Samira de Siria

Por Iñaki Urdanibia

El testimonio de una luchadora mujer siria, víctima de la represión…

Por Iñaki Urdanibia

« Ahora es el momento del dolor, pero no el de la desesperación. Es el inicio de un tiempo después de la desesperación, que debemos construir con paciencia e insistencia en el sueño de la libertad »

                                                     ( Elías Khoury )

Decía el otro que donde hay opresión hay resistencia; podría volverse, también, la frase diciendo que donde hay resistencia hay opresión. Pues bien, el libro que acaba de editar Ediciones de Oriente y del Mediterráneo: « Diario del asedio a Duma 2013 » de Samira Khalil da buena cuenta de ello. El conmovedor testimonio de esta última es el centro del libro, que va acompañado de un par de interesantes textos: uno, del marido de la mujer, Yassin Al-Haj Saleh – que también ha probado con abundancia los zarpazos de la represión ( tortura, cárcel y exilio)- que presenta a su mujer y prologa los escritos de ella, y la presentación de Santiago Alba Rico; empecemos por lo último.

Santiago Alba, innegable conocedor de la política de la zona, en su presentación , contextualiza el texto y no sitúa en medio del enfrentamiento que opone a fuerzas que, al fin y a la postre, son como las dos cabezas de Jano, son dos pero conforman una ya que una necesita a la otra y la otra a la una. El régimen de Bashar al- Ásad – digno heredero de Hafez al-Ásad- sostenido por Rusia e Irán, por un lado, por otra un conglomerado de fuerzas que hace coincidir, nolis velis, a los aliados europeos y yankis con el ISIS que también se enfrenta al régimen establecido sirviéndole como pretexto para cometer, seguir cometiendo, sus infames tropelías; todos juntos y en unión con el fin de evitar cualquier cambio sustancial de la situación, y prestando apoyos guiados por meros intereses geopolíticos, posición que –según Alba- ha contagiado a la izquierda latinoamericana y a algunos sectores de la izquierda árabe que apoyan al sistema que desde hace ya cincuenta años practica el politicidio. Alba subraya – y nadie por mínimamente enterado que esté de la situación siria y de todas las primaveras que en la zona han sido podrá negarlo- que el objetivo común de la mayoría de las fuerzas enfrentadas es frenar cualquier cambio real, cualquier revolcón revolucionario, adoptando para ello diferentes fachadas: “ democráticas” o abiertamente fascistas…es el caso.

Yassin Al-Haj Saleh en su « Samira de Siria », relata sus andanzas opositoras al régimen como militante comunista, desde su juventud ( con la sombra alargada de los poetas Federico García Lorca y Pablo Neruda), las consecuencias de tal compromiso : largos años de encierro, dieciséis, para acabar exiliado, ilegalmente, en Turquía. Junto al retrato de su experiencia y la de sus camaradas, centra su relato en pintar como y cuando se estableció la relación entre ambos y como se casaron, estableciendo su hogar en Damasco; cuando ya, contando a la sazón con cincuenta años, tras diez años de unión, planeaban adquirir una casa propia, llegó la revolución en 2013, lo cual puso todos los planes, y lo demás, patas arriba; pasa posteriormente a detenerse en la recreación de la figura de su esposa como ejemplo de valentía y tenacidad, de duras pruebas – cuatro años de prisión- hasta su secuestro junto a otros compañeros comunistas ( Razan, Wazel y Nazem) por algún grupo de fanáticos salafistas…desde entonces su paradero es desconocido . Se detiene Yassin Al-Haj Saleh en describir los enemigos que tiene el pueblo sirio: la mafia asadiana, que fue transmitida hereditariamente de padre a hijo ( ¡ curiosa república!), los grupos extremistas islamistas( Daesh, Al-Qaeda y el Ejército del Islam, este último fue el responsable del secuestro nombrado), sin obviar el poder estadounidense representado por la presencia del estado-gendarme de Israel. Y el hombre toma fuerzas para seguir alzando la bandera del recuerdo de Samira y sus compañeros, y reivindicando la cultura como forma de acción frente al triángulo enemigo: « se trata de un espacio para la humanización y la creación de significados en las que los asadianos y sus señores no pueden competir con nosotros, como no pueden los nihilistas islamistas, ni los estadounidenses y sus acólitos ».

Como queda dicho, lo esencial del volumen son las notas del diario de Samira; flashes en los que se presentan además de los aspectos propiamente políticos y de lucha, asuntos relacionados con la vida diaria y sus objetos, costumbres alimentarias ( pan hecho con sangre y sudor) y otras . El tiempo abarcado va de agosto de 2013 hasta diciembre del mismo año; en la primera fecha fue cuando se produjo la criminal masacre mediante la masiva utilización de armas químicas al que siguió el cerco de Al-Ghouda ; el final de las notas fue forzado por el secuestro sufrido; por medio queda la llegada del invierno, y la escasez de ropa, de agua, de medicinas y de vivienda, pues la población estaba totalmente destruida, pues las armas químicas fueron sustituidas por el lanzamiento de barriles incendiarios.

A través de las palabras de la mujer, que pretende contar lo vivido y visto sin atender a ningún tipo de abalorio estilístico a pesar de lo cual el lirismo de su prosa brilla con luminosos destellos, aprehendemos el estado de ruinas, la matanza, las privaciones, el hambre, la enfermedad y la muerte; madres que ven los cadáveres tiroteados de sus hijos, hurgando en los escombros en busca de familiares y vecinos, contabilidad de muertos, búsqueda de modos de subsistir evitando las bombas y buscando comida o medicinas, y la imposibilidad de escapar de la sucursal del infierno ya que las puertas se cierran, y los muros y mares se convierten en dispositivos de rechazo y muerte hacia quienes pretender ponerse a salvo. Samira siente la falta de sus amigos, de su marido, de su casa y comparte su ausencia con los demás pobladores de la ratonera en la que se hallan pillados por las bombas y por los ataques incesantes…y el cuchillo de Bashar Al-Asad clavándose cruelmente en el costado de la población, castigada ya que – según las palabras del presidente- no son pueblo sino infiltrados a los que hay que eliminar a toda costa. Frente a ello la indiferencia y el silencio del mundo al que se ha congelado el corazón y ha olvidado las revoluciones habidas en sus países y no escucha los gritos de dolor y muerte que inundan los humeantes cielos: La omnipresente presencia de la muerte que iguala, o empeora tal vez, las condiciones vividas en la cárcel y en el asedio, convirtiendo a este último en una situación más peligrosa e insegura si cabe, y los recuerdos de los momentos pretéritos vividos, y aun en los más duros momentos el agradecimiento a las compañeras y la esperanza de que un día se celebrará la libertad de todo el país, y en que la revolución triunfará construyendo una vida nueva para los ciudadanos ( « la tierra no muere , ni tampoco el ser humano . La vida sigue a pesar de tanta, tantísima muerte…Proyectiles, balas y aviones »). Como es obvio, no faltan los certeros dardos dirigidos a los responsables del desastre en que vive el país.

Junto a ese cuaderno de notas, tenemos acceso igualmente a algunos textos que Samira compartió en su cuenta de Facebook, que incide en muchos de los temas de actualidad ya mentados, en una situación de carencias, de limitaciones sin cuento, …en cuanto fue secuestrada la cuenta corrió la suerte habitual de quienes eran detenidos: fue cerrada y el acceso a sus contenidos se tornó imposible.

La obra se cierra con el retrato elogioso de esa mujer, tanto por parte de su marido como de algún otro colega, que es el símbolo de la lucha contra la dictadura y en pos de una sociedad fraternal; el ejemplo de una mujer luchadora e independiente que « no se trata de una identificación- escribe su marido- que se impone desde fuera entre Samira y Siria, sino que hay puntos suficientes de similitud que justifican que la mujer secuestrada y desaparecida desde hace dos años y medio sea un símbolo del país destrozado y la revolución traicionada ».

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