Publicado en: 13 octubre, 2017

Todos (no) se están uniendo

Por Xurxo Martiz

Desde el patriotismo constitucional de Habermas hasta llegar al referéndum catalán, el discurso español oficial insiste en la inamovilidad, la ceguera y la negación de derechos.

Por Xurxo Martiz

Hay dos pilares sobre los que gravita la indisoluble unidad del Estado español: uno es la Constitución y otro el miedo a hacer algo que nadie hace: separarse.

Los dos pilares son tan robustos como una silla con dos patas. Ni Soraya, ni Arrimadas, ni Albert Rivera ni Zapatero ni Pablo Iglesias votaron la Constitución que sirve como marco para que ellos puedan hacer política. En un ejercicio de agudeza visual, invito a cualquiera que camine por la calle, en su trabajo o en su casa, a hacer el experimento de saber cuántas de las personas que lo rodean a uno tenían edad para votar la Constitución española y, en caso de tenerla… cuántos votaron.

Otro ejercicio sano de agudeza visual y mental es sacar la cuenta ya no de cuántos países se han separado en los últimos cuarenta años… sino de cuántos se han unido o se han juntado después de separarse.

Richard Burton y Elizabeth Taylor volvieron a casarse después de divorciarse. Por el momento, no veo en el horizonte el matrimonio de la antigua Checoslovaquia, Yugoslavia o el infinito rosario de las exrepúblicas soviéticas. Apuesto cualquier cosa a que el Reino Unido no volverá nunca a la Unión Europea, que Escocia no descansará hasta marcharse y que el separatismo y el nacionalismo galés subirán como la espuma.

La integrante de la CUP Anna Gabriel lo explicaba de la forma más didáctica y expresiva posible en el Parlament catalán después de la declaración temporal de independencia. No se separa uno para marcharse, sino para unirse de otra manera, en condiciones de igualdad y no de sumisión.

Anna Gabriel es otra de los millones de ciudadanos del Estado español que carga sobre sus hombros la pesada carga de una Constitución a medida de la España de la siesta, el seiscientos y el botijo… muchos celebran esa pesada carga; yo no.

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