Rajoy, Évole y el periodismo alienante

Por José Iglesias Fernández

El capitalismo lo subsume todo, a todos nos aliena, todo lo convierte en mercancía. Dos actividades, cine y periodismo, que por su naturaleza podrían ser las pioneras en la liberación del ser humano, se han convertido en sus principales opresoras.

Por  José Iglesias Fernández

El capitalismo lo subsume todo, a todos nos aliena, todo lo convierte en mercancía. Dos actividades, cine y periodismo, que por su naturaleza podrían ser las pioneras en la liberación del ser humano, se han convertido en sus principales opresoras. A la pregunta de muchos pensadores, ¿qué fue del sujeto revolucionario? hoy sólo encontramos un proceso social y político en el cuál las personas, unas se están convirtiendo en sujetos domesticados (obediencia), mientras que las personas domesticadas se están convirtiendo en sujetos de rendimiento (producción). 1

Entre otras, la industria del cine y la industria de la comunicación están diseñadas y controladas por el capitalismo para realizar dos de sus principales fines: la realización de beneficios y mantener el proceso en el cual el sujeto previamente domesticado se convierte en sujeto de rendimiento. El ser humano ha de rendir en el sistema con la misma vocación que la hormiga obrera rinde en el hormiguero. Hoy en día, los cineastas y periodistas son escasos, mientras prolifera la basura en los medios divulgada por charlatanes, profesionalización del bla, bla, bla, mercenarios del sistema. O cómo resalta cierto autor, “incluso con una variación estructural (una sola fuente, un solo mensaje, muchos canales – varias fuentes sucesivas, un mismo mensaje, muchos canales – muchas fuentes, muchos mensajes, muchos canales), el trasfondo significativo es al final prácticamente el mismo; al contrario de lo que podía esperarse, se produce más una homogeneización “civilizatoria” mundial que la plasmación e interacción de una pluralidad rica de culturas”. 2 En definitiva, que “mas información, o una acumulación de información, por sí sola no es ninguna verdad”. 3

La industria del cine es uno de esos raros sectores del capitalismo en los que todavía se puede apreciar dos niveles, producción y consumo: uno, escasos filmes que están producidos por directores y guionistas que son cineastas para un público muy reducido; y dos, inmensa mercancía fílmica producida por equipos B para el gran consumo de masas. Sin embargo, en la industria de la comunicación (radio, TV, prensa), cada vez es más arduo encontrar un programa de información formativa, sino más bien horas y horas de programas basura para alimentar la ignorancia del gran público. Es decir, “en el caso del cine, o la televisión, el consumo masivo, y la digestión política de los mensajes inherentes, todavía se produce a través de la industria hegemónica”.4

En las dos industrias se inculca la obediencia y el rendimiento. Mientras, la izquierda embobada, o trabajando de funcionarios para el sistema.

Entrevista. Jordi Évole, un ratoncito en la casa del gato Mariano Rajoy

Hace tiempo que opinaba que los programas de Jordi Évole (JE) alimentaban la complacencia de los bonistas e, incluso, de algunos socialdemócratas. 5 Unos y otros son orgánicos al capitalismo, especialmente en aquellas geografías donde el sistema puede ocultar la barbarie con modelos políticos de índole democrática. Programas como Intermedio (Gran Wyoming), El Objetivo (Ana Pastor), Al Rojo Vivo (Antonio García), Las Mañanas (Javier Ruiz) y Salvados (Jordi Évole) tienen y cumplen con estas características, es decir, forman parte de los mecanismos que, con la excusa de ser pretendidamente de izquierdas o para las izquierdas, nos convierten a los oyentes en “enjambre digital”.6

A mí me dio la impresión que el contenido de la entrevista, más que cuestionar la política del gobierno Rajoy durante sus años de mandato, sonaba a diseño para lucimiento y descargo del presidente: alianzas posibles para un pacto de gobierno, tramas como la Gürtel, Púnica, Bárcenas, Ana Mato, Barberá, Aguirre, reformas en la sede del PP, es decir corrupción, corrupción y corrupción. Y poco más, como la independencia de Cataluña, el cupo de refugiados, y cómo le gustaría al presidente que lo recordasen…7 De alguna manera, me pareció que el contenido estaba compuesto por la suma de preguntas que otros periodistas ya le habían formulado en otros programas de radio y televisión, lo mismo que compuesta por temas que Rajoy domina y que explicó hasta la saciedad durante la campaña de las elecciones generales del 20 diciembre del 2015. El presidente en funciones se hinchó a repetir la memorable frase España va bien del ex presidente del PP, Aznar. Como Évole no llevaba los deberes hechos (no le afeó que el paro crónico subió en 2,6 millones de personas de media durante su mandato, 8el gasto total en prestaciones por desempleo en febrero de 2016 fue de 1.692,9 millones de euros, lo que supone un 10% menos respecto al mismo mes del año anterior, según los datos difundidos este lunes por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social que revelan, además, que la cobertura total del sistema se situó en el 54,76%”,9  o que el 40% de las familias españolas llega con dificultades a fin de mes 10 ), fue una entrevista trillada para el presidente en funciones. Pudo lucirse a gusto. A huevo, como decíamos en tiempos de Franco, al que le ponían las truchas en el anzuelo. Rajoy, conocedor que las encuestas no le son tan favorables, y de que las elecciones pueden estar a la vuelta de la esquina, convirtió la entrevista en el despegue de su campaña electoral; seguro que si hiciesen una encuesta al día siguiente su ratio de apreciación entre el público habría subido varios puntos. Repito, un gato, gallego y presidente del país, jugando en su casa (La Moncloa) con el ratoncito Évole.

Conclusión. Periodismo orgánico, alienante

Volviendo a considerar que supone la industria de la comunicación para el sistema capitalista, y sometiendo el contenido de la entrevista a los objetivos expuestos, vuelvo a reafirmarme en la siguiente apreciación que hacía en su día:

“El programa hace de válvula de escape a la presión que el mismo sistema produce. Digamos que el programa no destaca por una fuerte y frecuente presencia de militantes anarquistas y corrientes radicales contra el capitalismo. Por otro lado, Évole tampoco es un periodista con capacidad, o ideología, para ser más incisivo en sus preguntas y preocupaciones profesionales. Se entiende que, “en un país que tiene una crisis como esta”, con periodistas progresistas como los mencionados que no van más allá de la indignación, “el sistema no se venga abajo”. La radicalidad antisistema tendrá también que no dejarse deslumbrar por esta clase de periodismo orgánico. Yo espero, sólo espero, que Salvados se someta a un programa exclusivamente dedicado a su autocrítica, así como alguna vez dedique otro a radiografiar las entretelas de la industria periodística. Esto nos dará una mejor pauta de hasta donde la capacidad crítica de  está dispuesta a penetrar por las rendijas del capitalismo y dejar clara su barbarie. Que grietas las tiene y más barbarie es imposible practicar”.11 Por pedir peras al olmo que no quede. Y por denunciar la industria, tampoco.

José Iglesias Fernández

Barcelona, 5 abril del 2016

1 Byung-chul Han. La sociedad del cansancio. Epulibre, 2010.

2 José Iglesias Etxezarreta. Cambio y comunicación en el capitalismo contemporáneo. Próxima publicación.

3 Byung-chul Han. La sociedad de la transparencia. Epulibre, 2013.

4 José Iglesias Etxezarreta. Cambio y comunicación en el capitalismo contemporáneo. Trabajo citado.

5 José Iglesias Fernández. Jordi Évole, algunas cosas que no me encajan. 8 noviembre del 2013. En

http://2014.kaosenlared.net/colaboradores/73555-jordi-%C3%A9vole-algunas-cosas-que-no-me-encajan

6 Byung-chul Han. En el enjambre. Epulibre, 2013.

8 José Iglesias Fernández. Nos mienten cada vez que nos informan sobre el paro. En

http://kaosenlared.net/nos-mienten-cada-vez-que-nos-informan-sobre-el-paro /

11 José Iglesias Fernández. Jordi Évole, algunas cosas que no me encajan. 8 noviembre del 2013. Trabajo citado

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