¿Por qué Israel negó la entrada a los izquierdistas judíos pero no a los miembros de grupos vinculados a los nazis?

Por Natasha Roth, 972mag

Israel ha prohibido a líderes y activistas claves de Jewish Voice for Peace, el American Friends Service Committee y de la Campaña de Solidaridad con Palestina, entre otros grupos que apoyan a BDS, ingresar al país. Entonces, ¿por qué no extiende las mismas restricciones a los miembros de los grupos afiliados a los nazis? El […]

Israel ha prohibido a líderes y activistas claves de Jewish Voice for Peace, el American Friends Service Committee y de la Campaña de Solidaridad con Palestina, entre otros grupos que apoyan a BDS, ingresar al país. Entonces, ¿por qué no extiende las mismas restricciones a los miembros de los grupos afiliados a los nazis?

El último paso de Israel en su autodefinida ofensiva contra el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) es incluir Voz judía para la paz, la Campaña de Solidaridad con Palestina y el Comité de Servicio de Amigos Estadounidenses en una lista de organizaciones cuyos principales miembros tienen prohibido entrar en el país. Aunque la ley de prohibir a los defensores del boicot fue aprobada en marzo del año pasado, las organizaciones incluidas en la lista negra salieron a la luz el sábado. Pero mientras que los judíos que apoyan el movimiento de boicot ahora tienen prohibido visitar el país, los miembros de organizaciones filonazis y los partidos políticos antisemitas continúan siendo permitidos en Israel, incluso por invitación de funcionarios del Gobierno.

Al parecer el Gobierno israelí considera que la prohibición a los activistas BDS es un comportamiento aceptable para una democracia y ha cultivado y promovido con mucha diligencia la mentira de que BDS es un movimiento antisemita destinado a destruir a Israel. Esta mentira ha resultado notablemente exitosa, a pesar de la inequívoca declaración en el sitio web oficial del movimiento BDS de que su objetivo es asegurar los mismos derechos humanos y civiles a los palestinos que los de todos los demás que viven en territorio controlado por Israel. Pero si otorgar los mismos derechos a todos los que viven en el territorio controlado por Israel hará que el Estado implosione, entonces seguramente quienes se opongan al BDS por ese motivo ignoran un problema fundamental: que un Estado no puede sobrevivir si todos sus residentes no tienen los mismos derechos y, por definición, no es una democracia.

También vale la pena ver qué opiniones políticas considera el Gobierno que no son motivo para prohibir la entrada al país. En septiembre del año pasado por ejemplo, Sebastian Gorka, que pertenece a un grupo aliado de los nazis húngaros y lleva una medalla que declara su afiliación, fue un orador principal en una conferencia antiterrorista en la ciudad costera israelí de Herzliya.

Heinz-Christian Strache, jefe del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria y vicecanciller del país ha sido recibido por miembros del partido gobernante Likud varias veces en los últimos años, a pesar de las raíces nazis del partido y del mismo Strache en la imaginería del antisemitismo. Mientras que en diciembre el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel tomó la medida de restringir temporalmente los contactos con los ministros del Gobierno del FPA después de las elecciones de Austria, no se les prohíbe visitar Israel. Y en el despacho de Netanyahu se dice que están a favor de aceptar el reclamo del partido acerca de que ha roto con sus raíces antisemitas.

En enero del año pasado el secretario general del Frente Nacional (FN) de extrema derecha de Francia -que tradicionalmente ha considerado el antisemitismo como una de sus principales ideologías a pesar de los intentos de Marine Le Pen de renovar la imagen del partido- visitó Israel para una serie de reuniones con funcionarios del Gobierno y el ejército. Al igual que con el Partido de la Libertad de Austria, Israel se abstiene oficialmente de tener contacto directo con el FN debido a su historia, pero no obstante permite a sus miembros ingresar al país.

En sus elecciones sobre quién sí y quién no entrará al país, el Gobierno israelí ha demostrado que su preocupación no es lo que los nazis y el resto de la extrema derecha piensan sobre los judíos, sino más bien lo que piensan sobre los musulmanes, los izquierdistas y la manera adecuada -es decir, la forma autoritaria- para gobernar un país. Gorka, Strache y otros reflejan la cultura política dominante en Israel hoy en día, una que es antidemocrática, racista, populista, virulentamente islamófoba e intolerante con la más mínima sugerencia de valores liberales de izquierda. Y aunque sus vínculos con los nazis pueden hacer que el Israel “oficial” frunza los labios y frunza el ceño, son claramente bienvenidos a visitar el país.

Sin embargo hay un elemento adicional en la última lista negra de Israel, que se refiere específicamente a la Voz judía para la paz. Por supuesto ellos no son los únicos expulsados ​​del país por su perspectiva política; como la directora ejecutiva Rebecca Vilkomerson dijo a +972 el sábado, los miembros de JVP “ahora están junto con los palestinos, musulmanes de todo el mundo, personas de color y otros activistas que a menudo no pueden ingresar”. Los miembros de Voces judías para la paz también están lejos de ser los primeros activistas de izquierda a quienes se le negó la entrada a Israel-Palestina.

Pero la formalidad de este paso, que prohíbe a los líderes directos y miembros clave de una organización judía, es una prueba más de lo que ha estado claro desde hace un tiempo: que incluso cuando el Gobierno israelí deja claro su compromiso de tener el menor número de no judíos como sea posible dentro de sus fronteras, también se está volviendo cada vez más descarado sobre los criterios para los tipos de judíos que considera kosher.

Este último incidente debería agregarse a una galería de asaltos físicos y morales contra los judíos que caen fuera de estos criterios, ya sea la reciente deportación de un judío de Kenia con una visa válida (“¿Quieres que venga la mitad de África?”, gritó un Funcionario del Ministerio del Interior), las detenciones de mujeres que intentan llevar una Torá al Muro Occidental y el violento desdén por los judíos reformistas, a quienes el rabino principal de Jerusalén declaró no hace mucho “peores que los negadores del Holocausto”.

Aquí hay una mezcla tóxica de prejuicios: racismo, liberalismo, chovinismo religioso. A medida que los controles de estos impulsos se vayan cayendo, y no solo en Israel, estas listas negras seguirán creciendo. Por ahora, sin embargo, esta última prohibición envía un mensaje claro: actuar en apoyo de los derechos humanos y civiles palestinos te hace persona non grata en Israel. 

Fuente: https://972mag.com/why-has-israel-banned-jewish-leftists-but-not-members-of-nazi-linked-groups/132268/

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

www.rebelion.org/noticia.php?id=236490

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