Publicado en: 19 julio, 2018

Por la conceptualización revolucionaria del Socialismo en Cuba

Por Roberto Cobas Avivar

Después de más de 50 años luchando en Cuba existen todas las condiciones necesarias y muchas absolutamente suficientes para desencadenar la revolución socialista: elevar nuestra subjetividad y moral a otros planos transformadores. Un proyecto “de la totalidad”, no solo de la economía y la política.

por Leonel González (*)

El Socialismo lucha por emancipar a los hombres y a la sociedad de opresiones y carencias. Marx fue transparente…El régimen socialista debe devolver al organismo social todas   las fuerzas que hasta entonces venía absorbiendo el Estado parásito, que se nutre a expensas de la sociedad y entorpece su libre movimiento”.El Socialismo no fue traicionado, el socialismo, el marxismo, en esencia,  fue  deformado, desviado y abandonado por vanguardias incultas y ambiciosas. Nadie por supuesto desconoce que el capital alentó todas estas deformaciones. Era de esperar.

Por supuesto, un nuevo proyecto Constitucional  en Cuba  no puede obviar a Martí. Pero al Martí total, no solo al antiimperialista y justiciero.

Estas son sus palabras:

  • Para libertar a los cubanos trabajamos y no para acorralarlos

  • Levántese por sobre todas las cosas esta tierna consideración, este viril tributo de cada cubano a otro. Ni misterios ni calumnias, ni tesón en desacreditar, ni largas y astutas preparaciones para el día funesto de la ambición. …Para verdades trabajamos, y no para sueños”.

Definir qué  constitución y leyes nos gobernaran, definir quienes nos dirigirán y por cuanto tiempo, definir  el régimen de propiedad y como se crearán y distribuirán las  riquezas  obtenidas, definir cuál es la tasa se acumulación y cual la de consumo para una etapa dada, concretar la ampliación de  las libertades individuales y cuál es el grado de seguridad social que daremos a los que ya cumplieron con su papel laboral o la naturaleza afecto,  definir cuál es el grado de desigualdad que  la sociedad va a aceptar , definir cuál parte  del producto  nacional se destinara a la solidaridad con otros pueblos,  y definir si se va o no a una guerra, no puede ser responsabilidad ni derecho de una persona, un partido, o un grupo, por meritorios  que sean. Es derecho de toda la sociedad, al menos en cualquier proyecto que se autodenomine socialista y deben estar plasmados en la nueva constitución.

Lo que surja de una concepción contraria soloserá un campamento, un cuartel, y un  socialismo caricaturesco, vulgar, cuartelero, reduccionista.

Si el partido y la ANPP no amplían las libertades y la democracia del pueblo, no empoderan a los ciudadanos, ambos no cumplirán su tarea histórica. Si el partido y el estado se apartan de su base esencial de proteger a los trabajadores y los más pobres, ¿entonces qué representan? Si el partido y la ANPP no se fortalecen con trabajadores directos de la producción, si en su dirección no hay ninguno de estos, ¿entonces qué representa? Si el partido y el estado se burocratizan, militarizan y se nutren de funcionarios eternos designados a dedo ¿entonces que representan? 

El Partido ni debe fusionarse con el Estado ni debe sustituir a la sociedad civil, ejerce el liderazgo con autoridad moral e ideológica pero sin estrangular la iniciativa de las masas ni estar prisionero de la razón de Estado. El partido debe ser, según palabras del presidente que no se han cumplido todavía, el más democrático que existe y debe entregar la soberanía al pueblo. Y el estado tiene que representar a todos, todos los ciudadanos, no a los miembros del partido.

Si esto no se hace, lo que hay es una caricatura de partido de vanguardia y de estado popular. Si no hace esto nada impedirá el surgimiento de otros partidos y otra arquitectura de estado.

Alguien dijo que el Socialismo siempre había tenido dos almas, la autoritaria y la democrática, alguien dijo que el Socialismo siempre se había construido desde arriba y nunca se había hecho carne en los de abajo. Ese conflicto o disyuntiva pudo haber tenido razón de ser en el siglo XX, hoy, después de tan claras lecciones de la historia y estrepitoso y trágico desenlace del intento de construir una alternativa al capital, no son, no es, no pueden ser, opciones en disputa. La historia ya dicto sentencia. Y la práctica en Cuba también.

O Socialismo es humanismo, justicia, socialización, democracia radical, libertad y solidaridad plenos o no habrásocialismo. O socialismo es empoderamiento constante y sistemático del pueblo y el ciudadano o no habrá socialismo. O socialismo es bienestar creciente o no habrá socialismo.

La historia nos enseña que El Socialismo puede empezar desde arriba, pero solo se consolidará desde abajo. El Socialismo puede empezar con la estatización, pero solo triunfara con la socialización. El Socialismo puede ser obligado a emplear la coacción, pero tiene que ver como anormal a su esencia: el autoritarismo, la opresión, el dogmatismo y el culto a la personalidad. Solo triunfará con la más radical, completa y amplia democratización.

El verdadero socialismo nunca se propuso querer establecer un régimen colectivista dictatorial basado en supersticiones y el desconocimiento de la naturaleza humana. Está muy lejos del vulgar sentido materialista de la vida –no soy más que un animal que sabe producir lo que come y disfruta– y la despersonalización de la conciencia, –    nada de lo que hago puede calificarse de moral o inmoral; la culpa de lo que se entiende por mal viene solo del proceso histórico y de las tiranteces entre las clases y grupos, no de la acción de las personas, una a una. – Y también muy lejos de la concepción meritocrática, beneficiosapara los de arriba e igualitarista y desfavorable para los de abajo.El verdadero Socialismo no tiene como objeto deificar ninguna estructura transitoria humana, o personalidad, por descollante que sea lucha por devolver la confianza a las fuerzas del colectivo social y a los individuos.

El socialismo no fue traicionado, el socialismo, el marxismo, en esencia,  fue deformado, desviado y abandonado por vanguardias ignorantes,  incultas y ambiciosas y por realidades para las que no fue concebido. Nadie por supuesto desconoce que el capital alentó todas estas deformaciones. Era de esperar.

Fundamentemos esas palabras volviendo a los orígenes.

En cuanto a la base económica esencial del proyectoMarx expresa: “El socialismo vulgar -y por intermedio suyo una parte de la democracia- ha aprendido de los economistas burgueses a considerar  y a  tratar la distribución como algo independiente  del modo de producción, y por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira  principalmente  en torno a la distribución. Una vez que está dilucidada la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver atrás.?”

Marx afirmó: „Para emancipar a las masas trabajadoras, la cooperación debe alcanzar un desarrollo nacional y, por consecuencia ser fomentada por medios nacionales”.

Lenin expuso, en 1923, en su libro sobre la cooperación – …al pasar a la NEP nos hemos excedido … nos hemos excedido en el sentido  de que nos hemos olvidado de la cooperación, no la estimamos ahora lo suficiente y hemos  comenzado a olvidar su gigantesca importancia.

Diría después rotundamente. “Nos vemos obligados a reconocer que se ha producido un cambio radical en todos nuestros puntos de vista sobre el socialismo”… cuando los medios de producción pertenecen a la sociedad, cuando es un hecho el triunfo de clase del proletariado sobre la burguesía, el régimen de los cooperativistas cultos es el socialismo.”

Anteriormente en 1921,  en el ensayo “Acerca de la significación del Oro ahora y después”señala: Nos hemos replegado hasta el capitalismo de estado. Pero nos hemos replegado en la debida medida. Ahora nos replegamos hacia la regulación estatal del comercio. Pero nos replegaremos en la medida debida…Se vislumbra en un futuro no muy lejano la posibilidad de cesar este repliegue…

Y en discurso del 4 de Enero de 1923:

mí me parece que nosotros no prestamos suficiente atención a la cooperaciónLa cooperación posee para nosotros una importancia excepcional. En los sueños de los viejos cooperativistas hay mucha fantasía…¿Pero en qué consiste esa fantasía? En que la gente no entendía lo fundamental, la importancia esencial de la lucha política de la clase obrera para derrocar el poder de los explotadores. Ahora nosotros lo derrocamos, y mucho de lo que fue fantástico, incluso romántico, incluso trivial en los sueños de los viejos cooperativistas, es ahora la más sencilla realidad.

En efecto dado que el poder estatal está en manos de la clase obrera … sólo nos queda la tarea de organizar en cooperativas la población. En condiciones de máxima cooperativización de la población, alcanzará su objetivo aquello que antes llamaba a justificadas burlas, sonrisas y al desdén de parte de las personas que justamente estaban convencidas de la necesidad de la lucha.

Ahora nosotros encontramos en grado de conjugación del interés privado con el control del estado de ese interés, el grado de supeditación del mismo a los intereses generales, lo que antes constituyó un obstáculo para muchos y muchos socialistas.

Es necesario colocar la cooperación políticamente de tal forma que no solo ella en general y siempre goce de ventajas, sino para que esa ventaja sea puramente de tipo material. Es necesario otorgar a la cooperación tales recursos estatales que superen, aunque sea un poco, los recursos que otorgamos a la empresa privada e incluso hasta… a la industria pesada.

Todo sistema social surge por el apoyo financiero de una clase determinada…Hay que dar mejor tasa de interés, más recursos, premios a los mejores cooperativistas.

En esencia

Una economía es socialista si los medios de producción fundamentales  son de propiedad social, comunal, cooperativa, auto y cogestionaría, y personal, no privada ni estatal únicamente, si,  en consecuencia, las relaciones  entre los hombres en el proceso productivo  se basan en la participación y cooperación y no en la exclusión o explotación, si existe una planificación democrática en la que la opinión de los productores vale, si la cuota de   riquezas que cada uno recibe se basa  en el trabajo realizado  o según criterios sociales previamente consensuados y no según la propiedad privada  o criterios de distribución corporativos estatales.

En cuanto al proyecto  político, este fue visualizado transparentemente. Estas afirmaciones de Marx, son muy claras: “…el régimen socialista debe devolver al organismo social todas   las fuerzas que hasta entonces venía absorbiendo el Estado parásito, que se nutre a expensas de la sociedad y entorpece su libre movimiento”.

El cofundador del marxismo fue igualmente transparente: prefería la palabra comuna a la palabra estado y exigía coherencia con ello. En “Principios del Comunismo”, escrito en 1847, Engels precisa con toda exactitud en su punto XVIII que la vía que tomará la revolución será: “Establecer ante todo, un régimen democrático y, por tanto, directa o indirectamente, la dominación política del proletariado.”

Y con Marx escribió: “en nuestra época, democracia y comunismo son la misma cosa”; es decir, “el movimiento autónomo de una inmensa mayoría en interés de una mayoría inmensa”[1].

Los que hablan de que algunos comunistas olvidan la dictadura del proletariado, primero debían admitir que Cuando Marx -y Engels- se referían a la “dictadura del proletariado”, no describía una forma de gobierno, sino su contenido clasista, pues para ellos todo estado era, en última instancia, la dictadura de una clase.

El ejemplo de “dictadura del proletariado” fue, para ambos, la Comuna de París y este fue el gobierno más democrático posible, basado en el sufragio universal, el carácter electivo de todos los cargos públicos, la revocación, el gobierno sin ejército profesional, ni burocracia perenne y la imposibilidad de que nadie se formara como político profesional. “La emancipación de los trabajadores debería ser obra de los trabajadores mismos”; es decir, auto-emancipación social.

Según Marx, había que evitar un estado por encima de la sociedad que se convirtiera en “la fuerza pública organizada para la esclavitud social”.

Debemos recordar que el primer artículo de Marx, fue una polémica en favor de una ilimitada libertad de prensa frente a cualquier censura estatal. Y en notas manuscritas hechas en 1844, rechazó el existente “comunismo vulgar” que negaba el pleno desarrollo de las potencialidades de la personalidad humana. Para Marx la nueva sociedad sería un “humanismo totalmente desarrollado“.

Ambos, expusieron ideas más esclarecedoras todavía: “Estamos convencidos… de que en ningún orden social podrá asegurarse la libertad personal tanto como en una sociedad basada sobre la propiedad comunal… Pongámonos a trabajar para establecer un estado democrático en el que cada partido podría ganar, hablando o por escrito, a la mayoría para sus ideas…” De esta forma, la nueva idea comunista se unía a aspiraciones democráticas de masas, entrando en conflicto con las sectas comunistas existentes, que soñaban en dictaduras mesiánicas.

Lenin no pensaba diferente. En informe al II Congreso de los sindicatos de toda Rusia dijo: “…La revolución socialista podrá consolidarse solo…cuando elabore formas que permitan a todos los trabajadores adaptarse con facilidad a la obra de gobernar el estado y crear el nuevo orden estatal…desde el punto de vista de clase,…esa es la tarea que tenemos planteada para la victoria de la revolución socialista”.

El Estado socialista puede surgir únicamente como una red de comunas de producción y consumo que calculen  concienzudamente su producción y consumo, economicen el trabajo, aumenten incesantemente la productividad del mismo y consigan con ello reducir la jornada laboral hasta siete, seis y aún menos horas. Aquí no es posible eludir la organización de una contabilidad y un control completos rigurosísimos, ejercidos por todo el pueblo(…)” Por todo el pueblo, repetimos[2].

Lenin afirmó: “El socialismo no se crea por medio de decretos desde arriba. El automatismo oficinesco y burocrático es ajeno a su espíritu; el socialismo vivo, creador, es obra de las propias masas populares”[3].

En el II Congreso de los Soviets diría: “La burguesía considera fuerte a un estado solo cuando este puede, utilizando todo el poder del aparato gubernamental, obligar a las masas a ir adonde lo desean…Nuestro concepto de fuerza es distinto. La conciencia de las masas es la que, a nuestro parecer hace fuerte a un estado. El estado es fuerte cuando las masas lo saben todo, pueden juzgar de todo y lo hacen todo conscientemente”.

El 20 de septiembre de 1921, al ver ciertas desviaciones, escribe acerca de la depuración del partido que no avanza según sus concepciones y   denuncia a los arribistas que anteponían sus intereses personales sobre los del conjunto del pueblo – Frente a los que se han acostumbrado demasiado a “mandar como comisarios”, frente a los “burocratizados”, son valiosas en grado superlativo las indicaciones de la masa proletaria sin partido y, en muchos casos, también las de la masa campesina sin partido. La masa trabajadora percibe con extraordinaria sensibilidad la diferencia entre los comunistas honrados y fieles y los que inspiran repugnancia al hombre que se gana el pan con el sudor de su frente, al hombre que no tiene ningún privilegio ni “acceso a los jefes”…  Todo oportunista se distingue por su capacidad de adaptación…El partido debe ser depurado de los granujas, de los burocratizados, de los comunistas deshonestos y carentes de firmeza.

También diría… del control obrero-campesino no puede excluirse nadie, ni siquiera el trabajo del secretario general del partido. Los miembros del grupo de control… tendrán que controlar que ninguna autoridad,sin excepción alguna, ni la del secretario general ni la de cualquier otro miembro  del CC le impida hacer preguntar, verificar documentos y en general de ejercer el control más estricto del manejo adecuado de los asuntos[4].

Y en Cuba, el Che expresó: estamos por „Un sistema marxista, socialistas, congruente o aproximadamentecongruente, en el cual se pone al hombre en el medio, se habla del individuo y su importancia como factor esencial en la revolución”…En una de sus últimas reflexiones afirmaría también. “Las masas deben de tener la posibilidad de dirigir su destino, de decidir cuál es la parte de la producción que ira à la acumulación y cual será consumida. La técnica económica debe operar en los límites de estas indicaciones y la consciencia de las masas debe asegurar su implementación”. MÁS CLARO NI EL AGUAHumanismo pleno, Democracia y conciencia.

Y efectivamente,  el Socialismo es un acto de conciencia enorme. Es también elevar nuestra subjetividad y moral a otros planos transformando las relaciones entre los seres humanos y entre estos y la naturaleza. Es una nueva espiritualidad. Es una nueva civilización. Un proyecto “de la totalidad,” no solo de la economía y la política.

En consecuencia:

La democracia preferentemente directa, los presupuestos participativos, las capacidades para elegir, interpelar y demandar el poder,  el respeto a la Constitución y las leyes aprobadas por todos, la educación humanista y democrática, el plebiscito y el referéndum, son la medula del sistema democrático en el Socialismo. Si no forma parte del programa ni de la realidad, se está engañando.

Y dirigente Socialista es quien de oportunidad al pueblo para participar en las decisiones, mediante información suficiente y métodos transparentes y democráticos, no solo quien dice le escucha y le deja participar. Este último es un demagogo.

En el plano cubano, además de todo lo expresado, uno de los mayores retos, continúa estando presente, precisamente, en el enfrentamiento –que debemos tener –, a los enfoques estrechamente económicos, que nos legarán los “Lineamientos del PCC”.

El “economismo” —persistente y capaz de resurgir en formas diversas—, como bien alerta Lenin, es una abstracción reduccionistas que  termina reproduciendo la condición alienada de los individuos y alejando al partido de la emancipación, y ha afectado  últimamente al modelo cubano -y junto al “pragmatismo”,- descansa en las limitaciones propias de la teoría, en las urgencias del momento, en la sustitución de la estrategia por la táctica y en la desesperación por no haber hecho en su momento, lo que se debió hacer.

Después de más de 50 años luchando en Cuba existen todas las condiciones necesarias y muchas absolutamente suficientes para adoptar un modelo que cumpla con las aspiraciones del ideal, del pueblo y de los revolucionarios.

El Socialismo siempre será una búsqueda y un viaje, no una llegada. Debe ser un modelo flexible capaz de adaptarse a los tiempos, los contextos históricos en que se desarrolla y ser radicalmente humanista, democrático y libertario.

Seamos coherentes con nuestros ideales antes de someternos al pensamiento único de quienes se auto derrotan, desean dejar de luchar por cansancio o acomodamiento, y a realidades, que lo son, por nuestras carencias teóricas, nuestras insuficiencias prácticas y nuestras ambiciones personales o de grupo.

……………………………….

(*) Blog Primero Cuba,  https://primerocuba.blogspot.com/2018/07/cuba-recordando-los-origenes-previo-al.html

Notas

[1] Marx y Engels. Manifiesto comunista.

[2] Vladimir I. Lenin: “¿Qué hacer?  Problemas candentes de nuestro movimiento”, en Obras completas  5ta. ed., t. 6, Editorial Progreso,

[3] W. Lenin, artículo “El Socialismo que necesitamos”.

[4] Que el Partido “oiga” a los trabajadores no es el problema sino que acate su voluntad y para eso hay que primero socializar el poder. Lo demás es anécdotas y mitos. ¿Quien manda en Cuba? ¿La clase trabajadora? ¿El gobierno? ¿El Partido? O un grupo de personas que pueden posponer un Congreso del Partido, – o designar a dedo ministros y miembros del Comité Central- por todo el tiempo del mundo o silenciar el prójimo y someterlo a sus caprichos. El principal problema cubano no es el embargo ni quien manda en EEUU, sino quien controla el poder en Cuba y cómo lo ejerce.

Ver

W. Lenin,  “Que hacer” , donde se fundamenta muy bien su previsión contra el economicismo. Según Lenin – el “economismo”, es una  “tendencia imprecisa y poco definida, pero, en cambio, tanto más persistente y capaz de resurgir en formas diversas”. Desgraciadamente, confirmando lo que él misma señalara, resurge constantemente, con las dañinas consecuencias de abrir las puertas a las posiciones reformistas dentro del pensamiento socialista, que por ignorancia o mala intención desconocen la naturaleza dialécticamente contradictoria de los vínculos entre la economía y la política.

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