones.

Es decir, que no afectará solo a la cantidad de empleo, sino a sus características. Seguramente habrá cambios importantes en la composición de la clase trabajadora empleada, en cuanto a su sexo, su lugar en la organización de la empresa, con la maquinaria y la gestión digitalizada, y la división del trabajo entre el más y menos intelectual.

Para no extenderme en descripciones que fácilmente podréis encontrar preguntando por el tema en internet, os remito a un buen artículo, con una buena orientación política, en Kaos en la red, de Patricio Guzmán S., titulado “La Cuarta Revolución Industrial: Una amenaza de desempleo masivo” (25-5-2016) http://kaosenlared.net/la-cuarta-revolucion-industrial-una-amenaza-de-desempleo-masivo/

En el documento de CCOO titulado “La digitalización de la industria” (Madrid, agosto 2015) se señalan estas consecuencias:

Se concentra el poder y la riqueza a lo largo de la cadena de valor en la plataforma mercado digital o en el propietario del sistema de comunicación, privando así a todas las demás empresas de la capacidad de invertir, innovar y ofrecer mejores salarios y condiciones de trabajo.

Se desafían los cimientos de la relación laboral (sobre todo, en materia de jornada a tiempo completo), afectando a todas las funciones de la misma (incluyendo el control de la actividad). Los trabajadores se sitúan en el marco de una competencia mundial basada en el precio y la cantidad de trabajo precario (trabajadores autónomos y falsos autónomos, crowdsourcing etc.).

Se abren nuevas posibilidades, no sólo para el control de los trabajadores sino también para socavar la cooperación entre ellos.” [negritas mías]

Os lo podéis descargar aquí: http://www.yoindustria.ccoo.es/comunes/recursos/99906/2115381-Informe__La_digitalizacion_de_la_industria.pdf —- Conviene que lo leáis para tener una idea más concreta de qué va todo esto.

Así que modelo fordista de los años 50-60 del siglo pasado que tanta fuerza nos permitió conseguir, pasó a la historia. Sin duda, también surgirá conflictividad en la fábrica 4.0, pero me temo que con una mayor dificultad. Leed este interesante artículo de Lelio Demichelis, titulado “El nuevo fordismo individualizado” (9-5-2016) en http://kaosenlared.net/el-nuevo-fordismo-individualizado/ —–Y este otro artículo suyo con una crítica al libro de Paul Mason que luego mencionare http://ilrasoiodioccam-micromega.blogautore.espresso.repubblica.it/2015/10/08/la-favola-del-postcapitalismo/ —- Está en italiano, pero basta con que le deis al traductor automático

Esto quiere decir que es necesario otro movimiento obrero. No se trata de “recuperar” el movimiento obrero pre-crisis, porque son precisamente sus propias características la que han facilitado la derrota que estamos sufriendo, desde las reformas laborales regresivas, la precarización generalizándose, y los recortes en los gastos sociales del Estado. El movimiento obrero pre-crisis, ya arrastraba los pies desde su derrota por las limitaciones del “poderoso” movimiento previo. Ni las circunstancias del capitalismo permiten esa recuperación de la composición de la clase, ni sobre todo las tareas históricas y los retos que tenemos delante, nos permiten el lujo de perder el tiempo y las fuerzas en esa pretendida “reconstrucción”.

Nos dicen que la industria 4.0 necesitará de trabajadores/as con una mayor cualificación que la mayoría actual, con más capacidad de iniciativa, creatividad y trabajo en equipo. Pero esto no quiere decir que de hecho tengan mayor poder en la empresa, pues su iniciativa, conocimiento y trabajo no sólo están subordinados al Capital, sino que tomarán la forma y organización que más convenga al control del trabajo por el Capital. En las empresas con ciertas dimensiones, desde hace mucho tiempo existen reglamentos internos que impiden que un trabajador/a pueda circular libremente por ella, yendo a secciones que no le corresponden por su tarea. Mucho me temo que cuando las labores de equipo, y entre equipos, y de los trabajadores/as que lo hacen desde su domicilio, dependan cada vez más de una inteligencia artificial más desarrollada que organice los datos, asigne tareas, etc., será más fácil ir reduciendo la necesidad y la posibilidad de relación personal, y no digamos encuentro físico, entre los trabajadores/as. Por tanto, se obstaculizarán las bases biológicas-psicológicas que hacen posible la cooperación para algo que no sea servir al capital, la empatía, la simpatía, la solidaridad, la lucha en común en la clase trabajadora, contra un poder empresarial y estatal que se sentirá todavía más imponente (NOTA 3). De ahí la importancia de que los trabajadores/as defendamos nuestro derecho al contacto personal sin control ni vigilancia por parte de la empresa, a disponer en ellas de lugares de encuentro físico, a organizarnos, etc. Esta cuestión a la que seguramente se le dará menos importancia que al salario, jornada laboral, etc., sin embargo será crucial para las posibilidades de resistencia.

Si además, sobre todo pasado un tiempo, habrá una cantera enorme de gente que se podrá formar para esos puestos de trabajo, aunque su cualificación sea mayor, sus salarios tenderán a descender, pues el Capital dispondrá de fuerza de trabajo de sobra que competirá por un empleo. El capital presionará en esa dirección porque si tiene que realizar mayores inversiones en tecnología, y disminuye el número de trabajadores/as empleados, y es sólo de la parte no pagada del trabajo humano de donde surge el beneficio, el porcentaje que éste suponga en relación con la inversión total realizada, puede tender a disminuir, así que debe aumentar la explotación del trabajo.

Aunque en Euskadi, impulsados por el Gobierno vasco, se están poniendo la pilas (no tengo noticia de que ocurra otro tanto en Cataluña), y pese a que el Gobierno de España también está tomando iniciativas, como comparativamente con otros países de nuestro entorno y en relación al PIB, se invierte aquí poco en I+D, y aunque la digitalización también puede tener importantes aplicaciones en la industria agro-alimentaria de tanto peso en Andalucía, Levante, etc., lo más probable es que esto nos pille con el paso cambiado. Así que pagaremos todavía más las consecuencias de vernos con un predominio de sectores económicos menos sofisticados (agricultura, construcción, turismo), con sus consiguientes consecuencias en el tamaño de las empresas, legislación laboral, tipo de contratos. Sea porque en España se adopte la digitalización, sea porque la competencia exterior hunda las empresas españolas no digitalizadas, desaparecerán muchísimos empleos tradicionales y asistiremos a un aumento del paro estructural. Dentro de España, pueden aumentar las diferencias económicas y de nivel de vida entre sus territorios, quedando Euskadi en mucha mejor posición que autonomías como la extremeña o andaluza, por ejemplo. Como capitalismo, muy probablemente estaremos en un punto medio entre los ganadores y perdedores de esta nueva competición mundial, pero a los trabajadores/as sea de un modo u otro nos acabará tocando la peor parte, porque se perderán muchos puestos de trabajo (por iniciativa interna o externa) y sin embargo, seguro que aquí tocarán menos de los de nueva creación. Así que asistiremos a un crecimiento del paro estructural mayor del que ya previsiblemente quedará después de la superación de esta crisis y sin otra burbuja que lo disfrace, como ocurrió con la inmobiliaria-financiera del “ladrillo”.

En el caso de reducción más extrema de los puestos de trabajo ¿buena parte de nosotras no veremos convertidas en un proletariado ocioso como el del imperio romano, sostenido a base de pan (una “renta básica” de pura supervivencia) y embrutecido a base de circo (los chismes electrónicos cada vez más baratos, realidad virtual de consumo, programas de televisión a cuál más idiota y violento, espectáculos deportivos para identificarnos como masa con unos colores, etc.)?. Pero entonces ¿cómo afectará una menor participación obrera en la producción y un peso mayor del capital constante (maquinaria, programas, materias primas, etc.) a la tasa de ganancia (relación entre inversión total y beneficio) si el origen del beneficio está en la parte del trabajo humano no pagada o plusvalía? Y si grandes masas de trabajadores/as tienen una muy baja capacidad de consumo ¿quiénes serán los consumidores solventes (con dinero) capaces de comprar una enorme masa de mercancías y realizar así la plusvalía encerrada en ellas, y por tanto, recuperar la inversión y obtener el beneficio?

No quiero ni pensar en las consecuencias que todo esto puede tener en países menos desarrollados, como de América Latina, algunos asiáticos, africanos, que se verán en peores condiciones de competir y donde al actual gran nivel de desempleo, trabajo superprecarizado, “informal”, de “búscate la vida cada día como puedas”, se le añadiría la onda expansiva de esta cuarta revolución industrial. Posiblemente en algunos de esos países asistamos a un proceso de descomposición social, dando lugar a lo que se denomina “Estado fallido”, como lo que desde hace un tiempo está ocurriendo en México, aunque por otras causas.

El creciente proceso de digitalización, también daría más argumentos contra el capitalismo, porque demostraría que el trabajo existente debería repartirse entre los más posibles (turnándonos por semanas, por ejemplo), y porque la tecnología digital socaba la mismísima justificación del beneficio basada en el valor-trabajo no pagado. Un ejemplo: producir música grabada en un soporte de disco de vinilo (el disco de música “de toda la vida”, hoy casi desaparecido), tiene un coste evidente, desde el trabajo del compositor, músicos, técnicos de estudio, hasta la producción en la fábrica del último disco. Pero ¿cuánto cuesta producir la última copia de esa misma música en formato digital colgada en internet indefinidamente y que puede descargarse sin límite?. Si una máquina (o un programa digital) puede funcionar “eternamente”, su proceso de amortización se prolonga, se dilata y distribuye hasta el “infinito” de modo que, entre una producción “infinita”, la parte de valor-trabajo que transfiere a cada unidad del producto (aplicación, descarga de música, etc.), es prácticamente de cero. El capitalista puede cobrar hasta recuperar la inversión con beneficio, pero el resto del tiempo debería ser gratuito.

Esto se puede aplicar a muchísimas facetas del proceso productivo en la cuarta revolución industrial y plantea cuestiones muy interesantes sobre precios y salarios ya apuntadas en el informe de CCOO (página 19) y desarrolladas por Paul Mason en su libro “Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro” (Paidós, 2016), aunque ésta caiga en un optimismo tecnológico-social y una estrategia de cambio desde dentro del sistema, gradualista-reformista, que no comporto.

Ante esta nueva situación, la clase capitalista, violentando la propia ley del valor-trabajo, mediante los derechos de propiedad, el precio de monopolio y organizando si hace falta la escasez artificial (como cuando se destruyen alimentos o se limita su producción para no bajar los precios y los beneficios, aunque haya gente hambrienta que los necesite), puede seguir imponiéndose.

Esto sin duda nos proveería de más argumentos contra el capitalismo, pero eso no nos haría más fuertes ineludiblemente. El capitalismo es de por sí un proceso de producción social y mundial pero con dominio y apropiación por una minoría (privada o estatal), y sin embargo esa contradicción no nos ha llevado ya a la revolución, pese a haber resultado explosiva en muchas ocasiones (crisis, guerras…). Una vuelta de tuerca más con la digitalización, no cambiará las cosas inevitablemente. Una clase trabajadora atomizada, vigilada y controlada por los múltiples mecanismos de la inteligencia artificial (ya no es necesario el trato personal con el jefe tirano o sus capataces) ¿cuánto provecho podría sacar a esa contradicción?. Hasta hoy nos han sobrado los argumentos contra el capitalismo y su Estado (explotación, “democracia”, dictadura abierta, guerras mundiales, genocidios, desastres ecológicos, etc.), pero eso no ha sido suficiente para la motivación y el empoderamiento de la clase trabajadora al punto de acabar con el capitalismo y el Estado.

Creo que con esto es suficiente por ahora. Por la cuenta que nos trae, es un tema que todas debemos tomarnos en serio e investigar para desarrollar una respuesta proletaria de masas.

III.- CRISIS ENERGÉTICA y ECOLÓGICA (Cambio climático, etc.)

En realidad, para tener una visión más completa del horizonte que se aproxima, deberíamos incluir estos importantísimos factores, pero como ya lo he hecho extensamente en otros artículos, para no prolongar éste innecesariamente, lo mejor es remitiros a ellos, por lo que el enlace a alguno lo incluyo al final. Comprobaréis que para abordar correctamente esta cuestión, también es necesario luchar contra la super-ley LOEPSF y el tratado TSCG de la UE.

IV.- Un ENVEJECIMIENTO de la POBLACIÓN que RESTARÁ REBELDÍA

La actual pirámide demográfica de España nada tiene que ver con la de las décadas de los 60 o 70 del siglo pasado, y no digamos la de tiempos anteriores, cuando eran muy frecuente las familias con muchos hijos. Todavía entre 1970-80 era una pirámide, de base anchísima aunque con unas ligeras alas entre los 45 y 55 años. Para 2030 la previsión es que la “pirámide” de 0 a 100 años, tendrá una base entre la mitad y más que un tercio, de la de 1981, y se parecerá a un recipiente que según subimos, se va ensanchando y al llegar a la edad de 45 años se termina, y se le coloca encima una enorme tapa tan alta como él y sobresaliendo exageradamente en ese grupo de edad.

Cuando había dado por terminada esta sección del artículo, me encuentro el sábado 9 de julio con la noticia en El País de la advertencia del FMI a España por que, para el año 2035, de los grandes países de la economía occidental, será el que tenga un porcentaje mayor de trabajadores/as mayores de 55 años, y sólo quedará detrás de Alemania en el número de ocupados por jubilado, con el problema que todo eso supondría en la productividad (más energía, capacidad de renovarse, etc., siendo joven) y en el gasto social, más si España sigue teniendo (que tendrá) una deuda pública elevada. Digo yo que, en esas condiciones que no serán de pleno empleo, sino probablemente de un notable paro estructural por la digitalización, recurrir a la inmigración para rejuvenecer el país sería seguramente a costa del empleo de los mayores, de bajar todavía más los salarios, y de crear tensiones entre la clase trabajadora nativa e inmigrante, con componentes xenófobos y racistas.

En internet hay varios sitios con gráficos dinámicos e informes oficiales sobre la pirámide demográfica que vienen a coincidir más o menos en los resultados, por lo que lo importante es la línea general coincidente, más que el dato preciso. Por ejemplo, están bien estas http://envejecimiento.csic.es/estadisticas/graficos-dinamicos/graficos/piramide-espanya.html ; —- https://envejecimientoenred.wordpress.com/2014/03/21/un-siglo-de-cambios-en-la-piramide-de-poblacion-de-espana-1910-2011-2/

El dinamismo político-social tiene también que ver con la pirámide demográfica. Basta ver su composición en 1970 para entender mejor el papel que en esa época jugó la juventud en España, porque el peso conservador de la gente de más edad era menor, a pesar del enorme lastre del franquismo.

Si repasamos los momentos de la historia desde el siglo XIX con mayor empuje revolucionario, incluso con guerra civil de mayor o menor dimensión, podremos observar que los sectores que los encabezaron eran mayoritariamente juveniles. Y entre otras (mayor energía física y mental) por una razón bastante evidente: los jóvenes estrenan el mundo de los adultos, en plenitud de facultades y quieren, a poder ser, un mundo a su medida, y como tienen toda la vida por delante y poco acumulado que perder, se arriesgan a luchar, pues si ganan, se supone que el triunfo lo disfrutarán por mucho tiempo. Sin embargo, los más mayores, saben que, incluso por bueno que sea el futuro, ellos podrán aprovecharlo mucho menos (relevo generacional en el trabajo, achaques crecientes de la edad, muerte), y a lo que más aspiran es a no encontrarse en peores condiciones y por ello temen asumir riesgos elevados, quieren estabilidad, no incertidumbre y no puede haber para ellos nada peor que una guerra o, más en concreto, una guerra civil, o en menor medida, una situación de enorme inestabilidad porque se sienten muy vulnerables, por ejemplo, al caos en la administración pública o del sistema financiero que les impida cobrar su pensión (como el “corralito” argentino o griego) o el descenso de la asistencia sanitaria por huelgas, falta de medicamentos importados, etc. (pensemos otra vez en lo que se temía en el caso griego a cuenta del “corralito”), que puede no preocupar a los más jóvenes que apenas necesitan de eso, pero puede repercutir y mucho en ellos, aunque sólo sea por un mayor retraso en la lista de espera.

En el capitalismo más desarrollado, donde la gente joven no se ve pronto atrapada por responsabilidades familiares, y a la rebeldía espontánea ante la autoridad fruto de la autonomización y maduración que se inicia con la adolescencia, se le une un tiempo relativamente prolongado en el que no está sometido a la disciplina y domesticación patronal, se han venido dando las condiciones para que durante unas cuantas décadas, los jóvenes se sientan inclinados a un mayor grado de rebeldía ante el orden establecido, tanto por los adultos, como por la clase dominante y sus agentes en el Estado.

Pero que ahora en la familia y la sociedad en general, haya un régimen de mayor tolerancia hacia la infancia y adolescencia y sus necesidades básicas, como la sexualidad, gustos estéticos y culturales, ha disminuido el impulso a la rebeldía. Esto es un motivo por el que pese al 15-M y Podemos, la juventud actual, aun sufriendo una tasa de paro muy grande, sea menos rebelde que la juventud de las décadas de los 60 y 70.

El hecho de que una nueva generación no hayan sufrido las derrotas de sus mayores, permite que los jóvenes puedan afrontar los retos de su presente con nuevos ánimos. Esto pasó por ejemplo con mi generación, que no conoció el sufrimiento y la derrota de la guerra civil ni los años de hambre, terror y desmoralización de los primeros tiempos del franquismo triunfante, por lo que se las vio con él, de nuevas, contando con todas sus energías y deseos de cambio.

Si a las circunstancia de una clase trabajadora sin conciencia de tal y un mayor desempleo y por tanto vulnerabilidad, le añadimos el envejecimiento general de la población, un número de jóvenes cuando menos proporcionalmente mucho menor al que fuimos en los 60-70 del siglo pasado, y muchísimo más peso social de las personas mayores de 45 años, es previsible que el resultado sea una rebeldía muy lejos de la necesaria para resistir con eficacia, y el aumento de la resignación.

Un factor a favor de la resistencia es que el mantenimiento de una gran masa de jubilados supondrá un problema para la tasa de ganancia del capital, necesitado de reducir coste laboral y social (cotizaciones a la Seguridad Social), y que por tanto, los jubilados verán más en peligro su pensión y asistencia sanitaria de lo visto hasta ahora. Pero la reacción puede ser de temor y resignación “más vale malo conocido….” si los sectores más jóvenes no toman este problema como suyo y por tanto animan a los mayores a luchar también, como comentaré al final.

Desde hace años vengo señalando este problema del envejecimiento y su relación con la capacidad de rebeldía en la sociedad. Ahora, con datos más precisos, es el momento de que todas lo tengáis bien presente en vuestra agenda de estudio y respuesta.

V.- LO QUE NOS TOCA HACER

Si has llegado hasta aquí y crees que voy a darte la solución acabada, gracias por la confianza, pero no. Sólo puedo contribuir a lo que depende de que todas asumamos esta responsabilidad.

Me gustaría creer que cuando los problemas se agudicen seremos capaces de generar la capacidad de resistencia y creatividad necesarias. Pero ya no puedo poner la mano en el fuego por ello. Son ya más de 150 años con avances pero también enormes frustraciones y retrocesos como para tener esa confianza ciega en el futuro.

Lo que sé es que las derrotas y la desorientación, aunque no sea automático, inevitable, insuperable, si un esfuerzo extra de superación, tienden a acumularse, a retroalimentarse, a crear un poso cada vez mayor que se convierte en un lastre a la hora de poder superarlas. Tanto más si resulta que no aparecen generaciones nuevas, masivas, con ánimos y energía renovados, como probablemente ocurra con el envejecimiento de la población.

Esto quiere decir, aunque sólo sea por un criterio de prudencia, que las condiciones para la lucha futura, en buena parte, las creamos ahora. Porque es evidente -aunque demasiado se nos olvide- que cuanto más débiles seamos hoy, más difícil nos resultará ser fuertes mañana ¡cuando más lo necesitaremos! Tanto más porque no nos encontramos en un simple bache, un pequeño reflujo pasajero que se limitaría a 2013 y el ilusionismo electoral podemita, sino, teniendo en cuenta todo lo expuesto en la sección I de éste artículo, en un proceso de regresión y descomposición, por muchos dientes de sierra que queramos añadirle, pero que nunca llegan a suponer una verdadera remontada que nos permita pasar a un proceso de verdad ascendente en la conciencia de clase contra el capitalismo y su Estado, aunque tampoco fuese lo mismo que estar a la ofensiva, porque eso significaría ir hacia la imposición del poder proletario, del socialismo-comunismo.

Si seguimos como hasta ahora, tomándonos todo con tanta frivolidad (sí, aunque parezca que no), incapaces de ofrecer respuestas correctas, sencillas pero fundamentales (como la derogación de la LOEPSF frente a la estrategia austericida), continuaremos sembrando de derrotas nuestro camino, y eso nos debilitará y desmoralizará todavía más, con lo cual, cuando llegue lo peor, nos encontraremos en muy malas condiciones teórico-políticas, psicológicas, de confianza en nosotras mismas, experiencia de lucha y de autoorganización, y nos darán hasta en el carnet de identidad.

Hubo un tiempo (más de siglo y medio) en el que la clase trabajadora no necesitaba prestar mucha atención a sus más mayores porque los trabajadores/as se morían pronto (y antes que los burgueses). No hace tantos años, en España, al poco de la jubilación, fallecían muchos; la esperanza de vida de los ancianos (sobre todo de los hombres) era muy inferior a la actual. Por tanto, el factor conservador, el miedo a la incertidumbre, a los riesgos, a los cambios, etc., tan propicios en la vejez, ahora y en el futuro pesará mucho más. Hoy sabemos que la mayoría de la gente que tiene más de 55 años, no digamos los jubilados, ni siquiera votan a Podemos e Izquierda Unida o similares, sino sobre todo a partidos como el PSOE, PP, o las derechas nacionalistas vasca y catalana, en buena parte, como he explicado en otras ocasiones, porque Unidos Podemos ha renunciado a ganárselos denunciando el peligro que para las pensiones y asistencia sanitaria supone la super-ley austericida LOEPSF.

Esto tiene consecuencias prácticas. Por ejemplo. Un movimiento de lucha contra la austeridad no puede dejar la cuestión de las pensiones para los trabajadores/as que ya estén cerca de ella o quienes la están cobrando, porque ese sector social, si no se ve bien reconocido por el sector más luchador, ante las campañas del miedo de la burguesía, puede optar por la neutralidad o por echarse en brazos de ésta.

Dentro de poco volverá a plantearse el tema de las pensiones, además de otros recortes. Los sectores luchadores más jóvenes deben abordarlos todos bajo el objetivo común de derogación de la LOEPSF, por sus metas de déficit y deuda que impulsan también recortes en las pensiones y sanidad.

No se puede repetir el error garrafal y la complicidad cometida con la última reforma de las pensiones del PP, cuando estaba clarísimo que tenía una estrecha relación con la LOEPSF porque incluso sus promotores así lo explicitaron, pero nadie salvo yo lo denunció (gracias a Kaos en la red) ¡vergüenza de país, miseria e izquierda, sindicatos y “revolucionarios”! (NOTA 4)

Y en 2016 continuamos sin haber aprendido esta lección tal elemental. ¿Seguiremos siendo tan imbéciles? Vosotros/as tenéis la última palabra.

Si los jóvenes hoy piensan “¿para qué voy a luchar por las pensiones si no las habrá cuando sea mayor?” no sólo estará creando las mejores condiciones para que efectivamente no las haya, sino que se estará creando obstáculos a la hora de llevar adelante otros objetivos que le importen más, porque un porcentaje cada vez más alto de la población no verá en ellos su aliados y apoyos naturales, temerá los riesgos de sus luchas y se echará en brazos de las fuerzas más “conservadoras” que supuestamente le garanticen una estabilidad. Divididos y enfrentados, finalmente la burguesía hará con nosotros ¡lo que le plazca!.

Por tanto, podríamos decir que un eje muy importante para ahora y el futuro será el del apoyo intergeneracional en la clase trabajadora, para frenar el conservadurismo al que tiende el envejecimiento.

Otro eje es el de mejorar la composición de la clase trabajadora. Quiero decir con esto, que haya mayor concentración proletaria pues ello facilitará las luchas. En lugar de un tejido empresarial e industrial con un peso tan grande de las micro-empresas, pequeñas y medianas, necesitamos que existan muchas más empresas de tipo medio y grande. Las empresas públicas, dependientes del Estado, son en este sentido muy importantes, porque la lucha se puede concentrar mejor y además orientar las reivindicaciones de clase contra el Estado capitalista.

Pero nuestra capacidad para influir en esta dirección es muy pequeña, ínfima. Ya vemos cuál es el futuro que anuncian los capitalistas con la cuarta revolución industrial y veremos qué tejido industrial y composición de la clase trabajadora queda con ello en España. Tampoco podemos plantear a estas alturas de crisis de la civilización capitalista industrial que la vía es un mayor crecimiento, un mayor desarrollo del industrialismo, sin más.

Pero tenemos una posibilidad. Vengo insistiendo en la necesidad de grandes inversiones públicas contra el Cambio Climático, por la transición energética. Esto también contribuiría a la creación de empresas importantes, mayor concentración obrera. Pero la super-ley LOEPSF y el tratado TSCG de la UE son un obstáculo con su límite al endeudamiento (60% PIB) y plazo (imposible el 1-1-2020 de la ley, y también el 1-1-2033 del tratado). El tratado europeo TSCG puede parecer a primera vista inexpugnable, pero es más vulnerable de lo que parece, porque su plazo es imposible (o a costa de austericidio a tope) como dice un estudio del FMI (y ya la argumentación en su día en la oposición en Francia). Así que debiéramos atacar, como vengo haciendo, por este eje: necesidades contra el cambio climático, inversión pública-endeudamiento, no a los objetivos y plazo (ya de por sí imposibles) de la loepsf-tscg. Sobre esto, es remito como introducción a mi último artículo titulado “Unidos Podemos. Más cobarde con la LOEPSF que Vocento y El País” (5-7-2016), con enlace al final.

La exigencia de inversiones por la transición energética y contra el Cambio Climático, a diferencia de un genérico desarrollo industrial, significa que ya hay de entrada un punto de crítica al desarrollismo capitalista, y como muy pronto se verán los limites de esas inversiones, un punto más para denunciar que el capitalismo y su Estado son impotentes para evitar ese desastre ecológico, económico, humanitario…

Otro gran eje sería el de superar la división de la lucha de la clase trabajadora por Estados, pasando por encima de las fronteras para luchar en común. En la misma lucha contra la loepfs y el tscg tenemos una vía, porque el TSCG ya ha sido cuestionado en Francia incluso con paros en las empresas. Una oportunidad desperdiciada fue la jornada europea de lucha y Huelga General ibérica del 14-N de 2012, en la que ni siquiera se denunció el tratado TSCG y la LOEPSF. Y otra mucho más trascendente es la apoyar, en la medida de lo posible, la lucha en Francia contra “nuestra” reforma laboral, que ya está claro que forma parte de una estrategia internacional del capital. Para final de mes puede tener su desenlace y si se impone, contarán con las vacaciones del mes de agosto para que vaya calando la resignación. Su derrota pesará sobre nosotros, más débiles, como una losa, haciendo más difícil de remover nuestra legislación. La incomprensión sobre esta cuestión actual, que debiera ser evidente y que sin embargo no lo viene siendo, demuestra lo lejos que todavía estamos de la más básica visión internacional e internacionalista de la lucha de la clase trabajadora, pese a estar en la Unión Europea. Con semejante imbecilidad política (ya no se puede utilizar un término más suave), nuestra derrota más completa, y en no mucho tiempo, está asegurada. Para no extenderme sobre esta cuestión, os remito a mis artículos dedicados a la lucha en Francia y su relación con nosotros.

Sobre esta lucha os recomiendo encarecidamente este texto que en su reflexión profundiza hasta el Mayo del 68: “Las luchas sociales y obreras en Francia 2016” de Teoría y Praxis, junio 2016, que también como artículo forma parte de la Revista Teoría y Praxis nº 3 de julio 2016 que igualmente os podéis descargar en http://www.debates.teoriaypraxis.org/index.php/es/ —— El archivo pdf del artículo sobre Francia, en https://drive.google.com/file/d/0BydHI1oNjF0kZXp6OXhvUkE2NU0/view

La clase capitalista se mueve por estrategias internacionales, porque el capital, más que nunca en el pasado, mueve sus mercancías e inversiones por todo el mundo, y necesita de regulaciones no solo nacionales, sino internacionales, desde la de la Unión Europea, a tratados como el TTIP. Por eso, las ilusiones de llevar la lucha cada uno por su lado, en su rincón, son engañosas y peligrosísimas, porque en busca de refugio y una base en la que sentirnos más fuertes, nos aislamos, divididos, y esa es la condición fundamental para terminar todos derrotados. Primero vamos a por los griegos, luego a por los españoles, ahora a por los franceses (los más duros), y onda expansiva para todos. Algo tan básico que, sin embargo, nunca se termina de comprender.

Y por supuesto, un gran eje es el de luchar de forma autoorganizada, a través de las asambleas, sus delegados y coordinadoras, sin someterse a los dictados de sindicatos ni partidos políticos, y de forma totalmente independiente a los “cauces de participación” que pueda presentar el Estado, como medio para domesticar y desactivar el potencial de la lucha.

Que la clase trabajadora adquiera conciencia de sus intereses de clase orientados finalmente a la superación de la existencia misma de las clases y del Estado, no pasa por un proceso educativo, de difusión cultural de sus luchas históricas (¿cuáles? no, desde luego, las del Frente Popular; inútil las experiencias de unidad de acción revolucionaria sindicales que son cosa de otros tiempos –pienso en Asturias octubre 1934-), de ni siquiera de propaganda del socialismo-comunismo, para lo que no tiene motivación ninguna y le produce rechazo. Esto, durante mucho tiempo, sólo puede interesar a un sector ultraminoritario.

El proceso sólo puede partir de su autoactividad autoorganizada, de enfrentarse a los problemas que tiene delante de inmediato y a corto-medio plazo, de comprender en la práctica, en el proceso de lucha, los límites y callones sin salida de la orientación ciudadanista, sindical, nacionalista, reformista, gradualista, etc. Esto quiere decir que no hay más escuela real que la lucha misma, que es la que estimulará el deseo de recuperación de la memoria histórica y de las adquisiciones teóricas todavía válidas, y el interés por avanzar en la comprensión de la realidad (la teoría).

Añadamos a esto que hay muchas cosas en la vida que, si antes no se han tomado medidas adecuadas, se convierten en inevitables e irreversibles. Un segundo antes de que te arrolle un tren de alta velocidad, todavía estás vivo, pero ya te puedes dar por muerto. No haremos nada contra el Cambio Climático si no empezamos a tomar medidas muy serias desde ahora (y ya vamos con demasiado retraso). Si el proletariado alemán fue aplastado por el nazismo, se debió en gran parte a su pésima orientación durante el período previo, que le impidió librarse del pantano de la socialdemocracia y del estalinismo, a que venía muy castigado por la crisis del 29, y porque lastraba las derrotas de la década del 20 por culpa del aventurerismo comunista (1923) y de la contrarrevolución dirigida por la socialdemocracia (1919). Es decir, que no sobreviviremos a la travesía del Cabo de Hornos si antes no hemos cuidado del estado del barco y de la tripulación. Por ello, en todo lo posible, hay que mimar los tiempos previos. Pero generalmente somos como la rana que se deja cocer a fuego lento y por eso ni siquiera tiene el reflejo de saltar fuera de la cacerola. Y en España, además, tenemos la fea costumbre de dejarlo todo para el último momento. Por eso, no dejemos para mañana lo que sólo ahora podremos remediar.

NOTA 1.- Una mina extraordinaria de documentación y reflexiones las tenéis en los archivos del proyecto CAI. Os podéis descargar todo en el archivo comprimido zip en esta dirección http://www.mediafire.com/download/wa7j8c7jav17jaw/Proyecto_CAI_-_13_Enero_2014.zip

Hacéis clic en el recuadro verde a la derecha donde pone “Download (66,55 MB)” Si emerge una pantalla, no pasa nada, la cerráis. Se descargará el archivo comprimido. Lo abrís, descomprimís. Podéis acceder a las carpetas, pero lo mejor es que abráis el archivo index.htm y será como si estuvieseis navegando por la web de CAI (que ya no aparece en internet), aunque estéis desconectados de internet, y descargando los textos que queráis leer. Tenéis muchos interesantes en “Textos varios del comunismo de los Consejos”. Si vais a “Nuestros textos”, entre otros muy interesantes, en el grupo Actualidad, coyuntura e historia” encontraréis uno titulado “El movimiento consejista en Alemania 1914-1935. Una historia de la tendencia AAUD-E”

Más textos sobre esto, adicionales de CAI, procediendo de la misma manera en http://www.mediafire.com/download/kuj6qbxkljofmqt/Proyecto_CAI_-_Archivos_adicionales_2016.zip

También hay textos importantes en Ediciones Espartaco Internacional. Pero como ha desaparecido, os podéis descargar todos los textos por el mismo método en esta dirección http://www.mediafire.com/download/2l2c72dyq4jf28c/ediciones_espartaco_internacional.zip

Con esto ya tenéis para darle a la cabeza durante mucho tiempo y romper con muchas verdades establecidas que no son tales.

Aunque con una orientación bastante diferente, pero con textos de cierto interés, los de Corriente Comunista Internacional http://es.internationalism.org/

Lo mejor entráis por “Textos por temas”, y son de especial interés los dedicados a “1914-23” y “La izquierda comunista”. También por “¿Qué son los Consejos Obreros” http://es.internationalism.org/series/486 Y aunque sin organización temática, otro acceso para la “La izquierda comunista” http://es.internationalism.org/taxonomy/term/109

El libro “La izquierda Comunista de Italia (1919-1999) Historia de la corriente “bordiguista” de Philippe Bourrinet, en http://www.left-dis.nl/e/gci/gci-e.pdf —– en http://www.left-dis.nl/

También hay materiales interesantes sobre esto en http://www.debates.teoriaypraxis.org/

El libro “Bordiga. Más allá del mito” de Onorato Damen http://www.leftcom.org/files/2014-05-01-damen-bordiga-es.pdf

El estudio colectivo “Revolución y contrarrevolución en Rusia” de Emancipación Obrera https://drive.google.com/file/d/0B7QC4UxZIVgDbTNub294QjFkWVU/edit

NOTA 2.- Nos las debíamos arreglar con medios y métodos que hoy causarían espanto (la edición de hojas y octavillas con la rudimentaria y sucia “vietnamita”, una “imprenta” portátil, parecida a la serigrafía) o risa nerviosa (depender todo de la difusión personal y discreta o lanzando octavillas al aire para caer en el suelo). Ved aquí http://www.andarines.com/culturapopular/vietnamita.htm y en esta otra http://desmemoriados.org/lee-y-difunde-la-propaganda/, y otra más https://www.vientosur.info/spip.php?article816 ; para que luego digáis que son las “batallitas de la abuela”, como si vuestras dificultades sí que fuesen grandes. Y pese a todo ello, y al silencio informativo absoluto, cuando no las mentiras, por parte de la televisión (única) y radio (muchas emisoras, pero un informativo común a todas), y casi de la prensa escrita, conseguíamos movilizaciones muy importantes, los trabajadores/as hacíamos huelgas ilegales (ni siquiera había sindicatos legales, salvo el montaje fascista del Sindicato Vertical), incluso generales en ciudades, comarcas, provincias o regiones, hasta de un día para otro. Pero hoy ocurre que se dispone de medios casi mágicos como es internet, con el que puedes conseguir información antes imposible o a costa de mucha búsqueda y tiempo, llegar a cualquiera en cualquier parte del mundo del modo más fácil, y de web como Kaos en la red, pero sin embargo, la debilidad teórica y política, y la falta de interés e iniciativa personal es tan grande, que todo resulta enormemente desaprovechado. ¡A todos os llevaría yo con la máquina del tiempo a los 60-70 para que valoraseis y aprovechaseis muchísimo más las facilidades que tenéis!

NOTA 3.- El contacto personal, cara a cara, físico, es más importante de lo que tendemos a reconocer en esta era del teléfono móvil, la televisión, etc. Un caso extremo para dejarlo muy claro. Un soldado psicológicamente normal (no digo sano, porque en esta sociedad de locura generalizada es muy poco probable que exista eso), es decir, al que previamente no se le hubiese detectado psicopatía, sadismo, etc., que formase parte de la tripulación de un gran avión de bombardeo masivo, puede (de hecho ha ocurrido muchísimas veces) lanzar de noche bombas incendiarias sobre una gran ciudad, sabiendo que decenas de miles de personas (hombres, mujeres, niños, adultos, ancianos, enfermos…) y sus mascotas (perros, gatos…) morirán abrasados, asfixiados, aplastados por el derrumbe de los edificios. Sin embargo, si ese soldado, a la luz del día, debiese matar con un lanzallamas a todos esos seres uno a uno, cara a cara, no podría hacerlo, por mucho que se lo ordenasen; enloquecería o se suicidaría o volvería el lanzallamas contra quien le da esa orden. La que más me gustaría, es la última opción.

Después de conocer el comportamiento no sólo de cuerpos especiales sino en general del ejército alemán nazi en Polonia y la URSS (antes incluso de recurrir a las cámaras de gas de los campos de exterminio), de los japoneses en Nankíng (China), de los aliados bombardeando Alemania, de los norteamericanos bombardeando Japón y posteriormente masacrando Vietnam, de los kemers rojos camboyanos, del genocidio de Timor, del de Ruanda a machetazos, de la guerra de “limpieza-étnica” en Yugoslavia (sí, aquí, en Europa, en lo que poco antes se llamaba a sí mismo un país socialista), y seguramente más que ahora no me vienen a la memoria, cada vez tengo menos confianza en la capacidad de nuestra especie para resistirse al mal. Sobre esto es importante que leáis algunos de mis últimos artículos y en especial “Tu enemigo está en ti. Mírate en este espejo. Una clave de lo que nos pasa” (29-3-2016) con un análisis detallado del concurso-experimento “La zona extrema” del documental “El juego de la muerte”—— http://kaosenlared.net/tu-enemigo-esta-en-ti-mirate-en-este-espejo-una-clave-de-lo-que-nos-pasa/

NOTA 4.- Como denuncié insistentemente en mis artículos (en Kaos en la red) de 2013 ante la reforma de las pensiones del PP, por si no bastase con la conclusión evidente para el sentido común (efectivamente, el menos común), presenté como prueba la declaración incluida en el propio documento de los “expertos” que la recomendaban:

el Factor de Sostenibilidad [de las pensiones] ayuda a cumplir el mandato del artículo 135 de la Constitución Española y el de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera [o sea, la LOEPSF; las negritas, del original] según el cual todas las administraciones públicas, incluida la Seguridad Social, adecuaran sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria, entendida ésta en términos estructurales [es decir, el déficit estructural cero, para el 1-1-2020]. “Informe del Comité de Expertos sobre el factor de sostenibilidad del sistema público de pensiones” (7/6/2013)

Pues algo tan claro fue imposible que lo asumiese ninguna organización, ni partidos de izquierda, ni sindicatos, ni sindicatillos, ni “revolucionarios”. Por eso (salvo por Kaos en la red y una persona), me quedé más sola que la una en la denuncia de la LOEPSF, desaprovechando todos la oportunidad para ligar este y otros recortes con la exigencia de su derogación y unificar así la lucha contra todos con ese objetivo común. Lógico ¿verdad?. ¿El resultado?. No tenéis más que observar cómo estamos ahora. La nula campaña de denuncia de esa ley por Podemos, Izquierda Unida, por lo que aunque Unidos Podemos hubiese conseguido la mayoría absoluta, la seguirían imponiendo. Cómo están los movimientos sociales, incluido el hundimiento de las Marchas de la Dignidad por apuntar demasiado alto –No al pago de la deuda- e ignorar completamente la más accesible y asumible derogación de la LOEPSF. Quién volverá a gobernar casi con seguridad. ¡Y advertí hasta el hartazgo de que terminaríamos así! ¿Alguien aprenderá le lección o ésta es la generación políticamente más estúpida de la historia?

Contra la desorientación y la derrota, para romper el pacto de silencio, PASA este ARTÍCULO y hazte agitador/a y propagandista contra la LOEPSF (y su “hermana menor” y subordinada, la catalana LEP), y el TSCG de la U.E.

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

Unidos Podemos. Más cobarde con la LOEPSF que Vocento y El País” (5-7-2016) — http://kaosenlared.net/unidos-podemos-mas-cobarde-con-la-loepsf-que-vocento-y-el-pais/

Unidos Podemos. Guía de una impotencia anunciada” (21-6-2016) —- http://kaosenlared.net/unidos-podemos-guia-de-una-impotencia-anunciada/

Unidos Podemos regala votos al PP-PSOE-C´s” (15-6-2016) – explicación detallada de todo lo relativo al plazo 1-1-2020 y sus implicaciones políticas — http://kaosenlared.net/unidos-podemos-regala-votos-al-pp-psoe-cs/

Nos jugamos más en Francia (contra la reforma laboral), que con el 26-J” (12-6-2016) –[dedicado a la convocatoria concentración ante Embajada de Francia del día 14] —- http://kaosenlared.net/nos-jugamos-mas-en-francia-contra-la-reforma-laboral-que-con-el-26-j/

Carta de Rajoy a Juncker. Nadie comenta ¡lo principal!” (25-5-2016) — comentario — http://kaosenlared.net/carta-de-rajoy-a-juncker-nadie-comenta-lo-principal/

PODEMOS e IU ¿contra la austeridad?. Empezó mal y terminará peor” (17-5-2016) — comentarios — http://kaosenlared.net/podemos-e-iu-contra-la-austeridad-empezo-mal-y-terminara-peor/

El Mayo del 68 real, contado a la generación 15M y del precariado” (11-5-2016) — con versión PDF con imágenes, —- http://kaosenlared.net/el-mayo-del-68-real-contado-a-la-generacion-15m-y-del-precariado/ Enlace directo a la versión pdf http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/05/Mayo-68-para-15M-en-PDF-a.pdf Tiene la relación de todos los artículos desde el 1-12-2015, pero omití el de “Podemos sabe […] prueba del video” del 22-4-2016 que sí consta en “Para profundizar”.

Tu enemigo está en ti. Mírate en este espejo. Una clave de lo que nos pasa” (29-3-2016) con un análisis detallado del concurso-experimento “La zona extrema” del documental “El juego de la muerte”—— http://kaosenlared.net/tu-enemigo-esta-en-ti-mirate-en-este-espejo-una-clave-de-lo-que-nos-pasa/

PSOE & Ciudadanos y el plazo 1-1-2020 para bajar la deuda al 60% PIB” (26-2-2016) —- sirve de guía para conocer todas las claves de la LOEPSF y convertirte en agitador y propagandista contra ella; un comentario —- http://kaosenlared.net/psoe-ciudadanos-y-el-plazo-1-1-2020-para-bajar-la-deuda-al-60-pib/

Libro: “Rutas sin mapa” de Emilio Santiago Muíño. Comentarios” (10-2-2016) — comentario importante — http://kaosenlared.net/libro-rutas-sin-mapa-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

Plan B contra la austeridad ¿o ilusionismo “democratizador”?” (22-1-2016) — comentario importante — http://kaosenlared.net/plan-b-contra-la-austeridad-o-ilusionismo-democratizador/

Contra el Cambio Climático: deroguemos la austericida ley LOEPSF” (20-11-2015) —– http://kaosenlared.net/contra-el-cambio-climatico-deroguemos-la-austericida-ley-loepsf/

““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios” (14-10-2015) —– http://kaosenlared.net/no-es-una-estafa-es-una-crisis-de-civilizacion-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

2030. Crisis energética y capitalista. Lucha laboral, de clases y la izquierda. Orientaciones. Campaña Marco. PDF” (2/3/2015) —– con versión PDF — http://kaosenlared.net/2030-crisis-energetica-y-capitalista-lucha-laboral-de-clases-y-la-izquierda-orientaciones-campana-marco-pdf/

¿Quiebra energética y capitalista desde 2030? Revolucionarios, su chip y pilas. Libro de Fdez. Durán y Glez. Reyes” (10/2/2015) ——- http://kaosenlared.net/quiebra-energetica-y-capitalista-desde-2030-revolucionarios-su-chip-y-pilas-libro-de-fdez-duran-y-glez-reyes/

Recomiendo: un texto poderoso, titulado “La política comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista “de izquierda” y reflexiones adicionales” de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas Blog (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales (acceded al blog desde este enlace -o la dirección URL que en el navegador viene debajo de su nombre- y así Facebook no os pedirá que os registréis en esa red) y el texto os lo podéis descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

También de Roi Ferreiro “¿Apoyar a la izquierda o romper con la izquierda? Síntesis de discusiones (2015)” en el mismo blog y acceso directo al pdf en http://www.mediafire.com/download/33ibsytnx4vt3b3/RF_-_Apoyar_o_romper_izquierda_2015.pdf

En el mismo blog, para un balance crítico imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. Podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Otro sitio que quiere ser un “espacio de encuentro, de conocimiento, de análisis, de discusión, de producción y de divulgación.” y donde tienen una revista y editan libros digitales, es la web de Debates. Teoría y praxis en esta dirección http://www.debates.teoriaypraxis.org/

Otro sitio, alemán con textos interesantes en español y algún libro, el de Gegenstandpunkt http://www.gegenstandpunkt.com/espanol/

Para acceder a mis artículos, informes y libros. Los artículos a partir de 2015, los podéis encontrar poniendo http://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que aparece, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net . Te sugiero que la trates en tu navegador como Favorito o Marcador. Podrás acceder desde este artículo, si mi nombre está en azul, haciendo clic en él.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 1/12/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS 20-D: del “Juego de tronos” al juego del trilero” (1-12-15) — http://kaosenlared.net/podemos-20-d-del-juego-de-tronos-al-juego-del-trilero/ Y directamente como archivo PDF http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2015/12/Podemos-trilero-para-PDF.pdf

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

COLABORA CON KAOS