Publicado en: 24 enero, 2016

Rusia: frutos y retroceso en la Revolución de Lenin

Por Noel Manzanares Blanco

Contrario a lo que piensa el líder de la Administración de Moscú, en Octubre de 1917 tuvo lugar toda una Hazaña. Hacia 1991, el proceso resultó víctima de Puñales por la espalda

Putin acusa a Lenin de haber hecho “explotar” Rusia, dice un reporte de AFP de este 21 de Enero. Las palabras precisas del conductor del Kremlin, son estas: “Las ideas deben concretarse en buenos resultados, y éste no es el caso de Vladimir Ilich”. “[Fueron sus ideas las que] finalmente desembocaron en la caída de la Unión Soviética (URSS) en 1991”. “Se depositó una bomba bajo un edificio llamado Rusia, que después explotó”. Ante este episodio, comparto dos acápites que hice constar en mis Notas para el estudio del Socialismo en el Siglo XXI a principios de Noviembre de 2007 —un modo de exponer mi desacuerdo con las palabras citadas.

La Gran Revolución Socialista de 1917

Además de darle la primera batida al colonialismo inte­rnacional y provocar de hecho un cambio en el sistema las relaciones a nivel mundi­al, la obra de la Revolución Octubre se convirtió en el faro del batallar  de todos los proletarios de la tierra. Puede asegurarse que no ha habido desde entonces un accionar milit­ante de los trabajadores en cualquier rincón del planeta que, consciente o inconscientemente, no haya estado iluminado por el extraordinario ejemplo de aquel Octubre.

Constituye un elemento incuestionable que tras el extraordinario acontecimiento, por primera vez las masas populares del antiguo imperio zarista se situaron en condiciones de iniciar la edificación de una sociedad carente de la explotación al género humano, al tiempo que paulatinamente se empeñaban en construir la dignidad, la equidad, la fraternidad y la felicidad de las personas. Entre sus avances se encuentran cómo cada vez más satisfizo racionalmente las necesidades materiales y espirituales de los pueblos que conformaron la URSS; cómo fue el primero en colocar a un hombre en el espacio cósmico…; amén de cómo le extendió la mano internacionalistas a múltiples desposeídos de diversas latitudes, incluidos de Cuba.

También la humanidad le debe al Gran Octubre el hecho de que las pretensiones fascistas no se hayan podido hacer realidad con la Segun­da Guerra Mundial. No se olvidará nunca que más de 27 millones de los mejores hijos del pueblo soviético murieron en aras de desaparecer las ínfulas del imperialismo internacional —cuya punta de lanza era el maniático Hitler.

Luego alcanzaron toda una hazaña, muy a pesar de obstáculos: la paridad militar con los yan­quis, fruto de lo cual la ba­lanza de la correlación mun­dial de fuerzas llegaría a inclinarse a favor del progreso, evitando así el desencadenamiento de otra guerra mundial y los peores efectos de las maniobras reaccionarias del impe­rialismo en contra de la lu­cha liberadora de los pueblos.

En este orden de ideas, vale recordar que hasta el destacado economista inglés John M. Keynes se sintió atraído por las profundas y nuevas transformaciones que se realizaban en la Unión Soviética en la década del 30 de la pasada centuria, al extremo de llegar a exponer:

“Los soviéticos están ocupados en el vasto empeño administrativo de hacer que funcionen de forma tranquila y exitosa, sobre un territorio tan extenso que ocupa una sexta parte de la superficie de la Tierra, toda una nueva serie de instituciones sociales y económicas. Los procedimientos siguen variando rápidamente para ajustarse a las nuevas experiencias. Estamos asistiendo al mayor grado de experimentalismo y empirismo jamás intentado por unos administradores desinteresados” (1).

Sin duda, en el proceso de construcción del socialismo en la Unión Soviética Keynes encontró que un elemento distintivo estaba en la planificación estatal del desarrollo de la sociedad —en este caso, basada en la propiedad social sobre los medios de producción—, asunto que no tardó en incorporar a su propia teoría económica (2).

La Caída del Sovietismo (3)

No obstante, simultáneamente emergieron problemas —sobretodo, de carácter subjetivo— que a la postre condujeron al desmantelamiento de la obra fundada por Lenin al frente del Partido Bolchevique. Entre los factores que conllevaron a la bancarrota, se puede apuntar:

Inexperiencia en la construcción del socialismo:

Si se acepta la idea de que el derrumbe era prácticamente una realidad hacia el año 1990 del siglo XX y, en consecuencia, se observa que la construcción de la sociedad en la cual predomina la propiedad social sobre los fundamentales medios de producción apenas llevaba unos 73 octubres, en comparación con el desarrollo del capitalismo —aun con el referente de 1789— es indudable que se estaba en presencia de una criatura casi adolescente y, por tanto, sujeta a cualquier virus.

Al respecto, Fidel Castro, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), señaló:

“El capitalismo viene de la época de Homero y aun antes de Homero, sus bases tienen miles de años. El socialismo tiene apenas decenas de años, está en pañales; diríamos que el socialismo está en esa etapa que en los hospitales materno-infantiles llaman perinatal. El socialismo está en fase perinatal, que son esos primeros seis o siete días de vida del niño, que son los más peligrosos y hay que tener cuidados especiales; nosotros hemos creado salas de servicios intensivos perinatales, como parte de nuestro programa para la protección de la salud de los niños.

“Es decir, es lógico que el socialismo, la más justa de todas las ideas, tenga que atravesar períodos y dificultades…” (4).

Las acciones del sistema capitalista internacional:

Desde su mismo triunfo, la Revolución de Octubre tuvo que enfrentar todo un sistema de agresiones económicas, militares e ideológicas que iban dejando sus huellas negativas en la comunidad socialista. Así, tropezó con un bloqueo que incluyó la esfera científico-técnica; con invasiones al estilo de la II Guerra Mundial, sin descontar el apoyo a la contrarrevolución; y con un bombardeo propagandístico que en medida nada despreciable afectaba y desvirtuaba ideológicamente a la población, sobre todo a la juventud.

Aquí también se debe incluir el hecho de que el capitalismo se esforzó por darle algunas migajas a las masas populares (el denominado estado de bienestar: salud y educación gratuitas, jornadas laborales de menos de ocho horas, subsidios por desempleos, etcétera), elemento que —una vez sobredimensionado— creó confusión entre los habitantes de la comunidad socialista.

La desvinculación del Partido dirigente y las masas:

En honor a la verdad histórica, no siempre hubo un divorcio entre el Partido y el pueblo, y de ello da fe el comportamiento alrededor de la Gran Guerra Patria contra el fascismo. Sin embargo, poco a poco, se impuso un estilo de trabajo en el cual los principales dirigentes actuaban sin consultar frecuentemente a las masas, aspecto que conllevó a la pérdida del quehacer en correspondencia con las necesidades del desarrollo de la población y, consiguientemente, se perdió el rumbo estratégico de la sociedad.

Desafortunadamente, las enseñanzas que Martí, Lenin y el mismo Fidel le habían aportado al Movimiento Revolucionario Internacional en el sentido de que la fuerza de la Revolución radica en su más estrecha fusión con las masas, llegó a brillar por su ausencia. En una expresión: se perdió el vínculo liderazgo-Partido-pueblo (5). He aquí el preámbulo de lo que devino causa determinante, a saber:

Traición a los postulados o principios fundamentales del marxismo-leninismo:

Los problemas a los cuales se tenía que enfrentar el socialismo demandaban una acción de terapia intensiva, como un enfermo de gravedad. Pero ocurrió todo lo contrario.

A partir del desmontaje de los valores que hasta entonces se habían enarbolados, incluida la tergiversación de la Historia; a partir de la apología a las cosas buenas que pudiera exhibir el capitalismo, incluida la crítica desmedida a los errores cometidos en el socialismo; a partir de la Perestroika (supuesta rectificación) y la Glasnost (aparente diafanidad informativa), en la práctica se edificaba la vuelta al capitalismo, a un proceso en el cual el socialismo no murió de muerte natural, sino apuñaleado por la espalda (6).

En suma, constituye un triste recuerdo cómo se hacia la señal a la izquierda, pero se giraba para la derecha. Así, llegó al clímax la antítesis del marxismo-leninismo en aquella latitud. Se produjo entonces el más duro revés sufrido por la humanidad en la Historia de las luchas por el bienestar de mujeres y hombre en todo el mundo.

Todo este asunto se vuelve más peliagudo, si se estudia detenidamente las reflexiones de Fidel Castro divulgadas por la prensa cubana el 19 de septiembre de 2007 con el título: “Mentiras deliberadas, muertes extrañas y agresión a la economía mundial”. He aquí una clase magistral para el Movimiento Revolucionario Mundial, tanto en retrospectiva como en perspectiva.

Hasta el párrafo anterior, parte de lo que redacté en mis Notas para el estudio del Socialismo en el Siglo XXI a principios de Noviembre de 2007. En correspondencia, acredito que a partir de Octubre de 1917 tuvo lugar toda una Hazaña que hacia 1991 devino proceso víctima de Puñales por la espalda. Es mi manera de asumir, grosso modo, la dinámica de Rusia a la sazón de esos dos relatos históricos: los fruto y el retroceso en la Revolución de Lenin, respectivamente —mi contrapunteo a las palabras mencionadas del líder de la Administración de Moscú.

Referencias:

1.- Keynes, John. Alocución sobre el libro Soviet Communism. En: Ralph Raico. Keynes y los rojos. www.liberalismo.org.

2.- Recuérdese que una diferencia fundamental entre el Keynesianismo y el Neoliberalismo estriba en la posición asumida respecto al papel del Estado en la economía: el primero aboga por intervención y una especie de regulación estatal de la economía, todo lo contrario del segundo. Ello jugó su papel en ocasión de la gran crisis de 1929 a 1933, elemento que en alguna medida explica el porqué actualmente en determinados predios se aboga por una especie de NeoKeynesianismo.

3.- Para ganar en claridad comunicativa, significo que asumo el término Sovietismo en un sentido peyorativo, para hacer alusión al modelo de Socialismo que meritoriamente se instauró después del triunfo de la Revolución que lideró Lenin al frente del Partido Bolchevique, pero que fue desviado hacia el Capitalismo.

4.- Castro, Fidel: discurso pronunciado en el acto central por el XXXVIII aniversario del asalto al cuartel Moncada, efectuado en la plaza victoria de Girón, en la provincia de Matanzas, el 26 de julio de 1991. En: www.cuba.cu.

5.- Para tener una mejor idea de cuánto pudo perjudicar la pérdida del vínculo en cuestión, es recomendable la consulta de: Suárez, Eugenio. LA VINCULACIÓN DEL PARTIDO CON LAS MASAS: PRINCIPIO INSOSLAYABLE. Revista Cuba Socialista: www.cubasocialista.cu, Mayo de 2005.

6.- El compañero Fidel expuso esta idea con claridad y precisión hace tres lustros. Ver: Castro, Fidel. Discurso en la clausura del 6to Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, el 6 de abril de 1992. En: www.cuba.cu. Un razonamiento análogo lo efectuó Lenin cuando sintetizó el porqué de la bancarrota de la II Internacional en el resumen de la obra citada, p. 274 [Lenin, V. La Bancarrota de la II Internacional. En: Lenin. Contra el Revisionismo. Editorial Progreso. Moscú, 1972].

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